
Un conocido periodista (Alsina) hacía el otro día un monólogo (homilía) en el que daba una lección de estructura de Estado y de derecho a una clase política extraída de los mejores, de los más colmados vertederos del país. Como no era de esperar, le han caído collejas por todos los sitios. La incomprensión a su análisis —impecable— ha sido casi absoluta. El caso concreto (el escandaloso discurso del papa ante el parlamento español) es lo de menos. Atónito, me he puesto a analizar el porqué; cómo es posible que un análisis tan fino, un regalo para el pensamiento, haya caído en saco roto. Y he concluido que es debido a que la élite intelectual española se ha reducido tanto que hoy se limita a (ejem) los lectores de Jot Down. Sí, a usted.
Me explico. Leer textos de más de seiscientas palabras, el límite oficioso de una columna de prensa, ya es una heroicidad. Si los asuntos son obstinadamente obtusos, de nicho, de no importarle a uno no caerle bien a todo el mundo, y exigen cierto estar al día y dominar el lore, o saber algo de francés, apaga y vámonos. Si encima hay que distinguir entre tema y asunto, sumamos otra complicación. Añádanse tacos e inconveniencias, la ausencia de censura editorial a lo que escriben los columnistas y un desapego patricio por la contingencia y lo que se llevará el viento —esa idea loca de escribir artículos que puedan leerse dentro de veinte años y que se sigan sosteniendo— entonces el lector pertenece, por definición, a una minoría ilustrada. Ilustrada de Ilustración, del siglo de las Luces, de esa gente para la cual la razón es un valor social y las supersticiones, cada cual con la suya, que era lo que venía a decir Alsina.
Es una revista que además de ilustrada se define como punk y esnob. Punk quiere decir, para el que no lo recuerde, poco convencional —entre otras cosas—. Y esnob es a quien le va lo distinguido —también entre otras cosas—. A ver qué revista cultural va a publicar un artículo titulado «Golf obrero», o una loa de la esgrima, por citar artículos espléndidos (ejem) imposibles de encontrar en otro sitio. Y a ver qué lector, qué tipo de lector, va a sentirse cómodo solo con esas tres etiquetas, cuando lo primero que busca la gente es si un medio es de izquierdas, de derechas o mediopensionista.
La revista, por tanto, se ha convertido en un referente para cierto tipo de personas, una élite sin prejuicios que está harta de la papilla con que los partidos políticos nutren a los medios y que busca cultura estratosférica no apolillada, continuas desacralizaciones y puntos de vista nuevos o poco habituales no exentos de malicia inteligente. Gente que nota que la quieren llevar por un sendero por el que no quiere ir, o que quieren ponerle orejeras para que no vea el panorama. Lectores que en vez de agotarse en el sinfín de los carretes (escrolleando los reels, ya me entiende), prefieren leer algo con lo que pueden no estar de acuerdo, pero que les obliga a pensar por sí mismos porque el autor no ha querido decirles qué hay que pensar. Artículos que leemos aunque quien los escribe nos caiga mal por una variedad inconfesable de razones y traumas propios (desde «profesor pijo progre pedante privilegiado» a otras caracterizaciones también apresuradas, pero no menos ingeniosas). Artículos que seguimos leyendo aunque por la imagen que los encabezaba hayamos pensado al principio que iba de política y resulta que nos están llevando al huerto.
Al contrario de lo que se quiere hacer creer, la época dorada de esta revista no fue la del Jot Down Smart, cuando la revista se vendía en un lote con El País. Ese fue, si acaso, el cénit de su difusión y del balance contable de castañuelas, pero hay que desacoplar el negocio de la aportación del medio a la cultura de su tiempo. Antes de esa etapa, la revista era muy buena, y quizá por eso El País mostró su interés en prestigiarse convirtiéndola en una suerte de New Yorker de un medio que siempre quiso ser The New York Times y al que han convertido, esperemos que provisionalmente, en una suerte de bandada de gaviotas que planean sobre los lugares donde se crían los políticos.
