El último penalti de Zinedine Zidane

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Zinedine Zidane en el Mundial de 2006. Foto: Cordon Press.
Zinedine Zidane en el Mundial de 2006. Foto: Cordon Press.

El cabezazo, por supuesto. Lo que fuera que le dijera Materazzi y el cabezazo al pecho delante de, qué sé yo, dos mil, tres mil millones de espectadores. El árbitro español chivándose a Horacio Elizondo y el gran Zinedine Zidane retirándose con la mirada gacha y una apariencia de orgullo intacto. Lo que no había conseguido el Marca lo consiguió Medina Cantalejo acercándose a una tele, así se escribe la historia.

A mí, sin embargo, me gusta quedarme con lo de antes, con lo sumamente improbable que era que Zidane llegara a ese partido, su segunda final de la Copa del Mundo. Repasemos un poco los hechos: en febrero de 2006, Florentino Pérez renuncia como presidente del Real Madrid y deja en su lugar al inefable Fernando Martín, por entonces empresario de éxito y propietario de la gran inmobiliaria Martinsa Fadesa. La presidencia le duraría dos meses y la empresa poco más de dos años, provocando un cataclismo en la economía española comparable al que provocaría Lehman Brothers en el mundo apenas unas semanas después.

Era aquel Real Madrid un equipo imposible: entrenaba López-Caro, Gravesen mandaba en el campo y en los despachos lo hacía Benito Floro tras la dimisión de Arrigo Sacchi. Lo mismo perdía 6-1 en Zaragoza que se quedaba a un gol de remontar la eliminatoria la semana siguiente. De los famosos «galácticos» quedaba Ronaldo, lesionado; Beckham, perdido; y el propio Zidane. Figo, el primero de la lista, se había ido el año anterior, entre sonadas quejas, y Michael Owen solo había durado una temporada, lo que tardó el Madrid en darse cuenta de que el Balón de Oro era un premio muy matizable.

De hecho, cuando Zidane llegó al Madrid la palabra «galáctico» no estaba en el vocabulario de la prensa. Eso lo trajo, en 2002, Ronaldo. Zidane fue el fichaje más caro de la historia del fútbol, todo lo caro que da de sí una servilleta en blanco. Venía de varios años en la Juventus con un halo de genio incompleto: nadie tenía su elegancia, su control, su manejo del balón y del cuerpo… pero a menudo la cabeza se le iba del partido, lo que provocaba ausencias notables o reacciones exageradas.

Una de ellas, por ejemplo, estuvo a punto de acabar con su leyenda de héroe nacional en Francia. Zidane, estandarte de la integración magrebí en Marsella por sus orígenes argelinos, vivió el Mundial del 98 al filo del desastre: tras un buen primer partido ante Sudáfrica, Francia ganaba el segundo cómodamente a Arabia Saudí cuando, con todo decidido y ya en el minuto 71, Zidane recibió una entrada algo torpe de un jugador saudí y reaccionó clavándole los tacos en el muslo con alevosía.

Aquello no tenía sentido. Ya había sido expulsado en la Juventus por acciones de ese tipo, pero nadie podía esperarse una reacción así del que ya se presentaba como mejor jugador del mundo, con permiso de Ronaldo. La sanción no se quedó en la tarjeta roja que le mostró el árbitro sino que hubo que sumar otros dos partidos: el intrascendente último partido de la liguilla de grupos y el de octavos de final, que no fue ante España, como se intuía, sino ante la Paraguay de Chilavert, Gamarra y Ayala.

Francia ganó 1-0, con gol de Laurent Blanc en la prórroga, minuto 116. De haber quedado eliminada, Zidane bien podría haber seguido el camino de otros jugadores con talento y mala cabeza como Ginola y Cantona. En cambio, diez días después, los galos se proclamaban campeones del mundo por primera vez en su historia ante una descolorida Brasil. Zidane marcó dos goles de cabeza y fue proclamado mejor jugador del torneo.

