
Odio las listas. Esas listas de los mejores castillos templarios o grupos de rock cristiano o pelis de cine laosiano. Me da igual que pretendan ser serias o que pretendan ser graciosas. Ni las primeras ni las segundas lo consiguen. Hacer listas es propio de tipos infantiles (y, por tanto, afectados por el egotismo y la psicopatía propia de los niños) y consumirlas es propio de personas inseguras que son incapaces de tener criterio propio y necesitan que alguien les diga lo que tienen que deglutir. Los intelectuales sabemos que el mundo de la cultura es un mundo sin absolutos, en el que es imposible ordenar la supuesta excelencia, siquiera porque todo es cultura y nada lo es, y lo que se pretende con esas clasificaciones es cosificar la experiencia subjetiva y convertirla en un producto embalable susceptible de transacción económica.
Por esta razón, me parece lamentable que este medio para el que escribo lleve tanto tiempo cediendo su espacio a encuestas absurdas sobre termas variopintos y publicando artículos extravagantes en los que determinados autores pretenden demostrar conocimientos arrogados que envuelven con comentarios banales y categorizaciones absolutas sobre lo que tiene o no valor. El adalid de esta práctica es Cristian Campos, del que por no decir nada malo no me quedará sino callar.
Es tal mi hastío que he decidido dejar de callar y demostrar que cualquier lista es arbitraria. Mi demostración no solo busca conmover las conciencias. La creación intelectual es única e incomparable. ¿Qué nos autoriza a decir que el sonido de las trompas tibetanas es más valioso que la Victoria de Samotracia? Por la misma razón, alguien podría decir que estoy incurriendo en una grave contradicción, ya que nada me autoriza a decir que el artículo que escribió Cristian Campos sobre las mejores «hostias» en el cine es menos valioso, no que la Victoria de Samotracia, sino incluso que este mismo que estoy escribiendo. ¿No decía, sr. Rabtan, que todo juicio absoluto es arbitrario? Bah. No voy a caer en la fácil refutación —paradojas de Russell a mí— porque creo en el hombre de acción y lo mejor es dar trigo.
Esa es mi apuesta. Qué mejor manera de ridiculizar las listas que haciendo una, una que podría haber escrito Cristian Campos y publicado esta revista, con veinte lamentables momentos musicales de veinte autores distintos. Si son capaces de seguirla hasta el final habré ganado, ya crean que escribo en serio o en broma: si escribo en broma la lista es inútil porque todo es falso y si escribo en serio ya me contarán qué hacen leyéndola, puesto que no sirve para nada. Y si no son capaces de terminar la lista, habré ganado también, al demostrar que se trata de un empeño absurdo.
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La votación.
Ha faltado la votación.
Una lista de tipos de personas:
-los que disfrutan de las cosas tal cual vienen
-los que critican los fallos de los demás
-los que critican los fallos de los demás y, por añadidura, también enumeran los suyos propios, creyendo que así evitan la crítica.
No sé cuál de los tres tipos es más útil, pero sí tengo claro con cuál es más agradable pasar una tarde
Yo pensaba que iba a salir John Cage.
¿Duendes socialdemócratas? Ahora me explico las nauseas que me embargan escuchando Tapiola… Ya sabía yo que nada bueno había por ahí, ya.
Y estoy de acuerdo, Lamento della ninfa, es uno de los peores madrigales. No en vano está escrito por uno de los peores compositores de su época, el deleznable Claudio Monteverdi.
¡Fatal, no me gusta nada esta lista, oiga!
¿No podía haber metido algo con ejundia y nivelazo, no sé, Kanye West o Cristina Aguilera, por ejemplo, para hacernos la lectura un poco menos banal?
¡Ya son ganas de fastidiar!
Eso si, como lo cortés no quita lo valiente, permita que no me despida sin antes agradecerle que al menos haya tenido el detalle de no incluir en su lista el asquerosísimo Concierto para violín de John Adams (o peor, el de Alban Berg) o la lamentable pieza Fratres de ese jipi neotonalista e impresentable de Arvo Pärt. ¡Esa es la música infernal que escucha la juventud descarriada, decadente y ruidosa, sin gusto ni respeto por las tradiciones!
Ahora sí, ahora ya me he quedado a gusto.
