Crisis de Ucrania: los origenes del caos

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Soldado separatista en el este de Ucrania (foto: Corbis)
Soldado de las fuerzas separatistas en Donetsk, este de Ucrania (foto: Corbis)

El laberinto ucraniano

«Si crees que has entendido la mecánica cuántica, es que realmente no entiendes la mecánica cuántica».

Esta frase del premio Nobel de Física Richard Feynman le vendrá a la mente si intenta informarse sobre los motivos de la debacle ucraniana que ha estado apareciendo en las noticias. Es como atravesar un laberinto: cuanto más se adentre usted en el asunto, más complejo se le aparecerá. Nuestros medios de comunicación occidentales (y algunos rusos a los que también tenemos acceso) se han dedicado a analizar profusamente la cuestión pero, salvo raras excepciones, suelen ofrecer versiones simplistas que, dependiendo de la tendencia política o las simpatías de cada cual, deposita todas las culpas en un bando o en el otro. Es verdaderamente difícil separar la paja del grano. Al final, como suele suceder, la realidad es más bien como un mosaico en el que existen villanos y víctimas en ambos lados del conflicto.

Otra cuestión que salta a la vista es que la crisis podría haberse resuelto de manera más pacífica, al menos sobre el papel. Hubo momentos en que pudieron evitarse conflictos mayores. ¿Qué lo ha impedido? Pues un cúmulo de factores: la ineptitud y radicalismo de las figuras políticas ucranianas, la corrupción generalizada, la escasa cultura democrática, el caos institucional. También las presiones extranjeras que responden a intereses geoestratégicos e ideológicos contrapuestos. En este asunto no hay nadie libre de pecado: ni las facciones internas de Ucrania, ni Rusia, ni la Unión Europea, ni los Estados Unidos. Cada agente que ha intervenido en el problema de Ucrania ha puesto mucho de su parte —por acción, por omisión y, sobre todo, por complicidades turbias— para que el país haya ido encaminándose al desastre. Los inocentes, como de costumbre, son una mayoría de ciudadanos que aspiraban a un futuro de modernización y progreso. Ciudadanos que, con independencia de su origen étnico o lingüístico, entendían muy bien que su bienestar dependía de mantener amistad a dos bandas con Rusia y con Occidente. Estos ciudadanos han visto sus sueños sepultados sin piedad, y ahora se encuentran atrapados en un país balcanizado cuyo futuro es muy incierto.

Estatua del Arcángel MIguel, que preside la Plaza de la Independencia de Kiev, entre humo, Magnífica fotografía de Mikhail Palinchak que simboliza a la perfección el caos ucraniano. (Foto: Corbis)
Estatua del Arcángel Miguel, que preside la plaza de la Independencia de Kiev, entre humo; magnífica fotografía de Mikhail Palinchak que simboliza a la perfección el caos ucraniano. (Foto: Corbis)

¿Qué es Ucrania?

Ucrania es un país con dos ámbitos étnicos y lingüísticos que, como ha sucedido con otros territorios que pertenecieron a la URSS o fueron fueron tutelados por ella, se han visto enclavados dentro de unas mismas fronteras como consecuencia de decisiones meramente políticas. A grandes rasgos, las dos mitades de Ucrania antes de iniciarse el actual conflicto podían describirse así:

—La parte oeste: Poblada por una mayoría étnica y lingüísticamente ucraniana. Podríamos llamarla, con el afán de entendernos, la Ucrania tradicional. También incluye pequeños territorios polacos y moldavos asignados por Stalin durante las frecuentes modificaciones fronterizas de las distintas repúblicas soviéticas. Es la mitad más rural del país, y tiene el nivel de renta más bajo. También es la que hoy identificaríamos como la mitad más «pro-Occidente» aunque, como veremos más adelante, casi toda Ucrania fue pro-occidental en la realidad.

—La parte este/sur: Está conformada por territorios de Rusia que Moscú cedió a Ucrania cuando la URSS todavía existía y nadie imaginaba que los ucranianos terminarían siendo independientes. Incluye, por ejemplo, la Pequeña Rusia que los zares reconquistaron a los cosacos ucranianos, o la Nueva Rusia cedida por Lenin en 1920-22, donde la etnia rusa conforma aproximadamente la mitad de la población, aunque también hay muchos ciudadanos étnicamente ucranianos que tienen el ruso como lengua materna. Esta mitad del país sostiene una economía basada en la producción minera e industrial, y un mayor nivel de renta. El territorio clave es la península de Crimea (asignada a Ucrania por Nikita Jrushov en 1954), tanto por su mayoría de población étnicamente rusa (60%) como por su importancia estratégica: Crimea y su base naval de Sebastopol sirven como base de la flota rusa del Mar Negro.

Esta división cultural era cierta y evidente antes de la crisis, pero por sí misma no determinaba la actual situación. Tras la independencia de la URSS, la mayoría de la población albergaba aspiraciones comunes en ambas partes del país. Estas aspiraciones podrían resumirse en el acercamiento a la Unión Europea sin renunciar a la amistad con Rusia. Lo cual puede parecer extraño si hacemos caso al enfoque maniqueísta propio de buena parte de la prensa occidental, pero tiene perfecta lógica. Por un lado, Rusia es el principal proveedor de gas de Ucrania, y también su principal cliente, pues adquiere casi la totalidad de su producción industrial. Al mismo tiempo, Ucrania es clave para Rusia porque los gaseoductos que permiten a los rusos exportar combustible al resto de Europa atraviesan territorio ucraniano. Por otro lado, la Unión Europea era vista como otro socio deseable, un importante mercado al que abrirse, una posible fuente de inversiones, y el referente para la democratización y normalización política del país, ansiada por casi todos los ucranianos.

El difícil juego internacional a dos bandas o la división demográfica no eran los únicos problemas de Ucrania. Desde su independencia, los niveles de corrupción han sido altísimos. Tras la disolución de la URSS, las privatizaciones masivas crearon un estrato de oligarcas que han jugado un importante, y muy discutible, papel en la política, llegando a ocupar cargos como la presidencia o el primer ministerio. Así, mientras unos se enriquecían, la economía nacional se hundía y la renta per capita caía hasta la cuarta parte de la renta de sus vecinos rusos. Este es un factor a considerar cuando observamos que en los territorios de la mitad este había muchos ciudadanos que veían la posible reintegración en Rusia como la manera más fácil de optar a un mayor nivel de vida. Crimea, principalmente, mostró intenciones de separarse de Ucrania y regresar a Rusia desde el mismo momento en que la URSS dejó de existir, pero no consiguió sus objetivos hasta tiempos muy recientes. Así pues, la crisis ucraniana no es un suceso mágico generado de la noche a la mañana, sino que ha sido un proceso de cocción lenta desde la propia caída del bloque soviético.

Los análisis que tenemos a nuestra disposición en la prensa resultan casi siempre partidarios. Incluso asumiendo que la perfecta objetividad es imposible —todos somos humanos y quien escribe estas líneas no lo es menos—, resulta chocante el escaso afán de neutralidad con el que los medios occidentales han abordado la cuestión ucraniana. Al final, lo mejor que puede hacerse es una enumeración de los hechos que nos han llevado hasta donde estamos ahora. Esto es lo que, a modo de guía muy imperfecta, trataremos de hacer aquí. Las noticias de los últimos meses están frescas en la memoria de todos, pero no pueden entenderse sin remontarnos atrás en el tiempo para buscar las raíces del problema. No será un viaje fácil. La historia política de Ucrania, particularmente desde su independencia de la URSS, es un completo galimatías; pocos periodos históricos nacionales de la era contemporánea son tan confusos como la Ucrania posterior a 1991. No existe un hilo narrativo claro, y quizá por ello la prensa occidental ha tendido a la simplificación. Los vaivenes políticos en Ucrania presentan esa cualidad incognoscible que Feynman atribuía a la física cuántica, y seguir el hilo de los principales hechos políticos desde la independencia requiere un considerable esfuerzo de concentración. Pero también hace más fácil entender el hartazgo de los ciudadanos ucranianos ante una situación que nunca daba señales de mejorar, así como el descrédito progresivo de las instituciones. Y también, confío, ayudará a que cada lector se forme una imagen propia del conflicto, incluso más allá de las posibles subjetividades de quien escribe. Retrocedamos pues a los momentos inmediatamente anteriores a la ruptura de la Unión Soviética, pues fue allí donde verdaderamente se inició este último capítulo de la historia ucraniana. Repasaremos los hechos hasta el 2014, año en que se inician los enfrentamientos bélicos.

Crónica del caos político 1991-2014

Episodio I: Independencia y separatismo en Crimea

PLaza de la Independencia (en ucraniano, Plaza del Maidán), escenario de numeorar manifestaciones y protetsas a lo largo de los años.
Plaza de la Independencia (en ucraniano, Plaza del Maidán) en la capital de Ucrania, Kiev. Ha sido escenario de numerosas manifestaciones y protestas a lo largo de los años. Más abajo podrán ver el estado de la plaza tras las protestas de 2013/14.

1990, 16 de julio: La URSS se halla en un proceso de reformas y creciente debilidad estructural. La República Soviética de Ucrania aprovecha esta coyuntura para dar sus primeros pasos hacia una posible independencia, siguiendo el ejemplo de la República Soviética de Rusia, que había hecho lo propio unos meses antes. En Kiev, la Rada Suprema, el parlamento todavía soviético de Ucrania, aprueba la llamada Declaración de Soberanía Estatal. Es un documento que establece los principios generales sobre los que construir una futura independencia.

1991, 20 de enero: Crimea celebra un referéndum sobre la posibilidad de separarse de Ucrania y reintegrarse en Rusia, a la que había pertenecido hasta 1954. La mayoría de la población vota a favor del retorno a Rusia, pero el referéndum carece de efecto legal, así que Crimea continuará siendo parte de Ucrania.

1991, 19 de agosto: El sector duro del Kremlin da un golpe de Estado y destituye al presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov. El objetivo del golpe es detener la ola reformista y retomar el control de los territorios separatistas (que a esas alturas ya son prácticamente todos, incluida la propia Rusia). El golpe fracasa a los tres días y Gorbachov retorna al cargo de presidente soviético, pero el Parlamento ucraniano ha interpretado este acontecimiento como un serio aviso de que el sector duro de la URSS no va a rendirse fácilmente, así que apresura los preparativos para la declaración de independencia.

1991, 24 de agosto: Una semana después del golpe en Moscú, La Rada Suprema promulga la Declaración de Independencia de Ucrania. Aún no tiene carácter efectivo, pero se anuncian un referéndum por la independencia y unas elecciones presidenciales que, se confía, ayudarán a concluir el proceso.

1991, 1 de diciembre: Se celebran, en el mismo día, el referéndum por la independencia y las primeras elecciones presidenciales libres que Ucrania ha albergado desde 1918. El referéndum arroja un resultado aplastante del 92% a favor de la independencia. Las elecciones presidenciales son ganadas con amplia mayoría por el candidato independiente Leonid Kravchuk, antiguo miembro del Politburó. Pero la Unión Soviética, aunque casi en ruinas, todavía existe, así que este estatus de independencia es todavía incierto.

1991, 12 de diciembre: Rusia, bajo la presidencia de Boris Yeltsin, anuncia su separación de la URSS. Esta es la campanada que anuncia el colapso final del régimen soviético. Mijaíl Gorbachov entiende que el proceso de disgregación es imparable, así que dimite y entrega el Gran Palacio del Kremlin a Yeltsin, que lo usará como sede del nuevo gobierno ruso. El Soviet Supremo queda disuelto. Ya es oficial: la Unión Soviética ha dejado de existir. Esto permite que, once días después del referéndum, Ucrania pueda considerarse definitivamente independiente.