La marcha del Madrid, los octavos ante España

Volvamos en cualquier caso a 2006: el Madrid lleva tres años sin ganar un solo título y, lo que es peor, el Barcelona se ha llevado las dos últimas ligas con cierta comodidad y está a punto de ganar su segunda Copa de Europa, la primera desde 1992. Estamos ante un fin de ciclo como la copa de un pino y Martín, asediado, decide convocar elecciones para presentarse a las mismas, cosa que no hará porque ya hemos visto que no es el tipo más fiable del mundo.

El anuncio de elecciones se hace un 26 de abril, justo cuando el equipo está luchando por clasificarse para la siguiente Champions en dura disputa con Valencia, Sevilla y Osasuna. Dos días antes, como último síntoma de decadencia, Zidane ha anunciado en Canal Plus Francia que ya no aguanta más y que dejará el fútbol después del Mundial. Tiene treinta y tres años y una temporada más de contrato, pero los sinsabores de las últimas temporadas le han dejado tocado y prefiere renunciar al dinero a cambio de algo de tranquilidad.

Aquejado de unas molestias, el jugador se pierde el partido decisivo en Pamplona —victoria del Madrid, 0-1— y apenas puede disputar unos minutos en Santander. Su despedida, eso sí, será por todo lo grande: en casa, ante el Villarreal, es sustituido en el minuto 88 para que reciba la ovación que merece después de un enorme partido con gol incluido. Todo el Bernabéu se pone de pie y aplaude como quizá no lo haya hecho desde aquellas exhibiciones ante Valencia o Deportivo en 2002.

Mientras, como una metáfora de lo que han sido los últimos años, Raúl Bravo entra en el campo para aguantar el empate en casa. Enfrente, el Villarreal.

Su último tanto con la camiseta blanca llega nueve días después, en Sevilla. Una locura de partido que al descanso ya va 4-2 y cuyo marcador solo se mueve para registrar el zurdazo del número cinco a la salida de un córner, un remate seco con su pierna mala después de un rechazo, nostalgia de Glasgow. Fin de cinco años mágicos donde los títulos han acompañado solo a medias: una liga y una Copa de Europa. Ahora bien, su Copa de Europa, ahí queda eso.

El mal año del Madrid eclipsa el buen momento de forma de Zidane y eso, junto al pésimo mundial de 2002 y la decepción de la Eurocopa de 2004, alejan a Francia de las apuestas cara a la Copa del Mundo de Alemania. Sumen además una alarmante sucesión de empates a cero en la fase de clasificación y tendrán un equipo bajo sospecha. Con todo, la plantilla sigue siendo espectacular: ahí está Zidane, ahí está Henry, y ahí están Trezeguet, Barthez, Thuram, Vieira… más los sólidos Diarra, Sagnol, Abidal, Malouda y compañía. Como cara nueva, una cara rasgada por una infancia violenta, Franck Ribery, el extremo del Olympique de Marsella que hace su presentación en sociedad.

La primera fase es un horror: empate ante Suiza, empate ante Corea del Sur y victoria justita ante Togo después de llegar al descanso con el habitual 0-0. En el horizonte de octavos aparece, ahora sí, España. La España de Luis Aragonés, que viene de pasearse en su grupo, ganando los tres partidos, con ruletas de Puyol incluidas y un Fernando Torres en estado de gracia. A los 28 minutos, David Villa adelanta a los españoles de penalti.

Francia parece despedirse del Mundial cuando en realidad acaba de llegar.

La exhibición ante Brasil

A Zidane lo quiso jubilar el Marca y quizá eso fuera un error. No me gusta darle demasiada importancia a esos detalles porque supongo que no basta con que un periódico te pique para que al día siguiente armes una venganza perfecta, pero la portada ahí queda y con la portada un cierto sentido del ridículo. Con 1-0 en contra, dos jugadores toman toda la responsabilidad: Zidane, por supuesto, y el mencionado Ribery. Lo del marsellés se acaba convirtiendo en una exhibición culminada con el gol que supone el empate, justo antes del descanso.

España se ha visto en cuartos de final y ahora vuelve a estar en la casilla de inicio. Es la España de los traumas y las decepciones, la que ve una eliminatoria y le entra un ataque de nervios. Incapaz de decidir, como diría Menotti, si quiere ser toro o torero, los de Luis se van empequeñeciendo conforme Zidane se multiplica. Joaquín está a punto de hacer el 2-1 en el minuto 79 pero tres minutos más tarde, Zizou saca una falta para que Patrick Vieira cabecee el 1-2 en el segundo palo.

