Ciencias

El ocaso de Margarita

0236678
Rita Hayworth, 1948. Fotografía: Cordon.

La princesa Yasmin Aga Khan vivió uno de los momentos más terribles de su vida junto a su madre. La cotidianidad del momento no le permitió anticipar la brecha que se abriría en el pecho de la hija del príncipe Ali Salman Aga Khan, y que haría cambiar su vida entera para siempre a partir de ese instante fatídico. Ambas estaban sentadas frente al espejo. Su madre, de nombre Margarita, se giró de repente hacia ella y le preguntó: «¿Quién eres tú?». Su madre tenía en ese momento cuarenta y dos años. Ella once.

Margarita, que empezó a bailar a los cuatro años, era bebedora habitual. Su padre, Eduardo Cansino, un bailarín sevillano de origen sefardí, también era un alcohólico. Obligaba a bailar a su hija por un puñado de dólares. Margarita contoneaba su cuerpo de Lolita en los antros de mala muerte de la ciudad fronteriza de Tijuana. Dicen las malas lenguas que su padre le pegaba y abusaba de ella. Su madre, Volga, acabó muriendo también como consecuencia del alcohol. Eduardo y Volga habían alcanzado la soñada isla de Ellis en 1913, la principal aduana de la ciudad de Nueva York en esos años previos al crack económico. Cinco años más tarde, Margarita nacía en un humilde apartamento del neoyorquino barrio de Brooklyn.

La princesa Yasmin fue la hija del tercer matrimonio de Margarita. A partir de ese momento de doloroso recuerdo, su madre empezó a dejar de recordar las vivencias más cotidianas. Solía hacerle una y otra vez las mismas preguntas cuando la recogía del colegio, como si las hubiera olvidado nada más enunciarlas. Sus amigos y compañeros de profesión tenían claro lo que le pasaba a Margarita; sus devaneos eran consecuencia de las frecuentes borracheras de antaño. Margarita decía oír voces fuera de la casa, y siempre creía que iban a entrar a robar. La policía acudía constantemente a su casa a certificar de forma irremediable la ausencia de sospechosos. A veces Yasmin la sorprendía lanzando la comida fuera de la alacena. Un día dejó de recordar el nombre del presidente de los Estados Unidos, y ya nunca más fue capaz de acordarse del día en el que vivía. Los médicos le diagnosticaron demencia por alcoholismo. Corrían los años sesenta, y su meteórica carrera como bailarina y actriz empezaba a desmoronarse.

Pero Yasmin no acababa de estar convencida con el diagnóstico. Su madre perdía memoria, eso era cierto, pero también presentaba signos de desorientación, mostrándose confundida y atemorizada. Lo que fuera que estaba acabando con su memoria y con su carrera no podía ser solo consecuencia de su alcoholismo. Era otra cosa.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*