1992, 5 de mayo: En mitad de la oleada reformista, el Parlamento regional de Crimea aprueba una Constitución propia en la que se declara independiente de Ucrania. La Rada Suprema se niega a reconocer la decisión de un Parlamento provincial, aunque había empleado exactamente ese mismo procedimiento para separarse de la URSS. La Rada anuncia que someterá a votación la Constitución regional. El Parlamento crimeo, para intentar apaciguar a Kiev, reforma el texto constitucional eliminando la parte que habla de independencia. Sin embargo, esto no significa que renuncie a sus planes separatistas, dado que convoca un nuevo referéndum para que la población de Crimea se pronuncie sobre la independencia por segunda vez.

1992, 15 de mayo: La Rada, como era de prever, vota que la nueva Constitución de Crimea es ilegal. Además, decreta el plazo de una semana para que se desconvoque el referéndum. El Parlamento regional de Crimea entiende que Kiev no va a ceder, así que acepta renunciar al referéndum a cambio de obtener, bajo la denominación «República Autónoma», un nivel de autogobierno superior al de otras provincias de Ucrania.

1994, 16 de febrero: Tras un periodo de relativa estabilidad, las tensiones separatistas vuelven cuando el candidato pro-ruso Yuri Meshkov es elegido presidente de la República Autónoma de Crimea.

1994, 20 de mayo: El Parlamento de Crimea vota la restauración de su abortada Constitución de 1992, lo que equivale a la segunda declaración de independencia de Crimea desde que Ucrania se separó de la URSS. Por segunda vez, la Rada se niega a reconocerla. Se producen declaraciones altisonantes; por ejemplo, el antiguo ministro de defensa Vitali Radetsky afirma: «Crimea es parte integrante de Ucrania, y quienes violen la integridad territorial de Ucrania serán severamente castigados. Nunca renunciaremos a Crimea».

1994, 26 de mayo: La intentona separatista de Crimea no encuentra respaldo exterior. Occidente apoya al gobierno central de Kiev. Por su parte, el presidente de Rusia Boris Yeltsin se muestra cauto y afirma que la independencia de Crimea es un «asunto interno de Ucrania». Sin reconocimiento internacional, los líderes crimeos se sientan a negociar con Kiev. Se someten nuevamente a la ley ucraniana, según la cual su deseada Constitución no tiene validez si no es aprobada por la Rada. Y los separatistas crimeos saben que en la Rada Suprema esa aprobación será prácticamente imposible.

1994, 16 de junio: Ucrania firma un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Es un gesto llamativo, pero el acuerdo es mucho más limitado de lo que esperaban los ciudadanos. No es aún, como se deseaba, el paso previo a una posible membresía. Un nuevo y mejor acuerdo de asociación, con el consiguiente acercamiento a Occidente, tendrá que esperar.

Episodio II: La autoritaria presidencia de Leonid Kuchma

Leonid Kuchma, presidente de Ucrania durante diez años repletos de corrupción y autoritarismo, durante una visita oficial de Bill Clinton en 1995.
Leonid Kuchma, presidente de Ucrania durante diez años repletos de corrupción y autoritarismo, en una visita oficial de Bill Clinton, 1995.

1994, 19 de julio: Elecciones presidenciales en Ucrania. Gana Leonid Kuchma, del Partido de las Regiones. Aunque su partido puede considerarse pro-ruso (o por lo menos defensor de la identidad de la población étnicamente rusa), Kuchma ha sido el principal impulsor del ansiado acuerdo con la Unión Europea, y eso le ha ayudado a obtener la victoria electoral. Durante su presidencia seguirá una línea de equilibrio en política exterior, tratando de mantener amistad tanto con Europa y Estados Unidos como con Rusia. Este es precisamente el tipo de política que desea la mayoría de los ucranianos, con independencia de su etnia. En el lado más negativo, sin embargo, Kuchma promoverá una discutida oleada de privatizaciones que no logrará detener la caída de la economía, pero sí enriquecerá a un puñado de nuevos oligarcas. Además, su presidencia estará marcada por la corrupción, el autoritarismo y los ataques a la libertad de prensa.

1995, 17 de marzo: La Rada rechaza definitivamente la Constitución de Crimea de 1992 y Kuchma, intentando finiquitar el asunto del separatismo, elimina el cargo de presidente de la República de Crimea. En los meses siguientes, el propio Kuchma gobernará la provincia mediante un decreto especial. Se trata de una medida de fuerza para que los parlamentarios crimeos renuncien de una vez por todas a sus pretensiones separatistas.

1995, 21 de octubre: El Parlamento de Crimea ha entendido el mensaje y vota una nueva Constitución regional en la que mantiene el estatus de república autónoma alcanzado el 15 de mayo de 1992. Esto supone renunciar a la independencia una vez más.

1997, 28 de junio: Fecha importante. Ucrania y Rusia firman un «Tratado de Paz y Amistad». En la práctica, significa que Ucrania cede a Rusia, en alquiler, la base naval de Sebastopol, la más importante de Crimea. El acuerdo es por veinte años, hasta el 2017. Rusia se compromete a pagar anualmente por utilizar ese puerto de gran importancia estratégica. En el futuro, esta cesión será clave para explicar la actitud de Moscú en la crisis ucraniana.

1998, 26 de marzo: Ucrania celebra elecciones legislativas (exclusivamente parlamentarias, no presidenciales) para decidir la composición de la Rada. Se confirma al Partido Comunista como el más representado de la cámara. Le siguen el Movimiento Popular, conservador y nacionalista ucraniano, y el Partido Socialista.

1999, 31 de octubre: Elecciones presidenciales. Leonid Kuchma es elegido para un segundo mandato, venciendo por claro margen al candidato comunista, el pro-ruso Petro Symonenko. Durante este segundo mandato, las políticas de Kuchma continuarán en la misma línea. En el lado positivo, la constante búsqueda del equilibrio entre Rusia y Occidente. La economía, que había alcanzado el punto más bajo desde la disolución de la URSS, comenzará a dar señales de recuperación (aun así, al final del periodo 1999-2004 Ucrania se quedará con poco más de la mitad de renta que tenía cuando se integraba en la Unión Soviética). En el lado negativo, continúan la oleada de corrupción, las privatizaciones salvajes y el ascenso de los oligarcas. Y sobre todo, empeorarán las actitudes autoritarias del presidente respecto a la oposición política y la prensa.

1999, 22 de diciembre: En una jugada inesperada (que vista hoy puede parecer sorprendente, dada la actual enemistad entre ambos), Kuchma nombra como primer ministro al director del Banco Central, Víktor Yúshchenko, de corte más liberal. La convivencia entre presidente y primer ministro no será fácil. De hecho, terminará en ruptura total en menos de dos años. Yúshchenko, por cierto, tendrá como vice primera ministra a la magnate del gas Yulia Timoshenko, también del sector liberal, destinada a jugar un papel importante en el futuro.

2000, 16 de septiembre: Desaparece sin dejar rastro el periodista Georgi Gongadze, que había criticado con dureza la creciente y perniciosa presión del presidente Kuchma sobre los medios de comunicación. Gongadze también había afirmado que estaba siendo perseguido por el SBU, servicio secreto ucraniano. Durante mes y medio, nadie sabe qué ha sido de Gongadze. El 3 de noviembre aparece su cadáver, decapitado y desfigurado con dioxinas para intentar impedir su identificación.

2000, 28 de noviembre: Estalla el «Escándalo del Cassette». Un político de la oposición publica unas grabaciones realizadas tiempo atrás. En esas cintas, el presidente Kuchma comenta lo molesto que le resultaba el ahora difunto periodista Georgi Gongadze, e insiste sobre la «necesidad de callarlo». La fuente es impecable: resultó que las grabaciones habían sido hechas por nada menos que un guardaespaldas presidencial.

2000, 15 de diciembre: A raíz de las grabaciones, se convoca una manifestación en Kiev para exigir una investigación del asesinato de Gongadze. Será el inicio de una serie continuada de protestas a las que se conocerá como la UBK, «Ucrania sin Kuchma».

2001, 9 de marzo: Una multitudinaria marcha de protesta es convocada en torno al palacio presidencial de Kiev. Aunque es programada como una acción pacífica, desembocará en un enfrentamiento entre manifestantes y la Berkut (unidad de antidisturbios). Habrá decenas de heridos. Se producirán detenciones masivas. Ambas partes, manifestantes y policías, se acusarán mutuamente de haber iniciado la violencia. Los organizadores de la protesta aseguran que entre sus filas detectaron infiltrados policiales encargados de provocar la carga de los antidisturbios. Los policías, por su parte, aseguran haber detectado la presencia de ultraderechistas militarizados encabezando los disturbios. En cualquier caso, la popularidad del presidente cae a niveles cercanos al 10% pero, paradójicamente, las protestas de «Ucrania sin Kuchma» terminan remitiendo, probablemente porque muchos manifestantes prefieren quedarse en casa antes que verse metidos en una nueva espiral de violencia.

2001, 29 de mayo: La política formal ucraniana empieza a contagiarse de la tensión ambiental. La Rada, cuyas fuerzas parlamentarias están controladas por el presidente Kuchma, aprueba una moción de censura contra el primer ministro Víktor Yúshchenko. Este abandona el cargo, pero funda el partido Nuestra Ucrania y se convertirá en uno de los principales opositores a Kuchma.

2001, 7 de julio: Otro periodista muy crítico con el gobierno, Igor Alexandrov, es asesinado con una paliza a manos de varios desconocidos armados con bates de béisbol. Alexandrov era director del canal televisivo TOR, situado en la región pro-rusa Donetsk, y tenía una larga historia de enfrentamiento con las élites. Casi todo el mundo intuye que el asesinato de Alexandrov ha sido una revancha por su programa televisivo Bez Retushi («Sin censura»), donde investigaba la corrupción gubernamental y mafiosa que asolaba el país. Las autoridades zanjarán la investigación criminal respaldando la hipótesis de que los atacantes de Igor Alexandrov lo habían «confundido con otra persona». Esta versión oficial, por descontado, no convence ni a los opositores ni a las agrupaciones de periodistas.

2002, 28 de enero: Más «incidentes» con periodistas críticos. Tatyana Goriachova, editora del periódico opositor Berdyansk Delovoi, es salvajemente atacada por unos desconocidos que le arrojan ácido en el rostro. Se da la circunstancia de que, once días antes, su marido y co-editor había resultado herido en un accidente de automóvil que algunos habían tildado de «sospechoso».

2002, 31 de marzo: Ucrania celebra elecciones parlamentarias para decidir la nueva composición de la Rada. Los tres partidos más votados serán Nuestra Ucrania del ex primer ministro pro-occidental Víktor Yúshchenko, el pro-ruso Ucrania Unida, y el Partido Comunista. El mapa electoral muestra una clara división del país en dos mitades, aunque todavía es una división fundamentalmente electoral, muy alejada de lo que sucederá unos años después. Se producen denuncias de acoso tanto a candidatos como a interventores, apoderados y voluntarios electorales de distintos partidos. Algunos acusarán directamente al gobierno de haber promovido esos acosos.