La revista no dejó de ser buena tras aquella colaboración con El País, felizmente libre, de hecho, de las momias prisaicas que repetían los mismos tropos desde que Felipe González arrasara en sus primeras elecciones. Es sabido que si la revista no fue comprada por Prisa fue porque el trato de la venta implicaba control editorial y hay gente que no se vende. Tras esa elección, heroica, la revista ha ganado solidez e interés, con artículos valientes y, sobre todo, independientes y auténticos que han sobrevivido tanto a la crisis económica como al «terror woke» (ríase usted de Robespierre y las tricoteuses; por lo que cuentan, eso era una alegre kermés comparada con la redacción de algunos periódicos). Quedaron los fieles a un proyecto intelectual y luego se unió gente variopinta.
Mucho mejor esa plantilla para el partido que se está jugando que alinearse con las momias (o con sus reencarnaciones), sobre todo ahora que se ha sabido que hay por ahí una lista de sesenta y un periodistas comprados por un partido político para decir lo que le conviene. En principio no pasa nada porque alguien pague a otro para que hable bien de él, salvo que ese alguien sea un poder del Estado y ese otro sea alguien que se las da de objetivo, profesional e imparcial. Personalmente, tengo unas ganas locas de ver esa lista. No para enterarme de quiénes son los vendidos, sino solo por confirmar que los que es evidente que eran la voz de su amo efectivamente lo son y ganar la porra que he hecho con unos amigos.
Quedan revistas culturales de referencia (Zenda o Letras Libres, por ejemplo), pero les falta mordiente, una sustancia capaz de dejar una marca permanente en el metal y de hacer que el contenido no resbale con la lluvia que está cayendo. Aportan artículos correctos, pero cuya información hoy se puede conseguir, a veces mejor elaborada, por otros medios. Hay firmas con personalidad que son las que sostienen el producto, pero la mayoría de las colaboraciones carecen de la capacidad de ofender, de transgredir, de sorprender removiendo cimientos y de decir ese tipo de inconveniencias inteligentes disfrazadas de ocurrencias de las que nacen las auténticas novedades. Esas revistas están repletas de artículos eruditos (aunque también de pseudoeruditos o directamente pedantes, esos que los que nos dedicamos profesionalmente al tema identificamos con la misma facilidad con que un físico relativista sabe que el trabajo que le acaba de enviar un ingeniero jubilado para refutar a Einstein es una banalidad que proviene de ignorar una cosa muy concreta y clave, generalmente geometría diferencial). Pero no cubren un espacio demográfico y cultural que es importante. No pueden ser la conciencia incómoda, ni el portavoz oficioso, de la generación X, de esas cohortes que gustarán más o menos a los de menos de cuarenta pero que van a estar dominando el cotarro hasta que se mueran, porque son muchos más, tienen más experiencia y se las saben todas; y, además de ser supervivientes con muy mala leche, no esperan que nadie les solucione nada y todo les importa un bledo. Las otras revistas son más bien medios para boomers, sus espacios seguros, allí donde se pueden sentir más cómodos porque identifican alta cultura con unas formas que, a pesar de haber caducado, les resultan reconfortantes, como ver un partido de golf en la tele un domingo por la mañana o Roland Garros a finales de mayo. Costumbres entrañables.
En los periódicos hay enfants terribles, sí, como Olmos o Soto Ivars, señores que dicen cosas lo suficientemente interesantes o importantes como para que alguien quiera denunciarles, cancelarles o ejecutarles, reacción que despierta una simpatía inmediata no porque sean mucho más inteligentes (de lejos) que la media, sino porque tienen derecho a escribir lo que les parezca sin que una turba les censure y sin que nadie les importune por la calle. Está Pérez-Reverte, predicando en el desierto, Savater en plena forma dios-le-guarde-muchos-años y alguno más que merece la pena leer, pero el columnista de más predicamento pertenece a una colección de meapilas semianalfabetos, beatas que escriben lindo, santurrones más perdidos que un pulpo en un garaje, juristas que hacen dudar de la educación en las facultades de Derecho, espontáneos con carné, gente que no sabe que «dato nunca mata relato», practicantes del lenguaje inclusivo (esa marca en la frente) y gente cuya única línea decente del currículum es que se doctoró, mediando algún enchufe, en una universidad americana sin que, no obstante, publicara nada ni medio bueno.
