Arte y Letras Literatura

Poesía en movimiento: Elizabeth Bishop

Elizabeth Bishop
Elizabeth Bishop. Foto: Vassar College (DP)

El año 2016 vio la luz toda la obra de la poeta norteamericana Elizabeth Bishop (1911-1979) en dos volúmenes, uno de poesía y otro de prosa, ambos publicados por la editorial Vaso Roto. Poeta laureada en 1949 y Premio Pulitzer en 1956, Bishop sigue siendo, incluso en su país, una rara avis de la poesía contemporánea, ello por tres razones principales: la escasez de su producción poética, limitada a cuatro libros si excluimos las antologías y ediciones de obra completa; su ausencia de la escena literaria angloamericana, dado que pasó gran parte de su vida viajando por el mundo y residió en Brasil durante más de quince años; y por último, un corpus poético de una contención extrema, ajena a la poesía confesional de los años cincuenta, y concienzudamente basada en la forma, en evidente contraste con la espontaneidad y el coloquialismo preconizados por los poetas del movimiento Beat en los sesenta.

Si bien Bishop nunca utilizó sus poemas para hablar abiertamente de su azarosa vida (Octavio Paz, quien llegó a conocerla, la definió como «Elizabeth Bishop o el poder de la reticencia»), su biografía es inseparable de su modo de percepción poética. Nacida en Massachussetts y criada en un pequeño pueblo de Nueva Escocia con sus abuelos canadienses tras la muerte temprana de su padre y el internamiento de su madre en un sanatorio mental de por vida, Bishop pasa su infancia en hogares ajenos y desarrolla un sentido del desarraigo que se traduce en las dolencias y traumas que sufrió durante toda su vida (alergias, depresión y alcoholismo). Ese desarraigo, convertido en extrañamiento como verdadera identidad o, más bien, ausencia de identidad (se suele citar como ejemplo supremo su poema «En la sala de espera»), hace que, en palabras de Eavan Boland, «sus términos de referencia fueran a menudo antes geográficos que históricos» [her terms of reference were often geograhpical rather than historical]. En una cultura como la norteamericana en la que, tradicionalmente, la poesía descansa sobre la construcción de su reciente historia como país, llama por ello la atención comprobar cómo los títulos de los libros de Bishop apuntan a unas coordenadas completamente distintas de las habituales: Norte y sur, Una fría primavera, Cuestiones de viaje y Geografía III. Es la suya toda una declaración de intenciones, como apunta la conclusión de su poema «El mapa»:

En topografía no hay favoritos. Tan próximo está el norte como el oeste.
Más sutiles que los de la historia son los colores de los cartógrafos.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

3 comentarios

  1. This is a knowing, sensitive, erudite article on Elizabeth Bishop. Natalia Carbajosa’s translations of the poet’s detailed, colorful, and precise poems are absolutely splendid.

  2. Es una de las reseñas más certeras, lúcidas y económicas que he leído en torno a la obra de Elizabeth Bishop. En Natalia Carbajosa no hay desperdicio sino pura luminosidad, conocimiento y entrañable lucidez para entrar en el fondo del ojo de esta autora igualmente entrañable. Sobresale el modo en que «ve» a Bishop por dentro y por fuera. El modo en que Natalia se acerca a su mar, su dolor, su filo buscando resguardar el dolor enterrado desde el temprano (en su vida) internamiento de la madre. Como punta del iceberg, este texto deja ver la profundidad que lo plateado del mar bihopeano encierra.

  3. Pingback: Poema. “Un arte” de Elizabhet Bishop – Ser Sueca

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*