
I
Qué tiempos en los que hay que defender lo obvio, dijo alguna vez Bertolt Brecht. Empecemos pues por recordar algunas cosas. Desde hace casi cuarenta años, España es una democracia constitucional, perfectamente homologable con los regímenes democráticos de otros países de la Unión Europea, de la que forma parte. La Constitución de 1978 fue aprobada en referéndum por el 88,54% de los votantes en todo el país, y por un 90,46% en Cataluña, donde los votos en contra no llegaron al 5%. De acuerdo con la Constitución, España se ha organizado territorialmente como un Estado de las autonomías ampliamente descentralizado, en el que las comunidades autónomas disfrutan de alto nivel de autogobierno. Cataluña está reconocida como ‘nacionalidad’ histórica y las competencias que conforman su autogobierno están recogidas en el Estatuto de Autonomía. Con objeto de garantizar el autogobierno, el Estatuto queda constitucionalmente protegido como parte del bloque de constitucionalidad; si como sucede en cualquier Estado complejo, con varios niveles de gobierno, surgen conflictos entre el Gobierno central y los Gobiernos de las comunidades autónomas en cuanto al reparto o ejercicio de las competencias, tales conflictos han de ser resueltos por el Tribunal Constitucional como árbitro e intérprete de la Constitución, al igual que sucede en Alemania o Canadá. Por supuesto, las competencias del autogobierno y el propio Estatuto están abiertos al debate político y pueden ser reformados, como ha sucedido, siempre que se haga siguiendo los procedimientos legalmente establecidos y respetando el marco constitucional vigente, como es de esperar en cualquier país democrático.
Lamentablemente, lo que está sucediendo estos días en Cataluña con relación a la convocatoria del referéndum del 1 de octubre dista de ser lo que cabría esperar en una sociedad democrática normal. Con objeto de forzar una secesión unilateral, el Gobierno catalán y los grupos parlamentarios que lo apoyan han decidido convocar un referéndum ilegal en esa fecha. Para ello, invocando el supuesto derecho a decidir, aprobaron las leyes del referéndum y transitoriedad en las sesiones del 6 y el 7 de septiembre saltándose para ello los requisitos legales exigibles y el procedimiento parlamentario, sin el menor respeto por los derechos de los parlamentarios de la oposición, que se vieron forzados a abandonar la cámara. Todo ello con una mayoría parlamentaria que representa el 47,8% de los votos (no alcanzan los dos millones de votos sobre un censo de cinco millones y medio de electores) y que sería insuficiente para reformar la ley electoral o el propio Estatuto. La convocatoria del referéndum se ha presentado, con ingenuidad más o menos fingida, como la única forma de consultar a los catalanes acerca de la independencia. Sin embargo, dichas leyes representan en realidad la propia declaración de independencia. Convierten de facto al Parlament en una «dictadura soberana», como diría Carl Schmitt, suspendiendo la Constitución y el Estatuto de autonomía en Cataluña; y con ello los derechos civiles y políticos de los ciudadanos de Cataluña. Conviene subrayarlo puesto que los partidarios de la secesión presentan la convocatoria del referéndum como una exigencia democrática inocua e impecablemente democrática. Pese a la suspensión por el Tribunal Constitucional, el Gobierno autonómico y los partidos secesionistas han decidido continuar adelante con la convocatoria de un referéndum sin garantías, en lo que supone un claro desafío a la legalidad y al orden constitucional. Además, animan a sus partidarios a desobedecer las leyes y movilizarse para impedir su aplicación por parte de las autoridades judiciales, como estamos viendo en los últimos días.
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Sólo tengo aplausos al autor contra el charloteo del sr Boix y sus zanahorias rojigualdas.
Insisto… CIU 30 años haciéndole el juego a Felipe y Aznar… y de repente uy! que se nos escapa el Poder
Mas y Puigdemont solo piensan en sus amigos ricos… que son no pocos en Cataluña
Por qué no se habla más del papel de CIU en todo este chantaje con forma de campaña electoral perpetua??
El nacionalismo es un invento de la burguesía. Y no es otra cosa que la ley del embudo: contribuir lo menos posible a cambio de las mayores concesiones. En España, sólo se puede hablar de una burguesía verdadera en el País Vasco y en Cataluña.
Jajajaja, sabia que tras un articulo pro referendum sacariais otro al dia siguiente antirreferéndum.
Y eso le parece a Ud. de risa.
Le animo a comparar un artículo con el otro, sin incluir en la comparación la parte en la que obviamente el profesor Toscano tiene ventaja, ya que puede rebatir lo escrito anteriormente por el profesor Boix.
Así a vuela pluma, le diría que mientras el profesor Toscano referencia su artículo a más de veinte pensadores, el profesor Boix…
Por último, le recomendaría releer el párrafo en el que el profesor Boix explica detalladamente como Hitler se cargó la Constitución apropiándose en dos meses del poder legislativo…me parece a mi que hay cierto paralelismo con lo que hicieron Puigdemont y compañía con el Estatut, pero batiendo un record internacional, sólo en veinticuatro horas. Vaya por dios, en que jardín se ha metido Ud. solito profesor Boix.
Me parece a mi, claro; que soy un tío raro al que lo de la convivencia entre ciudadanos y el intercambio de pareceres, le da cualquier cosa menos risa.
Con la misma legitimidad se habla de una cosa y de la otra. ¿O impera el concepto de razón exclusiva o la dualidad provocación-reapuesta?. Le has dado la razón total al artículo.
Era una apreciación sobre la linea editorial de la revista. Cuando leí el anterior supuse que al dia siguiente saldria otro artículo argumentando lo contrario. El jajaja es porque se confirmaron mis sospechas (así como también las de que tendria respuestas interpretando mi comentario, si no, me igual me habria olvidado de volver a entrar)
Pues nada hombre. Si la risa era por una sospecha democrática, bienvenida sea…
«La perplejidad que muchos sentimos ante estos acontecimientos puede resumirse con algunas preguntas. ¿Cómo es posible que esta agitación enarbole la bandera del victimismo en una de las comunidades con mayores niveles de bienestar en España y que goza de un amplio autogobierno? ¿Cómo es posible que se pretenda romper la convivencia en una sociedad democrática y abierta como la española, cuyos ciudadanos disfrutan de derechos y libertades constitucionalmente garantizados similares a los de cualquier democracia avanzada de nuestro entorno? ¿Cómo es posible que el Gobierno autonómico trate, en un ejercicio de aventurerismo político, de subvertir la legalidad vigente en un Estado miembro de la Unión Europea, que se define como una comunidad de Derecho y entre cuyos principios fundamentales está el imperio de la ley (the rule of law)?»
