Ciencias Sociedad

Asúmelo ya: debatir no sirve para nada de lo que siempre has creído

Reservoir Dogs, 1992. Imagen: Live Entertainment / Dog Eat Dog Productions.
Reservoir Dogs, 1992. Imagen: Live Entertainment / Dog Eat Dog Productions.

Alguien me dijo en una ocasión que conmigo no se puede discutir. Hasta donde me alcanza la memoria, yo también he proferido esa acusación en un par o tres de ocasiones. Los motivos que propician estas consideraciones son diversas: que el otro nos lleva la contraria por deporte, que se enroca en sus opiniones como un burro con orejeras, que pierde los estribos a la mínima, que nos trata con displicencia o bravuconería, y un largo etcétera.

Sea como fuere, cuando participamos en un debate de formato adversarial, en el que se contrastan dos opiniones divergentes, quienes han visto demasiado Sálvame Deluxe se limitan a lanzar frases lapidarias e incuestionables con la profundidad de un aforismo de Mr. Wonderful, y quienes se creen más cultos e ilustrados aspiran a convencer más que vencer y hasta a aprender de la experiencia, enriquecer la propia opinión y ampliar horizontes.

La mala noticia es que se equivocan. Todos ellos. Debatir no sirve para absolutamente nada. Al menos para nada de lo que creemos en realidad.

Tu opinión no importa

La entradilla «yo opino que…» debería ser considerada anatema en cualquier debate. El problema de las opiniones no solo reside en que todos creen tener una, sino en que, precisamente por eso, todas deben recibir una pequeña dosis de respeto y atención. Pero las opiniones en realidad no tienen demasiado valor porque solo son reflejo del nicho social del que formas parte.

Otras opiniones en sintonía con tus opiniones políticas o tus creencias religiosas no solo serán las que más incidan en ti porque te sueles rodear de gente que se parece a ti, sino que únicamente describen una insignificante parte de la realidad: imagina los miles de millones de personas que nunca conocerás y de las que nunca sabrás nada que viven en decenas de países que nunca pisarás.

El otro problema de las opiniones es que nunca han servido para incrementar el número de conocimientos de la humanidad. La razón es que encajamos las opiniones con mejor disposición si se presentan con una buena dosis de retórica o si quien las emite está considerado como inteligente o importante por algún motivo (las opiniones del papa, por ejemplo, resultan más trascendentales para sus seguidores). Y solo asimilamos parcialmente las opiniones, justamente la parte que comprendemos, con la que empatizamos, que se ajusta a una serie de prejuicios sobre la realidad; el resto es sonido que no sabemos interpretar correctamente.

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44 comentarios

  1. Pingback: Asumelo ya: debatir no sirve para nada de lo que has creído

  2. Entiendo entonces que todo lo que dices aquí es una opinión, sesgada por tu cerebro chapucero, con el objetivo de tener razón. Por tanto, tu opinión sobre la opinión no es verdad, y sólo debería leérmelo como pasatiempo, como juego. Esto siempre y cuando me crea tu opinión, según mi propio sesgo, porque si no, igual me creo que lo que dices está equivocado y entonces me tomo el texto como verdad y me lo creo. BOOM!!

    • Isa no podía haber explicado mejor lo que he sentido al leer el artículo, jejejeje.

    • ¡Bravo! Me postro a sus pies, señora Isa, de hecho, iba a escribir algo parecido, pero usted se me ha adelantado. Dejo un par de citas al respecto, ambas son de dos filósofos, la primera del español A. Llano y la segunda del inglés Antony Flew.

      «Muchos mantienen que todas las opiniones humanas sin excepción se han originado por la fuerza de una necesidad que obra mecánicamente; por ejemplo, dirá un marxista, como resultado de las condiciones de producción y de la división de clases; o bien, sostendrá un freudiano, por una sublimación de la libido sexual… Según ese marxista y ese freudiano, todas las opiniones están materialmente condicionadas, menos las suyas propias, que es la verdad sin más»

      …..

