Arte y Letras Literatura

Tartamudeos y Quijotes

Grabado de Gustave Doré para el Quijote (DP)
Grabado de Gustave Doré para el Quijote (DP)

Cervantes recoge del suelo la copia del Quijote de Avellaneda que acaba de estrellar contra la pared del salón. Ha vuelto la duda, esa constante que lo aplasta. Intenta articular palabra, pero la oración más simple del mundo no es capaz de escapar de sus meninges. Repite una y otra vez la sílaba inicial hasta cerciorarse de que sus sospechas son ciertas: vuelve la tartamudez, ese cerco insalvable a la hora de combatir con otros monstruos de la dialéctica como Lope o Quevedo. Se maldice. No puede creerlo. Aquel mal se había esfumado una tarde primaveral, cuando, meses después de firmar el privilegio real, su Quijote logra convertirse en un best seller capaz de romper todos los límites, instalándose en la mesilla y en el imaginario de media Europa. Pero la principal frontera que había cruzado no era otra que la de su propia confianza, haciendo de él un hombre firme, inexpugnable. Fue entonces cuando soñó cómo la envidia se merendaba a aquellos que poco antes arrojaban contra él tartamudos adjetivos. Definitivamente, su querido Alonso de Quijada (más tarde, Alonso Quijano) era algo más que un simple personaje. Era el tipo que le había hecho renegar de aquella personalidad llana, acercándolo a esas mentes esdrújulas que poblaban las calles del Barroco. Hablar de Cervantes, ahora, es hablar de un triunfador.

Con un esfuerzo sobrehumano examina el libro y confirma que, pese al golpe, permanece intacto. Analiza la portada. «Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha». No da crédito a lo que lee. Observa la firma: «Licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la Villa de Tordesillas». Absolutamente espantado, maldice al falso autor, ese plagiador de mala muerte. Maldice a la noble ciudad castellana. Se maldice, una vez más, a sí mismo. Pero lo peor está por llegar: «Al alcalde, regidores y (sic) hidalgos de la noble villa de Argamesilla, patria feliz del hidalgo Caballero Don Quijote de la Mancha». Un puñal le atraviesa el corazón. Hubiera acertado o no el que, con saña, había escrito aquello, nadie le dijo que fuera fácil tener que rememorar ese lugar de la Mancha… de cuyo nombre, por mucho que le pesara, jamás quiso acordarse. La única mano útil deja caer la copia del libro. Ha caído en el derrumbe. Se da cuenta de que una lágrima recorre su mejilla. Es definitivo: la ansiedad ha vuelto al hogar de don Miguel.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

15 comentarios

  1. Pingback: Tartamudeos y Quijotes – Jot Down Cultural Magazine | CLUB DE LECTURA DE DAROCA

  2. Ummmm el Quijote de Lope de Vega..qué sugestivo.

  3. Pepe Isbert

    ¡Vaya, pues menos mal que coincido con Lope De Vega en lo de que el Quijote es un tostón! ¡Creí que era el único en pensarlo o por lo menos en reconocerlo!

  4. Excelente artículo. Enhorabuena al autor!

  5. tardé en tener un primer encuentro serio con el quijote.
    tenía el libro perdido entre las otras asignaturas propias de la mocedad y cuestionado por su ubicuidad y alguna aproximación destartalada que me había llegado.
    me reí mucho cuando tuve ese primer encuentro,
    todavía hoy me sonrío.
    me pareció increíble cómo con prosa exacta, fundada, y la más delicada originalidad me sumergía en escenas por las que todavía paseo.
    me sonrío pero, este factor humano que trabaja el artículo, me ha puesto un poco triste; lo justo para recordar y ampliar lo serio que es este tema.
    yo también enhorabuena.

    • El Pamplona

      ¡Venga ya, piansta! ¡Pero si el Quijote no hay dios que se lo pueda leer con ese castellano viejo, viejísimo, pesado, pesadísimo, en fín, muy pelmazo! Y la prueba es que nadie se anima a hacer una serie de tv sobre él y no me refiero a esas rancias y antiguas que se hicieron con Fernando Rey o Peter O’Toole. Hablo de hacer hoy en día por la HBO, por ejemplo, algo de gran calidad y que atrape. ¿Y sabes por qué no se hace? Porque a nadie le interesa hoy en día un personaje como el Quijote.

      • Qué atrevida es la ignorancia, piansta.