Ahí está, para quien sepa leer. Más claro, agua.
Más claro aun el manifiesto de los tanques (aka manifiesto de los 234 profes universitarios) que firmó el autor de este artículo: «requerimos al Gobierno para que, como poder ejecutivo, haga uso de la fuerza legítima que al Estado le corresponde en exclusiva». Pues 900 heridos ha habido, en un solo día. Toda ella gente pacífica que sólo quería votar. No robar o declarar la independencia: sólo votar. Alegre debe estar el autor, profe de Ética y doctor en Filosofía. Por supuesto, todo esto ha sido un escándalo internacional completamente incomprensible en países realmente civilizados, como no podía ser de otra manera.
Un razonamiento impecable.
A ver si el señor Boix tiene valor para oponer otro razonamiento mínimamente serio y que no recurra al nacionalismo ni al victimismo.
El autor dice: «¿Cómo es posible que esta agitación enarbole la bandera del victimismo en una de las comunidades con mayores niveles de bienestar en España y que goza de un amplio autogobierno?»
Es posible porque ni el bienestar ni el autogobierno no son tan maravillosos ni elevados como quieres dar a entender.
Llevamos muchos años oyendo propuestas y futuras reformas (federales, etc..), como las que explicas, que nunca han progresado y un grupo importante de la población de Catalunya se ha cansado. Ya no nos lo creemos.
Simplemente queremos organizarnos sin tener que depender, en un alto porcentaje, del resto del estado español.
Y creo que en que un grupo de personas tienen el derecho a preguntarse si quieren seguir igual o cambiar.
Y la decisión de ese grupo de personas es la primera que tiene valor. Con posterioridad, estoy de acuerdo en que tendremos que ponernos de acuerdo con los vecinos del mundo si esa nueva organización es posible o no.
Pero en primer lugar tendremos que saber el deseo propio, y no podemos anteponer la posibilidad o no de un nuevo orden, al conocimiento de nuestros propios deseos.
La Ley va detrás de nuestra voluntad democrática. Y la voluntad de una parte importante de los ciudadanos catalanes es votar para saber qué quiere la mayoría.
Pero desde hace varios años, la voluntad del gobierno español es negar completamente la posibilidad de hacernos esa pregunta y no ofrece ninguna alternativa. Es decir, niega a una parte importante de la población el deseo de saber que opinamos nosotros mismos.
Como no tenemos alternativa, ¿qué propones que hagamos?
saludos cordiales,
«creo que en que un grupo de personas tienen el derecho a preguntarse si quieren seguir igual o cambiar.
Y la decisión de ese grupo de personas es la primera que tiene valor. Con posterioridad, estoy de acuerdo en que tendremos que ponernos de acuerdo con los vecinos del mundo si esa nueva organización es posible o no.»
¿Me puede explicar que significa eso exactamente? ¿Que se organize un referéndum vinculante y si sale que si independencia, pero si en las negociaciones resulta que nos tocaría vivir peor entonces no cale?.
En cuanto sale el sí es la independencia.¿Que es eso de ponerse de acuerdo en si es posible a posteriori?
Relea Ud. de nuevo la parte del artículo en la que se explica porque un grupo de personas no se puede auto erigir en sujeto de derecho.
Imagínese por un momento que el resto de vecinos de su casa deciden que Ud. (precisamente Ud.) sobra. ¿El motivo? El que Ud. quiera: político, religioso, lingüístico, racial o futbolístico… a cual más estúpido.
Llega un día en que votan que Ud. se va a la rúe porque «tienen el derecho a preguntarse si quieren seguir igual o cambiar», «… la decisión de ese grupo de personas es la primera que tiene valor» y «La Ley va detrás de su voluntad democrática».
Siguiendo su respetable ejemplo, esto no va de echar a ningún vecino. Esto va de que hay un vecino que quiere cambiarse de piso por los problemas de escalera y el resto de vecinos no se lo permiten. Creo que es muy diferente.
Hombre David, el ejemplo está puesto para tratar la cuestión de un grupo de personas que se intentan arrogar un derecho contrario a la ley, apelando a una supuesta voluntad democrática que lo justifica todo: el famoso «derecho a decidir».
Pero aceptando su tesis, yo matizaría; no es que el vecino se quiera cambiar de piso… es que se lo quiere llevar.
En este caso particular de Cataluña, aparte de la cuestión legal, estructuralmente el piso es un primero y los problemas que crea el que algunos de Uds. se lo quieran llevar son morrocotudos; tanto para Uds. como para los que nos quedamos.
Fíjese la que hay liada con las negociaciones del Brexit y eso que sólo estaban de «alquiler».
Aparte de lo que ya le han respondido hay otra respuesta: ya se votó esto el 27 de septiembre de 2015, hace justo dos años, y perdistéis los de la independencia.
Como se dice el artículo vuestro ideario va de neofascismo estelado para imponer vuestra catalanidad a la mayoría de la población de Cataluña. Lo que se ha venido en llamar limpieza étnica desde la guerra de los balcanes.
Mis felicitaciones al articulista. Expone con profundidad cuestiones claves. Y aunque no comparto totalmente el fondo – pues entiendo que en la Constitución cabe cualquier reforma siempre que se apruebe por el procedimiento y ley establecido – (no veo autolimitación) – estoy muy de acuerdo con las restantes reflexiones. Este tipo de reflexiones debieron ponerse en el alero mucho antes por parte de los políticos del marco constitucionalista para parar el relato épico que maneja hoy el nacionalismo catalán y que, como bien señala el autor, enarbolan como su causa justa. Saludos.
Enhorabuena por un gran articulo, claro y conciso.
El nacionalismo fue la pesadilla del siglo XX, casi destruyo europa, y convirtió a países como alemania, el país de los filósofos y músicos, en un infierno.
No me cabe en la cabeza que haya gente que superponga el derecho del «pueblo» a la «ley».
Nada de todo es gratis, estamos poniendo en jaque la reconciliación nacional y nuestra integración en Europa.
No lo puedo entender…
Bien por poner dos artículos pro y contra, ofrece una visión bastante amplia. Por lo demás, en lo que a mí respecta, los reclamos a la constitución o «la ley» como un algo inamovible y que garantiza la convivencia, simplemente no comulgo. El mejor ejemplo es lo que está pasando en Cataluña, un % de ellos no quieren participar de esta misma ley, con lo que apelar a la misma como garantía de unión y de felicidad me parece un poco vacuo. Otra cosa son las visiones sesgadas que pueda tener de la historia que justifique esto o aquello, cuando desde el otro lado se puede ofrecer la misma perspectiva de «interpretar» los hechos históricos al gusto de cada bando. Por desgracia me parece bastante chorra cuando hablamos de una cuestión sentimental. Idéntico a lo que veo cuando un autor habla de «Cataluña» como algo monolítico para sus intereses mientras estamos rodeados de medios que hablan de «España» como un ente con una idea concreta (bueno, y de los Catalanes también).