2002, 16 de septiembre: La popularidad del presidente continúa por los suelos. En Kiev se produce una manifestación convocada por varias facciones: los liberales de Yulia Timoshenko, los socialistas, y los comunistas. Pese a sus diferencias ideológicas, todos ellos piden la dimisión de Kuchma y su procesamiento ante un «tribunal popular». Un grupo de abogados recoge el guante de esa petición e interpone una demanda para llevar al presidente a juicio. Un juez de Kiev acepta abrir un proceso criminal contra Kuchma, pero el intento será desestimado por el Tribunal Supremo.

2002, 21 de noviembre: Kuchma nombra a un nuevo primer ministro, Víktor Yanukóvich. Aunque es considerado pro-ruso, Yanukóvich se mostrará muy proclive a Occidente. Trata de acercarse a la Unión Europea. Y, aunque es sabido que no es favorable a un posible ingreso de Ucrania en la OTAN, decide enviar tropas ucranianas a Irak para apoyar la invasión que están llevando a cabo los estadounidenses.

2003, 28 de abril: A poco más de un año para las nuevas elecciones presidenciales y teniendo todas las encuestas en contra, el presidente Kuchma intenta lavar su imagen aprobando una ley que prohíbe la censura periodística. Esto no ayudará a incrementar su popularidad, que seguirá en niveles abismales, sin subir del 10% de aprobación.

2003, 24 de diciembre: Kuchma sabe que perderá en unas elecciones presidenciales convencionales, así que impulsa la aprobación de una enmienda constitucional para que el presidente de Ucrania sea elegido por votación de los parlamentarios y no mediante sufragio universal como hasta el momento. La propuesta es aprobada durante una tumultuosa sesión en una Rada aún controlada por Kuchma. Casi toda Ucrania ve esta medida como una indigna trampa del presidente para perpetuarse en el poder. La oposición impugna la enmienda y recurre al Tribunal Supremo, pero la enmienda será puesta en práctica.

2003, 30 de diciembre: Se produce otra escandalosa maniobra político-judicial en favor de Leonid Kuchma. La Constitución ucraniana dicta que nadie puede ser elegido para más de dos mandatos como presidente, pero el Tribunal Constitucional decreta que Kuchma podrá presentarse a un tercer mandato. Los jueces justifican esta polémica sentencia diciendo que la ley que limita la presidencia a dos mandatos data de 1996, mientras que el primer periodo presidencial de Kuchma había empezado en 1994 y por tanto no se le puede aplicar esa limitación de modo retroactivo. Esta controvertida decisión incrementa una ya muy elevada tensión política. La popularidad de Kuchma cae todavía más; tanto, que será él mismo quien termine renunciando a presentarse por tercera vez. Cede su lugar como futuro candidato a la presidencia al ahora primer ministro Víktor Yanukóvich.

Episodio III: La Revolución Naranja

Manifestantes de la Revolución Naranja en apoyo al opositor Viktor Yushchenko, en la PLaza de la Independencia durante las protestas del año 2004.
Manifestantes de la Revolución Naranja en apoyo al opositor Viktor Yushchenko, en la plaza de la Independencia durante las protestas del año 2004.

2004, 10 de septiembre: En mitad de una agitada campaña electoral para las elecciones presidenciales, marcada por las acusaciones de que el gobierno manipula los medios de comunicación, el principal candidato de la oposición Víktor Yúshchenko es ingresado de urgencia por un envenenamiento con dioxinas. Sobrevivirá, pero su rostro quedará seriamente desfigurado, lo cual atraerá la atención de la prensa extranjera. De hecho, la noticia tendrá una enorme repercusión mundial, provocando que los medios de todo el planeta vuelvan de repente sus ojos hacia Ucrania. El mundo descubre con sorpresa y asombro todo lo que está pasando en el país.

2004, 31 de octubre: Se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Ningún candidato supera el 50% de los votos, así que será necesaria una segunda vuelta a la que pasarán los dos candidatos más votados. Son el recientemente envenenado opositor Víktor Yúshchenko, y el que ha sido primer ministro bajo la presidencia de Kuchma, Víktor Yanukóvich. La atención internacional provoca que los poderes exteriores señalen públicamente a sus favoritos. Estados Unidos y Europa se decantan por el opositor Yúshchenko; la Rusia de Vladimir Putin prefiere a Yanukóvich. Las elecciones ucranianas se han convertido en asunto de interés para los editorialistas extranjeros; esto hará que los medios exageren la naturaleza pro-rusa de aquel Yanukóvich que en realidad aún era partidario del equilibrio en política exterior. En general, la política ucraniana se ha polarizado y cada vez parece más difícil jugar a dos bandas en el ámbito internacional, que es precisamente lo que el país necesita para prosperar.

2004, 21 de noviembre: Se celebra la segunda vuelta de las presidenciales. Yanukóvich gana. Las reacciones exteriores no se harán esperar. Rusia considera legítima su victoria, pero la Unión Europea y los Estados Unidos se niegan a reconocerla apoyándose en los informes de observadores internacionales que hablan de fraude electoral. En cualquier caso, el mapa electoral sigue mostrando con claridad la división de Ucrania. La mitad oeste ha votado por el pro-occidental Yúshchenko, la mitad este ha votado por por el pro-rruso Yanukóvich. Un esquema que se repetirá con frecuencia en el futuro.

2004, 22 de noviembre: Toda Ucrania habla de la enorme disparidad entre el conteo electoral oficial y las encuestas a pie de urna que anunciaban como ganador al opositor Yúshchenko. Las acusaciones de fraude disparan protestas multitudinarias, especialmente en Kiev. Es el inicio de la llamada «Revolución Naranja» encabezada por Yúshchenko y su entonces aliada Yulia Timoshenko.

2004, 23 de noviembre: Medio millón de personas se manifiestan ante la Rada portando ropas o insignias de color naranja. Las protestas son defendidas por Occidente, desde donde llega financiación y apoyo moral. Además, los concejos municipales de ciudades como Kiev o Leópolis niegan la legitimidad del resultado electoral. Esta Revolución Naranja no será la única consecuencia de la crisis provocada por las dudas electorales. En la mitad este del país, poderes locales o provinciales empiezan a moverse en pro de una posible secesión y posterior integración en Rusia.

2004, 1 de diciembre: La Rada vota una moción de censura contra el recién elegido Yanukóvich. Se aprovecha la sesión para condenar los incipientes movimientos separatistas que se están produciendo en el este.

2004, 2 de diciembre: Respondiendo a las dudas generalizadas sobre el resultado electoral, el Tribunal Supremo decreta la repetición de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

2004, 8 de diciembre: En mitad de la crisis electoral y con la Revolución Naranja en las calles, la Rada aprueba una serie de enmiendas a la Constitución que recortan los poderes de la presidencia. Esto busca propiciar una transición hacia una república más parlamentaria y menos presidencialista, tratando de evitar que surja un nuevo Kuchma. Entre las reformas, el primer ministro ya no será designado a dedo por el presidente, sino elegido por los parlamentarios de la Rada. Esto separa con mucha más claridad dos ramas del poder ejecutivo: el presidente de la República por un lado, y el jefe de Gobierno y su gabinete de ministros por el otro. Estas reformas se englobarán en la importante ley 2222-IV, de la que volveremos a hablar más adelante.

2004, 26 de diciembre: Se produce la inédita repetición de la segunda vuelta electoral. Esta vez es Yúshchenko quien gana. Yanukóvich afirma que su anterior victoria le ha sido «arrebatada», pero cede la presidencia «para evitar un baño de sangre». Con todo, y como era de esperar, el mapa electoral queda idéntico, con el país dividido en dos mitades bien delimitadas. Una vez convertido en nuevo presidente, Yúshchenko se marca dos objetivos claros. Primero, perseguir el sueño improbable pero anhelado por casi todos los ucranianos: el ingreso de Ucrania en la Unión Europea. Segundo, entrar en la OTAN, aunque en esto el respaldo popular está más dividido; la mitad oriental del país, la más pro-rusa, no lo aprueba.

2005, 24 de enero: La Rada vota que Yulia Timoshenko se convierta en primera ministra. Así, tanto presidente como jefa del Gobierno pertenecen al sector liberal pro-occidental. Sin embargo, la armonía entre ellos dos no durará demasiado tiempo.

2005, 8 de septiembre: Menos de un año después del nombramiento de Yúshchenko, este protagoniza un enfrentamiento abierto con el gabinete de la primera ministra Yulia Timoshenko, varios de cuyos miembros culpan al presidente del alto grado de corrupción imperante en el país. Como represalia, el presidente depone a la primera ministra y a los ministros díscolos. Tras su destitución, Timoshenko empezará a hacer campaña de cara a las elecciones legislativas, con objeto de obtener una mayoría en la cámara que le permita retornar al cargo de primera ministra. Aprovechando su popularidad, funda su propio partido, el personalista BYuT o «Bloque Yulia Timoshenko». En el exterior, la imagen de Yulia Timoshenko es todavía muy buena; durante el verano, la revista Forbes la había señalado como una de las mujeres más poderosas del mundo.

Episodio IV: Juego de Tronos

 

Víctor Yúschenko y Yulia Timoshenko en 2005. Representantes ambos del sector más liberal, su alianza ha pasado por serios altibajos.
Víctor Yúschenko y Yulia Timoshenko en 2005. Representantes ambos del sector más liberal, su alianza ha pasado por serios altibajos.

2006, 25 de marzo: Elecciones legislativas. Los resultados dan un vuelco con respecto a las presidenciales. Los dos partidos más votados son el pro-ruso Partido de las Regiones del ex-presidente Víktor Yanukóvich y el pro-occidental Bloque Yulia Timoshenko. El partido liberal del vigente presidente Yúshchenko, Nuestra Ucrania, quedará en tercer lugar. Esta disgregación del voto marcará el inicio de un confuso juego de alianzas entre partidos, y un periodo de enorme inestabilidad y confusión políticas.

2006, 7 de julio: Empieza el baile de siglas. El parlamento se divide en dos grandes bloques. En su intento de volver a ser votada primera ministra, Yulia Timoshenko ha buscado aliados y ha formado una «Coalición de Fuerzas Democráticas» donde estarán su partido (el liberal Bloque), el también liberal Nuestra Ucrania, y el Partido Socialista. Enfrente hay otra asociación de partidos, la «Alianza de Unidad Nacional», que engloba al Partido de las Regiones pro-ruso y a los comunistas. Parecen dos bloques sólidos, pero la formación de la nueva Duma va a ser un caos. La Alianza acusa a la Coalición de haberlos dejado fuera de diversos puestos y comités clave, y las tensiones crecen hasta el punto de que miembros del Partido de las Regiones llegan a someter la cámara a un bloqueo físico. Entretanto, se producen negociaciones secretas que arrojarán un inesperado cambio de bando, ya que los socialistas abandonan la Coalición de Fuerzas Democráticas e ingresan en la Alianza de Unidad Nacional. Esto significa que se desmoronan las aspiraciones de Timoshenko de volver a ser jefa de gobierno.

2006, 4 de agosto: El sorpresivo giro de los socialistas permite que Víktor Yanukóvich se convierta en primer ministro. A partir de ese momento, Yanukóvich controlará la Rada en oposición al presidente Yúshchenko. Mientras, la magnate del gas Yulia Timoshenko pasa a un segundo plano y se ve forzada a mirar desde la barrera.

