Ivan Rakitic: «¿Sustituir a Xavi? Eso no existe»

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Fotografía: Alberto Gamazo

Actualmente, las plantillas de las selecciones nacionales de Austria y Suiza están llenas de apellidos procedentes del sudeste europeo. Son los hijos de la diáspora que abandonaron sus países por situaciones económicas calamitosas y en algunos casos huyendo de las guerras de los noventa. Ivan Rakitic (Möhlin, Suiza, 1988) es uno de ellos, pero él decidió jugar con Croacia en lugar de con Suiza cuando llegó la hora de dar el salto a la selección absoluta. Una decisión difícil que contrasta con el perfecto acento andaluz con el que se expresa en castellano. El centrocampista del FC Barcelona es un ejemplo de cosmopolitismo en un deporte en el que no son excepcionales los casos de intolerancia de los que él también ha sido acusado. En el rato que le robamos en un hotel cercano a su casa, nos explica, en un somero repaso a su trayectoria, que se trata de recriminaciones sin fundamento que nada tienen que ver con él ni con los principios que le inculcaron.

En Croacia te llaman Raketa, que significa «cohete».

Es un apodo que me puso la prensa cuando empecé a jugar con la selección. Pero es porque Raketa, que sí, significa «cohete», se parece a mi apellido, no porque sea muy rápido [risas].

Para que tú fueras futbolista, tu padre tuvo que renunciar a su carrera deportiva.

Mi padre estaba jugando en Bosnia en los ochenta, en el Celik Zenica, un equipo ascensor entre primera y segunda división. En un momento dado, vio que en Yugoslavia lo único que hacía era tirar de su vida hacia adelante, sobrevivir, y decidió salir del país, ya que su hermano mayor unos años antes se había ido a Suiza. Pensó que igual con un poco de suerte conocía a alguien y se podía quedar. Mi hermano mayor, Dejan, ya había nacido, tenía un año y pico. Llegaron a Mohlin y allí, efectivamente, se hizo amigo del jefe de policía, al que le gustaba mucho el fútbol, y le metió en el equipo del pueblo.

Era un club que estaba en cuarta división o así, muy por debajo del nivel de mi padre; aspiraban a llegar a tercera. Fijaos hasta qué punto, que él jugaba de pivote, de número 4 enfrente del líbero, y cuando vino a este equipo se puso de delantero centro y metió un montón de goles. El presidente le dijo: «Por favor, juega en este equipo, sé que no está a tu nivel, pero te buscaremos trabajo y haremos los papeles para que te traigas a tu familia a Suiza». Y lo hizo. Pudo haber ido a un club de su nivel y seguir con su carrera, pero prefirió quedarse allí y poder establecer a su familia. Se sacrificó por nosotros.

Él era de Sikirevci, Croacia, que está a una hora de Vukovar. No hubo guerra como en esta ciudad, pero en abril del 92 sufrió un bombardeo y en el 2000 había censado decenas de mutilados de guerra.

Aún conservamos la casa en Sikirevci, pese a que mi abuelo, el padre de mi padre, al que no conocí, se muriera cuando yo tenía dos meses, mi abuela cuando yo tenía siete años, y el único que vivía ahí, mi tío, hermano mayor de mi padre, también se haya muerto. No queda nadie, solo la propiedad, pero mi padre tiene seis hermanos y una hermana y la van cuidando como pueden, les da mucha pena que se estropee. La mantienen porque está llena de recuerdos.

Respecto a la guerra, mis padres intentaron que yo nunca me enterara de lo que estaba pasando en la antigua Yugoslavia. No fue hasta que tuve siete años, que hice un viaje a Sikirevci, no sé si en el 94 o el 95, todavía había guerra prácticamente al lado, y al llegar, obviamente, me di cuenta de que eso no era lo mismo que Suiza. Eres un niño y preguntas inocentemente por qué hay casas que de repente están hundidas, por qué hay coches explotados, calcinados, por la calle, y es imposible que no te des cuenta de qué va todo eso. Aunque mis padres me protegieron de ese horror, al crecer quise saber qué había pasado, hablé con otros familiares, y fui consciente de la suerte que tuvo mi padre al poder salir de ahí. Su pueblo no fue donde más golpeó el conflicto, pero sí que se vio afectado.

¿Cómo fue tu niñez en Suiza?

Como la de cualquier otro niño, solo que en Suiza el colegio es diferente que en España; a la guardería vas con cinco años y con seis al cole. En España entras mucho antes, con tres o cuatro. Mohlin era un pueblo muy humilde, de gente trabajadora. Tenía cuatro tiendas para comprar cosas normales, zapatos y ropa, y poco más. Había fábricas alrededor, en una de calcetines trabajaba mi madre, mientras que mi padre lo hacía en la construcción. Fue una época muy normal y muy tranquila. Y nosotros nos conformábamos con poco. Mis padres me decían: «Esto es lo que hay, no hay más». Cuando empecé a jugar en el Basilea, de esto me di cuenta después de que sucediera, mis padres hubo días que se quedaron sin cenar para poder comprarme unas botas de fútbol.

Era una época en la que tenías un chándal y si se te rompía no había otro. Son situaciones a las que no das importancia cuando eres niño, no te importan demasiado, pero con los años, sobre todo cuando tienes la experiencia de ser padre, te das cuenta de que tu infancia fue diferente a la de tus hijas. Les estoy muy agradecido a mis padres por todo lo que hicieron por mí. Es algo que no se puede explicar con palabras.

En la educación suiza aprendiste muchos idiomas, alguna vez has dicho que te ha beneficiado en tu carrera.