A mí, la verdad, me la suda kilos que ninguna nación occidental contemple un «derecho a decidir» dentro de un estado, no me sirve como justificación de que aquí tampoco deba existir, como si todos los estados fueran idénticos en particularidades, intereses, composición e interpretaciones de las historias de las diversas naciones que componen (o no) dichos estados. Un % muy importante ha decidido romper esa baraja y no se sienten parte, es tan entendible como irracional (en un sentido no despectivo, el nacionalismo tiene un componente muy importante de romanticismo, alguien apelaba a como el nacionalismo casi destruye Alemania, pero en parte también ayudó a crearla), y no hago más que leer apelaciones a esta misma baraja como solución al problema (no me refiero a este gran artículo en concreto).
Este referéndum en cuanto a garantías me parece una cagada, es de cuchufleta, y su tramitación es puro Berlanga, pero ha tenido una consecuencia muy esperada por los que lo apoyan, y es visibilizar un problema que el gobierno central se ha dedicado a ningunear, ponerlo tan en las narices que difícilmente se va a solucionar apelando a una ley que la mitad de allí ni se traga ni comparte, con lo que me da que a medio plazo el asunto va a ser enfocado a conseguir otro con más garantías y realmente representativo. Por mi parte espero que lo consigan, y espero que gane el «No» (que esa es otra, independentistas hay unos cuantos, gente que simplemente quiere poder contestar hay otro tanto)
El autor no ha dicho que la Constitución sea algo inamovible, sino lo siguiente: «Los principios y normas fundamentales recogidos en la Constitución quedan blindados por procedimientos de reforma costosos, que exigen mayorías cualificadas». Es decir, como marco jurídico de convivencia que es, las reformas deben hacerse bajo un amplio consenso. A mí, a diferencia de usted, este enfoque me parece bastante acertado, no me gustaría que el marco jurídico sobre el que se mueve mi estado sea susceptible a cambios de calado en función de las mayorías temporales que defina el electorado. Imagínese que eso que hacen cada legislatura con las leyes de educación, lo hicieran con la Constitución.
Cierto es. Tampoco me estoy refiriendo de manera concreta a este artículo, divago bastante en todo lo referido a este asunto y en cómo lo tratan diferentes medios según en qué lado están. Y en lo referido al medio «unionista» esa es la visión más extendida.
También, aún estando de acuerdo en lo difícil que resulta modificar la constitución como garantía de que la misma no puede ser utilizada en función de los intereses de una minoría…pues esto es cierto, y también está la trampa, esta constitución se ha reformado unas tres veces (hablo de memoria) desde los años 90, sin referéndum y utilizando la mayoría de 2/3 del congreso, la última para fijar el máximo de deuda. No me parece un ejemplo de modificación siguiendo los intereses de una mayoría ciudadana. Aunque yo soy bastante particular y me jode bastante que el voto sea visto en este país como una carta blanca para nuestros representantes.
Volviendo al asunto de Cataluña, la particularidad del problema está en que, como se señaló en el Parlament, no puedes decir que la única solución es la reforma constitucional a un grupo de gente que nunca tendrá el alcance político para cambiarla, pero que representan un % muy importante en un territorio y tienen un sentimiento de nación propio. Al final, entre unos y otros, se acaba en una situación sin salida, pero de doble ganancia, porque a ambos interesa esta tensión.
Tanto este comentario como el anterior suyo me parecen tanto en tono y en fondo necesarios.
Bravo!
Mi comentario no pretende ser una defensa cerrada de la Constitución. Existen muchos puntos en los que esta es claramente mejorable y como llevan muchos partidos en sus programas, es necesaria la apertura de un proceso constituyente.
En mi opinión hay varios partidos de carácter estatal que están dispuestos a aceptar una reforma en la constitución para dar cabida a la visión de esa mitad de Catalanes. Desde luego, el PP no está entre éstos. Ahora bien, el independentismo se encuentra en una paradoja, pues le interesa un PP fuerte en Madrid que alimente sus ascuas, pero a la vez sabe que nunca podrá pactar con ellos. Con un PSOE o Podemos en el gobierno, el independentismo se desinflaría bastante y su fuerza en una posible negociación por la reforma sería menor. Por este motivo, creo, han optado por la confrontación. Básicamente, porque les interesa el escenario de trincheras y de un PP desatado. Es decir, malos tiempos para los que no son ultras.
No he supuesto que fuera una defensa cerrada, en ningún momento. Yo también creo que habría que ampliar el debate sobre el asunto, como proponen algunos partidos. También me parece en parte un debate algo «falso», ya que la misma Constitución, por su forma, está abierta a interpretaciones diversas (en el otro artículo se comenta el caso de Quebec, donde la autodeterminación tampoco está explicitada en su constitución, si no que se interpreta que cabe dentro), algunas de ellas sometidas a interpretaciones muy diversas.
Si creo que es cierto que la estrategia de la confrontación funciona para ambos, pero también creo que tampoco es necesario desatar al Pp, porque el Pp se desata sólo, un buen ejemplo es el estatuto del 2006, que el Pp denunció en muchas partes que eran idénticas a las del estatuto de Andalucía, que no supuso ningún problema ni para el Pp ni para el TC (por ahí abajo han puesto los comentarios).
En el tema del crecimiento del movimiento independentista la cuestión del estatuto es fundamental a nivel de globalizarlo dentro de la sociedad catalana, mucho más incluso que el tema de «Espanya ens roba», que sí estaría muy presente mucho antes en aquel 15% de independentistas de hace unos diez años, el resto, un cabreo bastante lógico en mi opinión, porque hablamos de que el partido del gobierno denuncie cosas en un estatuto y no en otro, lo que supone una discriminación. Esta cuestión sale comentada en varios artículos de «El País» en cuanto a explicar motivos del crecimiento del movimiento pro referendendum (comentado por TODOS los entrevistados). Lo curioso es que ni comenten (ahora) el tema del estatuto andaluz, que sí apareció en un artículo en el 2010. Curioso, no?
Pero aún con eso, si, unos necesitan de la tensión de los otros, pero unos son unos partidos que sabían a lo que venían y hace un tiempo que no se cortan en decirlo y no han eludido el debate (aunque fuera quedando en ridículo como Mas en tv) y el otro es el partido del gobierno, que ha ignorado el asunto, se ha negado a negociar más allá de la ley o sobre la propia ley o las interpretaciones de la misma, y que en lo que llevamos de crisis se ha limitado a dejar el asunto en manos de jueces y fuerzas y cuerpos de seguridad negando la realidad de que este es un asunto bastante más gordo.