2007, 2 de abril: Tras varios meses de luchas de poder entre el presidente Yúshchenko y el primer ministro Yanukóvich, el primero decide disolver la Rada y convocar nuevas elecciones legislativas. Se justifica alegando infracciones del procedimiento parlamentario que supuestamente han cometido sus adversarios políticos durante la conformación de la Alianza de Unidad Nacional. En concreto, señala que varios parlamentarios socialistas cambiaron de coalición a título personal, mientras que, según él, solamente podían cambiar de coalición los bloques parlamentarios en su conjunto. La oposición se opone a lo que considera una caprichosa disolución de la Rada y la recurre ante el Tribunal Constitucional.

2007, 30 de abril: Más decisiones escandalosas del presidente. Un día antes de que el Tribunal Constitucional haga pública la sentencia sobre la legalidad de su decreto para disolver el Parlamento, Yúshchenko cesa a dos de los jueces que lo conforman. Un par de semanas después, el 16 de mayo, cesará a otros dos. Esto provoca la dimisión del juez que encabeza el Tribunal .

2007, 24 de mayo: Se agrava el conflicto entre el presidente y el primer ministro hasta rozar casi una situación pre-bélica. El presidente depone al fiscal general del Estado Svyatoslav Piskun solamente un mes después de haberlo nombrado, porque Piskun se niega a abandonar su escaño parlamentario, lo cual, según el presidente, es incompatible con la fiscalía. Esta destitución es vista por muchos como una nueva injerencia autoritaria contra el poder judicial, y se convocan manifestaciones de protesta. Piskun se niega a dimitir sin que la Rada apruebe su destitución. Se presenta en su despacho, donde le impiden la entrada miembros de la Guardia Estatal, que es la fuerza gubernamental encargada de ofrecer protección a los cargos públicos (y que está controlada por el presidente). El ministro del Interior del gabinete Yanukóvich responde ordenando el despliegue de la Berkut, los antidisturbios, en torno al edificio. Quiere forzar que Piskun, como gesto simbólico, pueda entrar en su despacho. Así, dos fuerzas policiales están frente a frente, obedeciendo a diferentes autoridades políticas. Al saber Yúshchenko que la Berkut se ha desplegado, acusa al ministro del Interior de de prevaricación y abuso de poder. El presidente firma un decreto: él, personalmente, se pone al mando de cuarenta mil soldados de diversas regiones. Soldados que hasta entonces dependían del Ministerio del Interior. Y planea llevarlos a la cspital.

2007, 27 de mayo: Las tropas que ahora actúan bajo decreto presidencial marchan hacia Kiev, aunque desprovistas de armamento letal y equipadas solamente con material antidisturbios. Su comandante militar afirma la intención de evitar un baño de sangre, pero eso no tranquiliza a los observadores, y mucho menos a los ciudadanos. Cuando las tropas presidenciales llegan a los límites de la ciudad, sus vehículos son bloqueados por la Berkut y la policía de tráfico. Los soldados no responden con violencia; simplemente abandonan su vehículos y siguen a pie para cumplir con su misión. La estrambótica escalada de despliegues de fuerzas en manos de instituciones estatales políticamente enfrentadas bordea la guerra civil, cataclismo que, pese a las tensiones, nadie desea en realidad. Por fin se impone la cordura: el presidente Yúshchenko y el primer ministro Yanukóvich se reúnen para encontrar una solución pacífica. Tras varias horas de conversación, acuerdan la celebración de elecciones legislativas anticipadas el 30 de septiembre.

2007, 30 de septiembre: Se celebran las pactadas elecciones legislativas. El pro-rruso Partido de las Regiones vuelve a obtener el primer puesto (32%). Segundo queda el liberal Bloque Yulia Timoshenko (22%). Tercero es el liberal Nuestra Ucrania del presidente Yúshchenko (15%).

2007, 18 de diciembre: Olvidando los pasados enfrentamientos, el Bloque de Yulia Timoshenko y la Nueva Ucrania de Yúshchenko forman una alianza parlamentaria liberal que, por fin, permite a Yulia Timoshenko volver a ser primera ministra.

Episodio V: La guerra del gas con Rusia

Vladimir Putin y la pro-occidental Yulia Timoshenko firmaron un acuerdo para la venta de gas ruso a Ucrania. Paradójicamente, el acuerdo fue denunciado por el teóricamente prorruso Víktor Yanúkovich.
Vladimir Putin y la pro-occidental Yulia Timoshenko firmaron un acuerdo para la venta de gas ruso a Ucrania. Paradójicamente, el acuerdo fue denunciado por el teóricamente pro-ruso Víktor Yanúkovich.

2009, 1 de enero: Comienza la llamada «guerra del gas», conflicto diplomático y comercial entre Ucrania y Rusia. Empieza con una falta de acuerdo para renovar el contrato de venta de gas ruso a Ucrania. Ante esto, Putin decide interrumpir el suministro. Sin embargo, las exportaciones rusas de gas al resto de Europa han de pasar necesariamente por los gaseoductos ucranianos, y Kiev consigue paralizar el flujo. Es una situación en la que nadie gana: Ucrania no tiene gas y Rusia no puede vender el suyo. Para ambas partes es muy urgente llegar a un nuevo acuerdo.

2009, 20 de enero: Vladimir Putin y la primera ministra Yulia Timoshenko firman un nuevo contrato. Rusia suministrará gas durante diez años a un precio fijo, sin subidas, a cambio de que Ucrania vuelva a abrir los gaseoductos. Sobre el papel, es un buen trato para Ucrania. Pero solo sobre el papel. La tranquilizadora cuota fija terminará resultando inesperadamente dañina. La recesión financiera mundial que ha seguido a la caída de Lehman Brothers se agrava. Los países compradores de gas ruso ven mermado su poder adquisitivo; para poder seguir vendiendo gas a buen ritmo, Rusia abaratará las exportaciones de todos sus compradores… excepto de Ucrania, atada a ese precio fijo que cada vez le resultará más difícil de abonar. El nuevo acuerdo termina siendo tan perjudicial que hasta el teóricamente pro-ruso Yanukóvich se convierte en uno de sus detractores. Empieza a usar el acuerdo como arma arrojadiza contra Timoshenko.

2010, 17 de enero: La primera vuelta de las elecciones presidenciales muestra otro vuelco. Pasarán a la segunda vuelta Víktor Yanukóvich (35%), pro-ruso pero detractor del acuerdo del gas con Putin, y Yulia Timoshenko (25%), pro-occidental aunque responsable del acuerdo del gas con Putin. Mientras tanto, el hasta entonces presidente Yúshchenko recibe un severo varapalo con apenas el 5% de los votos. La segunda vuelta, celebrada el 7 de febrero, es ganada por Yanukóvich, que se convertirá en nuevo presidente pese al intento de impugnación (más tarde abandonado) por parte de Timoshenko. El nuevo presidente se marcará tres grandes objetivos para su mandato: mantener la política de equilibrio exterior, abaratar el precio del gas, y conseguir el nuevo y ansiado acuerdo de asociación con la Unión Europea.

2010, 11 de marzo: Mykola Azarov es nombrado nuevo primer ministro. El Partido de las Regiones, pro-ruso, controla tanto la presidencia como la jefatura de Gobierno.

2010, 21 de abril: Para aliviar la maltrecha economía, Yanukóvich firma un nuevo trato con Putin. Obtiene una sustancial rebaja del precio del gas a cambio de ampliar la cesión de la base naval de Sebastopol hasta el año 2042.

2010, 12 de mayo: El fiscal general reabre un viejo caso judicial y acusa a la opositora Yulia Timoshenko de haber sobornado a jueces del Tribunal Supremo en 2004. A lo largo de los siguientes meses, seguirán abriéndose causas judiciales contra Timoshenko: por malversación de fondos públicos, por evasión fiscal, por uso de vehículos médicos para su campaña electoral, e incluso por la supuesta complicidad en el asesinato de un magnate competidor en la industria del gas. A efectos de nuestro relato, la acusación más relevante será otra: la de prevaricación durante la negociación del gas con Rusia en 2009, la misma negociación que Yanukóvich denunció y terminó cambiando.

2010, 3 de junio: La Rada aprueba una ley que convierte a Ucrania en «país no alineado». En la práctica, esto constituye la renuncia activa a un posible ingreso en la OTAN. La medida es interpretada como un guiño hacia Rusia, pero Ucrania mantiene un cierto nivel de colaboración con la Alianza Atlántica, de cuya órbita no desaparece por completo.

2011, 5 de agosto: Yulia Timoshenko es detenida y procesada por la presunta prevaricación al negociar el acuerdo del gas con Putin.

2011, 11 de octubre: Timoshenko es declarada culpable de prevaricación y condenada a siete años de prisión. Dos semanas más tarde inicia una apelación. Compara su encarcelamiento con el Gran Terror de la época estalinista.

2012, 20 de abril: Timoshenko denuncia haber sido maltratada por un funcionario de prisiones y hace públicas unas fotografías en las que se ven señales de golpes sobre su piel. Inicia una huelga de hambre. En el extranjero, y sobre todo en la esfera occidental, el encarcelamiento y aparente maltrato de Timoshenko provoca un escándalo. Empiezan a producirse represalias diplomáticas. Una conferencia internacional en Yalta es suspendida cuando la mayor parte de representantes extranjeros se ausentan como protesta. Cuando el 8 de junio comienza la Eurocopa de fútbol en Ucrania, diversos representantes políticos internacionales toman la decisión simbólica de no acudir a los partidos de sus respectivas selecciones. Buena parte del mundo occidental le hace vacío al gobierno de Yanukóvich.

2012, 20 de junio: La Unión Europea, por medio del presidente de la Comisión Europea Durão Barroso, condiciona un posible tratado de asociación a que el Gobierno de Kiev renuncie a la persecución política de sus rivales, citando específicamente la necesidad de excarcelar a Yulia Timoshenko. En la práctica, esto es una clara oferta de futura asociación y demuestra que la UE sigue, pese a todo, dispuesta a acercar posiciones con Ucrania. Se le da a Yanukóvich el plazo de año y medio para ejecutar las reformas electorales, judiciales y políticas que la Comisión Europea considera necesarias.

2012, 30 de septiembre: Tras una campaña promovida por el Partido de las Regiones y apoyada con entusiasmo por el presidente Yanukóvich, el Tribunal Constitucional deroga la ley 2222-IV, la misma que había sido promulgada durante la crisis electoral del 2004 para limitar los poderes del cargo de presidente. Así, ocho años después, Ucrania deja de ser una república fundamentalmente parlamentaria para retornar al estatus anterior de república fundamentalmente presidencialista.

2012, 28 de octubre: Elecciones legislativas. Los dos partidos más votados son el pro-ruso Partido de las Regiones (30%) y Patria, el nuevo partido creado por la encarcelada Timoshenko (25%), que además de liberal tiene tintes nacionalistas muy marcados y un gran énfasis en la identidad étnica ucraniana frente a la rusa. Timoshenko ya había jugueteado con el nacionalismo tradicionalista en cuestiones de imagen, tiñéndose de rubia (su cabello es oscuro) y adoptando un peinado folclórico, pero cada vez más lo incorpora a su discurso político.

Plaza de la Independencia tras el Euromaidán.
Plaza de la Independencia tras el Euromaidán.

2013, 15 de febrero: Yanukóvich y Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, comparecen juntos en Bruselas. La Unión Europea continúa preocupada por la persecución política y el aparente recorte de libertades en Ucrania, pero también respalda los esfuerzos reformistas de Kiev, como demuestra el que finalmente se establezca el 29 de noviembre como fecha para la firma del acuerdo de asociación. Bruselas confía en que para entonces la Rada ucraniana haya aprobado las leyes reformistas que considera condición sine qua non para la firma del acuerdo. Entre esas leyes, una que permita excarcelar a Yulia Timoshenko, asunto que sigue pareciendo objeto del interés prioritario de las potencias occidentales.