Como si se tratara de algo personal, aún tiene tiempo de hacer el 1-3 en el descuento después de dejar tirado a Puyol en un recorte y ajustar el balón lejos de Casillas.

Los «abuelos franceses» pasan de ronda y Brasil no puede sino celebrarlo. Vigente campeona, la seleçao dispone de un equipo de ensueño: Ronaldinho, Ronaldo, Kaká, Juninho, Roberto Carlos, Lucio, el veteranísimo Cafú… y si hay problemas, esperan Robinho y Adriano desde el banquillo. Los brasileños han ganado los tres partidos de la liguilla y se han deshecho en octavos de final de la pujante Ghana con un 3-0 que calla a los críticos de Parreira. ¿Qué pueden temer contra una selección claramente inferior?

A los treinta segundos, Zidane ya les ha dado la primera pista: recibe entre dos defensores en su propio campo, se va de ellos pisando la pelota con el tacón y se lanza a por un tercer defensa al que esquiva con un autopase entre el «ooooh» generalizado del público alemán. La jugada acaba en nada, un mal pase a Henry, pero es una manera de recordar que 1998 no queda tan lejos y que para que una pesadilla se acabe primero te tienes que despertar.

Vean el vídeo por favor para darse cuenta de la maravilla que fue aquel partido de Zidane, incluyendo el pase, de nuevo al segundo palo, para que Henry anote el 1-0 y deje a los brasileños sin su cuarta final consecutiva. «Magical Zidane» repite el comentarista cada vez que Zizou se saca de la manga un sombrero, un taconazo, un «uno-dos» que deja tirado a cualquier defensa. El público lo disfruta, la prensa jalea este último baile completamente inesperado.

En semifinales, espera Portugal. La Portugal del veterano Figo y el jovencísimo Cristiano Ronaldo, ambos entrenados por Scolari. Es un partido horrible, como todo el mundo preveía, pero el destino es el destino y gana Francia… con gol de Zidane de penalti. Una Francia pétrea, con Vieira y Makelele, los dos grandes medio centros defensivos de la década, escoltando la genialidad de Zizou y permitiendo cierta libertad a Ribery, Malouda y Henry en la delantera.

Lo lógico sería esperar una final Alemania-Francia, pero no, Italia se ha cargado un día antes a los anfitriones con dos goles maravillosos en la prórroga, especialmente el primero, del desconocido Grosso, lateral cuya carrera prácticamente empieza y acaba en ese campeonato. Conducidos por un sensacional Andrea Pirlo, los italianos se preparan, como cada doce años, a jugar una final mundialista. Enfrente, ya sabemos, la mística.

El último penalti de Zinedine Zidane

Ahora sí. Ahora, 9 de julio de 2006, Zinedine Zidane está ante el día de su retirada. Nadie espera un gran partido porque al margen de Zizou y de Pirlo no hay mucho donde rascar. Las dos estrellas de Francia, como hemos dicho, vienen siendo sus dos centrocampistas de contención mientras, en Italia, Lippi ha hecho de Cannavaro el mejor central del mundo durante cuatro semanas.

Los dos tienen motivos para ser favoritos: Francia ha eliminado al vigente campeón e Italia ha hecho lo propio con los anfitriones. Todo se decidirá en pequeños detalles, como sucediera seis años atrás, en la Eurocopa de Bélgica y Holanda, cuando Italia ya estaba celebrando el título y Wiltord empató en el descuento, poco antes de que Trezeguet anotara su gol de oro en la prórroga y le diera a Francia el doblete Mundial-Eurocopa.

Por decirlo de alguna manera, Francia tiene más experiencia pero Italia tiene más rabia. Los dos saben que es una oportunidad única y Shakira ameniza el previo con una versión en directo de su «Hips don´t lie», una de sus tantas canciones ininteligibles.