Jot Down tiene lectores que forman una élite; gente como usted capaz de llegar hasta aquí y perdonar la encerrona, y eso ya es mucho. Le faltan cosas, claro. Cristina Morales escribiendo periódicamente lo que le dé la gana; Isabel Coixet haciendo lo propio; pagar más (mucho más) a Tapiador para que pueda alcanzar —por fin— un nivel de vida snob acorde a la divisa del medio; o tener a media docena más de artistas gráficos en nómina para dar un respiro a los que dan vida a un formato gráfico soberbio que no tiene nada que envidiar a nadie. El nuevo número trimestral, sobre el modernismo, es espectacular, especialmente un artículo sobre una obra de Juan Ramón Jiménez. No me lloren cuando lo lean. Es una revista punk, que también significa algo gamberra.






Buah, glorioso. Glorioso. Cuántas verdades juntas.
«Jot Down tiene lectores que forman una élite.» Tapiador se olvida de los comentadores, que son la élite de esa élite (a no ser que sólo sean los lectores más bocazas).
… a no ser que sólo sean (seamos) los lectores más bocazas…
A propósito de élites:
«Les esprits d’élite discutent des idées, les esprits moyens discutent des événements, les esprits médiocres discutent des personnes.»
Jules Romains (1885-1072)
No me olvido de «los otros», no; quizá son ellos los que están más vivos.
Chapeau
Solo un apunte entre tanta autolamida genital.
Pobres Olmos y Soto Ivars de España, tan censurados, tan perseguidos por esta «cultura de la cancelación», tan arrinconados en sus columnas cuasi diarias en diarios y revistas de tirada nacional, en las tertulias radiofónicas donde los llaman todas las semanas, en los programas de televisión (dónde los opinólogos patrios hablan un día sí y otro también de pandemias, al otro de asteroides, o de la ia, al otro de corrupción, al otro de inmigración o de futbol, así hasta agotar ésa máquina ingente de atención y desinformación por exceso de información.) Obligados solamente a que les publiquen su ultimo libro una gran editorial…lo dicho, la inquisición ha vuelto.
Bueno, por matizar, esas columnas se las han dado (o ganado) después de unas largas travesías en el desierto. En concreto, la columna de Soto Ivars es posterior al lío que montaron con su libro y al intento de cancelarle. Ambos han recorrido durante años el filo de la navaja, a un paso de caer en el abismo. Los dos han tenido suerte, porque bien podría haberles salido de otro modo –hay decenas de ejemplos– aunque sus dotes son indudables y no hay que quitarles mérito por ser unos supervivientes.
Antes del ABC Soto Ivars ya escribía en El Confidencial, y antes en El Pais (Tentaciones), El Mundo o El Periódico. Hablaba catalán cuando iba de progre en TV3 y su mayor facultad es que siempre ha sabido de donde sopla el viento, y va posicionándose. Siempre remando a favor de la polémica, sabiendo a quien agradar y a quién no pisar. Sus dotes son las de la guerra cultural, crear hombres de paja, insultar e ir de víctima y de adalid de la libertad de expresión cuando solo defiende la libertad del rico a hacer lo que le de la gana. Anda y que le zurzan, a él y al Olmos.
¿Pero Soto Ivars habla de la Ley Mordaza?¿de la carcel de Pablo Hassel o el exilio de Valtonyc?¿de los tuiteros que hacen chistes con Carrero Blanco?¿de la condena de El Jueves por los jueces pro abogados cristianos?¿de la ofensa del sentimiento religioso o a la corona? ¿O solo habla de «pobre gente de extrema derecha» que no les dejan expresar cosas nazis, cuando los escuchas a todas horas en Vox pidiendo expulsar a todos los inmigrante (Prioridad Nazi-onal) y cuando se manifiestan la policía les hace corrillo?
Gracias por el masaje. A mí me siguen pareciendo 30 pavos cojonudamente gastados lo de la suscripción.
Y como X, yo también me reconozco en eso de que todo me está empezando a importar un bledo.
Más vale ser punkie que maricón de playas.
Ya que se ha puesto uno vamos a seguir bajando el nivel
https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Has%C3%A9l
Punki es rebeldia contra el sistema, no reivindicar valores reaccionarios y vinculados a poderes tradicionales como el machismo, el clasismo, la homofobia o la jerarquía. Qué perdida la sociedad que cree que alguien como Soto Ivars u Olmos son punki, cuando son lo más pro poderes económicos que hay.