2013, 15 de mayo: Yanukóvich se cita con Vladimir Putin en Moscú, una de varias reuniones cuyo objetivo es el no perder la amistad de Rusia mientras se está negociando un posible acuerdo con la Unión Europea. Con o sin Europa occidental, los vínculos comerciales con Rusia siguen siendo fundamentales para la economía ucraniana.

2013, 20 de noviembre: En la víspera de una sesión clave de la Rada y a solamente nueve días de la hipotética firma del acuerdo de asociación, parece acabarse el tiempo para aprobar las reformas que la Comisión Europea reclama. Aun así, los representantes europeos siguen confiando. También confía la mayor parte de la población ucraniana, ansiosa por la buena noticia de una votación favorable en la Rada.

2013, 21 de noviembre: Salta la sorpresa. La Rada no aprueba las leyes requeridas por Bruselas, lo que supone renunciar al acuerdo de asociación que iba a ser firmado una semana después. Así, Ucrania renuncia al sueño de acercamiento a la Unión Europea. El primer ministro Mykola Azarov afirma que Kiev ha actuado de este modo pensando en «reforzar la seguridad nacional de Ucrania» y considerando los efectos que el nuevo acuerdo podría tener en las relaciones comerciales con el socio clave, Rusia. La prensa occidental, atónita, habla de un chantaje ruso para boicotear el acuerdo entre Ucrania y la Unión. Se da eco a declaraciones como la del presidente de Lituania: «Yanukóvich ha sacrificado las esperanzas y deseos de la mayoría de sus conciudadanos en el altar del dinero y los contratos rusos». Muchos sospechan que Putin ha presionado a Yanukóvich, probablemente amenazando con romper lazos comerciales. Y, en efecto, Putin había advertido a Yanukóvich que firmar el tratado con la Unión supondría que Rusia impusiera nuevos aranceles a la producción industrial ucraniana. Producción cuyo único cliente, o casi, es Rusia. Eso hubiese mutilado la economía ucraniana hasta límites insostenibles. Así pues, el chantaje es verídico. Por su parte,una Yulia Timoshenko que está arrestada en una clínica llama a los opositores para que tomen la calle, sabiendo que muchos ucranianos sienten una honda decepción al ver hecho trizas su modesto sueño europeo. Esto marcará el inicio de la rebelión opositora conocida como «Euromaidán», llamada así porque se inicia en la plaza de la Independencia («Maidán» en ucraniano) de Kiev.

2013, 30 de noviembre: Los antidisturbios de la Berkut cargan contra los manifestantes en Maidán. Dos días después, los opositores responden asaltando el Ayuntamiento con excavadoras y cócteles Molotov. Las protestas y la represión policial están adquiriendo tintes violentos.

2013, 17 de diciembre: Yanukóvich firma un acuerdo con Putin. Rusia comprará bonos de Ucrania por valor de quince mil millones de dólares; justamente el dinero que Kiev necesita para no entrar en default o bancarrota. El FMI había ofrecido esa misma cantidad, pero a cambio de medidas de austeridad interna como recortes en las pensiones, que no iban a agradar a nadie. Moscú, por el contrario, ofrece ese dinero y además una importante rebaja del 30% en el precio del gas. El acuerdo con Rusia es mucho más favorable y benigno que el propuesto por el FMI, así que Yanukóvich lo firma confiando en que las protestas disminuyan. Sin embargo, los opositores de la facción más pro-occidental interpretan ese acuerdo benigno como el pago recibido por haberse plegado a Moscú  alejándose de la Unión Europea.

2014, 16 de enero: La Rada aprueba medidas más duras para la represión de las protestas generalizadas. El efecto es contraproducente, ya que, al conocerse esta decisión, las protestas arrecian.

2014, 22 de enero: Se registran las primeras muertes en las manifestaciones (entre dos y cinco fallecidos según las distintas fuentes). La violencia se incrementa. Entre los manifestantes aparecen, esta vez muy visibles, radicales de la ultraderecha que en algunos casos llevan armas de fuego. El número de víctimas se irá incrementando en los siguientes días. Un tenebroso horizonte donde parecen anticiparse ríos de sangre fluyendo por las calles de Kiev.

2014, 20 de febrero: El Jueves Negro. Una batalla campal en el centro de la capital se salda con una cifra de entre setenta y cien muertos. Los opositores más radicales hacen prisioneros a más de sesenta policías. El ambiente es de preguerra civil.

2014, 28 de enero: Dimite el primer ministro Mykola Azarov para, según sus palabras, «ayudar a encontrar una solución pacífica». Horas después sale del país, probablemente porque teme represalias. La Rada invalida las medidas represivas contra la protesta que había aprobado el mes anterior, medidas que solamente habían conseguido provocar una respuesta más violenta de los sectores más radicales del Euromaidán.

2014, 21 de febrero: Ante la matanza que amenaza con desatar una guerra civil (unos días antes habían muerto veintiséis personas, entre ellos diez policías), varios ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea acuden a Kiev para mediar entre gobierno y oposición. Se firma un acuerdo que, entre otras cosas, incluye concesiones a los opositores: la celebración de elecciones anticipadas y la restitución de la Constitución de 2004, lo que quitará poderes al presidente y se los devolverá a las cámaras legislativas. Con esas concesiones,Yanukóvich espera que la oposición reduzca la intensidad de la protesta. También espera que los opositores liberales se desmarquen de las facciones radicales como el partido neo-nazi Svoboda, grupo de corte paramilitar que ha ido tomando protagonismo conforme se agravaba la espiral de violencia. El acuerdo, sin embargo, durará menos de veinticuatro horas.

2014, 22 de febrero: Jornada clave. El presidente Yanukóvich parte hacia un acto institucional en Jártov. El hecho de que no comunique su ausencia a la Rada hace que la oposición lo acuse de dejación de funciones en plena crisis. Con enorme rapidez, trescientos veintiocho de los cuatrocientos cincuenta diputados aprueban la fulminante destitución del presidente mediante una improvisada moción de censura o impeachment. Algunos diputados favorables al gobierno denuncian amenazas de los opositores durante la votación. También señalan que esa súbita moción de censura supone una ruptura del acuerdo firmado el día anterior con la mediación de los enviados europeos. Denuncian que la destitución del presidente se ha producido sin comisión investigadora previa, tal y como dicta la Constitución. Por ello, muchos partidarios de Yanukóvich hablan abiertamente de golpe de Estado. Tras la discutida destitución, el liberal conservador (y aliado de Yulia Timoshenko) Oleksandr Turchínov asume la presidencia de la cámara; en la práctica, estando vacante la jefatura del Estado, esto supone convertirlo en el presidente de Ucrania en funciones. Además, Turchínov se hace con la comandancia suprema de las fuerzas armadas. Anuncia elecciones presidenciales para el 25 de mayo. Yulia Timoshenko es excarcelada ese mismo día y, sentada en una silla de ruedas, anuncia que se presentará a las elecciones. Mientras tanto, Yanukóvich está en paradero desconocido; se cree que ante el repentino giro de los acontecimientos ha salido o está intentando salir del país. Pocos días después, la Rada acusará al desaparecido Yanukóvich de crímenes contra la humanidad por las muertes sucedidas durante el Euromaidán, aprobando una orden de búsqueda y captura. También lo demandarán ante el Tribunal de La Haya. Entretanto, Putin afirma que Víktor Yanukóvich es la única autoridad legítima en Ucrania y se niega a reconocer al nuevo gobierno liberal. Las potencias occidentales hacen exactamente lo contrario.

Episodio VII: Crimea vuelve a Rusia

Los apodados "Hombrecillos Verdes", tropas sin insignias que ocuparon puntos estratégicos de Crimea. De inmediato se los señaló como tropas rusas de incógnito.
Los apodados «Hombrecillos Verdes», tropas sin insignias que ocuparon puntos estratégicos de Crimea. No engañaron a nadie: de inmediato se los señaló como soldados rusos de incógnito.

2014, 23 de febrero: La Rada deroga la ley sobre minorías lingüísticas; esto equivale a retirar la condición de co-oficial a toda lengua que no sea el ucraniano. La medida afecta a minorías como la húngara o la rumana, pero sobre todo es visto como un deliberado ataque a la población rusoparlante del este del país. Una población que además de rusos étnicos incluye, recordemos, a muchos ucranianos étnicos que tienen el ruso como lengua materna. La polémica derogación del ruso como idioma co-oficial no llegará a hacerse efectiva porque parece absurda incluso en estos días de fervor nacionalista, pero el mero hecho de que se llegase a votar apenas veinticuatro horas después de la destitución exprés de Yanukóvich es buena muestra de la influencia que el nacionalismo étnico más extremo ha adquirido durante el Euromaidán.

2014, 25 de febrero: El país ya no está dividido solamente en el mapa electoral, sino también en lo étnico. En el este rusoparlante empiezan a producirse respuestas a las medidas ultranacionalistas surgidas del Euromaidán. En Crimea se convocan manifestaciones independentistas y el Parlamento regional destituye al primer ministro de la región autónoma para sustituírlo por un nuevo primer ministro separatista. Se organizan milicias populares pro-rusas en previsión de un posible avance de las milicias nacionalistas ucranianas. Crimea empieza a preparar un referéndum para aprobar su declaración de independencia.

2014, 26 de febrero: El Ministerio del Interior ucraniano anuncia la disolución de los antidisturbios de la Berkut que se habían enfrentado a los manifestantes (y a los alborotadores) del Euromaidán. En la práctica, esta decisión deja las calles de Kiev y de algunas otras ciudades en manos de las milicias nacionalistas de ultraderecha, que se apostan frente a los principales edificios institucionales como considerándose una nueva policía. Estas milicias fuerzan a varios antiguos antidisturbios de la Berkut a ponerse de rodillas y pedir perdón ante las cámaras. Ya no hay disturbios, pero sí una oleada de agresiones callejeras perpetradas fundamentalmente por estos grupos neo-nazis. Se registran ataques físicos a diputados del pro-ruso Partido de las Regiones. Tras esto, más de cien diputados pro-rusos escapan de la capital siguiendo los pasos del expresidente Yanukóvich. Víctima de los grupos neo-nazis puede ser cualquiera al que identifiquen como pro-ruso. En algunos lugares incluso se marcan con pintura, cuando no se atacan, los negocios regentados por pro-rusos.

2014, 27 de febrero: En Crimea aparecen los «Hombrecillos Verdes», tropas uniformadas y muy bien armadas pero sin insignias que los identifiquen. Sin necesidad de pegar un solo tiro, los Hombrecillos Verdes ocupan diversos intereses rusos en la península. Aseguran las bases militares que entraban dentro de la cesión firmada con Ucrania, y de paso rodean el Parlamento de Crimea. Son rápidamente señalados como una avanzadilla militar encubierta de Rusia, como demuestra el que su presencia parece disuadir a las milicias nacionalistas ucranianas del oeste, que se abstienen ante cualquier tentación de entrar en la península. Está claro que, pese a la falta de insignias, las milicias del oeste sospechan que los Hombrecillos Verdes no son milicianos pro-rusos, sino soldados rusos bien entrenados a los que será difícil vencer en combate.