      «Muchos contemporáneos nuestros, basándose en razones sociológicas o filosóficas, niegan la posibilidad del conocimiento objetivo. Pero a continuación exceptúan de esta corrosiva subjetividad universal sus propias diatribas políticas, su propio trabajo de investigación y, sobre todo, su propia revelación primordial según la cual no puede haber conocimiento objetivo».

      O sea, que vaya usted a saber :-) Por si acaso, tampoco me voy a creer a pie juntillas lo que pone el artículo, por otra parte, interesante. Porque, visto lo visto, este artículo tampoco dice «la verdad, sin más» ;-) Saludos.

    • No sé si su afirmación sea cierta, pero sí puedo decir que estoy de acuerdo con ella. Aunque esto no deje de ser otra opinión :-)

    • ¡Gracias! Yo con las paradojas, siempre :-D

    • Rodrigo Barba

      Jajaja, me divierte darme cuenta que pensamos exactamente lo mismo, habrá que ver si nuestro sesgo se debe a que nuestras circunstancias son muy similares (en mi caso nací y vivo en México, así que lo dudo ;). Abrazo a todos, aunque opinen lo contrario.

    • Bueno, el autor del artículo a citado varios autores y a puesto bibliografía a tú disposición para que la puedas leer y analizar, a argumentado y contrastado su idea y la a manifestado. Creo que eso dista mucho de una opinión y no entiendo el sentido de tú comentado, que como vemos en el texto parece tener un sentido destructivista en lugar de contrastar ideas.

  3. Felicidades por el artículo, realmente interesante. Nunca se subrayarán lo suficiente algunas de las advertencias que se apuntan aquí.

    Un detalle. En el penúltimo párrafo, curiosamente, se cae en una conclusión algo cerrada. En realidad sí se puede aspirar a mantener conversaciones ponderadas, lógicas y humildes, en la búsqueda del enriquecimiento mutuo. Por más que seamos conscientes del debate como «baile social», dicha aspiración no es en vano. Conque sea eso, una aspiración, ya es suficiente, porque predispone a un talante más abierto y más comprensivo con el otro, independientemente de que compartamos o no sus opiniones. Dicho talante se puede y se debe entrenar. Nuestro sistema educativo y el ambiente general apenas lo practican.

    Por último, otro apunte. No sé si estará en el ánimo del autor, pero ojo con la apología de la ciencia en su supuesta objetividad. No hay tal. En buena medida son discursos. El experimento científico siempre llega a nosotros y nosotros lo utilizamos a través de interpretaciones, siempre están mediados por nuestras circunstancias y el contexto. Esto parece de cajón, sin embargo la pretensión de objetividad del discurso cientifista perdura, sea consciente o inconscientemente.

    • Si me permites la puntualización, la ciencia si es objetiva. Se basa en hechos contrastados y probados, de los cuales sacamos conclusiones. Otra cosa es la interpretación de los mismos que si esta sujeta a subjetividad, pero la ciencia per se es objetiva. El sol no dejará de ponerse por el Oeste porque tu opines que debe ser así, de igual modo la Evolución es un hecho demostrado, el ADN es el lugar donde se almacena la información genética o la célula es la unidad estructural básica de los seres vivos y eso no está sujeto a debate u opinión.
      Otra cosa es que quieras interpretarlo a tu modo y tergiversarlo, pero en ese caso ya no hablamos de ciencia sino de otra cosa.

  4. «Y, entonces, queda a la vista la verdadera función del debate, que en absoluto es presentar todo lo que hemos aprendido en nuestra vida acerca de un tema para contrastarlo con todo lo que han aprendido los demás para, finalmente, todos salir de allí sabiendo más que antes.»