Es muy importante. Con mis hijas hago lo mismo. Les hablo un poco en alemán, un poco en croata, con el inglés ya empiezan en el cole y el español es el primer idioma en casa. Quiero que aprendan más alemán que croata, porque les va a ayudar más en la vida, al menos hasta que ellas puedan decidir lo que quieren aprender. Pero que tengan una base. Si no quieren hablar alemán o croata nunca, ellas verán, pero no es malo tener conocimientos de varios idiomas.

Cuando llegué al vestuario del Sevilla casi nadie hablaba inglés. Me quedé… No es que me sintiese como si fuese tonto, pero no te integras, estás como la rueda de repuesto en un coche. Te picas. Te jode mucho no poder comunicarte con tus compañeros. Entonces, me metí mucha presión, me puse a ver la tele en español a todas horas para intentar pillarlo cuanto antes, porque no tenía ni idea. Solo sabía situar Sevilla en un mapa y gracias. Ahora hablo croata y alemán, lógicamente, también inglés y español, y si me das un poco de tiempo para ponerlos al día también puedo hablar italiano y francés, que los di en el colegio, pero no los he usado después.

¿Y el catalán?

Lo entiendo todo, el otro día a la señora que tenemos en casa con nosotros, que es catalana de Gavà, la sorprendí con tres o cuatro frases y me dijo: «Oye, qué bien va». Me voy apañando. Por ejemplo, cuando los periodistas de televisión me preguntan en catalán lo entiendo, aunque les conteste en español.

En esta etapa suiza, tu padre os llevó a tu hermano Dejan y a ti a ver un Grasshoppers-Dinamo de Zagreb, tras el cual, como niños, tomasteis conciencia de lo que era ser croata.

Me acuerdo, porque mi padre me tenía sobre los hombros durante el partido. Fue un 0-5 para el Dinamo. Además, en el Dinamo había un antiguo compañero de mi padre, Goran Juric; habían jugado juntos de niños. Pero aquel día yo tenía ocho años y mi hermano trece, él se enteraba más de todo que yo. Yo me siento suizo en gran parte, porque soy lo que siento, me da igual todo lo demás, y aunque una gran parte de mí es suiza, tomé la decisión de jugar con Croacia por el corazón. A la hora de jugar con una selección no es como en un club que te ofrecen un año o dos. Jugar con el equipo nacional te tiene que llenar de orgullo y amor, no es algo que se haga por nada que tenga que ver con el deporte.

El seleccionador, Slaven Bilic, fue a Suiza a convencerte.

Me vino a visitar a mi casa del pueblo, vino a ver partidos del Basilea, insistió muchas veces, pero también lo había hecho Jakob Kuhn, el seleccionador suizo. No tuvo nada que ver con eso, con lo que me pudiera decir nadie. Tenía que ver conmigo. Cuando jugué con la selección suiza sub-17 contra Croacia tuve un montón de sentimientos encontrados. Escuchaba el himno croata antes del partido y no sabía qué pensar. Ahí me di cuenta de que me tiraba más Croacia. Y fue solo eso.

Yo aún era joven y no tenía ningún objetivo profesional fijado. Lo cual no quiere decir que todo lo que jugué con la selección suiza, desde sub-15 hasta sub-21, no fuese con todo mi orgullo y todas mis ganas, pero al hacerme mayor me tiraba más Croacia. De todas formas, yo ahora si digo «me voy a casa», pienso en mi casa de Suiza. No puedo estar más agradecido a los suizos y al Basilea, todos se portaron muy bien conmigo y con mi familia.

¿Te influiría tu padre?

No, lo primero que les dije a todos, a mi padre, a mi hermano, a toda la familia, es que no quería escuchar la opinión de nadie. Tenía dieciocho años y les dije: «Podéis interpretar lo que queráis, pero no os voy a escuchar, es mi decisión, no me voy a sentar a hablar con nadie. Si os parece bien lo que decida, pues bien, y si no, vosotros os lo perdéis». Además, yo sabía que mi padre iba a estar conmigo decidiera lo que decidiera, aunque entendía que a él le tirase más Croacia. Aun así, le puse a prueba. Le gasté una broma.

Me fui a una habitación y llamé al entrenador de Suiza para decirle que me iba con Croacia. Luego al croata para anunciarle que aceptaba. Y después me fui al salón a dar la gran noticia. Le dije a mi padre: «He elegido Suiza». Cogió y me dio un abrazo. Entonces le dije: «Que no, que es una broma, jugaré con Croacia». Quería vivir ese momento. Se puso a llorar.

Era un palo para los suizos, que organizaban la Eurocopa de Austria y Suiza. Eras uno de sus mejores jugadores y de repente juegas el torneo con Croacia.

Mi decisión tuvo mucha repercusión, aunque no la viví muy de cerca porque me fui a jugar con el Schalke 04 a Alemania. Se lo comieron todo mis padres, que son los que se quedaron en Suiza viviendo. Pasó de todo. Cosas muy feas de las que no me gusta hablar. Llamaban a mis padres a las cuatro de la mañana diciéndoles que se fueran del país, con todos los insultos habituales en un caso así, que paso de reproducir. Nos llegaban cartas, una con un punto de mira en mi cara, apuntándome, diciendo que iban a por mí. Una vez llegó un billete de avión para toda la familia con dirección a Zagreb…

Sin embargo, nosotros como familia tenemos claro que nos quedaremos siempre en Suiza. Después, mi vida me ha llevado donde me ha llevado, pero esa siempre ha sido mi casa. Fueron semanas, incluso meses, muy desagradables, pero no me queda más remedio que entender en un momento dado el enfado de la gente, aunque para mí nunca fue, como ya he dicho, una decisión en contra de Suiza. Al final, tengo que vivir con esto y tratar de comprenderlo. Es la mala cara del deporte, me dio mucha pena por mis padres.