Es usted un irreverente. Es lo único que se me ocurre para no empezar una escalada de violencia verbal y que no llegue la sangre al río. Por lo demás tiene gracia y, sí, ya sabemos que se trata de eso, nada como la santa irreverencia con dosis de humor para desmitificar lo que sea.
menudo pirolon el tsevan rabtan
Yo pensaba, al leer el título, que de las listas de las que estabas harto eran las electorales ¡Muerte a las listas electorales!
Enseguida se da uno cuenta de la boutade. El himno de la URSS es uno de los mejores de la historia (con independencia de su ideología).
Y el pasacalles de Boccherini…, ese ostinato…
Tsevan en contra de las listas y nos cuela la suya como quien no quiere la cosa.
(A lo peor estoy equivocado)
Yo yabia visto que la cosa iba de chufla porque tó el mundo sabe que Cristian Campos y Tsevan Rabadan son culo y mierda. De lo de musica rara no opino porque solo escucho a Manolo Escobar y a veces, pocas, a Yma Sumac.
Prefiero no pensar qué 50% de la metáfora es el que me corresponde a mí. ¿No las tenía más glamourosas?
La culpa Campos mi vida es del trullo. Aquí pierde una el buen gusto e inclusive la sin taxi. Corre por aqui gentuza mu ordinaria y que se enzarzamora en peleas por un quítame allá y hazme esas pajas. Ayer mismo, la Patro y la Sucker se liaron a guantás porque la primera decía que pediatra es el medico de los peos y la otra se le rió en la papada. Pues no vea como acabó aquello y con ese estao de nervos una no escribe bien como antes. Ahora he visto en interné que me van a dar un regimen penitenciaro más suave, a ver si la cosa mejora. Creo que a usté le tocaba el culo en mi egemplo mefatórico.
Joer, Ymac Sumac fue una tipa, real, de chicha y bone.
zangod por vagopedia o paso una hora buscando el anagrama.
QUE VIVA SEBAS RATA!!!
Flipante………..
Fantástico artículo. Cómo lo he disfrutado. Y el final, glorioso.
Excelente articulo. Me costo mucho no enojarme usted al leer la introduccion. No lei el top 20.
«Los intelectuales sabemos…». Tsevan Rabtan, si ese es tu verdadero nombre, no has escrito un párrafo y ya te las estas dando de intelectual, meas muy alto chaval.
Yo no soy de hacer listas, no las necesito. Tampoco desprecio a quien las hace, ni los considero ególatras, carentes de criterio o infantiles. Aunque con usted voy a hacer una excepción, en vez de hacer una lista le voy a honrar con un nombramiento, a título personal. Permítame, caballero, una pequeña intromisión de un miembro del vulgo en la élite intelectual.
Peor artículista del mes: Usted.
Comentario ‘typical spanish’ hasta la médula. ¿Si el autor se hubiera identificado, por ejemplo, redactando «los deportistas sabemos…» o «los consumidores de cerveza sabemos…» también se habría sentido usted ofendido? ¿verdad que no, pedazo de asno? ¡Piense y deje de ser un borrego!
Otro que ya está juzgando. No soy español, para empezar, aunque el castellano sea mi lengua. Tampoco tengo problema con los españoles (typical o no typical) acaso es usted de un inframundo o otro plano dimensional dentro de la piel de toro.
No me ofende que se nombre intelectual sino el desprecio a los que hacen listas cuando él hace la suya. Y sí, me he leído el artículo hasta el final.
Más elegancia ha tenido el mismo autor del artículo en contestar a mi desacuerdo que usted sin llamarme asno o borrego.
Yo no voy a ser menos, así que sin mentar a los que por buena ventura lo trajeron al mundo, aunque lo piense, voy a dejar esta discursión zanjada por mi parte.
Sr, Saulo, muy buenos días y adiós muy buenas.
Si no se pilla la ironía desde los primeros párrafos, suele ser útil leerse todo.
Pingback: Una lista | Las cuatro esquinas del mundo
Karlotti, gracias. Ya me ha alegrado usted el día.
Un añadido a este artículo:
https://tsevanrabtan.wordpress.com/2015/05/24/una-lista/
Ya echaba de menos un artículo en Jot Down sobre música culta. Siempre me he preguntado qué tiene de especial el arte musical para que gente que se precia de leer a Proust y a Joyce o que se extasía ante un Rothko o un Bacon ignore (o desprecie) sus equivalentes musicales.