El verdadero problema de este asunto es que se ha generado una dinámica perversa en la que tanto a los independentistas como al PP les interesa un escenario de confrontación y de trincheras. Las agresiones del PP (como la que comentas del Estatut) son miel para los oídos del independentismo, de la misma forma que los «Espanya ens roba» son gasolina para el fuego del electorado más conservador español.
Lo verdaderamente triste de esta situación es que las posturas intermedias, o las voces que defienden los matices en las posturas están siendo acallados por el tono que ha alcanzado el tema fruto de esa confrontación.
Es grave, sobre todo, porque la discusión pierde los matices, los discursos se vuelven intransigentes a la crítica (la autocrítica ni está ni se le espera).
Para mí, esta postura intermedia es la mayoritaria en España, y también en Cataluña, y es la vehemencia en el discurso la que está silenciando los argumentos.
Excelente artículo.
Totalmente de acuerdo, también en que son mayoría los moderados y que optan por el diálogo en ambos bandos. Pero claro, es más fácil como sentimiento agregativo-pasional-electoral la postura «contra algo», a la que hay que añadir que el cántaro vacío es el que más suena tan típico de este país (y de Cataluña). Al final las posturas se atrincheran tanto que la impresión es que hay que estar en un bando o en el otro, cuando yo creo que tanto unos como otros llevan su razón
Esto iba para Kunabi, que me he liado
Ahora que se menciona el tema de Baviera, también se podría hablar de Flandes, la Padania, etc. (todas con un alto nivel de bienestar), una de las cosas que más me sorprenden es que verdaderamente se piense que es un problema de autoritarismo español y que la UE acabaría posicionándose a favor de Cataluña. Me parece de una ingenuidad alarmante y me hace plantearme en qué clase de mundo paralelo habita la gente que lo cree porque supone una desconexión absoluta de la realidad.
Cierto que es más fácil escribir una réplica que iniciar la discusión. Pero la diferencia de profundidad en la respuesta (fuentes citadas, ejemplos, explicaciones didácticas sobre el funcionamiento jurídico…) muestra la altura intelectual del autor. Sólo su argumentario es magnífico, pero en la réplica brilla especialmente como desmonta la retórica victimista como un cirujano, de manera fría y desapasionada pero certera e incisiva. Un artículo está escrito desde la emoción y la pasión (y no se confundan, hace falta pasión y emoción en esta vida) pero también desde la cerrazón y la mística; mientras que el otro está escrito desde la frialdad y el analisis. Bravo y chapeau.
Brillante artículo.
Es una lástima que ya el primer parágrafo, frase a frase, sea todo una falacia, una mascarada, una careta. Por ello, todo lo que viene detrás tiene tan poco valor. Y lo peor de todo es que afecta a los españoles tanto o más que los catalanes.
Los españoles ni se enteran de las condiciones en que viven, como la oligarquia franquista (tal como suena, despierten!) sigue gobernando a la sombra, sigue ampliando sus prebendas legales (via BOE) e ilegales (via corrupción). Si alguien se entretuviera a escribir los lazos familiares del entramado político-funcionarial-judicial-empresarial español, se nos pondrían a todos los pelos de punta. Luego se puede revestir todo de legalismos y legitimidades, pero, señores, lamento decirles que España es un gran cortijo. Un sólo ejemplo, vean quien es y que lazos familiares tiene el coronel que han nombrado mando único policial en Cataluña. Da pavor.
Si en lugar de mirar la Sexta o A3 (vaya, el grupo Lara) o leer el País o el Mundo, o el ABC, leyeran el New York Times, o el The Guardian, o Le Monde, o tantos otros periódicos de Europa, Norte y Sudamérica, se darian cuenta de la erdoganización creciente de la democracia española. Y se indignarian ustedes al ver como los medios de comunicación españoles estan berlusconizados, en manos de unos pocos, y emiten información intencionadamente sesgada. En este sentido es mejor un Losantos, un facha que dice lo que piensa y da la cara aunque le cueste demandas, que unos «progresistas» Wyoming o Ebole postrados a los pies del Principe de las tinieblas (Mauricio Casals).
Aunque no lo crean así, la única manera que España sea de verdad una democracia homologable es la independencia de Cataluña, que obligaria al Estado español a refundarse, a ser por fin un estado democratico de verdad.
«Los catalanes ni se enteran de las condiciones en que viven, como la oligarquia nacionalista (tal como suena, despierten!) sigue gobernando a la sombra, sigue ampliando sus prebendas legales, (vía DOGCa) e ilegales (vía corrupción). Si alguien se entretuviera a escribir los lazos familiares del entramado político-funcionarial-judicial-empresarial catalán, se nos pondrían a todos los pelos de punta.»
La guerra de los espejos conduce a la neutralización del conflicto real, el de clase. Desconozco si usted participa de este fenómeno siendo consciente o no de este hecho fundamental en su origen y consolidación. Pero llegados a este punto, al menos no me venga con cucharadas de condescendencia. No buscan la independencia para que el Estado español, llamado España, se refunde y se convierta en democrático. Como si esa condición dependa del dni que luzca cada cual. La independencia de Cataluña sólo traería un poderoso despliegue del nacionalismo español, consolidando para décadas la subordinación del conflicto social a la consolidación del nuevo país mutilado. Y eso, los más espabilados de los independentistas lo saben de sobra.
Pero entre el que prefiere ir al talego como mártir de la patria antes que como chorizo del 3%, y el que se cree que si triunfa la secesión va a pagar menos impuestos, y gozar de las mismas prestaciones, hemos llegado a este punto.
No traten de vendernos enciclopedias. Si se marchan, no es por opresión ninguna, es por la cartera. Y precisamente por eso, no se marcharán.
Si tengo un momento, el lunes día 2 ya hablamos de lo que el pueblo puede o no puede hacer.
Excelente artículo. Recuerdo a algunos que el de Boix se publicó antes que en JD en una revista del Instituto de Estudios Catalán o algo así, y dudo que ahí publiquen éste como réplica.
Una curiosidad al respecto: los nacionalistas se hartan de nombrar los casos de Escocia y Québec. Sin embargo, no ha salido de ellos una palabra (ni de la prensa en general), de territorios como Nagorno Karabaj, Abjasia, o Transnistria, repúblicas declaradas independientes de forma unilateral (lo que ellos pretenden), no reconocidas por la ONU, y olvidadas por el derecho internacional (las micronaciones serían otro ejemplo). Aunque claro, no les interesan tales precedentes.
Julian Assange participó ayer, via videoconferencia, en un coloquio con estudiantes de la UB.
