
¿Cómo se les queda el cuerpo si les cuento que en 1989 un descendiente del diseñador de aviones de guerra más conocido del mundo y un traficante convicto unieron fuerzas para organizar un macroconcierto de heavy metal por la paz y contra las drogas y el alcohol? ¿Y si añado que este se celebró en un país que pocos años antes había proscrito el rock y que entre los artistas invitados —recuerden que era un festival contra las drogas y el alcohol— estaban, entre otros, Mötley Crüe, plusmarquistas mundiales en el abuso de estas sustancias, y Ozzy Osbourne, en cuyo nutrido currículum de excesos figura la nada desdeñable proeza de esnifarse una fila de hormigas? Algún memorioso dirá que tampoco podemos ponernos demasiado estupendos, ya que más o menos en aquellas fechas y por estos lares andábamos organizando partidos de fútbol contra la droga en los que jugaban Julio Alberto y Maradona. Y tendrá razón, claro está.
Aquel festival tuvo lugar el 12 y 13 de agosto del 1989 en el estadio Lenin, actual Luzhnikí, que en 1980 albergó las ceremonias de apertura y clausura (y la competición de atletismo) de unos Juegos Olímpicos de Moscú boicoteados por la mayoría de los países occidentales a causa de la guerra de Afganistán. Nueve años después, y con la Unión Soviética fuera del país asiático y sumida en un profundo proceso reformista a los mandos de Mijaíl Gorbachov, una oleada de músicos estadounidenses, ingleses y alemanes, acompañados de manera más o menos testimonial por tres bandas locales —Gorky Park, Brigada S y Niuans— se embarcaban en una orgía de laca y metal pesado en ese mismo escenario de la capital rusa.
En cualquier caso, no eran los primeros músicos occidentales que pisaban suelo de los países del este. En 1979 Elton John se convertía en el primer rockero del oeste que tocaba en la Unión Soviética, aunque después de filtrar cuidadosamente su repertorio y vestuario para evitar escándalos. Después, ya en los ochenta, Bob Dylan y Everything but the Girl también hacían llegar su mensaje al público soviético, mientras que en 1987 Phil Collins, David Bowie y Eurythmics tocaban el Berlín Oeste orientando sus altavoces hacia el otro lado del Muro.
El final de la década de los ochenta fue la época dorada del heavy metal. En octubre de 1988 los tres discos más vendidos del mundo eran el New Jersey de Bon Jovi, el Appetite for Destruction de Guns N’ Roses y el Hysteria de Def Leppard. Aún faltaban un par de años para que llegara la ofensiva del grunge liderada por Pearl Jam o Nirvana, y al promotor Doc McGhee se le ocurrió captar a sus principales representados para organizar una especie de Woodstock benéfico en la Unión Soviética, aunque posteriormente tocará profundizar en sus verdaderas motivaciones. Hasta cierto punto, aquel festival era un reflejo de la casi eterna desubicación del heavy metal, en pleno apogeo pero buscando aún su lugar en el mundo… incluso más allá del Telón de Acero. Como declaraba Scotti Hill a Saul Austerlitz, de la revista Rolling Stone: «¿Es la mejor idea mandar a un grupo de músicos de heavy metal como representantes de la vida sana?». Seguramente no, pero eso es lo que ocurrió en el Moscow Music Peace Festival.
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Genial artículo. La historia da para mucho más (sin ánimo de criticar, es un artículo) pero para los que vivimos aquellas jornadas rockeras el sábado noche en TV2 nos trae unos recuerdos fantásticos (el mero hecho de que se emitiera algo así en la TV de entonces no deja de ser casi igual de asombroso que la celebración del propio Festival). Ignoraba la historia del Magic Bus. Dios, que desastre/celebración de vuelo tuvo que ser…
¿Qué fuentes toma el artículo para hablar de la prohibición de Ac/dc,etc del cejas y el otro?
…no se me caiga el mito y jotdown acabe como kodiario…
El dato aparece en el libro Rock en Rusia, de Marta Escotet (publicado por Cátedra) y con otro enfoque, por ejemplo, en Everything Was Forever, Until It Was No More: The Last Soviet Generation, de Alexei Yurchak.
¡Gran artículo! En su momento vi el concierto por televisión. Flipé con lo mal que cantaba Vince Neil de Motley Crüe. Ahí me di cuenta de todos los trucos que se usan en estudio para que un cantante malo parezca bueno.
Una puntualización: finales de los 80 no fue la época dorada del Heavy Metal, de hecho fue la época de total decadencia; los grupos ‘alternativos’ de los 90 se encargarían de darles la puntilla poco después. Sí fue la época dorada a nivel comercial y de popularidad, pero los que veníamos oyendo Heavy desde el principio de los 80 veíamos desolados cómo nuestros grupos emblemáticos cambiaban el cuero negro y las greñas por modelitos de colores y cardados/teñidos de peluquería (léase Accept, Saxon, Judas Priest , Scorpions y prácticamente todos los grupos que llevaban unos cuantos años grabando discos…¡menos Motorhead!), llenaron los discos de sintetizadores y en fin, vendieron su esencia para entrar en el mercado americano e intentar forrarse como esos Bon Jovi, Def Leppard y Guns’n’Roses (ninguno de ellos hizo nunca Heavy Metal) que nombras al principio. Por suerte el Thrash y sus derivados (Death, Black, etc..también el hardcore, crossover, grind..) vivían sus mejores momentos y supusieron un balón de oxígeno para aquellos a los que Cinderella, Warrant, Slaughter, Poison y todos esos grupos de pelo cardado, balada y videoclip con chicas en bikini no nos decían nada.
¡Qué bien que llegaron los 90!
Es tu punto de vista «metalicotaliban», para mi fueron unos años cojonudos, pero entiendo que para ti fuera un alivio la barrila que dieron Manowar y todas las bandas de power metal de los años 90,s en adelante… A mi me parecía una mierda infumable el metal extremo, salvo de la quema algunas bandas como Dios manda de trash metal como Metallica y Paradise Lost, que tenían real talento. A ver si te enteras que el rock es un espectáculo, no tiene porque seguir patrones establecidos, todo eso de «la peluquería rock» dicho de manera despectiva es una estupidez acuñada por amargados de la vida que querían ir contra corrientes, y en esas nació el grunge y la música alternativa, una amalgama de poseurs aburridos que hoy en día, a diferencia de las bandas 80’s que tu detestas, no llenan ni una sala a medio aforo mientras motley y poison tocan en pabellones abarrotados….
Habláis de la pirotecnia que usó Bon Jovi al inicio de la actuación, pero si veis el concierto no hay NADA de pirotecnia.