El partido promete pocos goles pero a los seis minutos Malouda se mete en el área, nota un leve contacto de Materazzi y Elizondo pita penalti. Es el momento que todo el mundo espera pero llega demasiado pronto. Sí, todos queremos un gol de Zidane en su último partido, pero no en el minuto siete y no de penalti. Demasiado vulgar. El jugador francés parece pensar lo mismo: sin riesgo no hay gloria y una vez que hemos llegado hasta aquí la gloria es lo mínimo a lo que aspirar.

Calmado frente a Buffon, Zidane toma muy poca carrerilla y cuando ve que su excompañero en la Juventus se vence a un lado, decide marcarse un «Panenka» en toda regla. La pelota sale de su pie con ansiolíticos, medio dormida, dispuesta a ir donde le digan… pero un poquito alta. Tan alta que por un momento Zidane se queda mirando cómo golpea en el travesaño, bota y sale fuera de la portería. ¿Es gol? Zidane por si acaso lo celebra, no vaya a ser, pero los italianos protestan con cierta timidez.

No sirve de nada, el balón ha botado un metro dentro y Elizondo señala el centro del campo: 1-0 para Francia.

Ahí debió acabar el partido. Hace poco alguien me comentaba si nunca había escrito sobre el empate y esta es la historia de un empate: a los pocos minutos Materazzi remedió su error en un córner y puso el 1-1. A partir de ahí, ya saben, la eterna segunda parte, el miedo a perder, la sensación de que Francia era mejor pero… y luego el cabezazo, Medina Cantalejo, la imagen de Zidane caminando hacia el vestuario y dejando la Copa del Mundo a un lado, presagio de lo que vendría después. Trezeguet, el que le dio la Eurocopa a Francia en 2000, falló su penalti, el penalti que quizá no le correspondía, e Italia fue campeona del mundo veinticuatro años después gracias a un último lanzamiento de nuestro amigo Grosso.

Zidane nunca pidió perdón y nunca aceptó disculpas. Se retiró, como había prometido, demostrando que podía seguir jugando hasta que se aburrieran todos sus críticos. El problema era que el que estaba aburrido era él. Una vez coincidió con Materazzi en el Bernabéu y se dieron la mano. Un fotógrafo capturó el momento y el italiano lo voceó a los cuatro vientos. Zidane aseguró no saber quién era. «Si fuera un tío normal, un tío como Kaká o como Figo, le habría dado la mano sin problemas, pero a alguien como él, no», afirmó, como si nada, con la misma parsimonia con la que se destroza un equipo pisando el balón solo un segundo de más.

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35 Comentarios

  1. Siempre lo diré, quizá Cristiano y Messi sean los jugadores mas decisivos que haya visto jugar, pero el mejor es y será por mucho tiempo Zidane un jugador que hasta en un día malo te dejaba algo para compesar el haber pagado una entrada al campo

  2. La foto que da comienzo al artículo no es del Mundial 2006. Tengo esa camiseta y es la de la Eurocopa 2004. Para 2006 tenían una distinta.

    Muy buen artículo, para mí lo mejor es eso, que nadie habría esperado a Zidane en esa final.

  3. Siempre he tenido la sensación de que Zidane es un jugador sobrevalorado que, si no fuera por lo que se pagó por el y por el gol de la champions, nunca se hubiese hablado de el como «el quinto grande». En mi opinión, lo que hizo Ronaldinho en el primer año que estuvo en el Barça fue mucho más memorable e interesante de ver que todos los años del francés en el Madrid. Luego ya vinieron Cristiano y Messi a poner a cada uno en su sitio. Esos sí que son «el quinto grande» (y el sexto)

  4. Zidane fue nombrado mejor jugador del mundial 2006, pero no del 98. Ese fue Ronaldo. Ha sido el mejor jugador de un Mundial y ha marcado goles en dos finales, lo que le da un lugar en la historia, sin ninguna duda.

    Además, los aficionados del Real Madrid le consideran uno de los grandes, porque debe de haber de haber hecho grandes cosas en el Bernabeu. Pero claro, pregunta a un atlético por Futre o a un cadista por Mágico.

  5. Messi y CR son de otro mundo pero… en finales de Champions y Mundial, en no fallar en los momentos difíciles, no hay duda: Zizou y, en todo caso, Iniesta.