Su primera idea ha sido contundente: la situación que vive hoy Cataluña es determinante en el curso de la historia occidental. Assange ha asegurado que las actuaciones llevadas a cabo durante las últimas semanas por parte del estado español escenifican «un modelo sin precedentes de represión en una sociedad moderna y conectada» que «la era moderna» contempla por primera vez y ha advertido que podría ser un camino a imitar por otros países occidentales.
asegurado que las actuaciones llevadas a cabo durante las últimas semanas por parte del estado español escenifican «un modelo sin precedentes de represión en una sociedad moderna y conectada» que «la era moderna» contempla por primera vez y ha advertido que podría ser un camino a imitar por otros países occidentales.
También ha alertado de que Cataluña vive un proceso de represión por parte de unos servicios de inteligencia que utilizan métodos de vigilancia masiva «contra gente que sólo quiere comunicar sus deseos políticos». Por todo ello, ha remarcado la importancia de que «la población en conjunto «pueda» observar, entender y actuar «antes de que el estado español y no sólo reaccionar a sus ataques, ya que ellos juegan con» la ventaja de la vigilancia electrónica «.
Assange, que ha equiparado el estado español con China y otros estados autoritarios del mundo que «censuran las comunicaciones», también ha alertado a los catalanes que agencias de seguridad de otros países están en conexión permanente con el gobierno de Rajoy para hacerle llegar «la información que interceptan».
Si. También publicó un Twitter hace unos dias instando al pieblo catalán a levantarse en armas. Por que una población de 7 millones de personas con 1 millón de hombres en forma colapsaria las capacidadea del ejército español.
Assange esta loco, no hay que hacerle caso.
La gente no se quiere dar cuenta que Julian Assange es un Zaratustra moderno que, de repente, ha decido bajar de la montaña (lease Embajada de Ecuador), via Twitter, para hacernos ver la luz de forma completamente independiente, ecuánime y, por supuesto, desinteresada.
Me parece increíble que a estas alturas de la película haya gente que se toma la opinión de Assange como si fuese la de Immanuel Kant. Assange es un señor muy sesgado que no sólo carece de la formación para tratar como «experto» el tema de España-Cataluña sino que además (y esto es obvio y difundido por medios de relevancia internacional y analistas de prestigio) es un señor muy coincidente en sus intereses con los del Kremlin, por decirlo de manera que no suene a que está a sueldo de Vladimir Vladimirovich. Que lo usen como referente es, cuanto menos, kafkiano.
Vistos los comentarios, parece que lo de Assange (pero también Wikileaks, de quien está desvinculado) duele. Es lo que hay, amigos.
Pues vais apañados si lo que hay es el lunático del Pancho Sánchez.
Lo mismo quiere que, si Cataluya se independiza, lo acoja su embajada, que seguro no va a estar tan enclaustrado. Aquí el que no corre vuela.
En primer lugar, felicidades por el artículo.
El autor señala que: «Por supuesto, las competencias del autogobierno y el propio Estatuto están abiertos al debate político y pueden ser reformados, como ha sucedido, siempre que se haga siguiendo los procedimientos legalmente establecidos y respetando el marco constitucional vigente, como es de esperar en cualquier país democrático.» Y esto se hizo, en 2006. Y luego, se recortó y recortó el estatuto aprobado «legalmente establecidos y respetando el marco constitucional vigente». Hasta aquí todo bien. Se aprobó legalmente y se recortó legalmente. Nada que decir.
Ahora bien, ¿por qué se aprobaron estatutos en otras comunidades autónomas con puntos idénticos a los recortados y no aprobados en Catalunya? ¿Por qué el Partido Popular de Mariano Rajoy consideró anticonstitucionales artículos del estatuto catalán de 2006, pero no los consideró anticonstitucionales en el estatuto, por ejemplo, de Andalucía? (fuente:https://elpais.com/diario/2007/07/05/espana/1183586424_850215.html)
El articulista se descubre el solito. Cuando uno se extiende se acaba descubriendo.
El tono es aquello tan manido del «yo no creo en las naciones o en los pueblos, sólo cuentan los ciudadanos». Pero vaya, luego se descubre el pastel. Según el autor, la independencia convertiría a nuestros conciudadanos en extranjeros. De lo que se deduce que, ser español no es un hecho administrativo (como lo sería ser ciudadano catalán) sino una esencia. Los españoles lo son por naturaleza y si, por un motivo u otro, tienen que cambiar el pasaporte se les está privando de un derecho natural. En fin, la retórica del nacionalismo español, pero mejor presentada que en un «discurso» de Rajoy. Muy españoles y mucho españoles, y respecto a la segunda, ya tal….
Y toda la bonita legalidad descrita en el artículo, dónde queda cuando se hacen o intentan registros sin orden judicial? Cuando se intenta entrar en sedes de partidos políticos sin orden judicial, cuando se cierran páginas web sin orden judicial, cuando la Audiencia nacional acepta investigar por sedición (por sedición? 50000 personas hubieran podido acabar facilmente con 12 guardias civiles si realmente hubieran querido) las concentraciones de la semana pasada.
La legalidad española és una gran mentira al servicio del status quo.
Magnífico artículo.
me parece sorprendente que se utilice como argumento el hecho de que España no ha sido capaz de dar encaje a las minorías como sí han hecho otros estados europeos.. que básicamente las han laminado, si algún día las tuvieron. Se pone como ejemplo, a veces de forma explícita, otras implícita a Francia. ¿Francia?¿En serio? No me cabe duda de que es una sociedad realmente avanzada, pero ¿respeto a las regiones?¿Cuales?
Se usa como argumento, precisamente, que el Estado concediera autonomía y luego no diera satisfacción a los (lógicamente, dadas las circunstancias) crecientes deseos de más autonomía. Se acusa a España de centralista y represiva precisamente por no haber sido centralista y represiva… curioso.
Creo que mucho pensaron que las cesiones autonómicas de la Constitución del 78 eran el final, el máximo de cesión y el punto inamovible. Ha resultado que, una vez desarrolladas esas cesiones, no fueron más que el principio, la base para más y más y más exigencias. Traición.
Esclavos y tiranos de las sinécdoques.
A buen entendedor…
Ante la pregunta ¿que ocurre en una sociedad moderna si varios millones de ciudadanos deciden que no están contentos con el contrato social que les obliga a formar parte de una sociedad? el argumentario del señor Boix, detallado y con evidencias y referencias, es que hay que buscar la forma en que dicha sociedad no se vea presionada e impedida a buscar una relación de iguales con el resto de las partes. Mientras que el argumentario del Señor Toscano, detallado y con evidencias y referencias es «que se jodan y aguanten».