2014, 1 de marzo: El Congreso ruso da permiso a Putin para llevar tropas a suelo ucraniano, más concretamente a Crimea, pero Putin dice que solamente lo hará como respuesta al requerimiento del depuesto Yanúkovich, a quien sigue considerando presidente legítimo de Ucrania. Putin está mintiendo, pero nadie se engaña al respecto: es obvio que la península de Crimea ya está ocupada por comandos rusos encubiertos desde días atrás. Al inicio, Putin niega tener algo que ver con los Hombrecillos Verdes, pero terminará admitiendo que las fuerzas especiales de Rusia estaban involucradas. El presidente ruso ha detectado una oportunidad histórica de que Crimea vuelva a Rusia y ha decidido aprovecharla. Entre tanto, el presidente estadounidense Barack Obama pide a Putin que retire sus tropas, pero lo pide con poco énfasis. Los Estados Unidos no van a enfrentarse a Rusia por una Crimea que siempre quiso volver a ser rusa.

2014, 11 de marzo: En Crimea se celebra el ansiado referéndum. Una vez más, la mayor parte de la población vota en favor de la independencia y la reunificación con Rusia.

2014, 18 de marzo: Rusia se anexiona Crimea, dándole estatus de territorio perteneciente a la Federación Rusa. A nadie se le escapa que esto responde a un antiguo anhelo de la mayoría de la población de la península; aun así, muchos en el extranjero consideran intolerable la injerencia de Putin. La Unión Europea y Estados Unidos responden anunciando algunas sanciones económicas a Rusia, aunque nadie, ni en Europa ni fuera de ella, contempla mayores represalias. Las potencias occidentales probablemente esperaban una intervención aún mayor de los rusos en Ucrania, y han comprobado con cierto alivio que Putin se ha abstenido de intervenir abiertamente en otras provincias de Ucrania como Járkov, Donetsk o Lugansk, donde también se han levantado milicias separatistas pro-rusas y donde Rusia tiene un interés histórico. Lo achacan a que en esos territorios la intervención rusa tenía menos fundamento «legal», entre otras cosas por no tener concesiones que proteger, como la cesión del puerto de Sebastopol. Los Hombrecillos Verdes de Putin no han aparecido en esos lugares, y para Occidente la invasión de Crimea es el mal menor.

Episodio VIII: Rebelión en el este

Septiembte de 2014: lanzacohetes del ejército ucraniano en ruta hacia la provincia separatista de Lugansk, ocupada por los rebeldes prorrusos.
Septiembre de 2014: lanzacohetes del ejército ucraniano en ruta hacia la provincia separatista de Lugansk, ocupada por los rebeldes prorrusos.

2004, 24 de marzo: La tensión sigue aumentando. También el radicalismo no solamente en las calles, sino incluso entre los líderes. Se hace pública una conversación telefónica en la que se oye decir a Yulia Timoshenko: «Es la hora de matar a esos malditos rusos». Ante la pregunta de su interlocutor «¿Qué debemos hacer con los ocho millones de rusos que quedan en Ucrania? ¡Son unos parias!», ella responde: «Deberíamos matarlos con armas nucleares». Más tarde, Timoshenko reconoció la autenticidad de la grabación, aunque insistiendo en que la parte sobre las armas nucleares estaba «editada».

2014, 7 de abril: Las milicias pro-rusas de Járkov, Donetsk y Lugansk ocupan los edificios oficiales de sus respectivas provincias. Evidentemente quieren que sus territorios sigan los pasos de Crimea, independizándose y buscando la protección de Rusia, aunque en principio Putin no parece tener intención de involucrarse como sí hizo en Crimea.

2014, 8 de abril: En Járkov, las milicias nacionalistas ucranianas consiguen contrarrestar a las milicias pro-rusas y ahogan la rebelión separatista. Sin embargo, Donetsk y Lugansk seguirán bajo poder de los pro-rusos, por lo que continuarán en abierta rebelión frente al gobierno central de Kiev. El primer ministro de Ucrania, queriendo calmar los ánimos, llega a insinuar la posibilidad de conceder el estatus de territorio autónomo para ambas provincias. Paradójicamente, mientras el primer ministro habla de paz, la sesión de la Rada discurre entre incidentes violentos. Cuando el comunista Petro Symonenko —natural de la ahora rebelde provincia de Donetsk— afirma que han surgido milicias pro-rusas en el este porque las milicias nacionalistas y ultraderechistas del oeste habían sentado un precedente, algunos representantes del partido neo-nazi Svoboda le obligan por la fuerza a abandonar el estrado. Durante los días siguientes, algunos diputados aparecerán con moratones o pequeñas heridas como resultado de los incidentes parlamentarios provocados por la ultraderecha.

2014, 14 de abril: El director de la CIA, John Brennan, se reúne en secreto con el Gobierno en funciones de Kiev. Su visita será desvelada por la prensa poco más tarde. No queda muy claro el motivo de ese encuentro, aunque no pocos querrán atar cabos con lo sucedido al día siguiente.

2014, 15 de abril: El presidente de Ucrania en funciones, Oleksandr Turchínov, anuncia una «operación antiterrorista» contra las milicias rebeldes en Donetsk y Lugansk, diciendo que «el suelo arderá bajo los pies de los separatistas». Después de haber hecho algunas ofertas contemporizadoras unos días antes, su nueva actitud suena a declaración de guerra. Ante el cambio de actitud, muchos se preguntarán si la CIA le había ofrecido respaldo, pero nadie es capaz de responder con seguridad.

2014, 17 de abril: Se produce una conferencia de paz en Ginebra con la presencia de intermediarios internacionales. Entre otras cosas se reclama que todos los grupos paramilitares del país se desarmen y se disuelvan, abandonando los edificios institucionales que mantienen ocupados. A cambio, los rebeldes separatistas recibirían amnistía (excepto para los crímenes más graves) y el gobierno de Kiev iniciaría una serie de consultas para conceder poderes constitucionales a las provincias rebeldes. El plan de paz propuesto nunca llegará a ser aplicado por ninguna de las dos partes, y la conferencia quedará en poco más que un acto teatral.

2014, 22 de abril: Tan solo unos días después de que el plan de paz propuesto en Ginebra fracase, el Gobierno de Kiev reanuda las operaciones «antiterroristas» contra los separatistas. Envía el ejército a las provincias rebeldes, pero el resultado no será el que esperaba. Las poblaciones locales, y no solamente las milicias, se resisten y bloquean los accesos para dificultar la entrada del ejército ucraniano. Además se produce una oleada de deserciones entre los soldados ucranianos naturales de las regiones separatistas o de otras zonas pro-rusas, que abandonan las filas del ejército para unirse a los rebeldes. Para colmo, la policía de varias zonas rebeldes se disuelve espontáneamente y sus antiguos miembros también se unen a las milicias separatistas.

2014, 2 de mayo: En Odesa, al sur del país, una cincuentena de separatistas pro-rusos son perseguidos por las milicias nacionalistas ucranianas de ultraderecha. Se refugian en una sede sindical, pero las milicias prenden fuego al edificio quemando vivos a los pro-rusos. Este suceso hará que el proceso independentista en Donetsk y Lugansk se acelere, anunciándose en ambos lugares un inminente referéndum por la independencia.

2014, 11 de mayo: Se celebra el referéndum en Donetsk y Lugansk. Con una participación del 75%, nueve de cada diez votantes de ambas provincias se decantan por separarse de Ucrania.

2014, 25 de mayo: Elecciones presidenciales. El magnate Petró Poroshenko es elegido presidente, ganando en todas las regiones excepto una (que significativamente es Járkov, donde la rebelión separatista ha sido ahogada y donde el más votado es Mykhailo Dobkin, del pro-ruso Partido de las Regiones). Otro detalle significativo: la participación electoral es muy alta en el oeste (80%) pero muy baja en el este pro-ruso (40%). Las elecciones, lógicamente, no se celebran en las provincias rebeldes de Donetsk y Lugansk, ni tampoco en Crimea, ya de facto convertida en parte de Rusia.

2014, 26 de mayo: Doscientos milicianos pro-rusos toman el aeropuerto de Donetsk para impedir el abastecimiento de las tropas ucranianas que realizan «operaciones antiterroristas» en la ciudad separatista de Sloviansk. Las tropas ucranianas responden con bombardeos y un asalto que consigue echar a los rebeldes del aeropuerto dos días después. Ambas partes reconocen la victoria gubernamental. Aun así, el 31 de mayo, ya finalizados los combates, seis rebeldes son abatidos a tiros dentro del aeropuerto mientras intentaban retirar los cadáveres de sus compañeros.

2014, 31 de agosto: Los rebeldes de Donetsk logran sitiar a las tropas ucranianas que todavía mantienen bajo su poder el aeropuerto de la ciudad. Después de una semana larga de combates, conquistan el aeropuerto.

2014, 26 de octubre: Elecciones legislativas en la Ucrania todavía controlada por el gobierno de Kiev. Los dos partidos más votados son el Bloque del nuevo presidente Petro Poroshenko, y el Frente Popular. Ambos son pro-occidentales.

2014, 23 de diciembre: Ucrania renuncia a su condición de país no alineado, que impedía su posible ingreso en la OTAN. El miedo a una invasión rusa total es patente.

Hasta aquí el periodo 1991-2014, que fue así de tormentoso y confuso, y que nos llevó a los sucesos que están teniendo lugar en la actualidad. Hemos dejado fuera bastantes acontecimientos, explicaciones y matizaciones, para no alargarnos hasta el infinito. Sin embargo esperamos que el lector se haya compuesto una idea de la progresiva fractura que primero fue política, más tarde social y finalmente étnica, en que ha vivido el país desde el mismo momento de su independencia. Del cómo y por qué han prosperado radicalismos, fanatismos y violencia en Ucrania. Resulta difícil extraer lecciones excepto la de que una clase dirigente corrupta y cainita en todas sus facciones ha arruinado lo que en su día, y con independencia de la etnia o el idioma, fue el sueño de la inmensa mayoría de los ucranianos: vivir mejor.

Nota: Quiero expresar mi agradecimiento al capitán de fragata D. Francisco J. Ruiz González, doctor en Seguridad Internacional y miembro del Centro Superior de Estudios de la Defensa, por haberme dado acceso a material de sus conferencias para completar el texto e incluir algunos hechos que tuvieron poca repercusión en Occidente. El capitán Ruiz González es un experto en la cuestión ucraniana, de modo que, si hubiera alguna inexactitud en el texto, se deberá a error mío.

Foto: Corbis
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48 Comentarios

    • El comentarista Michael tiene razón en que falta elementos muy importantes de la intervención «occidental» en Ucrania y de los intereses particulares de ciertos sectores occidentales con nombres y apellidos (sobre todo APELLIDOS).

      Pero aún así hay que agradecer este artículo pues para el resto de la prensa española y europea, Ucrania es un ejemplo de lucha por la libertad y la democracia frente al expansionismo de una potencia autárquica.

      Ese relato «hollywoodiense» es imprescindible para que los ciudadanos de la U.E. acepten con resignación la crisis económica que las sanciones a Rusia van a provocar en Europa. Una crisis que será mucho mas profunda e intensa que en el «bloque Anglo» : EE.UU. Gran Bretaña, Canadá , Australia … bloque que incluso podría salir beneficiado.
      Porque a la lejanía geográfica del «bloque anglo» se suma que todos sus integrantes cuentan con abundantes reservas de Petróleo y Gas Natural, mientras que la U.E. depende al 80 % de importaciones de terceros.

    • Eso recuerdo haberlo leído en este mismo diario, en un artículo en que entrevistaban a un periodista español en relación a la parte que les tocó viviir a los habitantes de la RDA durante la reunificación.

