Molenbeek: el castillo del conde yihadista

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18 Nov 2015, Brussels, Belgium --- (151117) -- BRUSSELS, Nov. 17, 2015 (Xinhua) -- Pedestrians walk in a shopping street in Molenbeek district of Brussels, capital of Belgium, Nov. 17, 2015. Some Paris terror attackers are believed to live in Molenbeek neighborhood and Belgian police have launched series of raids and operations here since the last weekend. (Xinhua/Ye Pingfan) --- Image by © Ye Pingfan/Xinhua Press/Corbis
Una calle comercial de Molenbeek, Bruselas. Fotografía: Corbis.

En 1964, España venció a la Unión Soviética por 2 a 1 en la final de la Eurocopa con mítico gol de Marcelino, la comisión Warren hizo público su informe del asesinato de John F. Kennedy según el cual Lee Harvey Oswald fue el único responsable del atentado de Dallas y los Beatles llegaron al número uno de las listas de ventas en los Estados Unidos con «I Want To Hold Your Hand». Mientras, en Bélgica, uno de esos países en los que nunca ocurre nada, se pensaba en cómo solucionar la falta endémica de trabajadores para la industria nacional del carbón.

La solución vino de la mano de Marruecos. Bélgica y el país norteafricano firmaron un acuerdo bilateral que prometía trabajo y vivienda barata a todos los trabajadores marroquíes que quisieran asentarse en el país. En los años sesenta, Oriente Próximo caía muy lejos y cualquier belga puesto entre la espada y la pared habría preferido que su hija se casara con la espada (un musulmán) antes que con la pared (un comunista). A fin de cuentas, en Irán las mujeres iban a la universidad y jugaban a baloncesto en pantalón corto. ¿Dónde estaba el problema?

En 1964, la inmigración musulmana era imperceptible en Bélgica. El acuerdo con Marruecos provocó una diáspora de decenas de miles de marroquíes. Hoy viven en Bélgica cuatrocientos cincuenta mil. Con once millones y doscientos mil habitantes, Bélgica es el país europeo con un mayor porcentaje de ciudadanos de origen marroquí (el 4%), muy por encima de España, Italia, Suecia o Suiza. A los cuatrocientos cincuenta mil marroquíes se suman además otros ciento cincuenta mil musulmanes, la mayoría de ellos turcos.

Hoy, Bélgica está considerada como el eslabón europeo más débil en la lucha contra el terrorismo islamista. Y no por una cuestión de número. La policía belga, de hecho, cree que apenas trescientos de sus radicales han viajado a Siria o otros países de Oriente Próximo para unirse al EI (la cifra real se aproxima más bien a ochocientos).

El problema es que dan igual ochocientos que ocho mil. Esos ochocientos radicales son apenas una gota en el mar de los veinticinco mil combatientes que según la Interpol han abandonado sus países de origen para unirse a la yihad en Oriente Próximo. Pero para realizar un seguimiento individualizado a un solo sospechoso durante las veinticuatro horas del día y a lo largo de todo el globo son necesarios entre veinte y sesenta especialistas. Y Bélgica solo cuenta con mil agentes de inteligencia contraterrorista.

Así que si Bélgica está considerada como el nido yihadista europeo por excelencia no es por la cantidad sino por el fanatismo extremo de sus radicales y por la libertad con la que se mueven por el país. La mayoría de ellos viven o han vivido en apenas dos o tres municipios belgas. El principal de ellos es Molenbeek, el castillo del conde hacia el que toda la aldea mira de reojo cuando el yihadismo atenta en Europa.

Sint-Jans-Molenbeek (ese es su nombre real) es uno de los diecinueve municipios de Bruselas. En él viven noventa y cinco mil personas. Aunque las cifras bailan dependiendo de quien las cante, se estima que alrededor del 30% son musulmanes. La tasa de paro ronda el 28%. Una cifra que puede parecer alta pero que no lo es tanto si se conoce que la tasa de paro de la región de Bruselas también supera el 20%.