El debut en el Maksimir, contra Estonia, con todas las gradas llenas, al menos te emocionaría.

La verdad es que fue un momento muy especial, éramos muchos jugadores jóvenes, se estaba produciendo un cambio de generación. Quedaban veteranos con mucha experiencia, pero se mezclaban con los jóvenes que íbamos saliendo, como Luka Modric. Había un ambiente muy chulo alrededor de la selección.

Después de jugar con Croacia, has participado en diferentes proyectos de reconstrucción de ruinas de la guerra, como la torre de agua de Vukovar.

Si puedo ayudar me encanta hacerlo. Entiendo que a veces cuando he hecho algo debería habérselo dicho a los periodistas, pero prefiero ser discreto. Para mí es más importante que lo que hago funcione antes de que sea visto. También he ayudado a muchos niños, he renovado dos o tres iglesias a las que durante los años de las guerras les pasó lo que no les tenía que haber pasado.

¿Eres religioso?

A lo mejor no soy la persona más religiosa del mundo, pero me santiguo antes de saltar al campo y llevo siempre un rosario. Hay gente que va todos los domingos a la iglesia, pero después no hace ni caso a la religión. Yo sí, aunque la vivo a mi manera, como se hacía en mi casa. Y respeto no solo mi religión, también las de todos los demás, las de cualquiera; es algo que me inculcaron mis padres y que debía hacerse, y yo se lo estoy transmitiendo también a mis hijos. En Sevilla, por supuesto, estuve encantado con la Semana Santa. Mi suegro la vivía muy intensamente, salía de costalero. En esto mi pareja y yo nos compenetramos perfectamente.

La selección croata ha dado la sensación de que merecería haber logrado algo más en los últimos campeonatos con la calidad que tiene.

Todos nos hemos quedado estos años con esa sensación. En la última Eurocopa llegó a decirse que el torneo o era para España o era para nosotros después del partido en el que les vencimos, pero luego ganó Portugal. Muy pocos hubieran apostado por ellos. Creo que se lo merecieron, que llegaron hasta ahí y nadie les regaló nada, pero el fútbol muchas veces, en los partidos de ser o no ser, se decide por detalles. En el nuestro contra Portugal nos quedamos fuera y no sabíamos ni por qué.

Tus declaraciones fueron que el fútbol era el deporte más tonto del mundo.

Entiendo que tenemos que atender a todos los compañeros, pero a veces es muy difícil explicar lo que se siente, te duele tanto lo que ha pasado que lo que te sale de dentro no es para expresarlo delante de una cámara y que lo vean los niños en casa. Ahora a nosotros no nos queda más remedio que intentar mejorar y empezamos a sentir que se nos está echando el tiempo encima con el Mundial de Rusia y la próxima Eurocopa. Algo tendremos que hacer, aunque no podemos dejarnos llevar por la ansiedad.

La verdad es que, en 2008, el empate de Turquía en el minuto 122 fue como de película de terror. Se ve que a los penaltis llegasteis en estado de shock, Modric y tú los fallasteis, de hecho.

Eso fue todavía peor que lo de este año. No sé. Si alguien te quiere explicar ese partido antes de saber cómo quedó, le dices que no tiene ni idea de fútbol, que eso es imposible que pase. Lo malo es que este tipo de situaciones nos han pasado a nosotros en varias ocasiones. Sinceramente, es lo que hay, no hemos sido más listos. Tenemos que buscar la solución en nosotros, en nadie más.

Bueno, en 2008 ganasteis a Alemania y en 2016 a España.

Ya, pero luego Alemania llegó a la final y España ya lleva tres Eurocopas. Si yo tengo todo eso no me molesta que un día me gane España, Portugal o quien sea, pero primero hay que lograr algo.

¿Vuestra generación siente la sombra alargada de la de Suker, Boban y Prosinecki?

Sí, pero se lo merecen porque lo que hicieron fue impresionante. En aquel momento, cuando Croacia empezó a competir, llegar casi a la final de un Mundial, ir ganando a Francia y que luego nos metiera dos goles un jugador ¡que no los metía ni en los entrenamientos!… Es que es lo que siempre le ocurre a Croacia. Claro que esto fue en unas semifinales, ellos se han ganado su prestigio. Incluso si nosotros ganásemos algún torneo, ellos seguirían siendo los más importantes en la memoria de la gente, porque fueron los primeros que lograron movilizar a todo el país en apoyo del fútbol croata. Fue una generación magnífica. Y todos los jugadores, porque todo el mundo conoce a Suker, Boban y Prosinecki, pero luego nadie conoce a Jerkan y…

[Redactores al unísono] ¡El del Oviedo! [Fotógrafo] Yo le hice las fotos de su boda.

[Risas] Pues nada. Pero quiero decir que muchos de esa generación fueron muy buenos, y después muy importantes para los que hemos llegado detrás. Como el segundo portero, Markan Mrmic, que ahora es el entrenador de porteros de la selección. Slaven Bilic, entonces defensa, fue el seleccionador que me llevó a mí. Aljosa Asanovic… O Prosinecki, que estuvo de asistente en la selección hasta 2010. Yo, cuando coincidía con Robert y me explicaba cosas, le miraba como un niño pequeño. Si ganásemos el Mundial de Rusia seríamos los más grandes, pero al nivel de ellos no va a llegar nadie nunca. Desde el 92 que empezó la selección a competir, ellos fueron los primeros que lograron algo tan grande.

Dijo Suker hace unos días que elegir entre Modric y Rakitic era como escoger entre mamá o papá.