Yo le respondo gustoso.
En el hipotético caso de que una minoría de la totalidad de los sujetos a ese contrato social al que usted se refiere, decidiera no observarlo más, de manera unilateral y contraviniendo en el proceso partes sustanciales del contenido de ese contrato, la obligación del Estado como garante de los intereses de la totalidad de los sujetos al mismo, frente a los intereses de una parte de esa totalidad que pretende desatender las obligaciones contractuales, alias constitución y legislación, es adoptar las medidas necesarias en pos de retomar el correcto funcionamiento de dicho acuerdo.
Acuerdo que, como todos, incluye cláusulas para desvincularse. Pero todas requieren de mayorías que los independentistas catalanes no alcanzan. Motivo por el que aceleran los acontecimientos en busca del momento de no retorno.
O como diría Marcial Escribano Delgado, «al que le dé le ha dao».
«Me parece sorprendente que se utilice como argumento el hecho de que España no ha sido capaz de dar encaje a las minorías como sí han hecho otros estados europeos.. que básicamente las han laminado, si algún día las tuvieron. Se pone como ejemplo, a veces de forma explícita, otras implícita a Francia».
Otra gran ironía. Un país al que se mira con muy buenos ojos desde Cataluña cuando es uno de los máximos exponentes europeos de centralismo y asimilacionismo.
Marcial Ruiz Escribano, ese era el autor de la cita y no el otro Marcial, fruto de una macedonia de apellidos.
Extraordinario y brillante artículo
Si, al menos, una mínima parte de tanto escrito en estos últimos años sobre la cuestión -desde cualquiera de las posiciones- hubiese sido sostenida con el rigor intelectual de este artículo, es posible que ahora estuviéramos preocupados de forma muy diferente sobre este tema.
Mis respetos al autor.
Sólo indicarle lo que, creo, es un pequeño error en su escrito: por cómo se refiere a los cuadros de colores planos y diferentes separados por «fronteras» lineales, entiendo que quiere hacer referencia a la obra de Mondrian, no de Modigliani.
Es una anécdota que, en nada, interfiere en la cuestión tratada. Pero no he querido dejar de comentársela. Saludos.
Señor Toscano, vea lo que dice la ONU sobre la actuación del Estado español: http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22176&LangID=E
De este artículo pocos independentistas opinan.
Publicado en catalán.
O a lo mejor no es por eso.
Pues no es por eso.
Entre otras cosas, para no perder el tiempo y madrugar mañana para ir a votar.
Pues no es por eso.
Entre otras cosas, para no perder el tiempo y madrugar mañana para ir a votar.
Señor Toscano, he leido su artículo con gran interés y me parece magnífico. Muy elocuente.
Tengo 2 preguntas: La primera es si tiene usted una respuesta a su propia pregunta ¿cómo es posible que varios millones de ciudadanos de una comunidad próspera que apoyó masivamente la transición, 40 años después quieran marcharse? Porque estas manifestaciones o algaradas a mí no me sugieren los años 30. Me recuerdan más bien a las manifestaciones de los años 70 para exigir libertad, amnistía y estatuto de autonomía.
La segunda se refiere a cuando se legitima la aparición de un nuevo «demos». Han aparecido varias decenas en los últimos cien años en Europa: Irlanda, Noruega, etc. ¿Qué es lo que convierte el deseo de esos ciudadanos en legítimo?
Vuelvo a agradecerle su elocuencia
«Es peor aún si se presentan tales pueblos o naciones, Cataluña o España, como una suerte de «animales metafísicos», dotados de personalidad, intereses o proyectos propios. Para quien no suscribe la ontología social nacionalista, el relato así construido es sencillamente increíble.»
Afortunadamente, no creo que haya nacido nadie que no suscriba la ontología social nacionalista, y desde luego no es usted esa persona, señor Toscano. Como todos los críticos del nacionalismo, ven la paja en el ojo ajeno sin ver la biga del propio.
«Un primer problema es obvio si nos preguntamos quiénes tendrían derecho a decidir, pues el funcionamiento del proceso democrático presupone la existencia de un demos bien delimitado.»
«En otras palabras, en una democracia constitucional no se puede decidir acerca de cualquier cosa, en cualquier momento o por cualquier mayoría. Por el contrario, las cuestiones fundamentales del orden constitucional se sustraen al juego de las mayorías y a la lucha partidista. Los principios y normas fundamentales recogidos en la Constitución quedan blindados por procedimientos de reforma costosos, que exigen mayorías cualificadas.»
Fantástico, ¿y quién decide quiénes constituyen ese demos, y por tanto, de qué mayoría de personas estamos hablando? El autor, en un ladrillo infumable de cinco mil palabras, jamás lo menciona pero parte de la base insoslayable de que ese demos es el pueblo español. Cosa rara, porque puesto que él declara no creer en tales representanciones, con lo que el pueblo español por ende no existe y por tanto, no puede haber un demos definido con capacidad para decidir mayorías.
Al final todo el farragoso texto se resume en que los catalanes son españoles, lo quieran o no, porque lo dicen los españoles, y por tanto deben seguir los cauces legales de la legalidad española. Hace no mucho un miembro del ISIS proclamaba que Al-Andalus era parte del califato, lo que supongo que significa que a partir de ahora, cualquier decisión política que deba llevarse a cabo en España deberá de ser votada entre los españoles y toda la comunidad musulmana global. Lo llevamos crudo entonces, porque son más de setecientos millones, pero oye, si ellos dicen que nosotros somos parte de su pueblo, habrá que aceptarlo y asumirlo con la misma cristiana resignación que los catalanes admiten que deben obedecer la ley española porque los españoles lo dicen.
Las leyes no son más que normas codificadas para regular el comportamiento de un grupo. Si cuatro tíos se reúnen para levantar un cobertizo en seguida surgirán una serie de normas no escritas para llevar a cabo su tarea con el mínimo de roces y problemas. La netiqueta surgió espontáneamente de la nada a partir de grupos de gente anónima en internet. Siempre que hay un colectivo con un objetivo o una tarea común, surgen las normas. Cosas de ser animales gregarios en lugar de depredadores solitarios – descendemos del mono, no del tigre.
Es lo mismo para un estado. Las leyes son normas escritas que nos imponemos a nosotros mismos para conducirnos en sociedad. Pero es evidente que primero tiene que existir ese colectivo de gente que desea convivir en sociedad, y luego van las leyes. Los franceses no obedecen las leyes españolas, ni los suecos tampoco. Si los catalanes no son españoles entonces es evidente que tampoco obedecerán las leyes españolas. Aparentemente la única justificación que tiene el señor Toscano para exigir que los catalanes se plieguen a la legalidad española es que hace quinientos años un tal Fernandito decidió follarse a Isabelita en vez de Juanita o a Margarita, y por culpa de eso la gente nacida en una determinada área geográfica cinco siglos más tarde debe resignarse a que su voluntad se sublime junto a la de otros treinta millones de personas con las que quizá no siente afinidad alguna. Y si quieren que su voluntad sea soberana, primero deben de conseguir que ERC gane las próximas elecciones generales. Y ya puestos, que el Gramanet gane la liga y la champions.