En Molenbeek vivió Abdelhamid Abaaoud, el organizador de los atentados del 13 de noviembre en París. Abaaoud, uno de los principales reclutadores del EI en Europa, era un héroe en los círculos yihadistas. En uno de sus vídeos propagandísticos puede vérsele sonriendo mientras conduce una furgoneta que arrastra siete u ocho cadáveres. «Antes arrastrábamos motos de agua, motocicletas, quads o remolques cargados con regalos para nuestras vacaciones en Marruecos. Ahora, gracias a Dios, remolcamos apóstatas e infieles que luchan contra nosotros». Sus compañeros ríen mientras se quejan del olor. No quieren arrastrar los cuerpos hasta una fosa común. Uno de ellos propone dejarlos tirados en medio del campo.

También eran de Molenbeek dos de los terroristas que atentaron en París el pasado día 13, Ibrahim Abdeslam y su hermano Salah. También Ayoub El Khazzani, que el pasado 21 de agosto intentó provocar una masacre en un tren que realizaba el recorrido Amsterdam-París (fue neutralizado por dos militares estadounidenses de vacaciones). En Molenbeek consiguió Mehdi Nemmouche las armas con las que asesinó a cuatro personas en el Museo Judío de Bélgica en 2014. En Molenbeek vivió también durante un tiempo Hassan El Haski, uno de los organizadores de los atentados del 11-M en Madrid. De Molenbeek era también el falso periodista que asesinó con una cámara bomba y en nombre de Al Qaeda a Ahmad Shah Massoud, el líder de la Alianza del Norte que se enfrentó a los talibanes afganos por su visión rigorista del Islam. La lista es aún más larga, pero bastan los ejemplos mencionados. Molenbeek es un lugar peligroso.

Fotografía: Corbis.
Fotografía: Corbis.

Cuando se habla de los terroristas de Molenbeek se suele hacer hincapié en los reislamizados. Se trata de jóvenes de segunda o tercera generación que, tras años viviendo al estilo occidental, sufren un proceso de islamización acelerada alimentado por los sermones incendiarios y la propaganda del EI o de otros grupos islamistas en internet. El «estilo de vida occidental» es el eufemismo que muchos musulmanes utilizan para referirse a aquellos de sus compatriotas que fuman, beben y no rezan. Como la terrorista Hasna Aitboulahcen, que murió hace unos días durante el asalto de la policía en una vivienda de Saint-Denis y de la que sus vecinos dicen que «bebía y era aficionada al rap».

Tras ese proceso de radicalización, los reislamizados viajan a Siria o a otros países de Oriente Próximo para ser adiestrados en los campos de entrenamiento yihadistas. Tras algunos meses luchando en la zona, son devueltos a su país de origen a la espera de la oportunidad de atentar.

El discurso oficial sostiene que los reislamizados son unos jóvenes marginados y sin expectativas laborales que, atrapados entre el racismo de su país de adopción y la presión de algunos clérigos radicales, indignados por la intromisión de Europa y Estados Unidos en Oriente Próximo y la connivencia con Israel, no ven otra salida a su marginalidad que el terrorismo. Pero lo cierto es que muchos de ellos son desertores de la escuela, rateros de poca monta o pequeños traficantes de hachís. Es legítimo sospechar que la mayoría de ellos tendría serias dificultades para localizar Yemen, o Nigeria, o Malí, en el mapa. Ese discurso oficial occidental suele ir acompañado de alabanzas al islamismo moderado, el que se aprende en el seno de la familia y no en esos anuncios de reclutamiento en internet en los que se compara la yihad con el videojuego Call of Duty. En realidad, solo el 20% de los yihadistas europeos responden a ese perfil de islamistas de nuevo cuño. El 80% restante viene islamizado de casa.

Sobre Molenbeek se ha escrito mucho estos días. Algunos opinan que la culpa de lo que ocurre en el barrio es del paro. Pero en España hay docenas de ciudades con mucho más paro que Molenbeek. Algeciras (41,6%) o Sanlúcar de Barrameda (49,6%), por ejemplo.