  6. Sumunny Cisma.
    Si algo identificaba a Zidane fue que era un jugador decisivo, para bien o para mal, casi siempre lo primero.
    Ritmo, pausa, consentimiento…

    Hay jugadores que tienen cualquier cantidad de récords, pero a éste tío hay que darle de comer aparte.

  7. Muy poco efectivo. Elegancia, detalles técnicos de cara a la galería, controles superlativos…. pero poquitos goles y asistencias, lo que lo alejan muchísimo de Ronaldos, Ronaldinhos, Henrys, Cristianos, Messis, etc.

    • Mirate el video del partido contra Brasil, anda. Ahi estan esos Ronaldos, Ronaldinhos, Henrys, etc… El partido y esos jugadores juegan al ritmo y al juego que quiere El (Zidane). Hay gente que se fija en Messi o Cristiano (lo obvio) y otros que nos fijamos en Zidane,Xabi, Xavi, Iniesta, Pirlo,etc. (menos evidentes), pero que son los que hacen que Messi sea Messi.

      • Gran partido de un excelente jugador, no vaya a ser que se me malinterprete. Sin embargo, su carrera (y concretamente su paso por el Real Madrid) no hubiera sido tan brillante sin el gol de la novena. Disfruté aquellos años como abonado en el Santiago Bernabéu y puedo asegurarte que quitando la segunda mitad de su primera temporada y las dos siguientes (hasta el hara-kiri de Queiroz), el francés no valió lo que se había pagado por él. El runrún de parte de la afición en más de una ocasión durante las temporadas 04-05 y 05-06 fue lo que impulsó a Marca a sacar aquel desafortunado titular. No pretendo con esto disculpar a ese diario, pero hay que entender que nadie esperaba esa explosión de Zidane durante el mundial. Ahora bien, los mundiales tienen este tipo de cosas: jugadores experimentados como Cannavaro y como tantos otros en citas semejantes pueden ser capaces de coger una buena racha de 3-4 partidos (los realmente importantes) en los que desplegar por última vez todo su potencial para llevar en volandas a sus equipos hacia la victoria. No más.

        Zidane fue un excelente jugador, un maestro del centro del campo, como bien dices comparándolo a Xavi, Iniesta, Pirlo, Xabi, Gerrard, el Kaká del Milan, etc, pero si no colocamos a estos al nivel del póker de grandes, por qué colocar al francés?

    • No marcaba ni asistía en exceso, eso es cierto. Pero debes entender cuál era su verdadero rol. Zidane era un armador de juego, un creador, el general de los equipos en que jugó. Un enganche clásico, un mediapunta de libro. Pero hay dos tipos de enganches: 1) los creadores puros (Zidane, Valerón, Rui Costa, Bochini, etc) y 2) los agresores, los tipos que arman un lío con su dribling y dan ese maravilloso último pase (Laudrup, Ronaldinho, Iniesta, Figo, etc). Zidane pertenecía a la primera categoría: dominaba el partido a lo grande, y los goles y asistencias eran sólo elementos circunstanciales.

  8. Me gustaría saber porqué reina la sensación de que Owen no rindió lo suficiente en el año que estuvo en el Madrid. Analicemos los datos. Los delanteros en ese año eran:

    Ronaldo. Partidos Jugados, 53. Goles, 27.
    Raúl. Partidos Jugados, 53, Goles, 16.
    Owen. Partidos Jugados, 46. Goles, 16.

    De Ronaldo no hay nada que decir claro, pero el intocable siguió jugando y arrastrándose por el campo unos cuantos años más mientras un buen jugador era largado en su primer año. A ver cuando os atrevéis con los últimos años de Raúl porque no tienen desperdicio.

    • De hecho, si en lugar de mirar los partidos jugados se miran los minutos, el ratio de Owen debe ser espectacular. Recuerdo que siempre salía en los minutos de la basura y marcaba su golito

    • Con Owen pasa lo mismo que con Huntelaar, delanteros MUY VALIDOS para el Madrid (promedios goleadores brutales), pero que, como al Sr. Florentino no le parecían guapos, ni vendían camisetas, había que venderlos.