    Pues hace poco tuve un debate cuya función sí que fue esa, y he tenido muchos como ese, no es nada excepcional. Debatíamos varios padres sobre el tema de los deberes en la escuela. Y no usábamos opiniones prestadas, sino nuestras propias experiencias (de cuando éramos niños y también siendo padres). Y aprendimos que cualquier método puede ser bueno, siempre que se aplique con criterio. Si los alumnos perciben que los deberes son valiosos, o si son divertidos y estimulan el aprendizaje, también pueden ser buenos. Pero si son repetitivos, pesados y no aportan ningún valor, mejor no ponerlos.

    Tal vez el autor del artículo pensaba sólo en los debates públicos, donde sí se cumple lo que dice. Pero es que la función de los debates públicos no es la de contrastar experiencias y acercar posturas, sino exponerlas y enfrentarlas para que los oyentes saquen sus propias conclusiones. Por tanto, cuanto mejor defienda cada participante su postura, mejor. No todos los oyentes que escuchan un debate tienen una postura predefinida.

    Un saludo

    • El hecho de que que alguien te quiera convencer de algo ya es un motivo de sospecha. Yo parto de la premisa de que en los grandes temas nadie tiene ni puta idea. Por supuesto que en asuntos muy específicos sí hay gente que sabe. Las conversaciones interesantes se dan cuando nadie quiere convencer a nadie de nada. Básicamente, y resumiendo mucho, con mis amigos solemos compartir perplejidades.

  5. Creo que tenemos que empezar a considerar los «debates» como simples conversaciones (¿de borrachos?) o discusiones (¿de borrachos?).

    Tal vez un buen debate es algo que debería alargarse en el tiempo, con exposiciones más largas que una frase-tweet y tiempo para réplicas en condiciones. Y escrito, no televisado, que bastante duran ya los *$%@#

  6. Apliquen todo esto a la enseñanza con adolescentes… verán qué risa. Lo siento, es que empieza el curso escolar y me estoy preparando para discutir con chavales que ya se creen que lo saben todo. Es jodido, saben?

  7. Corto, conciso, y preciso artículo -otra vez- en ésta adusta publicación.

  8. Tienes las mismas posibilidades de convencer a alguien que de ser convencido por ese alguien.

    ¿Cuántas veces te han convencido de algo en los, digamos, últimos dos años?

  9. «La gente no suele pensar lo que piensa porque haya probado que es verdad, sino porque se siente mejor con esa idea que con otra».

  10. Lo que llamamos «opiniones» o «ideas» en realidad suelen ser la manifestación de ciertas actitudes psicológicas o sentimientos. En los debates más habituales, como los relativos a los proyectos sociales «de izquierda» o «de derecha», a si Dios existe o si no existe, a si dependemos de la suerte o de nuestra acción, etc, cada uno tiene una posición tomada de antemano, por razones psicológicas o afectivas, y la defenderá contra viento y marea se diga lo que se diga. En esos terrenos no cambiamos de idea cuando escuchamos a alguien, sino cuando hay algún cambio psicológico en nosotros.

  11. «Hay varios argumentos para demostrar que Dios existe, varios para demostrar que no existe, y cada uno convence a la gente de lo mismo que creía antes de escucharlos».

  12. Como dejó dicho Sócrates hace miles de años, el primer paso para empezar a saber de verdad es DARNOS CUENTA DE QUE NO SABEMOS. ¿Fuimos capaces de dar este paso antes de ponernos a debatir e intentar convencer a los demás?