Otros culpan al alto porcentaje de inmigrantes. Pero varias ciudades suecas tienen un porcentaje mucho mayor. El de Malmö es del 41,7%. En Haparanda, del 55,5% (aunque es una ciudad mucho más pequeña que Molenbeek).

Otros culpan al racismo. Pero en Gran Bretaña el porcentaje de ciudadanos que creen que los inmigrantes deberían tener los mismos derechos que los nacionales se ha desplomado desde el 40% de 2003 al 27% de hoy en día. Y el 43% de los británicos cree que los inmigrantes disparan la tasa de criminalidad.

En lo que sí destaca Molenbeek es en mezquitas. Oficialmente se reconocen veintidós, pero las clandestinas son muchas más. Según Abdellah Boussouf, secretario general del Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero, «sobran mezquitas en Molenbeek, solo harían falta dos». Dice Boussouf que en Molenbeek hay una mezquita por cada medio centenar de musulmanes. Es un dato casi con toda seguridad erróneo (esa densidad de mezquitas sería demasiado incluso para Arabia Saudí así que lo más probable es que Bouusouf haya patinado al dar la cifra). Pero lo que sí es cierto es que las mezquitas clandestinas, según Ahmed El Khannous, teniente de alcalde del municipio, se improvisan a diario en muchas de las casas y los pisos y los garajes de Molenbeek.

«La religión es un insulto a la dignidad humana». Eso dijo el premio nobel de física Steven Weinberg. Y añadió: «Con religión o sin ella vas a tener a gente buena haciendo cosas buenas y gente mala haciendo cosas malas. Pero para que una persona buena haga cosas malas hace falta la religión».

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21 comentarios

  1. Vigasito

    Y ya sabemos que lo que diga un Premio Nobel va a misa….

  2. La cita final es una concesión que desentona con resto del artículo. En su lugar, podría añadirse un párrafo entre as causas excluidas: «Otros culpan a la religión. Sin embargo, el 65% de los creyentes belgas son cristianos, y no suelen reventarse en salas de conciertos.»

  3. hola,

    «Pero para realizar un seguimiento individualizado a un solo sospechoso durante las veinticuatro horas del día y a lo largo de todo el globo son necesarios entre veinte y sesenta especialistas.»

    de esto hay alguna fuente???

    • cristian campos

      «But the numbers are so large that it is impossible even for the most generously funded agencies to monitor them all. It apparently takes from 20 to 60 people to follow a single suspect around the clock».

      En The Economist, http://www.economist.com/news/briefing/21678840-brussels-not-just-europes-political-and-military-capitalit-also-centre-its

      • Hombre, este «apparently» es bastante elocuente, y entre 20 – 60 es una horquilla demasiado amplia, suena más a que el periodista dijo un número a boleo por no equivocarse.
        Además, cada caso será diferente, no es lo mismo seguir a una persona por la calle, con un equipo de gente que seguirla desde una oficina a través del teléfono móvil, por ejemplo, para lo que hace falta sólo un par de tíos.
        Mil agentes especializados en antiterrorismo no parecen pocos.

  4. Sixto Dueñas

    El gran Cristian Campos sigue atizando el avispero. Sí, este genio del análisis político que afirmó que Federico Jiménez Losantos es un espíritu libre. Para que me tilden de cualquier cosa menos de izquierdista buenista: ojalá metieran a este tío en la cárcel por difamador y peligro público, con dos hostias previas. A Campos, no; por su nivel y proyección, con una multa moderada, vale

    Anda, Campos, escriba usted un artículo sobre los marines y Bush, esos grandes cristianos que llevan la paz de dios por el mundo y sus intereses a la geopolítica de Oriente Medio.

    Entonces quizá me lo tome en serio.