Hablas como si el 100% de la sociedad catalana quisiese la secesión del estado Español cuando no es ni mucho menos así.
Pongamos que se realiza el referéndum y gana el SI, que diria la otra mitad de la sociedad catala? Deberían hacer un nuevo referéndum para separase del nuevo estado o plegarse ante las nuevas leyes como dice usted que ocurre actualmente en Cataluña?
El elefante en la habitación que nadie menciona en este asunto es que de los 5,5 millones de habitantes de Cataluña con derecho a voto, algo menos de tres son nacidos y criados allí. Los 2,5 millones restantes son españoles residentes en Cataluña.
No todos los catalanes están a favor de la independencia, y entre los españoles residentes los hay favorables a la independencia, pero en realidad el apoyo a la independencia entre la población catalana es bastante mayor del 50%. Ese es el principal miedo que debería de tener España, porque un millón y pico largo de españoles residentes en Cataluña llegaron allí en los años 60 y por tanto, tienen más de 70 años de edad. Sus hijos y nietos no son tan ciento por ciento pro-España como ellos, lo que supone que en los próximos diez años, si nada cambia, el viento demográfico sopla a favor de los independentistas.
Tampoco es tan difícil la respuesta.
Un Estado es Estado por que el resto lo reconoce como tal. No hay más.
Siempre ha sido así y siempre lo será.
Los estados no se gastan una millonada al año en diplomacia, reconocimientos mutuos y tanques por gusto. Lo hacen por que si no el resto de chicos del cole irían a por ellos (oeee) como buitres.
De hecho, si tienes los amigos adecuados ni legislación internacional ni legalidades ni ostias te independicas y punto. Ya se buscaran luego los formalismos legales. Es lo que paso con Yugoslavia, una Europa y EEUU voraces y una Rusia muy debilitada (hoy no pasaria). Si no tienes los amigos o tu enemigo los tiene mejores pues no te independizas
Y ahí seguimos.
Rios de tinta y bombo y platillos.
Bailando el juego a la burguesía manipuladora apoltronada y rica de la región más autónoma de Europa.
Meses bailando el mismo baile.
Aquí seguimos.
Como idiotas.
CIU tenía poder y pela para rganizar esta Campaña de años.
Y nos la han metido.
El independentismo no es más que un sentimiento cultural como puede haber 40 por toda la península.
La Constitucion fue un pacto, imperfecto o no, y los pactos hay que cumplirlos.
Totalmente de acuerdo.
Lo que me gustaría saber a mí es por qué el proyecto nacional español debería tener prioridad sobre el proyecto nacional catalán. Y también por qué se confunde entre referendum e independencia, entre ilegalidad y delito y entre Derecho y democracia. Y también me gustaría mucho saber por qué se ignora que un referendum consultivo de independencia es perfectamente posible con la CE actual y que la interpretación que de ésta hace un TC totalmente deslegitimado es completamente contingente, aunque se venda como la única posible.
Como dijo Borges del conflicto Argentina-Reino Unido por las Malvinas: «son dos calvos peleándose por un peine». Pues eso. Ni la legitimidad/dignidad democrática española es tan prístina como aparece en este artículo ni el independentismo catalán tiene suficiente respaldo social ni el captal ético necesario para emprender esta aventura. Los dos extremos quieren/necesitan retroalimentarse para posicionar bien sus opciones en las próximas elecciones. Mientras tanto y como siempre, a la mayoría gris y silenciosa, que no gusta de envolverse de ninguna bandera porque sí, que le vayan dando.
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Desde el País Vasco, os escribe una hija de emigrantes que ha vivido en primera persona la fractura social. Es inútil negarla aquí. El genial «Vaya Semanita» lo plasmó con humor y un punto de ternura pero también con crudeza (los artistas tienen siempre esa increíble capacidad, si no pensad en «La Vida es Bella») . Yo puedo decir que aquí los que no pensamos como Otegui o Urkullu, para entendernos, y al menos en mi caso, siempre hemos tenido miedo a expresarnos con libertad, salvo en círculos de mucha confianza. Estos días, la cuestión catalana me ha animado a hablar con más libertad con algunos compañeros de trabajo (no con todos) y he podido comprobar la inmensa autocensura que aún nos aplicamos en el día a día. «Aquí en las sociedades gastronómicas no se habla de política» habrán escuchado en la tele. Y es así. Es tristísimo y castrador. Vivo con inmensa pena lo que está pasando en Cataluña, porque no quiero para ellos una situación similar.
Lo siento, de veras. Es lo que pasa por vivir rodeada de gente que se cree especial por tener más riqueza. Etnicismo identitario posmoderno y clasismo de toda la vida.
Lo mismo puede decirse de los que creen ser superiores porque su nación es, supuestamente, la más antigua de Europa y su lengua es hablada por más de 500 millones de personas. Gente que es nacionalista aunque niega serlo, incluso de buena fe. Un nacionalismo, el españolista, que ha provocado además gran cantidad de muertos en España: sólo en 1936-39 (y aliado al reaccionarismo más zafio) unos 150 000 asesinados. Y ayer mismo, el 1-O, casi 900 heridos en Cataluña. Pero hay quien prefiere tomarla con un nacionalismo tradicionalmente pacífico como el catalanista. Una lástima.
Luisito, todo nacionalismo deviene en violencia en alguna fase de su desarrollo. Todo nacionalismo persigue dinero, poder y auto-engrandecimiento; como el vuestro, el nacionalismo catalán. Yo entiendo que os quejéis de las barreras que impone la democracia española. No a vosotros, los ciudadanos, sino a vuestra élites políticas. Qué más quisieran ellas que disponer, por ejemplo, de un poder judicial no sujeto jerárquicamente al español; cuánto más fácil habría sido para ellos dar este golpe al Estado sin la presencia de jueces no sujetos al movimiento que opera en todos los ámbitos que hasta ahora son de vuestra (su) competencia, que son casi todos los que puede tener un Estado moderno independiente.
