
Antes del año 1995 solo conocíamos una estrella que tenía planetas a su alrededor: el Sol. El delicado equilibrio del sistema solar, el hecho de que un sistema gravitatorio de más de dos cuerpos sea altamente inestable, caótico, donde cualquier pequeña perturbación (como mover Mercurio unos centímetros) puede desestabilizarlo todo, hacía pensar que no tendría que ser muy común tener planetas alrededor de estrellas, aunque en una galaxia haya tantas estrellas como granitos de arena en una playa. En esa época muy pocos astrónomos pensaban que sería posible encontrar planetas como la Tierra, Marte o Júpiter girando alrededor de otras estrellas. Todo esto cambió dramáticamente en el año 1995 con el descubrimiento del primer planeta fuera de nuestro sistema solar (exoplaneta) por Michel Mayor y Didier Queloz, orbitando la estrella Pegasi 51, una estrella no muy diferente de nuestro Sol. (En realidad unos años antes otros dos planetas fueron encontrados alrededor de una estrella de neutrones —un púlsar—, pero la radiación del púlsar y la órbita tan cercana del planeta hacen este sistema incapaz de hospedar vida y, por lo tanto, menos interesante).
Aunque previamente se habían formulado especulaciones por parte de astrónomos acerca de la existencia de exoplanetas, fue el año 1995 el que trajo la primera confirmación clara e inequívoca de que existen otros mundos más allá del sistema solar. A día de hoy se han descubierto aproximadamente unos dos mil exoplanetas y, en un centenar de casos, se han descubierto sistemas planetarios.
Uno de nosotros recuerda muy bien cuando en el año 1994, mientras observaba en los telescopios de la ESO (European Southern Observatory) como parte de su tesis doctoral, los astrónomos del observatorio comentaban sobre un «viejo» astrónomo suizo (Michel Mayor) que intentaba medir el bamboleo de las estrellas. Si una estrella tiene un compañero, aunque sea invisible, la fuerza de la gravedad hace que los dos cuerpos celestes giren alrededor de un centro común, como dos bailarines bailando un vals. La estrella entonces parece tambalearse, y así también se tambalea su espectro: la señal que la estrella deja en los instrumentos del telescopio. Este pequeño desplazamiento del espectro de la estrellas era lo que quería observar Mayor.
En un principio, los compañeros invisibles que Mayor buscaba eran otras estrellas, mucho más pequeñas que el Sol y por eso invisibles —enanas marrones—, pero quedó sorprendido al descubrir algo mucho más peculiar: el primer exoplaneta. Es un ejemplo maravilloso de cómo la ingenuidad del ser humano le capacita para hacer descubrimientos asombrosos.
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No soy excesivamente nazi en estos asuntos, pero creo haber visto un huniverso en Jotdown
Interesante resumen del punto de vista antrópico en el contexto del multiverso, pero si me lo permitís, un par de comentarios pedantes:
– «Ingenuidad» en español se refiere a la candidez o ausencia de malicia, no al *ingenio* al que supongo te refieres cuando te refieres a que consigue descubrimientos asombrosos, traduciendo el inglés «ingenuity». «Confortablemente» no es tan incorrecto, pero teniendo «cómodamente» resulta un préstamo bastante innecesario.
– «I ragazzi» eran de la «Via Panisperna»… que significa grosso modo «Calle Bocadillo» en latín (proviene de panis ac pernia, o pan y jamón). Panspermia es otra cosa diferente, y panispermia no existe.
Me uno a los comentarios pedantes: – «millardo» como «mil millones» es un artificio propuesto por un presidente ¿venezolano? y perpetrado por la RAE en el diccionario, pero su uso real tiende a cero – al menos en mi dialecto del castellano, cuando hay una «interacción» es porque hay elementos que «interactúan», no «interaccionan».
Por lo demás, muy buen artículo, lo que no entendí lo consultaré en otro comentario.
Bueno, a riesgo de ser doblemente pedante ;) lo de millardo, si bien es verdad que no es común en el castellano peninsular, sí lo utilizan otros idiomas que usan el sistema numérico de escala corta – en particular me viene en mente Italia (quizás por la emigración de este país se les ocurrió a los venezolanos)- y, a decir verdad, a mí me resulta una expresión útil en conjunción a la más sistemática «mil millones», en oposición a la preponderancia excesiva del sistema anglosajón.
«Interactuar» no tiene la misma connotación en la jerga científica que «interaccionar».
Por lo general el tema de las explosiones cósmicas y la capa de ozono tiende a centralizar todo tipo de vida inteligente en el ámbito de la vida con origen de génesis energética fotosintética. Sabemos sin embargo que la vida compleja puede generarse a nivel quimiosintético.
Dicho de otra manera, 200m de agua liquida (menos aun si es solida) eliminan toda radiación ultravioleta mejor que la mejor capa de ozono, lo que implicaría que el número de planetas capaces de generar vida compleja, se extendería algo hacia dentro del núcleo galáctico, así como en la periferia de galaxias rodeadas de minigalaxias.