      Muy bien hilado, jeje.

  1. Habría estado bien mencionar, en la jornada clave en la caída de Yanukóvich, la aparición «misteriosa» de unos francotiradores que hacen bajas en los dos bandos y acaban por decantar la balanza. «Misteriosa» aparición que ambos bandos se achacan el uno al otro, pero que benefició claramente a uno de los bandos.

    Por lo demás, gran artículo, como de costumbre.

    • No amigo, no dejes que te engañen: exquisitamente contado, habilidosamente incompleto ya que oculta factores totalmente claves (mira más abajo ni comentario largo).
      Ahora después de saber ese poco más, pregúntate ¿no sabía eso el articulista? ¿por qué no lo mencionó EN LO ABSOLUTO? Cortina de humo y todos a sus casa felices creyendo que ahora si entienden de verdad el conflicto ucraniano. ¡serán torpes estos eslavos!

    • Si crees que eso es EL BUEN PERIODISMO te están engañando -eso sí con elegancia y vaselina de calidad- Mira el comentario mí abajo. (Pido disculpas por adelantado por las erratas, pero escribía deprisa y en un tablet en movimiento). El artículo menciona hechos pero calla, cobarde o intencionadamente, no se´cual es peor, PROCESOS E INTENCIONES externas (occidentales) que fueron -y siguen siendo- CLAVES en la situación actual. Lee mi comentario (y me quedé corto).
      Buen periodismo es el que cuenta lo que pasa y DENUNCIA LO QUE HAY DEBAJO de lo que aparentemente pasa: desestabilización geopolítica de largo aliento.

  2. El artículo es un bueno esfuerzo de documentación pero TOTALMENTE FALLIDO o mas bien FALAZ (es decir medias verdades que parecen verdades enteras) al centrarse muy al estilo de la prensa norteamericana en hechos descriptivo escogidos. Me explico: no es que no sean mayormente correctos estos hechos, es que da la impresión total que lo ocurrido en ucrania es un asunto casi totalmente de descompsoción interna. Si el artículo no menciona la TREMENDA Y SOSTENIDA PRESIÓN que realizó los Estados Unidos (y la Unión Europea, esta vez actuando más como monigote empujado que por convicción propia) DURANTE MAS DE QUINCE AÑOS, INVIRTIENDO CINCO MIL MILLONES DE DÓLARES solo en la desestabilización de Ucrania (palabras textuales de Victoria Nutland (por ejemplo aquí: http://www.counterpunch.org/2014/03/21/ukraine-and-yugoslavia/) para sacarla de la órbita rusa y extender la OTAN (¿no se había acabado la guerra fría? ¿no lehabían prometido solemnemente a Rusia, inmediatamente después de la cañída del muro de Berlín que la OTAN no se iba a extender a cambio de que sacara las armas nucleares de Alemania del Este y de Ucrania y disolviera sin dolor el pacto de Varsovia? ¿que hcieron durante ese tiempo: acosar a Rusia, desestabilizar a Ucrania).
    Tambié hay que mencionar la tremenda influencia del milmillonario y especulador George Soros promotor de revoluciones de colores (Georgia, por ejemplo, otro ejemplo de desestabilización y encuñamiento) proporcionando financiación para encender la mecha a través de la muy democrática Open Society initiative.
    ¿Acaso factores financieros y geopolíticaos de esa ENORME envergadura no tienen influencia en este puzzle? (considerando el expertise nortemericano en ayudar a descomponer y desestabiizar sociedades frágiles en todo el planeta -(Irak, Afganistán, Salvador, Nicaragua, Chile, Libia, Kosovo) construir sociedades fuertes, sanas e independientes no saben, que hay que hilar fino con los pueblos y las etnias, que es mucho trabajo, lleva timepo y no da rédito, pero desestabilizar para avanzar su geopolítica, ¡iso fácil!, diría Pedro Navaja en la mítica canción).

    En esencia, si no se mencionan estos potentísimos factores (los intereses rusos son obvios: solo supón que China o Rusia se gastan 5.000 millones de dólares en desestabilizar México a su favor ¿que crees que haría USA?) EXTERNOS el cuento, que parece honesto en principio queda como falso y enmascarador (en plan «eso es que es una sociedad poscomunista corrupta que nos necesita a nosotros los occiedentales para que le organicemos, y n por supuesto no tuvimos nada que ver con los que ha pasado).

    Resumen: oportunidad perdida de explicar DE VERDAD el trasfondo de la cuestión. ARTÍCULO TIPO GUARDIAN:aparentemente serio, FALAZ EN EL FONDO.

      • Un periodista serio se debe basar en los hechos tangibles. Si hay pruebas fehacientes de lo que afirmas, difúndelas, dáselas a los periodistas. Leer los hechos históricos para entender el devenir de las sociedades u estados, es fundamental para profundizar en el presente. Este análisis que calificas de fallido, no lo es en absoluto, para la inmensa mayoría de europeos que siguen creyendo lo que les escupen. Mira EPais, u otros, y lee el foro……

      • Si Rusia se gastara 5.000 millones de dólares en desestabilizar México, eso no daría derecho a los EEUU a invadir el país y quedarse Baja California por ejemplo.
        Rusia debería respetar el acuerdo de 1994 por el cual se comprometía a reconocer las fronteras de Ucrania, y a cambio Kiev le cedía todo el arsenal nuclear que había quedado en su territorio.
        La disolución de la URSS fue pacífica y ejemplar (salvo la crisis de Nagorno-Karabaj en Armenia), pero Putin con las agresiones a Georgia en 2008 y ahora contra Ucrania, la está convirtiendo en la nueva Yugoslavia.
        Precisamente él está dando el mejor argumento a favor del ingreso en la OTAN, las únicas exrepúblicas soviéticas que están a salvo de ser invadidas por Rusia son las que pertenecen a la Alianza.
        Las fronteras nacionales europeas deben respetarse o volverá a repetirse el maldito período 1914-45.

        • Tienes razón gringo: no se quedaron con Baja California (100.000 km2) o con Crimea (35.000 km2) sino apenas con Arizona, California, Nuevo México, Texas y Colorado es decir casi (¡dos millones de km2 y la mitad de lo que hoy es México). Y por cierto con una justificación muy parecida, que si ayudar a los colonos, que si crímenes contra la población, que si Texas quería unirse a la Unión, etc. Lee historia por favor (o pregúntale a los mexicanos). Ahí no es que te hayas pillado los dedos, sino la mano entera y parte de la otra.
          Ah! y como los nombres lo indican (Los Angeles, San Francisco, Nuevo México, Colorado, Tejas, San Antonio, San Diego, El Paso, etc, no se trató de un pueblo de la misma etnia (es decir anglosajones pidiendo anexión a anlosajones, sino un robo de territorio a la cañona muy al estilo de casi toda la expansión de USA.

          ¡Ah pero es que en esa época no estaba Jot Down para contar la cronología del latrocinio. (Y que la historia la esciben los vencedores).

          No estaría mal que JD escribiera también una historia de la expansión de USA y la «reducción» de México (y por favor que los militares que asesoren esta vez al escritor le pregunten y consulten también a los mexicanos y no solo a los estadounidenses)

  3. Tampoco mencionaron como el empleo de batallones formados por neonazis y fascistas de sector derecho y Svoda -donde curiosamente también hay unidades anarquistas como la guardia negra- como Azov, Aidar o Donbass (cuya función como ocupantes ha sido matar, saquear, violar e incendiar) ha generado que gran parte de de las milicias «pro-rusas» pretendan también la creación de un estado socialista en Novorussia, tanto así que tras la decisiva batalla de Debaltsevo la primera bandera izada sobre este enclave fuese: http://breakitall.com/marquetalia/wp-content/uploads/sites/11/pc1-259×180.jpg

    • Me hace mucha gracia aquellos que seguís insistiendo en enmarcar el conflicto dentro de las coordenadas «fascismo/antifascismo», y que queréis ver Novorrosiya como un nuevo proyecto socialista, cuando la realidad es bien distinta. Haciendo tal comparativa demostrais que conoceis poco de la realidad del fascismo post-soviético. Las milicias están trufadas de voluntarios de la extrema derecha rusa: sólo con visitar la página web de Unidad Nacional Rusa (partido neonazi) o de La Otra Rusia (formación política heredera del Partido Nacional-Bolchevique) vemos que tienen voluntarios allí, y que están reclutando a mucho más. Si el bando ucraniano tiene sus batallones de fascistas, el «pro-ruso» no es menos:

      http://vk.com/varyagcrew – «Varyag¨ Donetsk
      http://vk.com/rne_mos – Unidad Nacional Rusa
      http://vk.com/oosov – Unificación y Renacimiento Eslavo
      http://vk.com/club_novorossia- ¨Varyag¨ Lugansk
      http://vk.com/imper_legion – Legión Imperial
      http://vk.com/ratibor_novorossia – Batallón «Ratibor»
      http://vk.com/public87260327 – Batallón «Rusich»
      http://vk.com/club83922716 – Batallón «Patriot»
      http://vk.com/bat_msk – Batallón «Moskovya¨

      La bandera roja con la hoz y el martillo, en el espacio post-soviético, no significa necesariamente una identificación con el ideal socialista, sinó una especie de patriotismo imperial soviético. En las manifestaciones Anti-Maidán se veían banderas de la URSS al lado de tricolores imperiales rusas (negras, amarillas y blancas), símbolo usado por la extrema derecha rusa, desde monárquicos y ultraortodoxos a neonazis (como por ejemplo del DPNI). ¿Por qué? Porque la bandera de la URSS no se identifica tanto con el comunismo como con el momento en que Rusia era una potencia imperial; un pasado idealizado. Que no lo digo yo, que lo dicen los principales investigadores del fascismo ruso como Stephen D. Shenfield (cuyo libro «Russian Fascism: Traditions, Tendencies, Movements» es de obligada lectura para entender qué se cuece por Novorrosiya).

      • Gracias por intentar poner un poco de cordura aquí.

        Me hacen mucha gracia los conspiracionistas de izquierdas que se apuntan a cualquier movimiento anti-EEUU y Europa sin ningún criterio. Yo soy claramente de izquierdas y veo los fallos que hay en occidente, pero de ahí a justificar y posicionarme del lado de gobiernos anti-democráticos queda un buen golpe en la cabeza.

        Es curioso también que The Guardian es el diablo… excepto cuando Glenn Greenwald escribía, o publican información exclusivamente cedida por Assange o Snowden.

        • Es que no creo que haya que posicionarse a favor de Rusia o de otros grupos implicados, simplemente denunciar los cuentos chinos provenientes de Occidente y el papel -siniestro, como siempre- de EEUU y la UE.

          No es tan complicado de ver.

  4. Yulia Timoshenko, probablemente el personaje más siniestro, fascista y criminal de todo el panorama político ucraniano. Nótese el efusivo esfuerzo que hicieron EEUU y sus lacayos de la UE para que como marioneta controlase el país primero -y favorecer así los intereses oligárquicos y corporativos multinacionales- y fuese sacada de la cárcel después.

    Sólo por ese detalle ya habría que tener bastante conocimiento de por dónde van los tiros con «Occidente».