La gente en Croacia tira más para Luka, porque nació allí, jugó en esa liga y porque es el mejor centrocampista del mundo. Yo eso lo entiendo. Y con Luka tengo una relación muy, muy buena. Empezamos juntos en la absoluta, nos conocemos desde hace diez años, en la vida privada somos buenos amigos, le llamo por su cumple, por el de sus hijos, y cuando gana algo. Sé sus éxitos, aunque esté en el otro lado yo me alegro [risas].

Esto te ha traído algún problema.

Me alegro por él, es mi amigo. Le felicito a él, no a los demás. Entiendo que la gente vaya siempre a por lo suyo, igual que yo; si mañana le tengo que hacer una falta le voy a dar, lo mismo que me daría él a mí. Estando en el campo, una cosa no quita la otra. Pero también digo yo que es normal alegrarse por los éxitos de un amigo, ¿no? Además, Modric es un tío muy tranquilo, introvertido, pero tenemos una gran amistad. Hemos crecido juntos en el fútbol y los dos tenemos mucho carácter. Aunque ahora nos enfrenten los dos equipos en los que estamos. La amistad, el colega, no cambia nunca.

Prosinecki era tu ídolo.

Y después de conocerle es más ídolo que antes. Ya sé que dicen que si fumaba y que si tal cuando era jugador, pero me da igual. En la selección, cuando estaba de asistente, si éramos impares se metía a jugar, hacía los rondos, y en cada toque que le daba a la bola alucinabas. Yo quería pasar todo el tiempo con él, cuanto más, mejor. Entrenar con él más y más. Para mí también significa mucho haberlo visto de niño, que fuera mi ídolo, y luego estar a su lado. Solo con eso ya estás contento con tu carrera. Solo con mirarle jugar a las cartas, que le gusta mucho jugar, ya era feliz, cómo no iba a estarlo al verle coger el balón. Le seguí en la temporada que hizo en Inglaterra. Luego me he fijado en todo lo demás. Lo del Barça lo recuerdo mucho, porque de niño era culé, pero también sus años en el Madrid o en el Sevilla, y sobre todo sus grandes partidos con la selección.

Sabes que el Barça se viste de azulgrana porque eran los colores de Basilea, de donde era el fundador del club, Joan Gamper.

Es que es precisamente por eso por lo que yo soy del Barça desde que era pequeño. Viene por ahí, porque el Basilea tenía los mismos colores. Y yo de pequeño siempre fui fiel a mis equipos. El Basilea estuvo en segunda y seguía siendo mi equipo, no lo cambiaba. Lo mismo que el Barça, que había años que no ganaba la liga, pero a mí me seguía gustando igual.

Aparte de futbolista, eres un arquitecto frustrado, trabajaste antes de decidirte por el deporte profesional en el despacho Herzog & De Meuron, los que hicieron el estadio del Bayern y el de los Juegos de Pekín.

También hicieron el estadio del Basilea, pero yo no participé en esos diseños, ¿eh? Los del estudio tenían mucha relación con Gigi Oeri, la que era entonces presidenta del club. Participé en la construcción de una pequeña escuela en mi pueblo, le tuve que pedir permiso a Gigi, y me encantó. A los jefes los vi yo creo que no más de dos veces en todo el tiempo que estuve. Andaban siempre por Londres, por Oceanía. Trabajaban como unas doscientas cincuenta personas, y suizos no debían ser más de quince. Todos los demás eran chinos, australianos… El proyecto de Pekín pude ver cómo lo iban diseñando, seguirlo un poco.

Es una profesión muy especial. No solo como trabajo, ahora por ejemplo que voy a reconstruir mi casa de Sevilla no paro de pensar ideas. Me veo todos los programas estos de reformas de casas y me encantan. Pero con dieciséis años ya decidí poner todos mis esfuerzos en el fútbol.

Tu compañero en el Basilea, Felipe Caicedo, ahora está en el Espanyol. ¿Sois amigos?

No exactamente, porque en aquel tiempo fue muy difícil relacionarnos. Él no hablaba alemán, acababa de llegar de Ecuador, y yo no hablaba español. Tampoco estuvimos mucho tiempo, se fue rápido al Manchester City. Sí que nos llevábamos bien porque éramos los dos más jóvenes del equipo, estuvimos año y pico juntos, pero fue una relación un poco distanciada. Ahora si nos vemos en el campo o en la ciudad nos quedamos charlando un rato. La verdad es que nos acordamos mucho de aquella época.

La Premier quiso pescar chavales jóvenes en la liga suiza, pero tú no quisiste ir, pese a que se trataba del Chelsea.

Hubo gente que sí que dio el paso, como Jonas Elmer, pero luego no se mantuvieron en la élite. Cuando te llega una oferta así, cada uno tiene que decidir por sí mismo lo que cree que es lo mejor. En mi caso, pensé que formar parte de un equipo tan grande sin estar en la primera plantilla, en el filial o donde te toque, no me interesaba. Prefería seguir creciendo y estar en casa. Vi que era más fácil llegar al primer equipo del Basilea que al del Chelsea. Mi plan fue ir pasito a paso y, además, la oferta no era como para ir dos años y retirarte.

A lo mejor si me hubiese marchado me habría ido todo perfecto, pero entonces la felicidad verdadera era también seguir en casa. Pero, oye, también perfectamente podría haberme quedado en el Basilea y acabar con mi padre en la construcción. Aparte de Jonas, también tengo un amigo que eligió quedarse cuando llegaron las ofertas y ahora juega en cuarta. No hay un manual de instrucciones para los pasos que tienes que dar en el fútbol.

Fichaste por el Schalke 04.