Pero más allá de esas trabas democráticas y administrativas a la ambición sin límites de vuestras élites políticas, el nacionalismo catalán poco puede quejarse del nacionalismo español, dado que en Cataluña prácticamente ha desaparecido el Estado, dejando lo que antaño era un oasis a la entera disposición del independentismo, de sus organismos de presión e influencia dentro y fuera, de la maquinaria de propaganda en radio, prensa, TV, etc., amén de un sistema Educativo que no escatima esfuerzos en engañar sobre la Historia y en fabricar un enemigo exterior (homogéneamente antipático y posfranquista) que todo nacionalismo necesita, incluido el vuestro. Qué más quisiera Mariano tener algo parecido para él y su tropa pepera. Maquinaria de escala ciclópea si tenemos en cuenta el modesto tamaño de la población catalana. Menos mal, que toda esa megaestructura cuenta con el valioso respaldo financiero de vuestra élite económica. Responsable por fuera, independentista por dentro, a la espera sólo del momento/oportunidad adecuado para darle la orden precisa al Puchi y sus coleguis xenófobos/supremacistas y anti-capitalistas, para que salgan al balcón y declaren la DUI porque ellos lo valen.
PD: el nacionalismo catalán no-violento… A ver, no quiero dar lecciones de Historia. No tengo tiempo ni ganas, pero basta leer un poco, casi nada, para saber que no han sido pocas las vidas que se han llevado por delante cada una de las rebeliones que han partido de las élites de la Generalitat. No del pueblo; de las élites. Porque si éstas no lo aprueban no hay rebelión, ni movimiento, ni urnas, ni DUI, ni nada.
“Gente que es nacionalista aunque niega serlo, incluso de buena fe”. Hace poco me dijo una persona que no se fiaba de los que nos declaramos ciudadanos del mundo (una expresión muy trillada, ya lo siento, pero es la única con la que me identifico), porque, venía a decir, si no nos sentíamos arraigados a nuestro territorio,patria, etc.. más cercano, era porque necesaria e inconfesadamente nos sentíamos arte y parte de la unidad mayor que contenía a aquel…No sé si me he explicado, sin usar la palabra nacionalista se entiende el concepto ¿verdad?¿y qué podía decirle yo a este hombre ante un razonamiento tan simple? ¿es que no ha oído hablar nunca del humanismo, del liberalismo, del socialismo genuino…? Todas estas ideologías, en origen, prescinden del nacionalismo. Supongo que siempre habrá quien quiera echar raíces, pero en esta vida también estamos los que preferimos tener alas. Aunque a algunos les cueste entenderlo, o aceptarlo, aquí estamos, de verdad, de «buena fe».
A lo que yo me refería es simplemente a la existencia de algo llamado nacionalismo banal o cotidiano o de baja intensidad, propio de ciudadanos de Estados maduros como España, que dan por supuestas cosas tan discutibles como la existencia de su propia nación: el nacionalismo de las selecciones deportivas nacionales, de las banderas en edificios oficiales, de himnos, monumentos y festividades. Es lamentable que el trabajo de Michael Billig sea tan poco conocido.
Y, por supuesto, estoy completamente de acuerdo en que existen los no nacionalistas: no todo el mundo es necesariamente nacionalista. Pero sí hay demasiada gente que ignora que lo es, como estamos viendo ahora mismo en España. Esa gente que cree que manifestaciones llenas de señeras (o esteladas) o ikurriñas son un evidente ejemplo de nacionalismo pero las manifestaciones llenas de rojigualdas no lo son.
El nacionalismo banal definido por Michael Billig no se reconoce como nacionalismo sino como «patriotismo», lo que lo convierte en una fuerza positiva, que proporciona estabilidad y sentido de identidad, y considera al nacionalismo como algo irracional y peligroso propio de fanáticos, que opera en la periferia del Estado o de la civilización occidental, y que consiste en sentimientos negativos proyectados contra otras comunidades nacionales. Los mecanismos utilizados son: el lenguaje (nosotros frente a ellos), la prensa, la educación (canto del himno, juramentos de lealtad, izada de la bandera, lectura de poemas nacionales, historia y mapa del territorio nacional..), banderas en el exterior de los edificios públicos, en películas, camisetas, balcones…, eventos deportivos (cánticos, símbolos, victorias deportivas convertidas en triunfos nacionales…)..”
Algunos de estos mecanismos de sugestión nacionalista banal están bastante diluidos en Euskadi (del resto no puedo hablar). Como comenté, el único “nosotros y ellos” que he padecido es el proveniente del nacionalismo vasco. Todos los incluidos en el paréntesis escolar me suenan pelín añejos. Yo viví la EGB y jamás pasé por esos trances, ni siquiera el geográfico, de hecho sólo consigo situar correctamente las provincias españolas, no podría hacer lo mismo con ninguno de sus gloriosos ríos y montes. En cuanto a la historia, yo estoy aprendiendo ahora pero les reto a preguntar a un adolescente actual: si consigue situar “nuestra” guerra civil en la década correcta tendrán delante al cerebrín de la clase. En cuanto a las banderas, he visto camisetas con ikurriñas en Castilla este agosto. Y pueden venir a Euskadi luciendo una rojigualda en su camiseta…pueden. En fin, el resto de mecanismos siguen plenamente vigentes: la prensa y las festividades religioso-patrióticas (aberri eguna, semana santa, fútbol) son usados sin pudor en todas partes y en sus diferentes variantes.
Luisito, no. Yo hablo de volkischs separatistas, que es de quienes se queja Marie. Mi concepto de nacion es racionalista y político, no romántico.
Que haya nacionalistas identitarios españolistas, no hace que otros que tenemos un concepto distinto lo seamos.
Sobre la comparación de los 900 heridos de ayer con las víctimas de la GC, a un nieto, biznieto y sobrino de asesinados y muertos en combate republicanos como yo, me suena, como poco, ofensivo.
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Lo mejor que se ha escrito sobre el Temita
Sumando las fuerzas que estan a favor de un referendum pactado y vinculante ( que hubiera sido lo ideal) obtenemos 56.74 % sumando votos , dentro de «Catalunya Sí que es Pot» hay una parte que esta por la independencia y otra no.
Las ultimas encuestas de medios afines al unionismo situan la cifra de partidarios del independentismo en el 51% y si se trata de menores de 30 años en 60% ( y estamos hablando de su futuro)
Y las tendencias de intencion de ir a votar ( en cualqueir sentido) en un referendum pactado se situan entorno al 70%.
Se puede pactar/dialogar con personas que portan un arma pero no con personas que portan una papeleta de papel, sin dudar un ejemplo de democracia.
¿porque hay cosas que no se pueden elegir ?
En este momento de nacionalismo catalan, entendido como tal, no hay mucho ,
la indignacion viene por otros temas, de respeto de dignidad, de trato,economico por supuesto y otros adicionales.
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Bueno, y ahora qué?
Felicidades por el artículo. Escribe en otros medios?