  5. Hombre, seguramente el artículo no es perfecto pero, en el contexto en que se escriben tantos y tantos otros en la prensa occidental, este me parece francamente ajustado y objetivo. También es verdad que, a continuación, se pueden perfilar muchas cosas, como el papel de USA y el muy triste de la UE y como de hecho ya hace algún comentarista, como Michael, pero para empezar y hacerse una idea, me parece bueno.
    Yo abogo por una mejor comprensión de lo que ocurre en Ucrania -la referencia del articulista a la mecánica cuántica me parece muy acertada y sugerente- quizás, mutatis mutandis, como la comprensión de todo lo que supuso la IIWW ayuda a entender muchas cosas. Y me desarma la torpeza y ligereza de la mayoria de periodistas y columnistas europeos, cuya sumisión a USA y lo que es peor a los mandamases de la OTAN, me parece sinceramente vergonzosa. Si estuviera en mi mano, propondría al articulista que siguiera trabajando en esta línea.

  6. Una vez más EJ Rodríguez se ha vuelto a superar. Es el mejor articulista que he leído en toda mi vida. Muchas gracias.

  7. Enhorabuena a E. J. Rodríguez. Por artículos como el suyo leo Jotdown. Si la mitad de la información que recibimos de los medios estuviera contextualizada como aquí, otro gallo nos cantaría. Muy buenas las aportaciones de los que comentan. Así da gusto

  8. Muchas gracias por el excelente artículo. Voy a darle la mayor difusión posible. Si bien ni Putin ni los prorrusos son unos santos, clarifica de sobra las motivaciones oscuras, OtAN, FMI, ect…que pretenden vendernos como libertades y demás, cuando solo traen mayores miserias al pueblo Ucraniano en su conjunto. Es una pena no hayas mencionado el bochornoso asunto del misil en el avión comercial, y de cómo fue usado injustamente, a mi criterio, para tomar sanciones contra Rusia, cuando ya hubo un precedente en 2004 similar, que inducía a la duda del bando ucraniano, nunca ruso. En fin, que Putin defiende su estado magistralmente y lo aplaudo, aunque tenga muchas otras cosas en su contra. A ver si los periodistas europeos de la UE, empiezan a ser mas realistas con el tema. Rusia es Europa, pese a quien le pese, y debemos negociar y comprendernos con ellos como amigos.

  9. Muy bien documentado. Lo único que he echado es falta es el derribo del avión de Malaysia Airlines en julio de 2014.

    Sobre este tema, recomiendo la lectura de los artículos de Rafael Poch de Feliu en La Vanguardia, con un punto de vista bastante distinto de la información sesgada predominante en la mayoría de los medios.

    Saludos.

  10. Documentadisimo articulo aunque para mi gusto le falta un poco de perspectiva histórica. Muchos especialistas consideran lo que sucede en Ucrania como una continuación de las estrategias planteadas en El Gran Juego, que se desarrollo en el siglo XIX para dilucidar la potencia hegemonica más allá del Caucaso y hasta los Himalayas, entre el Imperio Británico y el Imperio Zarista.
    Hoy en día los participantes son los mismos. Con la diferencia que los británicos han sido sustituidos por los estadounidenses y además cuentas con la colaboración entusiasta de Alemania, disfrazada de UE, para garantizarse el viejo lebensraum de inspiración hitleriana.
    ¿Alguien podía imaginarse que Rusia iba a permitir que en la cocina de su casa, que eso es lo que es Ucrania geopolíticamente, se iba a permitir colarse a esas potencias extranjeras? ¿Es lícito usar a fuerzas marcadas por su colaboración con el nazismo para conseguirlo? ¿Por q

  11. Muy buen artículo…sin opinión ni conclusiones, solamente hechos, para que los que leemos interpretemos la situación. Si hay intervención o no fuera de Ucrania, creo que por la forma como se escribió este artículo, sería muy difícil incluirla como un hecho verificable, que se pueda probar…además, sería un artículo infinito tratando de elucubrar o analizar la situación. ¿Cómo saber en qué fecha occidente, USA, OTAN, etc. decidieron hacer tal o cual cosa? Por ejemplo: El articulista solo dice (pongo a modo de resumen): fecha x…pedido de liberar a Timoshenko, punto. Eso es demostrable…pero, ¿cómo demuestras quién estuvo atrás o para qué lo hizo? Los hechos están ahí, y queda a cada quien analizar e investigar más…

    • Gran parte de una manipulación bien hecha es exponer solo hechos comprobables (por ejemplo cuando un niñño llorando le cuenta a los padres los «hechos» de lo que pasó, pero se calla lo que el hizo antes para que pasara lo que pasara) SELECCIONADOS.
      Respecto a incluir hecho verificables te recuerdo que las «acciones encubiertas» (especialidad de la CIA y otras agencias encargadas de realizar el trabajo sucio en nombre de la democracia occidental) se llaman «encubiertas» no por gusto. «Tú enciende la candela y luego culpa al vecino vozarrón que no cuenta con nuestro afecto porque tiene sus propias malas pulgas». (Método efectivísimo para justificar intervenciones encubiertas y/o descaradas ya usado y probado en los Balcanes, Kosovo y veinte, treinta sitios más).
      ¿Cómo saber en que fecha se cocinan las intervenciones? Yo no lo sé, quizás el articulista no lo sabe, quizás ni Angela Merkel ni el propio Obamalo lo sabe, pero sus encargados del trabajo sucio, y de seguir las directrices geopolíticas, seguro que sí lo saben. ¿Cómo saber cuando tus células decidieron empezar un cáncer? Quizás ni tu ni tu médico ni tu cuerpo lo saben, pero en política, como en medicina los hechos (no los seleccionados, sino todos), + LAS TENDENCIAS, + el HISTORIAL PREVIO + los síntomas externos + más algún datico que se le escapa al artículista (como las confesiones de Victoria Nuland, o los mandatos de Proyecto del Nuevo Siglo Americano, etc.) sí son visibles y sí permiten en conjunto saber por donde van los tiros.
      En este sentido este artículo es como si el médico te pone delante un montón de análisis clínicos (los que ËL mandó a hacer) y tu te flipas: mira que objetivo es, solo hechos.
      Y mientras el cáncer sigue avanzando a falta de diagnóstico correcto, porque resulta que en realidad, ADEMÁS de las buenamente mencionadas, tiene otras causas, no menos importantes para entender la enfermedad.
      Y así estamos.

  12. Como bien dice el autor habría que remontarse a todo el siglo XX para intentar entender lo que sucede en Ucrania. En España consideramos el hecho más traumático de nuestra historia reciente la Guerra Civil, un conflicto que duró 3 años y que provocó unos 300.000 muertos, y que aunque han transcurrido 76 años sus consecuencias todavía perduran y provoca odios en determinadas capas de la población. Pues bien, vale la pena dar un pequeño repaso a la historia de Ucrania en la primera mitad del siglo XX. Entre 1914 y 1923 hubo en suelo ucraniano diferentes guerras que enfrentaron a los ucranianos entre sí: I Guerra Mundial, Guerra Civil Rusa, Guerra polaco-soviética, Guerra ucraniano-soviética… La revolución soviética provocó 1’5 millones de muertos y la hambruna de 1921. En 1932-33 la colectivización estalinista provocó el «Holodomor», hambruna que mató a entre 1’5 y 10 millones de personas y que se considera genocidio. El estalinismo también exterminó a la élite cultural y política ucraniana, asesinando a casi 700.000 personas. En la II Guerra Mundial Ucrania fue el principal campo de batalla, donde tanto alemanes como soviéticos tuvieron la mayor parte de sus bajas, muriendo entre 5 y 8 millones de ucranianos, entre ellos más de 500.000 judíos. El país quedó destruido, provocando una nueva hambruna con decenas de miles de muertos. No es sorprendente que con este pasado si se dan las circunstancias adecuadas renazcan viejos miedos y odios que lleven a conflictos como el actual.

  13. Demaciado aproximado todo, muy generalizado, hasta estar falso. Si me pongo discutir, nunca voy a acabar, por que hay fallos o falta de presicion en cada frase. Otra vez, estoy desilusionada con periodismo español.

    • Demasiado simple decir que «malvados nacionalistas ucranianos persiguen a los pobres prorrusos y los queman vivos en la casa de los sindicatos»
      Y todo sin mencionar a los chicos de Kadýrov, a los chicos de Strelkov, las bandas neonazis de Barkashov y de Milchakov, a los chicos de Bezler, los regimientos buriatos, los regimientos yakutos, los fusilamientos de Motorola…un largo etc etc

  14. Falte información o no, conocer todos estos hechos objetivos me ha sido de gran ayuda para entender mejor el conflicto, así que felicidades al autor por su labor de recopilación y su clara exposición de los hechos. Me hubiese gustado encontrar alguna referencia al avión de pasajeros abatido, pero en conjunto lo encuentro un artículo que debe leerse.

  15. El artículo, junto con los comentarios, resulta muy informativo. Me siento afectada por esta catástrofe y, sinceramente, yo soy de las que están «perdidas». Así que agradezco el artículo, me adhiero al comentario de que «si por mi fuera, encargaba a E.J. Rodríguez que siguiera» y alabo el tono con que se hacen los comentarios. Gracias.

  16. El artículo me parece aceptable como punto de partida, pero como dice un comentarista, hacia falta un mayor énfasis en la intervención occidental, mejor dicho la Troika OTAN-FMI-UE (o era EEUU-RU-Alemania?). Que, como vemos, trabaja muy coordinada siguiendo una estrategia global de largo plazo.. para cometer errores garrafales, como la debacle de Libia y esta otra, en la que querían cercar a Rusia dejándola sin base en el Mar Negro y terminaron provocando la división del país. A los europeos debería darles verguenza las estupideces en las que el «liderazgo» estadounidense involucra a sus gobiernos. Para muestra un botón: el famoso gasoducto transafgano que aún no pueden empezar a construir despues de… 14 años de haber ocupado ese país!

  17. Puse este artículo en favoritos hace ya un tiempo para poder leerlo con calma y ser capaz de forjarme una idea y poder hablar con precisión sobre el conflicto en Ucrania, y te debo más de una.

    Muchas gracias por este macrorresumen tan conciso pero detallado de la realidad ucraniana tras la disolución de la URSS. Una labor muy buena también la de Ruiz González. ¡Mil gracias, EJ! Ha sido imposible encontrar algo tan bueno.

  18. ¿Por qué no mencionas a Girkin(Strelkov)? A los cosacos de Rostov? A los mercenarios chechenos y abjazos que ocuparon el aeropuerto de Donetsk?
    Odesa, 2 de mayo, por qué no mencionas qué provocó que los «pobres» pro(rusos) se escondieran en la Casa de los Sindicatos? Tal vez que estaban armados hasta los dientes y mataron a 6 personas antes de huir a la Casa de los Sindicatos?
    Por qué no hablas de los neonazis rusos de San Petersburgo que llegaron a Odesa en Mayo para montar lo que se montó en Donetsk? Si si, Aleksey Milchakov, búscalo

  19. Hola. Soy mexicano casado con ex ucraniana y ahora ciudadana rusa de Crimea. He vivido en Simferopol (capital de Crimea) en los últimos años. Puedo dar testimonio de lo que E. J. Rodríguez relata. La verdadera cuestión siempre ha sido la misma: queremos estar mejor.

    Yo no sé qué vaya a pasar mañana, pero espero que ucranianos del este y del oeste por fin obtengan lo que están buscando: paz y prosperidad.

    Ucrania es un magnífico país que no merece a su clase política.

    Ahora, como parte de Rusia queremos lo mismo: paz y prosperidad.

    Abrazo

  20. ¿Se va a publicar algún artículo continuando con el siguiente periodo: de 2014 hasta lo que ha ocurrido hoy?

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