Otra cosa seria considerar que a nivel marino, puede darse vida compleja, pero no vida con «capacidad tecnológica», que parece un término más mesurable que «inteligente».
El primer parrafo creo que hace referencia a la estabilidad de un sustema.solar (efecto de oerturbaciones sobre la órbita de los planetas) como razón para pensar.que estos.sistemas deberían ser.raros. Creo que el teorema KAM demuestra que hay configuraciones estables en este tipo de sistemas, por lo que este argumento no parece convincente
«…se formó algo a partir de la nada: las fluctuaciones del vacío». Pero ex nihilo nihil, de donde del vacío no puede nacer nada, como ya dijo parménides y es el fundamento de toda ciencia, por lo que la conjetura del big bang necesita mejores precisiones para ser realista. Ahora lo que se dice es que había algo, antes del tiempo, del que explosiona el universo, pero el periodo inflacionario es una construcción matemática que ni es es verificable (el trasfondo de ondas no muestra el estado del universo antes del big bang, sino después), ni refutable de manera que no puede ser considerada como verdad científica en el sentido popperiano.
Tu comentario choca con el resto de comentarios pedantes… el tuyo viene a raíz de una mala lectura del artículo. :-(
No habla de antes del Big Bang, habla de después. De esas fluctuaciones del vacío que dan origen a la radiación de Hawking. Y las fluctuaciones cuánticas del vacío provocan que Parménides estuviese equivocado… del vacío puede surgir una partícula y su anti-partícula. Y ciertos eventos, como el horizonte de sucesos de un agujero negro o la expansión acelerada del universo poco después de su nacimiento, pueden provocar que no se auto-aniquilen inmediatamente. Respecto a la refutabilidad del periodo inflacionario, tiempo al tiempo. Hay muchas otras cosas que no se pensaba que fueran posibles, como detectar ondas gravitacionales, o descubrir partículas exóticas pongan en entredicho nuestra comprehensión de la física sub-atómica y sin embargo siguen ocurriendo… Cómo intenta transmitir el propio artículo, puede que indirectamente consigamos la evidencia necesaria… o que simplemente sea la única teoría que no se pueda refutar… Lo que no demuestra que sea cierta a nivel matemático, pero sin otra teoría alternativa, se le pueda dar la validez suficiente como para aceptarla como verdadera.
El artículo que comentamos es excelente, me gusta mucho y me sitúa al estado del arte, pero el párrafo que comentamos me resulta incomprensible, porque las fluctuaciones y la incertidumbre no son algo, sino que son manifestaciones de algo que fluctúa o de un suceso que es incierto, y el suceso es siempre de algo. Durante el big bang ya había algo (el inflatón o lo que se quiera) a partir del cual (que es una abstracción matemática) se puede reconstruir lo que se quiera. Entonces el universo que deviene durante y después del big bang deviene de ese algo, y no de la nada, por lo que Parménides tenía razón.
El problema de la cosmología standard es que busca un principio de un universo en expansión, y siempre se encontrará con el principio de Parménides pues al principio o bien hay algo y entonces volvemos al infinito, o no hay nada. La solución de la singularidad en la que hay algo pero no hay ni tiempo ni espacio es brillante, pero hay algo. Alternativamente cabe imaginar también que el universo sea cíclico y oscilante, expandiéndose y contrayéndose ad infinitum (modelo en el que me encuentro más cómodo). Sé que hay modelos matemáticos y que hay fuertes críticas a esos modelos. Pero las espadas están todavía en alto.
Más pedanterías: En castellano, los cambios en la ciencia no son «dramáticos» , sino «drásticos». En ciencia, para comprobar las teorías no se «falsifican», sino que se «falsan».
Por lo demás, un buen artículo.
Pingback: Universos paralelos, explosiones cósmicas y la paradoja de Fermi
Cuando la ciencia mete a «Dios» en sus argumentos deja de ser ciencia.Seamos serios.
Se agradecería enormemente que se puntualizara con claridad cuando algo es una especulación y cuando no.
La divulgación no debe ser una excusa par el proselitismo, ni para deslizar las interpretaciones con los hechos.
Por cierto que poniéndose a resolver ecuaciones una hipótesis de multiverso resulta tan explicativa como una de universo 0.
Bravo y lúcido comentario… yo no he tenido tanta suerte con el mio. A alguien no le habrá gustado.
Redacción mejorable, contenido brillante.
Me ha encantado. De verdad. Gracias.
¿Oxígeno y carbono elementos pesados? Habría que precisar el contexto, si un poco antes se habla del hierro.
Saludos
Vaya por dios. Resulta que aquí sois todos académicos de la RAE y cosmólogos de Nobel, y Licia Verde y Raúl Jiménez unos mindundis. Vergüenza me dais.
Enhorabuena por el artículo. Hay que ser muy brillante para tener una visión tan global de la Astrofísica y la Cosmología.
Excelente artículo que me permite acabar una entrada de mi blog en la que discutía sobre civilizaciones extrterrestres y paradoja de Fermi
https://parafernaliasmatematicas.blogspot.com/2015/12/debate-sobre-las-civilizaciones.html