¿Esto va en serio o es una broma? Al tipo que ha escrito el artículo NO LE GUSTA LA MÚSICA (al menos no la que suele llamarse «clásica»). ¿Por qué escribe una lista de las cosas que no le gustan de un género que no le gusta? Es muy, muy, muy absurdo. Si no le gusta el adagio de la Hammerklavier, no le gusta la música. Si no le gusta el Liebesnacht de Tristán, no le gusta la música. Si no le gusta Im Abendrot, de Richard Strauss, no le gusta la música. Sencillamente, estas son algunas de las piezas más alucinantes y sublimes de la historia de la música (y también lo son otras de la lista, como Tapiola, de Sibelius). Si quiere demostrar su odio a la música y extenderlo, en Jot Down no deberíais publicarle esta idiotez. Sinceramente, ¿esto va de coña o qué? No se entiende, si es así.
Lo has entendido al revés. Vuelve a leer el artículo.
¡Otro marío de la merlusa! ¡Pero hostias, si asta yo me dao cuenta de que el Señor Rabanal estaba de guasa fina, fina. ¡Joer, rudi!
Probablemente el piropo más sincero que recibirá el señor autor.
Qué grande.
No había leído el final. me pudo la indignaicón nerviosa. Me arrodillo y rectifico: maravillosa lista, señor Rabtan. Me quito el sombrero.
Me alegra que le guste :)
https://www.youtube.com/watch?v=BfBN0xewuco
Las únicas canciones que valen algo la pena son la 15 y si acaso la 7, el resto es broza pura.
No tiene usted ni p… idea de música, debió incluir en la lista varias de mis canciones en mp3 favoritas, las que no conozco de la lista ni me molesté en escucharlas y di por hecho que son peores que las que yo habría incluido, por supuesto.
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A Leonin y Perotin hay que agradecerles haber «inventado» la polifonía, sin ellos estaríamos aún escuchando gregoriano, aunque por no escuchar a Justin Bieber quizá mereciese la pena… ¡¡¡pero a Brahms no me lo toques!!!!! XD Sólo se perdona por haberte dejado fuera al sobrevaloradísimo Schumann… jiji
Genial el artículo, geniales los comentarios, y genial la selección de música. Me ha encantado.
Un saludo
Todito te lo perdono, menos Im Abendrot, aunque sea por cuestiones personales.
Gran trabajo.
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jajajajajjaa estas bien chafa compadre….
jaja sorry cai en la trampa, esta gracioso jajajja
Con un poco de retraso, muy buena lista.
Propongo, para acabar con las listas ( ¿ porqué nadie propone acabar con las tontas ? ) ( perdón por el chiste ), otra lista: las 20 listas mas estúpidas.
Sé que escribo tarde pero descubrí recién la revista. Después de leer todo el artículo, el autor me pareció que usaba un tipo de ironía “inteligente” para los no “intelectuales” convencidos que lo son y bastante tonta para aquellos a quienes les importa poco ser catalogados como tales.
En todo caso, basta con no mirar la paja en el ojo ajeno e “intelectualizar” con lo que uno quiere sin molestarse en nadar en artículos repletos de listas si ello no es del agrado de uno. ¿No será que el morbo nos puede y nos encantan las listas para justificar la intelectualidad?
El artículo me pareció irónico y muy entretenido, lo disfruté mucho. Por supuesto que recorrí toda la lista porque todos los temas son hermosos.
Me he preguntado por qué no se acostumbran listas de música clásica del tipo que hacen para otros géneros musicales. La música clásica también es un negocio del que viven los músicos y mucho personal auxiliar; también es producto destinado a un tipo de consumidor, o mercado. La gente pretende una igualdad socialista en el inmenso legado musical académico, cuando no es así, pues unos gustan mas que otros, muchos pasan de moda y muchos otros perduran, lo que permite aventurar valoraciones en listas que midan la preferencia del público, lo que mide toda lista.
Gracias por el artículo. Rezamos por que algún día la revista tenga la bondad de ofrecernos un iconito para descargar o imprimir sus estupendos artículos.