      • pero esto que cjns. es? supongo que es una broma, ahora la calidad literaria de un libro se demuestra porque unos yanquis semihumanos sumidos en la imbecilidad más obtusa hagan una serie sobre él? Es una coña sin duda. El castellano viejo cuesta leerlo si no estás acostumbrado. Como todo. Incluso el castellano de hace unas décadas es diferente del de ahora y puede costar, o el castellano hablado en otros países. Pero para eso dios nos dio entenderas, cerebros flexibles capaces de habituarse para empezar a entender y disfrutar variedades del lenguaje. Por otra parte no me parece realista la satisfacción que el artículo atribuye a Cervantes con el Quijote; para él era una obra menor, en comparación con el Persiles. Y también para sus contemporáneos, que solo veían un relato humorístico. Y es humorístico, porque aún te puedes partir el culo con el, pero también es una cima incomparable de la interpretación de lo que es humano. Tampoco veo al manco quemando el pseudo-quijote: en aquel entonces valía una pasta que nunca le iría mal. Pero enhorabuena por el artículo, sugerente e interesante.

  6. ¿Que no interesa? Menos interesantes son las bazofias hollywoodienses sobre «héroes» americanos (la última, ese panfleto vergonzosamente propagandístico de Clint Eastwood sobre un tarado redneck). El problema aquí es de medios, en primer lugar, y del habitual desprecio con que se trata a la cultura. Hace falta fomentarla más para que desde fuera se interesen y se realice una serie o película a la altura del mito. La que hizo TVE de Gutiérrez Aragón con más presupuesto sería el híbrido perfecto.

    • a algo así me refería con destartalada aproximación
      :-)
      también criticaba su ubicuidad institucional.
      pero ni cervantes ni su obra pueden ser responsables del uso que se haga de ellas.
      pero,
      confesando humilde que -mientras atravesaba algún tramo de la segunda parte- me vi como se vio el otro en los cuarenta días,
      su prosa en forma y contenido, corregida por la edad y la conveniencia de una lectura guiada por la mayor calidad y cantidad posible de «notas» a pie de texto (¿martín de riquer?) hicieron que mi experiencia fuera muy satisfactoria.

  7. Mucha, el de Avellaneda tuvo mucha culpa en el éxito del verdadero Quijote. Yo ne leído una versión renovada de este último y no el primigenio con aquel castellano difícil que ya nadie habla. Cervantes fue un genio. Es más, deberían reservar ese adjetivo sólo para el de Alcalá de Henares.

  8. Francisco Tostón de la Calle

    Hola, amigos. ¡Qué bueno ese intento de CARLOS MAYORAL de meterse en el pellejo de Cervantes y tratar de hacernos sentir esa quemazón de rabia de un autor plagiado con descaro! Pareciera como si al rosario de penas que Don Miguel padeció a lo largo de su asendereada vida le faltara una última estación para rematar el vía crucis. Le quieren arrebatar la gloria de haber inventado a Don Quijote. Tal vez podamos ver en ello una especie de superior destino de algunas almas: el mal del pretendido despojo nos permitió gozar de la segunda parte del Quijote que a lo mejor no hubiera concluido de otra forma. Sea como sea, es elocuente ver un episodio más de esa guerra de envidias, zancadillas, desprecios y reconcomios que siempre han existido entre escritores y más si se trata de genios como Lope y Cervantes. Se les puede disculpar y repetir una vez más: no hay mal que por bien no venga. Y el bien llegó. Pero me disgusta la actitud de algún comentarista de este blog hablando del lenguaje viejo y pesado. Lo comprendo aunque lo juzgue disparatado, absurdo y, sobre todo, triste. Recuerdo que a mi hijo, en su bachillerato español, en el Reyes Católicos de Bogotá, ni siquiere le pusieron a leer el Quijote. Por eso lo comprendo. ¡Ánimo, Pamplona, haga un nuevo intento! No necesita ningún TRAPIELLO que le facilite la lectura. Usted puede. Hágase solo con una buena edición como la de FRANCISCO RICO.

    • «Si el Quijote no esta para más peliculas» -como se atreven algunos de nuestros exegetas de arriba- tal vez estas ilusiones fantasmagoricas de Don Carlos, por empáticas, por vitales, pudiesen encontrar algun productor en esta españa siempre decadente. Sería un triunfo interior tan grande para Mayoral que me atrevo a decir celebraría con un vino riojano, en copa, y con una sonrisa.

  9. Antonio Sánchez Portero

    Seguro que no conoces mi libro titulado «Cervantes y Liñán de Riaza. El autor del otro Quijote atribuido a Avellaneda», publicado en diciembre de 2011. Encontrarás amplia información sobre él en y en los numerosos artículos que tengo publicados en BVMC, Lemir, Etiópicas. Tonos y en otras revistas. Estoy plenamente convencido de que Avellaneda no puede ser otro que el aragonés Pedro Liñán de Riaza. Antonio Sánchez Portero.

  10. Juan Ramón Pérez Sánchez

    Excelente articulo gracias!!! Yo he leído en algún sitio que podría haber sido escrito por Mateo Alemán y el propio Cervantes como una especie de burla, en cualquier caso es difícil encontrar artículos tan interesantes como este, Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*