    • Owen salía en los minutos de la basura, cuando la probabilidad de enchufar goles es mucho más alta que en los primeros 60 minutos. Te recuerdo que Owen fue elegido Balón de Oro porque en la temporada 2000/2001 logró cinco títulos con su Liverpool. Veamos: Copa Inglesa y Copa UEFA (que no están mal, pero son títulos menores al lado de la Premiership y la Champions), y tres torneos de chichinabo (Supercopa inglesa, Charity Shield y Supercopa de Europa). El que tú denominas intocable, Raúl, jugó una temporada de escándalo: fue el pichichi por delante de Rivaldo (cuando el brasileño era uno de los tres grandes de la Liga), fue esencial en el título de Liga, y llegó a semifinales de Champions cayendo ante el Bayern. La temporada de Raúl aquel año fue mucho mejor que la de Owen. El tiempo, al final, puso las cosas en su sitio: ahí están los números históricos del madrileño y ahí tienes cómo acabó su carrera el buen chico inglés, entre la más absoluta indiferencia general…

  9. El artículo está bastante bien, pero hay dos detalles que hacen llorar a los niños juventinos:

    -Zidane no llega a Francia 98′ como el mejor jugador del mundo con permiso de Ronaldo. Afirmar eso es no haber visto a Del Piero antes de lesionarse en Udine en otoño del 98

    -Buffon y Zidane no son excompañeros. Buffon y Thuram llegan a Turin desde Parma con el dinero que el Madrid paga por Zidane

    • Puestos a ser puntillosos, también cabe decir que en 2006 Fernando Martín era presidente de Martinsa, ya que la compra de Fadesa se produjo al año siguiente.

  10. Lo único que hecho en falta del artículo es la verdadera razón que impulsó a Zidane a tirar así aquel penalty. No fue un capricho ni ansias de grandeza. Zidane casi siempre tiraba los penales raso y a su izquierda. Los ejecutaba con automática precisión y los arqueros casi nunca llegaban, aun sabiendo dónde los iba a tirar. Pero en aquella final el arquero era nada menos que Buffon, el mejor de la época, un monstruo bajo palos, y que conocía perfectamente a Zidane tras años en el Calcio. igual que el francés sabía que aquél era el único capaz de llegar a la esquina y atajar la pelota. La decisión fue meditadísima. Observen como antes de lanzar Zidane dio dos pequeños pasos hacia la izquierda, cosa que jamás hacía, escorándose para preparar mejor el golpeo. Tirarlo a lo panenka fue una decisión absolutamente racional y brillante: era lo único que Buffon no podía esperar

  11. Como en el caso de Figo, Zidane llegó al Madrid con 29 años, cuando sus mejores años ya habían pasado, aunque sus dos primeras temporadas en el club fueron notables. Más bien, habría que decir que desde agosto de 2001 a diciembre de 2003 Zidane fue el de siempre, pero luego ya no pudo mantener el mismo nivel. ¿Las causas? La llegada a la treintena, muchos kilómetros en el cuerpo, un equipo sin vigor que no podía respaldarlo (la pérdida de Makelele fue irreparable), los destrozos en la plantilla una vez que Floro y compañía enloquecieron pensando que sabían más que nadie de fútbol, etc. El francés acabó harto y no es de extrañar. Aun así, merece situarse entre los veinte o treinta mejores futbolistas de la historia: no estará nunca a la altura de Maradona, Pelé, Di Stéfano, Cruyff o Messi, pero sí comparte galones de grandeza con Puskas, Platini, Garrincha, Eusebio y similares. Y desde luego, ha sido el jugador más estético que se ha visto en una cancha

  12. De aquel Mundial de Zidane recuerdo dos cosas, que estuvo soberbio contra Brasil (la misma selección gris que es ahora lo fue entonces) y que cada vez que lo vi hacer algo decisivo (el gol a Casillas, el pase a Henry, el penalti de semis y el de la final) me reconcomía pensar que se había arrastrado con el Madrid durante toda la temporada, exceptuando el final de la misma. Si se analiza el rendimiento del francés ese año, se llega a la conclusión de que efectivamente los jugadores en año de Mundial se preparan con un pico de forma en mente (Messi la temporada pasada es otro ejemplo).