Eres un cura, Arryn. Y peor que eso, no tienes sentido del humor. Te sugiero un culleum con Solar, lo vais a disfrutar.
Sí el cura es el que recuerda y no anda ennortado y más perdido que un pulpo en un garaje…pues bienvenido sea. Lo de punki y reivindicar a la vez a Pérez Reverte,Savater,Olmos y Soto Ivars tiene guasa. Pero yo te bendigo, mi alienado y drogado hijo.
Vaya, Clonazepando. Si Ud. es el representante elitista de este pasquín reaccionario, le auguro un triste final cuando entremos en el Palacio de Invierno los bolcheviques de toda la vida.
(No conozco a nadie que trabaje con sus manos, obreros, gente de a pie, que lea este palimpsesto canalla).
Elite, por lo tanto. Y como punk, solo reconozco a los Sex Pistols y a algunos más.
El golf obrero es posible en Gales o Escocia, sitios donde llueve a mogollón. Tampoco es que allí sea muy obrero, los Erasmus, los policías, los pequeños comerciantes, no son obreros. ¿Quieres una definición de obrero?: «Alguien que no tiene tiempo de jugar al golf, ni a nada, ocupado en pagar facturas». Si el título no tienen una función cómica solo refleja la distancia que hay entre tú, el autor y la sociedad real.
Esta revista dedica dos (2) artículos a una estirada de pelos en el claustro de la Universidad de Sevilla a cuenta de la concesión de una plaza a no sé qué, e innumerables editoriales a hundir un premio literario y ni una línea a que EM se haya hecho gracias a una estafa bastante burda con un billón de dólares. Detalles en 500 palabras – https://pacodetorresincidenciascomunes.blogspot.com/2026/06/space-x.html –
Este, mi amado panfleto, cada día es más endogámico-miremosnos-el-ombligo y nosotros-contra-ellos. Basta ya de textos «Último filipinistas», ¿vale?, ya me están cargando. ¿Sólo es a mí?
Otra cosa que está pasando, y como solo es una catástrofe geopolítica, redacción pasó de publicar, ocupados en bruñir la estatua de la fundadora:
https://pacodetorresapuntesdelnatural.blogspot.com/2026/06/nada-es-para-siempre.html
Está revista no tienen nada de Punk, o lo poco que pueda tener es Punk de Galerías.
No te quejes tanto y mándanos a [email protected] un texto verdaderamente «punk» para que lo publiquemos. Y te lo pagamos, claro.
P.D. Recuerda que tiene que tener más de 900 palabras.
Para lo que dicen algunos colaboradores bastaría con cien palabras o menos.
Sí, a veces se pasan un poco con temas particulares que no interesan a nadie, como lo de Sevilla o el premio. Pero bueno, hay artículos de otras cosas.
Tus apuntes al natural son insufribles, por cierto.
Arryn, no te confundas. La gente que lee el JD es el tipo de gente que se cambia de acera si ve de frente a alguien como esos que mencionas. Aquí vas a encontrar cero simpatía por esos señores. Como queda bastante claro en el artículo, es una revista para una élite madrileño-céntrica universitaria ilustrada de señores entre los cuarenta y los sesenta que lee novelas en inglés y francés y que se crió viendo La Bola de Cristal y leyendo cómics. Gente que viene de familias de clase obrera y media. Probablemente hoy la mayoría son funcionarios a los que les gusta que les reten tres o cuatro veces al día con los artículos gratis de la revista. Esto nació como una revista de tíos para chicos y sus aficiones, y hoy es una revista de tíos para tíos y tías listas. Un buen segmento de mercado, porque esa gente hoy tiene pasta y poder. Hoy lo antisistema es ir contra el buenismo de la ceja y la corrupción socialista y podemita, no meterse con ‘el capital’ y esas tonterías adolescentes de descerebrados. A mi esos casos que mencionas me dan igual. Me importa más mantener el Estado de derecho. Lo punk ahora mismo es ser antiPSOE y antiPODEMOS!!! Un poco más y se cargan la presunción de inocencia. Eso a Soto Ivars hay que reconocérselo.
Yo si me cruzo con Hasel o Valtonyc igual no cambio de acera. Igual cambian ellos. Reivindicar a ese par de subnormales tiene tela…
Han hecho más por avanzar en conciencia de derechos a este país, aunque no lo veas. Tu ignorancia sí que tiene telita.