Cuando llegué estaban deseando ganar la liga, llevaban cincuenta años sin hacerlo, estuvimos durante dos años muy cerca, pero no pudimos. Me da mucha pena, espero que lo consigan alguna vez.

El entrenador, Felix Magath, es un tipo particular. Lo mismo es porque es hijo de militar, pero se cuenta que sus entrenamientos son durísimos, que hace concentraciones muy largas, que os enseñaba a cocinar.

Con Magath trabajé muy bien. Solo puedo estar agradecido, aprendí muchísimo. Tiene ideas diferentes a las convencionales, es cierto, pero si vas a muerte con él te quedas con muchas cosas. Yo me quedé con cómo vivía el fútbol, su manera de entender el trabajo como un sacrificio constante, pero, sinceramente, yo con el Schalke acababa un partido y al día siguiente podía jugar otro. Era muy rígido, marcaba un objetivo, trazaba un plan para alcanzarlo y no permitía que nadie se saliera de la línea. Pero nos fue muy bien con él y no fue por casualidad.

También tuve mucha suerte porque los compañeros se portaron genial conmigo. Me ayudaron con todo lo que pasaba en el día a día. Eran años para aprender y crecer como persona. Puedo decir que eran años para cometer errores, hacer cosas que ahora no harías nunca, que te dieran en la cabeza y aprender la lección…

Te debes referir a la juerga que te corriste con el serbio Mladen Krstajic, que no llegasteis ni al entrenamiento.

Por ejemplo[risas], pero también otros detalles de la preparación de los partidos, de cómo cuidarse, sobre todo la ilusión con la que íbamos a entrenar, que no me gusta llamarlo trabajo.

Por documentales como el de Amigos y enemigos de Divac y Petrovic, y por inevitables estereotipos, fuera de los Balcanes la gente piensa que es muy difícil que un croata y un serbio puedan ser amigos, pero vosotros no es que lo seáis, es que le has regalado a Mladen un videomarcador para el estadio del Bijeljina, el club de la República Serbia de Bosnia al que está entrenando ahora tras retirarse.

Mi relación con Mladen es muy especial. Su hija está estudiando ahora en Barcelona y soy yo, por decirlo de algún modo, su protector. Es como si fuera alguien de mi familia. Para mí no existen diferencias si uno es de aquí o de allá, si es alto, bajo, gordo, de otro color, lo que sea; Mladen y yo conectamos, en Gelsenkirchen nos hicimos amigos y luego estuvo en mi boda con toda su familia. En el fútbol es el mejor amigo que tengo y no creo que nunca vaya a tener a uno mejor que él. Me llamó para pedirme ayuda para su equipo y le dije que contase con lo que fuera, con lo que le hiciera más ilusión.

Eso que dices de que no discriminas a nadie por su origen o condición contrasta con las declaraciones que aparecieron tuyas diciendo «prefiero no tener gais en mi vida».

Eso fue un problema de traducción de mis declaraciones. Con el periodista que escribió eso ni siquiera estaba hablando de ese tema. Mezcló conversaciones… A mí no me importa ni el color, ni la religión, ni nada de la gente que me rodea. Si alguien me cae mal nunca es por esos motivos. De hecho, cuando me casé en Sevilla hubo homosexuales en mi boda que son amigos míos. En Barcelona he conocido también homosexuales y son amigos míos y de mi mujer.

Fuiste al Sevilla por poco dinero.

Salí del Schalke en enero, al final, estaba casi libre, porque en junio se acababa mi contrato y era la última oportunidad de que sacasen algo de dinero por mí. El Schalke me ofrecía tres años más y un contrato mejorado, pero no quería esperar a junio e irme libre y quedarme con las pelas que no hubieran tenido que poner para ficharme, como se hace. En Sevilla estuve encantado con Monchi, Manzano y Víctor Orta, podría haber ganado más en otro sitio, pero le di la mano a Del Nido y ya no tenía nada más que hablar.

En Sevilla, como ya había pasado en el Schalke, se te cambió de posición alguna vez. Emery, por ejemplo, te puso de mediocentro, pero como más diste fue de mediapunta.

Si tienes cien entrenadores, los cien van a ser diferentes. No entro en eso, para mí lo importante siempre ha sido estar bien con el míster y darle lo que necesita para el equipo. Unos años me ha ido mejor y otros peor, pero con Unai conecté, con Míchel estuve muy bien y le agradezco todo lo que me enseñó. Como he dicho antes, de todos me gusta coger detalles.

Cuando llegaste al Barcelona, declaraste «sé a lo que llego». Era a trabajar para las estrellas, nada de mediapunta con libertad…

Hay que entender el rol que uno tiene, como en cualquier empresa. En un bar cada uno hace una labor; uno está en la barra, otro es camarero, otro el cocinero… En el Barça es igual. ¿Cómo entras en esto? A mí me gustaría marcar todos los goles de Neymar, Messi y Luis Súarez, pero cada uno tiene que mejorar al equipo con lo que puede aportar. Yo entiendo qué faceta es la mía e intento trasladárselo a los compañeros para hacerlo todos juntos. Si lo que yo haga ayuda al equipo ya es lo mejor que puedo hacer y nunca diré que no me gusta hacerlo. Lo único importante es que ganemos. Cuando juego al parchís con mi mujer en casa tengo la misma mentalidad.

El caso es que, con tu talento, cuando veas el DVD de tu vida, igual echas en falta haber metido más goles.

[¡Que metió gol en una final de Champions!, grita Ben Miller, su director de comunicación]

En otro equipo podría haber tenido un rol diferente, pero lo que quiero hacer entender es que sería eso, diferente, no mejor o peor o más o menos. Como futbolista, si no entiendes esto nunca alcanzarás los mismos éxitos que puede lograr un equipo donde todo el mundo tiene claro lo que tiene que hacer. Este es un deporte de veinte tíos, no es como el tenis que va Nadal solo a liarla.