  13. Bueno, pues a dar mi opinión que para eso son los comentarios.
    1)Según mi opinión, las opiniones son las aplicaciones prácticas de nuestras creencias a un tema concreto; si esas opiniones se materializan en una decisión, sí son binarias -eg abortar o no abortar, con el resultado que sea
    2)Según mi opinión, el cerebro es un organo hecho para resumir los datos a información. Puede haber fallos en ese proceso de resumen, pero es lo suficientemente bueno para adaptar al portador algo mejor que sus predecesores -de momento
    3) Los libros de 300 páginas con referencias bibliográficas, muchas veces sólo citan la referencias bibliográficas que interesan, como en un debate. Otras muchas repiten una y otra vez los mismos argumentos de manera distinta, pero sin aportar nueva información…No es un símil válido, bajo mi humilde opinión
    4) La ciencia surgió de debates que cuestionaban lo anterior: El debate de lo nuevo con lo viejo (creo yo), del argumento de autoridad con el aquí están los hechos. Si hablamos de libros esotéricos para investir de autoridad cuasi divina a la ciencia porque ellos saben mucho, la religión nos saca milenios de ventaja jugando en ese campo, y volverá a ganar a la ciencia por la soberbia de los científicos, como ya lo hizo en el pasado -tenga o no tenga razón
    5)La interacción social mantiene la capacidad cofnitiva más que leer ibros (esto lo leí en el pronto, así que será cierto). Lo primero que surgió fue el habla, y surgiò para contar historias (esto porque lo digo yo). Contar historias puede ser una manera tan perfectamente válida como cualquier otra para transmitir información -me comentó mi amigo Tácito
    6) El problema de los debates, bajo mi punto de vista es no saber decir no sé…Luchamos por tener razón, y cuando nos la quitan y somos algo obsesivos, buscamos pruebas que apoyen nuestro punto de vista, y eso ya enriquece

  14. Felicidades, un artículo muy ameno y entretenido. Al leerlo me ha venido a la mente el libro de Schopenhauer sobre «El arte de tener razón, expuesto en 38 estratagemas», al que hace tiempo dediqué también un post (goo.gl/c2Ezth). Creo que ilustra muy bien como el hecho de ganar una discusión, no implica necesariamente tener razón.

  15. Como todo hay dos aspectos en todo deberé, especialmente en la actualidad: el fondo y la forma. Porque hay debates remunerados y otros no. ¿Tendrá importancia el cuánto se percibe? Naturalmente es una opinión, tan válida como la del autor y las de los comentaristas. Me inclino por opinar que los debates son valiosos para quienes son espectadores. Y por supuesto para los debatientes… Si no fuera así ¿para qué demonios se inventó la retórica? El debatir sobre el sexo de los Ángeles supuso la caída de Constantinopla. Pero otros debates dieron lugar a la utilización de la energía nuclear con fines militares… Y así hasta el infinito. Consecuentemente, los debates sirven para mucho. Claro que esto es solo una opinión…

    • Una opinión que comparto.
      Vale, de acuerdo que es muy difícil convencer a alguien de algo, y de que todos creemos llevar razón, y todo eso. Pero creo que todo esto no nos autoriza a concluir que los debates no sirven para nada. Ni que todos los debatientes somos igual de subjetivos o deshonestos, nada de eso.
      Es perfectamente legítimo que cada uno defienda sus posturas, pero unos hacen trampas y otros no, o hacen menos. Un ejemplo muy evidente, en las tertulias televisivas, sería E. Inda: es muy obvio que no le interesa para nada lo que dicen los otros comentaristas, constantemente los interrumpe y no muestra el menor interés en conocer sus argumentos. Un ejemplo a no seguir.
      Y aunqe no se convenza a nadie de nada, en una polémica alguien puede aportar un punto de vista inédito para otro, o darle un elemento sobre el que investigar más. A mi me ha pasado.
      En cualquier caso, discutir y polemizar es divertido, al menos a mí me divierte.

  16. Soy de Letras -estudié Griego en el instituto- y me encanta la esgrima dialéctica- pero estoy absolutamente de acuerdo con el artículo. Al menos en este país, pues he leído libros como ‘¿En qué creen los que no creen?’ (de Eco y Martini) -que me prestó un sacerdote-, ‘Enemigos públicos’ (de Lévy y Houellebecq) o -en menor medida- ‘Dialéctica de la secularización’ (de Habermas y Ratzinger) todos ellos traducidos y que difícilmente leeremos entre autores españoles pues para este tipo de debate hay que partir de la idea de que el otro, tal vez, tenga la razón. No toda, solo es suficiente una parte. O que tú no la tienes del todo.