    Lo de que se le iba la fresa de vez en cuando lo sabía todo el mundo, tampoco fue una sorpresa especial, ni siquiera que lo hiciera con la cabeza (recuerdo algo similar en un partido de la Juve contra el Hamburgo, si la memoria no me falla), pero claro, su manera de jugar compensaba taaaaanto…Es de los jugadores más estéticos que he visto nunca, no entre los más grandes (Cristiano o Messi de lois recientes son mejores) pero sí de los que más bonito han jugado.

    Por cierto, cuando pones «Shakira ameniza el previo con una versión en directo de su «Hips don´t lie», una de sus tantas canciones ininteligibles»…Casi mejor que «ameniza» deberías haber puesto «amenaza», jajaja.

  13. El último penalty pudo haber sodo el que hubiera lanzado en la tanda y que, quizá, hubiera dado a Francia su segundo mundial. Su mala cabeza, nunca mejor dicho, se lo impidió. Medina Cantalejo hizo lo que tenía que hacer, ni más ni menos. Fue muy triste acabar una brillantísima carrera deportiva así, dejando en el recuerdo el cabezazo, en vez del eclipsado gol de Glasgow contra el Bayer Leverkusen. Y esa cabeza también eclipsó los otros dos momentos estelares del pestiño de partido que fue la final: el Panenka del primer gol, y el culo de Shakira moviéndose al ritmo de Hips don’t lie.

  14. Haced este ejercicio y veréis como es recordado Zidane. Preguntad a la gente por él, muy poca gente se acuerda en primera instancia del cabezazo de la final, casi todos le recuerdan por lo grande que fue. Hay una frase que nunca se me olvidara, no recuerdo quien la dijo: el fútbol es un deporte hecho para que se juegue con la clase de Zidane, al igual que pasa con el tenis y Federer

    • Pienso igual. En 30 años pocos recordarán el incidente, salvo la prensa, que siempre hurga en la anécdota. Lo peor de aquello es que un reconocido matón futbolístico como Materazzi salió como la víctima y héroe (marcó incluso el gol del empate en la final), mientra que el gran Zidane no pudo terminar la final. A mi me daría lo mismo que a Messi hiciera lo mismo: lo único que cuenta es lo que su maravilloso fútbol nos ha dejado. Y pienso eso con todos los grandes jugadores

  15. 1.Cuando comenzó el mundial del 98 no había ninguna,o casi ninguna duda acerca de quien era el mejor jugador del mundo:Ronaldo.Nadie le hacía sombra.2.La selección brasileña del mundial de Alemania habría ganado todos los partidos antes de enfrentarse a Francia,pero las sensaciones que había dado eran bastante malas.Su nivel de juego era muy pobre y de sus estrellas,solo Ronaldo estaba brillando,más por goles que por juego.

    • Muy cierto lo del 98: Brasil era la gran favorita y entre 1996 y 1998 Ronaldo fue, indiscutiblemente, el mejor futbolista del mundo. Pero Zidane ya había ganado dos ligas con la Juve y había jugado dos finales de Champions, aunque las había perdido (ante el Dortmund en el 97 y ante el Madrid en el 98). Ya en el 98 el francés era un futbolista reverencial. Y antes de 2006, las sensaciones con Brasil eran similares a las del 98, con una selección que era una gran colección de estrellas (Ronaldo, Kaká, Roberto Carlos,etc), y con un Ronaldinho a la cabeza que por aquel entonces era el mejor jugador del mundo, aunque fue precisamente en ese Mundial cuando comenzó su cuesta abajo. Zidane fue un príncipe maravilloso, pero cuando Ronaldo estaba al 100% no había duda de quién era el verdadero rey del fútbol

  16. Solo por curiosidad, y para aquellos que no lo consideran un gigante futbolístico, y le ponen peguitas, y encuentran lunares desde su óptica futbolística, pregunto ¿Se imaginan ustedes a Francia, aún con aquel equipazo que tenía,campeona de algo, sin Zidane?