La temporada pasada, Luis Enrique te sustituyó, si los números no fallan, veinticuatro veces de cuarenta y ocho partidos. En la mitad de todos los encuentros.

Es un planteamiento del míster que hay que entender. También hay que ganarse esos detalles. Me habría gustado jugar más minutos, pero es una decisión de Luis Enrique, él manda. Lo que intento es mostrarle que no puede sin mí ni cuando va ganando, que me necesita aunque crea que me tiene que dar descanso. Estar siempre a tope. Por eso este verano he cambiado varias cosas mías para estar todavía más fino y preparado. Tengo que demostrarle que puede contar conmigo. Y si no es posible, que sepa que estoy al 100 %.

¿Crees que has contribuido a cambiar un poco el estilo del Barça? Sustituyendo a Xavi jugáis más vertical, con menos posesión y la contra es un recurso más habitual.

Punto uno, ¿sustituir a Xavi? Eso no existe. Segundo, yo querría que no me comparasen con nadie, quiero ser yo, y ofrecer al equipo lo que yo puedo dar. No regateo como Leo, no marco los goles de Luis, no doy los pases de Andrés, no estoy siempre atento como Piqué, pero creo que aporto lo mío.

Respecto al juego del Barça, puede ser. Pero si un equipo te ofrece esa posibilidad, si te viene a apretar muy arriba y te deja espacio, profundidad y último pase, sería absurdo no emplearlo. Sería hacer lo que le va bien al rival. Una cosa son los jugadores que tienes en tu equipo, y otra la planificación teniendo en cuenta al rival.

Has vivido dos de los mejores partidos que se pueden vivir en España, el derbi de Betis y Sevilla y el clásico de Real Madrid y Barcelona.

No tienen nada que ver el uno con el otro. El Barça-Madrid es el partido más grande del mundo, el Sevilla-Betis es diferente. Eso es… toda la ciudad semanas antes te lo está preguntando. Igual viene a jugar el Levante y no te preguntan nada sobre ellos, te dicen: «en tres semanas el Betis, ¿eh?». Lo viven de forma diferente y te lo trasladan de una forma tan especial que tienes ganas de jugarlo.

Aparte de que uno va contra el otro y quieren que el rival pierda siempre, imagino que si uno de los dos va a bajar no quieren que suceda, porque sin derbi la ciudad no es la misma. El otro día vi el partido en mi casa como un crío. Todos los países del mundo quieren ver «el clásico», pero lo que pasa en Sevilla es diferente a todo.

Eres un croata nacido en Suiza, tu mujer es sevillana, estás aprendiendo catalán, que sería el séptimo idioma que hablarías. Digamos que eres cosmopolita. ¿Cómo vive alguien como tú las pasiones del fútbol cuando la gente se vuelve loca? Por ejemplo, tuviste que cerrar el bar que abriste en Sevilla porque estaba cerca del estadio del Betis. Ahora con los ultras croatas has tenido problemas en tu lugar de veraneo… ¿Qué opinas de estas bajas pasiones o formas de sentir el deporte tan estrechas de mente?

Para explicar lo que ha pasado con los ultras croatas y nuestra selección en esta Eurocopa, donde nuestra afición, que no sé ni siquiera si puedo decir «nuestra», porque iban contra nosotros de forma muy planeada… Para explicar todo esto necesitaría coger un buen café y charlar durante muchas horas para que pueda entenderse bien.

Este deporte atrae a mucha gente. Lo mismo que les puedes dar mucha felicidad, también puedes darles mucha tristeza; sentimientos que van y vienen. Nosotros no podemos dejarnos llevar por la pasión, nos tenemos que centrar, vencer al otro equipo. Los que la lían, cuando llega el momento, se dan cuenta, pero ya es tarde. Creo que el fútbol tiene que atraer, es algo muy potente, pero debería ser para sentir algo bonito.

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25 comentarios

  1. Martin Farfan

    No os dijo nada sobre Raul en el Schalke??

    • rayvictory

      la verdad que pensé lo mismo. Raro. Seguro que sí que dijo algo y luego el periodista lo quitó para no enviciar el ambiente. Pero es raro que pregunte de Magath y no de Raúl (a no ser que no haya coincidido que ahora no recuerdo y eso que vivía en Alemania en esa época).

  2. Pingback: Ivan Rakitic: «¿Sustituir a Xavi? Eso no existe» – Jot Down Cultural Magazine | BRASIL S.A

  3. rayvictory

    Lo ví jugar una vez en directo un partido de la Champions, y lo que más me impresionó de Rakitic es que de coco es muy rápido. Hubo un par de jugadas de ataque a toda pastilla, de ésas donde sólo los “purasangre” del Barça intervienen (Alves, Iniesta, Xavi, Messi…) y se convertía en parte del engranaje pero acelerando la jugada, mejorándola, …eso me sorprendió de Rakitic. Buenísimo jugador.

  4. Satrústegui

    Buena entrevista, pero no a la altura de otras futbolísticas como la de Paco Jemez o Monchi, cómo me gustaría una entrevista de Jot down a personajes con más trayectoria y sin pelos en la lengua como Benito Floro, J.B Toshack,Iván Helguera,Prosinecki,etc

    • rayvictory

      Soy lector de Jotdown y a mi personalmente me parece esta entrevista más interesante que las de Monchi y las de Paco Jémez, que también fueron buenas. Pero me gustó el sentido que le dió el periodista, de centrarse en la parte de estar en tierra de nadie, influencias de muchos países, familia de emigrantes, desarraigo, soledad, la familia como grupo para apoyarse en tierra extraña, la guerra de trasfondo, y como se busca uno la vida…desde aprender idiomas sin asustarse, remangándose las mangas, a dejarse la piel tras la pelota en los campos de fútbol de media Europa…y al final el premio: jugar en el Barça. Me pareció interesantísima.