  17. Asi descrito yo lo veo de la siguiente manera. Si lo relevante es el factor cientifico sobre la opinion personal, un matemático siempre llevara la razon, porque sus argumentos son verdades universales. Ahora bien, eso supone también que unos cuantos iluminados de la razon, decidan por todos los demas lo que es o no verdad. No se tu, pero yo prefiero conservar mi opinión personal

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  19. Creo que los participantes de un debate no van a cambiar de opinión. Pero el debate sirve para que algunos espectadores puedan hacerlo.

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  22. No sé si esté bien redactada el artículo de opinión. Empieza otorgando ningún valor al debate y la opinión, pero luego apareció un buena valoración (a mi criterio) bastante justa. Pero puede que haya gente que abandone la lectura al principio ya que pareció un poco tajante, tanto, que poco realista.

    Respecto al debate, yo personalmente me lo tomo así, como una charla en la que no llegamos a la verdad. Que en todo caso uno busca empalizar, pasarla bien, y encontrar puntos de vistas que nos sorprendan, nos muevan la estantería o, simplemente, nos hagan reír un rato. Solo me molesta verdaderamente, cuando un sinsentido pasa del dicho al hecho. Pero en lo macro hay un gravísimo problema: la democracia representativa. Es importantísimo el debate en una sociedad, en democracia, que poco se basa en la evidencia, lamentablemente. Seguimos ponderando la opinión: desde debates presidenciales (hacia la gente que tiene que votar), los parlamentarios (salvando los comprados, los indecisos demagogos). En Argentina, hace poco, se demostró muchas veces, y unánimemente entre los informáticos, universidades, etc., que el voto electrónico no es un camino seguro para la reforma electoral que pretende ‘modernizarse’ (porque ‘digital’ es ‘moderno’, claro, no un negocio de compra de equipos de un cercano al presidente) y que los que están en contra del proyecto de ‘modernización’, están a favor del fraude electoral del sistema actual. Con todo el absurdo que se oyó durante el debate, sólo no fue aprobado el proyecto porque el oficialismo no tiene mayoría, no por la pruebas presentadas. La oposición tomó como bandera en parte a los informáticos, pero por contra. Si realmente uno de los dos tenía la intención de mejorar el sistema: (1) el oficialismo debería aceptar las hartas pruebas en contra del voto electrónico, siendo que no presentaron evidencias verificables a favor (sólo repiten que es mejor que el sistema que tenemos actualmente de boletas partidarias, donde cada partido debe hacerse cargo con el riesgo de ser robadas y que no haya para votar). La solución a esto, por ahora, es el la boleta única en papel. (2) la oposición debería apoyar el proyecto de boleta única, en papel.

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  24. Dejando a un lado el factor subjetivo que pueda tomar alguien a cerca del hecho de si es una opinión o no, este artículo es una bomba de palabras y expresiones nuevas.

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  29. Muy interesante opinión. Me resultan bastante útiles los argumentos planteados aunque no coincido con todos ellos. Saludos.

  30. Esto es estupid0 xq para llegar a crear inteligencia se necesita una actitud critica y para esto se necesita el debate.

    Actualmente un gobierno sin una adecuada inteligencia no sirve para nada ya que las fuerzas armadas serian inutiles sin inteligencia.

    El objetivo de este articulo sirve a intereses que pretenden que los civiles sean un rebaño de ovejas controlables, consumistas frente a una tv o laptop recibiendo y aceptando informacion.

    • Entonces creo que no has puesto demasiada atención al articulo.

    • No podemos seguir viendo al conocimiento como insignia que eleve a cierto nicho por encima de otro o como potenciador mediático.
      Te lo digo de verdad, vuelve a leer el artículo amigo.

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