    • Es una de las cuestiones centrales y, para mí, la principal diferencia entre la Francia de Platini de la primera mitad de los 80 y la Francia de Zidane de finales de los 90. Aquel equipo habría jugado muy bien al fútbol aun faltando el fabuloso Michel Platini, y ello porque contaban con jugadores estupendos que sabían jugar muy bien al fútbol (Giresse, Tigana, Tresor, Amorós, etc). Mientras que la Francia de los 90 era un bodrio de equipo al que sólo Zidane le ponía la magia y la categoría, un equipo lleno de perros de presa (Deschamps, Vieira, Petit), con una defensa muy consistente pero no demasiadas luces en ataque. Por cierto, qué curioso que Henry y Zidane nunca mezclaron muy bien en aquel combinado.

  17. Y yo me pregunto, tras leer artículos como este, ¿por qué Zidane y no Iniesta?

    ¿Habría ganado España en 2010 sin el manchego? Probablemente no. Sus exhibiciones vs Paraguay u Holanda no las habría dado ningún otro jugador.

    ¿Habría ganado el Barcelona la Champions de 2006? Tampoco. Entre él y Larsson taparon el espantoso partido de Ronaldinho y remontaron a un Arsenal imperial.

    El rendimiento de Iniesta ha sido una montaña rusa pero sus picos coinciden con 2006, 2009 y 2010-2011. Curioso que el Barcelona arrasase en aquellos años y la Selección ganase un Mundial…

    Bájense la ida del Barcelona-Milan en San Siro, finales de abril de 2006. Aquel día Pirlo, Gatusso, Stam, Nesta… bailaron al ritmo de un chavalito pálido que mezcló a Laudrup y Zidane y los sirvió templaditos en una sucesión de controles, pases, cambios de ritmo, 1-2, pausas… Brutal.

  18. Me ha gustado el artículo, por cómo trata de centrarse en aquella final en los pequeños detalles que después todo el planeta ignoró tras el famoso cabezazo. Yo quiero recordar otro, que se ha obviado aquí. Primero decir que considero ese penalti como uno de los más infravalorados de la historia del fútbol, pues tras toda la épica en el desarrollo del torneo con un Zidane pletórico impartiendo cátedra de fútbol del que ya no queda (ése que hacía Cruyff o beckembauer, siendo el eje del equipo y dominando todo el juego, llevando ellos solos a sus equipos a la gloria) y tras llegar a esa final, en ese momento el lanzar un penalti a lo panenka, no olvidemos frente al mejor portero de la última década y tal vez de la historia, a la escuadra, con esa frialdad y esa tensión que da el toque en el larguero…es simplemente mágico, como bien reconoce el artículo. Pero el fallo que veo es cuando dice que ahí debió acabar el partido. Creo que el momento al que me refiero ocurre en la prórroga, juega Francia, cómo no Zidane maneja la bola y abre a banda mientras arranca hacia el área y de repente se encuentra con un balón centrado que se come la defensa y remata completamente solo en el punto de penalty. Es un cabezazo imponente, bonito, duro y a la escuadra. ÉSE es el momento clave, en el que de nuevo resurge la épica de que sea Zidane quien resuelva la final, en la prórroga. Sin embargo ahí está Buffon, que saca una mano espectacular. Como decía antes, por momentos así el mejor portero que he visto, tan decisiva es esa parada como la de Iker a Robben. Lo que viene después ya lo sabemos. Pero ese magnífico penalti y ese «otro» cabezazo olvidado, eran los detalles que colocaban a Zidane en el olimpo eterno. Una pena sin duda un final tan cruel para el genio.

  19. Una de las grandes mentiras que han calado hondo en este país es que ZZ está en el top5 de los grandes ¡En el top5!
    Eso no lo creen ni en Francia.
    Dicho lo cual, pasan los años y Materazzi, por suerte, ha queda cada vez más retratado y el cabezazo cada vez me parece menos grave

  20. Para los que afirman que Zidane es el jugador más estético que han visto…. supongo que nunca vieron a un tal Marco Van Basten.
    Eso si que es arte.
    (Estimo que también desconocen a un tal Sócrates, otro tal Francescoli y al gran Luis Suárez Miramontes)

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