  5. Carlos

    Absolutamente fundamental en las dos ligas, dos Copas y una Champions que lleva ganadas con el Barça. Un jugador de club formidable.

  6. Antonio

    Xavi es un jugador como otro cualquiera. Hay muchos Xavi en España y no juegan ni en el Barca ni el Madrid, pero cuando se endiosa a alguien ya todo lo que hace parece oro y si lo miras detalladamente tenia como todos sus dias buenos y sus dias malos, casi siempre corrfia poco, recuperaba tambien poco, y defendia tambien poco, que pasaba bien el balon , si, como muchos. Y te dire algo mas , imprescindibles ninguno, necesarios todos.

    • rayvictory

      y no te olvides que a los 28 años era transferible por el Barça. La suerte que tuvo es que pudieron imponer el titi-kaka (que desde tiempos pretéritos ya intentaban implementar ciertos equipos sin éxito, entre ellos la UD Las Palmas -Vázquez Montalbán dixit-) cuando jugaron en la Euro del 2008, con los campos alemanes que ya contaban con el drenaje y la capa de aire para que fuese una alfombra. En definitiva, campos de hierba pero de fútbol sala con 11 jugadores por equipo. Ahí fue el inicio. Luego Platini (con la aportación del Barça) impuso lo de los 2,5 cm de altura de la hierba, y ya la última norma UEFA/FIFA del 2016 es la de autorizar mezclar hierba artificial con natural. Resultado: el fútbol es más vistoso, más goles, pero la realidad es que jugadores que en los 70 y 80 del siglo pasado no hubiesen llegado a ser profesionales, desde el 2008 se convirtieron en estrellas. Xavi, es uno de ellos, y si me apuras hasta……Messi.

      • “la realidad es que jugadores que en los 70 y 80 del siglo pasado no hubiesen llegado a ser profesionales, desde el 2008 se convirtieron en estrellas. Xavi, es uno de ellos, y si me apuras hasta……Messi.”

        Estoy intentando leer la frase sin que me de un ataque de risa y madre mia, no puedo de verdad XDDDDD.

        A proposito, el “tiki-taka” no es que se pudiera “imponer” con Xavi y demás…. que corta es la memoria a veces … el Barça lleva jugando con el mismo estilo de juego de posesión-posicional y presión alta desde que Cruyff llega de entrenador al Barça, (la presión alta la impone Guardiola, eso si), no es algo que inventase El Barça de Guardiola o la Selección española de Luis Aragones. Ni siquiera es patente del Barça : ahi esta la Naranja Mecanica de Cruyff para quien quiera verlo.

        Y como antecesor EXACTO del Barça de Guardiola podeis repasaros al Ajax de Van Gaal del 94, una puta maquina que arrolllaba a todo el que pillaba por delante; el Madrid puede dar fe de ello.

        • rayvictory

          Lo mezclas todo.
          Sólo te digo que con barro hasta los tobillos (lo que ocurría en todos los campos europeos desde Octubre a Marzo y por eso se paraba la competición en todos los países nórdicos 2-3 meses, cosa que ya no sucede, porque como digo, los campos son alfombras, con capacidad para drenar cualquier lluvia/nieve -hasta alguno tiene techo automatizado-) los jugadores de fútbol sala, estilo Xavi e Iniesta, actuales no podrían defenderse como lo hacen ahora. Ni llegarían a primera división.
          Y no encuentro la entrevista de Marcial, jugador del Barça de la quinta de Cruyff que lo explica muy bien.

          Y gracias por perdonarme la vida.

          • A ver, si te refieres a que jugando al futbol-rugby muchos jugadores no llegarian a Primera Division, te doy toda la razon, esta claro que en futbol guarro donde necesitabas partirle la espinilla al contrario para que te sacasen tarjeta sólo podian prevalecer los que pudieran soportar el castigo, eso no los hace “mejores” porque fueran más machotes, simplemente prevalecia la resistencia física frente a la calidad; yo voy a ver futbol, no piernas rotas ……..

      • Hombre, Xavi era el que más kilómetros recorría en la mayor parte de los partidos del Barcelona. Salvo en su último año como titular, ya muy entrado en la treintena, rara vez hacía un partido por debajo de lo exquisito. Siempre sabía dónde estar, qué hacer y cómo actuar. Colaboraba en defensa tanto como era necesario, especialmente en la presión arriba que imponía Guardiola, que permitía al Barcelona defender en camlpo ajeno y mantener el balón en su poder durante casi todo el partido. Definió el juego de su equipo y de una selección que encadenó tres grandes campeonatos con una autoridad pocas veces vista. Hablamos posiblemente del mejor jugador que ha habido en este país y de uno de los mejores centrocampistas del mundo en toda la historia. hace falta tener poca idea de lo que se habla para decir esas cosas.

        • rayvictory

          Y yo como dijo Javier Clemente cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica: “España ganó el Mundial de Sudáfrica porque los jugadores de ahora son más malos”.
          Si hasta Sergio Ramos se traga fintas y a veces hasta quita la cara…..

