
A pesar de que el dibujante Juanjo Sáez (Barcelona, 1972) suele decir que no ha dado un palo al agua en su vida, lo cierto es que desde que agarró profesionalmente los lápices en los años noventa ha colaborado en medios como Rockdelux, Ara, El Mundo, Qué Leer o El Periódico de Catalunya, realizado trabajos de diseño y publicidad, elaborado un cómic para el disco Principios básicos de astronomía de Los Planetas, realizado la serie de televisión Arròs covat y apilado una bibliografía importante (Crisis de ansiedad, Hit emocional, Yo, Buenos tiempos para la muerte, Viviendo del cuento) entre la que se encuentra el tomo El arte, una obra que recientemente ha visto publicada una nueva edición ampliada celebrando su décimo aniversario. Sáez nos recibe en su estudio Familiares de Juanjo Sáez en pleno Raval barcelonés.
No sueles cortarte con tus declaraciones y en ocasiones eso se magnifica.
No, porque siempre pienso que no tengo nada que esconder y que no miento, nunca miento. Lo que pasa es que a veces te ves en situaciones en las que alguien se molesta. Pero, claro, si vas con la verdad por delante el tema es aguantarle la cara luego a la gente.
Incluso hiciste unas declaraciones político-independentistas que se convirtieron en noticia.
Sí, era la primera vez que me manifesté diciendo una cosa así como muy bizarra porque estaba muy quemado en ese momento. Dije de votar sí a la independencia y después no pedir el pasaporte catalán y quedarme con el español, porque yo soy español pero también estoy hasta los huevos de España. Voto sí a la independencia, pero no renuncio a mi pasaporte porque yo nací en España y mis padres son españoles. Yo sería un español viviendo en el extranjero, esa era mi solución. Y se hizo eco de ella como una gran noticia.
También te implicaste mucho con Podemos cuando aparecieron.
Yo me metí mucho. Y, de hecho, estuve colaborando con el partido, me impliqué todo lo que pude en mi medida como dibujante y desde mi posición. Tampoco me puse a militar, pero desde mi lugar sí que hice cosas. Creía mucho en el proyecto, pero visto lo visto ahora creo que han perdido mucho fuelle y que los han machacado, veo que son unos ingenuos en realidad.
Otros dibujantes también se han implicado políticamente como Gallardo con Ada Colau.
Sí, con lo de Guanyem. Yo también me metí ahí pero acabé saliendo porque lo de las asambleas y tal a mí no me gusta nada, ese rollo de que todos votamos. Empecé a ver que, como en todos lados, se forman circulitos de poder, ciertas jerarquías, que aparentemente todo era muy democrático pero después no lo era, y yo, como siempre, me entusiasmo mucho pero después me deshincho. Ada Colau, por ejemplo, ha enviado cartas a la gente invitando a que denuncies a tu vecino si alquila un piso ilegal a turistas. A mí me tocan los huevos también los turistas y si te toca un piso así al lado es jodido en un momento dado, pero la carta esa da miedo, recuerda a otras cosas que sí que me voy a cortar de decirlas. Denunciarlo es muy poco nosotros, en España y en Cataluña en general somos muy individualistas y recibir esa carta da repelús. Te implicas mucho en movidas de estas y te decepcionas, es muy difícil. Y los que somos dibujantes y autónomos y trabajamos por nuestra cuenta en el fondo tenemos un espíritu que es muy neoliberal, somos como neoliberales pero de buen rollo. Neoliberales con ética y moral, que quieren que todo el mundo esté bien y que exista un sistema de bienestar, pero que vamos a nuestra bola y creemos mucho en la competencia entre nosotros, en buscarte la vida. Yo nunca he pertenecido ni al APIC ni a nada de eso. En un momento se decía: «Bueno, tenemos que regular las tarifas». Y yo pensaba: «Qué mierda, yo me lo he estado currando aquí para cobrar pasta, no voy a cobrar lo mismo que Miguel Gallardo, que se espabile y yo me espabilo». Eso es neoliberalismo puro, claro, somos neoliberales, pero ocurre que no quieres que la gente pase hambre ni que los echen de casa, pero tampoco que me líes, porque yo voy a mi bola. Nadie nos representa, Podemos y esta gente en el fondo están apelando al obrero, yo soy de origen obrero, mis padres eran obreros, pero yo nunca lo he sido, no he dado un palo al agua en mi vida. Nunca he sido ese trabajador, ese discurso obrero lo escuché y pensé: «Hostia, qué bonito», pero a mí que no me coman la olla.
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Me ha encantado
Muy buena entrevista y mejor aun el entrevistado. Tuve la suerte de ser compañero suyo en el instituto y solo cosas positivas de él. Honestidad al 100% , saludos desde Lanzarote
parece buena gente, http://teatrapare.blogspot.com.es/2017/04/islamofobia-que-significa.html
No sabía quién era Juanjo Sáez y he entrado a leer la entrevista por el titular. Pese a la extensión, merece la pena. Le voy a pasar el enlace a mi hija menor, que está de Erasmus en Turín como parte de sus estudios de Bellas Artes. Creo que le puede aportar bastante, aunque parece que se va a decantar más hacia la fotografía.
Me encanta este pibe.