Si. Pidiendo tiros en la nuca. De menores incluso. Ese el nivel de la aportación de esos dos “artistas” a la “conciencia de derechos”. Que a alguno os siga poniendo palote el sótano de Ekaterimburgo es para que os lo hagáis mirar.
Tú libertad de expresión acaba en lo que no te molesta. Cárcel para lo demás. Esas son las dimensiones. Qué apropiado y que cómodo (para ti).
Confundes que defienda su derecho a expresarse como artista con que me guste lo que dice. Qué España junto con Rusia tenga el sistema más punitivo de la Europa moderna es para hacérselo mirar.
¿Que España junto con Rusia tiene el sistema más punitivo de la Europa moderna? Deliras, mozo. Vente a Francia y verás lo que es un «sistema punitivo» ideológico. Tipos como Hasel o Valtonyc aquí no se hubieran atrevido a decir lo que han dicho en España, sencillamente. Por cosas muchísimo menos graves un humorista como Dieudonné ha sido condenado, prohibido de ejercer su oficio y boicoteado desde hace más de 10 años en la, al parecer, «patria de los Derechos humanos».
No soy especialista en derecho pero por injurias al Presidente de la República no te meten en la carcel, por injurias a la Corona en España sí. Allí no hay ofensa del sentimiento religioso, aquí sí. Y la apología del terrorismo en España está considereda terrorismo, aparece en el código penal y te juzga la AN. En Francia son introducidas por leyes, no se consideran terrorismo en sí. El terrorismo allí se vincula al islamismo y aquí al independentismo y a la política, y además de forma bastante vaga e interpretable según el juez. Que unos titiriteros en una obra con una pancarta donde ponía Gora Alka-ETA acabasen 5 dias en prisión preventiva ya deja constancia de la «guasa»
Y por cierto, el tonito condescendiente te lo ahorras.
Las «injurias» consistieron en pedir que les pegasen unos tiros. No se rieron de ellos ni hicieron mofa y befa, lo que tendría su punto. Pero para eso hace falta algo de vida cerebral. Que si se trata de ridiculizar al poder y reírse de él pues bienvenido sea. Pero como son subnormales su «arte» no da para más.
¿Y en que tuit o en que canción dice éso?
https://elpais.com/espana/2021-02-18/las-rimas-que-llevaron-a-hasel-a-la-carcel.html
Que igual está de coña y yo no le pillo el chiste. O igual son ganas de defender a este tarado por defenderlo. O igual era osa de decirle mira puedes tener las ideas políticas que quieras, u otra forma de organización y estructura del Estado, pero está feo andar por ahí pidiendo matar a la gente que no es de tu cuerda.
No sigo la actualidad política española tanto como para saber si lo que afirmas es verdad. Aquí por apología del terrorismo te vas a la cárcel. Y por injurias a la mujer del presidente de la república (condena a 8 meses de cárcel en enero de este año a 3 personas que decían que es un hombre). Y en Francia existe una ley (la Loi Gayssot, de 1990) que te lleva a la cárcel (hasta 5 años) por discutir ciertos aspectos de la versión oficial de la Segunda guerra mundial (Vincent Reynouard ha sido perseguido durante años e incluso encarcelado varias veces por ello).
Y no tengo ganas de perder más tiempo en buscar hechos que demuestran claramente que Francia es mucho más represiva, política e ideológicamente, que España. Y mucho menos democrática (eso sí, los franceses saben vender su «Liberté, égalité, fraternité» mucho mejor que los españoles su democracia).
Lo que sí te reconozco fácilmente es que en España hay muchos más españoles que detestan a España (como tú) que en Francia franceses que detestan a Francia. Por la sencilla razón de que en España hay muchos más analfabetos que en Francia.
Vaya, que estás por ofender. Circula y practica menos el odio, que no es bueno.
Odio, ninguno (para odiar hace falta un esfuerzo que tú no mereces). Sólo alergia a los tontos que se inventan la realidad.
Es que no se metió conmigo. Por eso estoy comodísimo. Si monta un concierto pidiendo que alguien me pegue un tiro (autónomo, cincuentón, un puñetero burgués, que requisitos para ser considerado un objetivo para la ameba esa igual tengo), pues igual busco una solución algo más personal.