    Why Syria?

    https://www.youtube.com/watch?v=qjJtcesIXQE

  5. Lampurs

    El autor, para hace notar la gran presencia musulmana en Bélgica, señala que hay 600.000, en un país de 11.200.000 de habitantes.

    Pero no hace falta irse tan lejos: en Cataluña, con menos habitantes (7.500.000) que Bélgica, hay un número casi similar de musulmanes (510.000, según datos de 2014).

  6. Iñigo

    Este artículo analiza el problema con una ligereza sorprendente para una revista de la calidad de Jot Down.

    Muchos datos, ni una cita o referencia; opiniones gratuitas; un final desastroso.

    Jot Down Así no!!!!!!

  7. Por dónde lo veas, la cita del final sobra.

  8. Pingback: Molenbeek: el castillo del conde yihadista

  9. thomas

    Solo en 2015, 10 ataques han tenido lugar en Francia (la mayoría sin ningún tipo de vínculo con otros países, de la agresión de Moussa Coulibly en Nica hasta el atentado de Saint-Quentin-Fallavier). 0 en Bélgica (la policía ha intervenido de manera preventiva en Verviers -estaba bien informada y vigilaba los terroristas- y ahora en Bruselas).

    Casi todos los terroristas involucrados son franceses (la única excepción siendo Abbaoud –la cara mucho más que el cerebro de los atentados del 13 N-). La mayoría procede de los suburbios desesperados de Francia. En particular, los asesinos del Bataclan (90 de los 130 muertos) eran franceses, viviendo en Francia y “bajo vigilancia” de la policía francesa.

    Al final, hasta las armas del 13 N, al parecer, han sido compradas en Alemania (como comunica el FAZ de hoy).

    Ne cree usted que Francia, a unas semanas de elecciones criticas, esta intentado desesperadamente echar la culpa a su vecino mas pequeño para tapar los graves errores de sus propios servicios de seguridad?

  10. El artículo más preciso sobre Molenbeek escrito en un periódico no belga que he leído hasta ahora. Pero, ¿por qué dar el nombre neerlandés? El nombre oficial más utilizado del municipio es Molenbeek-Saint-Jean, puesto que allí, como en toda la región, el francés es mayoritario.

  11. Salva

    Muy sorprendente leer este artículo en Jot Down, por no decir decepcionante.

  12. un articulo bastante realista y acertado, aunque hubiera venido bien aportar cifras documentadas para los escépticos.

  13. Pipo Prado

    Paupérrimo. De lugar común a lugar común y tiro por si me calzo algún atún.

  14. Gran artículo, y la cita del final me parece muy acertada.

  15. Cómo se logra que después de 130 muertos en tú ciudad, todo resulte ser culpa de otros? Si Francia no asúme su responsabilidad, difícilmente va a prevenir nuevos atentados!
    Fueron sus jóvenes quienes se explotaron llevándose por delante a sus conciudadanos!
    Lo triste es que hay periodistas y medios de comunicación que solo hacen eco de lo que dicen otros medios! Que no investigan ni generan verdadera información sino opiniones pa aparentar que algo dicen!
    Triste «análisis».

  16. Rafael Múgica

    El vídeo propagandístico de Abdelhamid Abaaoud, que enlaza el artículo, tiene difuminada la imagen de los cadáveres arrastrados. Supongo que la versión original, la verdaderamente propagandística, la que atrae a los fieles para combatir contra apóstatas e infieles, no lo estaría. Los fieles reclutados para el combate en nombre de Alá se identificarían por tanto con los heroicos verdugos y no con los pedazos de carne que arrastran en el video.

    Unos individuos a los que los sistemas penales europeos, con menú multicultural en la cárcel, les tienen que impresionar un montón.

  17. pacopepea

    Gran articulo ,creo que los que critiquen que este lleno de lugares comunes,les encantaria leer uno con «sus» lugares comunes con los que se desayunan comen y cenan,Son ya muchos los ataques y muchos los muertos para seguir pensando en que no es un problema de «esa» religion.

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