          • El nivel físico de los jugadores, en la actualidad, incluso el de los más técnicos y poco potentes, está muy por encima del de los jugadores de los años 50, que saltaban al campo con barriga cervecera. Precisamente en un campo de barro es donde se vería más claramente esa diferencia entre los de antes y los de ahora. Por fortuna, podemos tener buenos terrenos y ver fútbol en lugar de un correcalles con pelotazos de 50 metros para quitarse de encima la pelota. En lo que sí estoy de acuerdo es en que Ramos está muy sobrevalorado. Pero no se puede decir que haya sido una pieza clave en el éxito de la selección.

            • rayvictory

              la barriga cervecera son unos memes que han salido para desprestigiar el currículum del Real Madrid que por lo que veo te los has creído. Que digas que Di Stéfano o Puskas tenían barrigas cerveceras ya dice mucho. Y esa costumbre de pensar que ahora están mejor preparado que antes físicamente o que son más fuertes no sé de donde sale. Ahora lo que hay son dos cosas: cirugía no invasiva que ha transformado el deporte mundial y por supuesto el combinado drogas / alimentación. Como bien sabes a Messi para que creciese le dieron un tratamiento hormonal, que es público. Considera que Pep Guardiola fue condenado por dóping (sentencia luego modificada por problema de forma). ¿Sabes cuantos futbolistas en el Mundial de Brasil se les hizo control antidoping?. 100%. ¿Sabes cuántos dieron positivo? “0”. En el campeonato del mundo de arco ¡¡¡¡¡hubo más positivos que en el mundial de fútbol!!!!!!. Esa es la diferencia. ¿O es que crees que los vómitos de Messi son problemas con la ensaladilla?. ¿Y las venas de Cristiano Ronaldo en las piernas son producto del gimnasio?.
              Por cierto, en las últimas olimpiadas, ¿sabes cuantos futbolistas fueron a hacerse las pruebas antidoping? “0”. Ninguno pasó por ahí.Les daba igual. La guerra está perdida y así están las cosas.
              Y por último, estoy leyendo unas memorias del Marbot, oficial napoleónico que se hizo sin parar, cambiando caballos en el recorrido, Polonia Francia (ida y vuelta) en no sé cuántos días a base de 200 km diarios a caballo (no recuerdo los días ni las distancias diarias pero era impresionante). Seguro que tenía barriga cervecera. Pero tú dile a Iniesta que lo haga, ….a las dos días las almorranas lo han desangrado….

              • Palankin

                Según usted, todas las mejoras de los últimos 50 años en el deporte rey vienen dadas por el dopaje…¿ De verdad que no cree que hayan podido mejorar los métodos de entrenamiento, la alimentación enfocada al esfuerzo y un largo etc…? No le parece plausible que se haya profesionalizado ( y convertido en casi un mero negocio ) al extremo este deporte…Cualquiera diría que no ha visto partidos de jugadores caminando en gran parte del encuentro, en esas épocas gloriosas de las que habla.
                Me parece bastante improbable que un “armario 2 x 2” de esos que aguantaban patadas a mansalva aguante el ritmo de un partido actual. Y yo prefiero ver ritmo y fútbol a patadas y barro.
                No quiero decir que no se hiciera fútbol, ni mucho menos, pero me parece inapropiado destacar la fortaleza física (que no resistencia y velocidad) y los malos campos, aunque para gustos colores.

  7. Amado

    O es una crónica para vender o para hacer una novela muy retocada. Vivo en Suiza más de 20 años y puedo decir que nunca falta allí el dinero para comprar un par de botas de fútbol. Creo que ni en Croacia pasa eso. Lo demás también me suena a crónica de redacción y de arreglo con el de Möhlin y Croacia.

  8. Filipo

    Félix Magath tenía en el Schalke 04 a un preparador físico que había sido militar Werner Leuthard, que les hacía subir corriendo por las escaleras de grada del estadio con balones medicinales.

    Raúl contaba que este tipo le había hecho rejuvenecer 5 años.

    Me hubiese gustado conocer la opinión de Rakitic sobre este preparador.

  9. Antonio y rayvictory se están cubriendo de gloria. Y se deben creer que saben de fútbol. Lo que hay que oír…

  10. Aquiles

    Así que al final no era cierto el articulo sobre la homofobia de rakitic. Que afortunado me siento de ser gay en una sociedad en la que cada supuesto homofobo sea por educación o por cultura si llega a la fama, de repente descubre que tiene ” un montón de amigos gays”.
    Si todos los homófobos fueran como rakitic que pone mas de un gay en su vida

  11. Supongo que Rakitic es uno de esos afortunados a los que su homofobia no les supone más problemas que aludir a la traducción y esas cositas….

    Las declaraciones fueron a una revista llamada Offside Magazine, disponible aqui:

    https://issuu.com/offsidemag/docs/numero9

    Ivan llevaba un año y pico en el Sevilla (la revista sale en verano de la Euro 2012), proverbial su facilidad para el idioma (con ese acento sevillano tan gracioso), la entrevista se hace con un periodista español, la pregunta es poniendo el contexto de las declaraciones previas del Presidente de la Federacion Croata (es complicado pensar que se mezclan conversaciones)….

    Entiendo que la entrevista es a cambio de dar por buenas unas explicaciones de mierda y solo una pregunta ante un asunto tan grave y que de no ser Rakitic o jotdown nos tendría al CM de la propia jotdown dando la matraca 24/7 en twitter.

  12. Pingback: RAKITIĆ OTVORIO DUŠU ŠPANJOLCIMA: ‘Ne driblam kao Leo, ne zabijam kao Luis, ne dodajem kao Andres, ali…’ – Net.hr

  13. Pingback: Rakitic afirma que no es el sustituto de Xavi Hernández | Orgulloso de ser culé

  14. Pingback: ¡Olé! Magazyn | Wywiady | Ivan Rakitić: Zastępca Xaviego? On nie istnieje

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