El problema de este tipo es que su «talento» artístico no alcanza más allá de los vómitos que él considera canciones. Y si no dijera las barbaridades que dice ni Dios le haría caso. Claro que si en sus «obras» pidiera disparar en la nuca a ,por ejemplo, un dirigente del movimiento LGTBI igual no le defendías tanto…
Estoy leyendo las sentencias, algo que deberías hacer porque me parece que hablas de oidas, con sus votos particulares incluido. Lo de condenar a alguien por «riesgo abstracto» es un concepto cuanto menos curioso.
¿Corrupción podemita? Perdona, Podemos es el partido más limpio que ha pasado por el Congreso. Es más, ha sido víctima de las cloacas del estado del PP, que se juzgan ahora. De montajes contra miembros como Miguel Urban que implicó a comisarios de policía.
Hablás de oidas y no sabés lo que decís https://comarcalsur.cnt.es/comunicado-taberna-garibaldi-ultimo-bastion-del-abuso-laboral/
Lo mismito oiga, que el negocio privado de Pablo Iglesias y cuando Cospedal recibía a Villarejo en Génova, ésa sede que iban a cerrar, para hacer desaparecer la «libretita» de Bárcenas.
No te confundas, Soto Ivars es un mercenarios, haciendo caja en las mentes lobotomizadas.
Sí madrugas o trasnochas por un salario eres clase trabajadora. Es lo que han olvidado muchos que votan contra sus intereses y que les va a tocar recordar dolorosamente.
Aprecio el toque humorístico y transgresor del texto pero habrá que reconocer que JD, aun siendo de lejos el medio más interesante en el panorama actual (al menos de los que yo conozco), ha bajado su calidad un par de quilates en los últimos años.
Llevo leyéndoos desde 2011 o 2012 (os descubrí con un artículo sobre Lyon – he buscado y veo que hay 2 en esos años) y pienso que últimamente sois más combativos que antes, con ciertos temas que, opino, a muchos nos la trae al pairo.
Luego están esos artículos con publicidad encubierta. Entiendo que tiréis de publicidad, faltaría más, pero no me gusta cuando llevo medio artículo leído (porque me leo casi todo) y me encuentro con un enlace a una casa de apuestas o algo similar.
Dicho esto, que viva JD por muchos años. Felicidades por vuestro trabajo. Con muchas ganas de ver lo que el futuro nos trae.
Gracias, JM. A mí personalmente me gustaría saber qué tipo de artículos te gustaría ver en la revista (temas, enfoques, estilos, etc.), y qué echas de menos.
Si esta es “la revista más audaz, para el lector más inteligente…” , nos debemos encontrar en la sección “tiemble después de haber reído” ¿O era “ríase mientras tiembla”?
El artículo parece una respuesta a lo publicado recientemente por Daniel Verdú. JD quizás sigue por encima del nivel medio de las publicaciones periodísticas en España, pero en los últimos años la calidad ha bajado notablemente. Supongo que las apreturas financieras tendrán parte de culpa.
Hay que ser muy élite española para saber que el signo de admiración en francés va precedido de un breve espacio en blanco. Sinceramente, pensaba que ningún intelectual español sabe hoy eso. Me descubro.
Contestando por JM, que no soy yo, a mí en esta revista me gustaría leer lo que no puedo leer en otras, ya sea porque no les dejan sus amos o porque los que escriben no dan más de sí. Me gusta que me hagan pensar en temas en los que no había reparado y cuestionar las cosas. Para recibir el alpiste de los medios y los políticos ya hay muchos medios. Yo busco inteligencia y calidad. Élite, sí, aunque a muchos eso no les guste la palabra por considerarlo clasista. Yo estoy orgulloso de esa palabra. Fui al colegio Estilo. Era laico y liberal. Lo cerraron, claro, pero la directora les dijo a mis padres que ellos trabajaban para construir una élite. No económica ni de cuna, sino de inteligencia. Pues eso. Artículos para el tipo de élite que se formó en el colegio Estilo.
Los comentarios barriobajeros de algunos me sobran y más en un artículo como este. Váyanse a discutir sus cosas a otra casa, que en estos salones se tratan otras cuestiones.