
Una de las mejores cosas que puedo decir que me han pasado en la vida es haber sido testigo siendo niño de la llegada de las cadenas privadas a España. Antes de la aparición de Antena 3 y Telecinco alucinábamos cuando nos decían que en Estados Unidos tenían cuarenta canales. Nosotros teníamos la uno y la dos. Y en el pueblo, la dos en blanco y negro. Chupamos muchos bailes regionales, programas de salud y debates culturales.
Ahora que divertirse es de mal gusto eso sería la panacea, pero yo me pregunto por qué tantos jóvenes se arrojaban en brazos de la heroína en aquellos tiempos. Los viernes noche ¿retenía La Clave a los jóvenes en sus casas? Igual Vivan los novios con Andoni Ferreño y Natalia Estrada, seguido de un Erotissimo, salvó muchas vidas de las garras de la necia droga. No sé. Es una hipótesis.
Desde luego, Pressing Catch, «presionando a la presa», como decía muy serio un adulto cercano a mi persona, fue un cambio a mejor. Pasar de los bailes regionales de Gente Joven a tíos mazaos dándose de hostias, no nos engañemos, era un salto adelante. Yo no niego que se te puedan poner los pezones duros escuchando una dulzaina, pero ver un suplex por primera vez era ver mundo.
No obstante, yo sufrí mucho con el wrestling. Me hice fan de Hulk Hogan. Ante la duda, elegí el establishment, el sistema. Y le vi perder su cinturón de oro con diamantes y todo el copete de campeón mundial del mundo entero desde hacía no sé cuántos años con un auténtico, verdadero y genuino payaso: el Último Guerrero.
También me gustaba Tito Santana. Era hermano, era de México. Pero perdía siempre. Creo que solo le vi ganar cuando vinieron a España. Sí, hubo un Pressing Catch en el Palau San Jordi en 1991. También me gustaban los Demolition, Ax y Smash. Iban vestidos como Humungus, el malo de Mad Max II, y uno llevaba bigote mostrando que si se ataviaba así era por propia elección de un hombre asentado, juicioso y con autonomía personal. Entonces para nosotros no eran más que «los jevis» y por eso molaban. Pero también les daban para el pelo desde que ganaron no sé qué cinturón.
Esos eran nuestros referentes. Tíos en calzoncillos jugando a eso que llaman balompié, por un lado. Jim «Estaca» Doogan, los Sacamantecas y Rick «Modelitos» Martel, por el otro. Entremedias, unos Manowar con su El signo del martillo cantándole a Thor. O unos Helloween con su guardián de las siete llaves que encerraban los siete mares, ahí es nada. Los más modernos tenían el Boom 6, con el edificante rap de «Mi abuela» y la refrescante «Es por ti» de Cómplices. Lo llamativo a día de hoy es que fuese nuestra sociedad la que no colapsara y se impusiera al comunismo y no al revés, pero esa no es la cuestión ahora.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Álvaro. Te superas buscando en la basura. Todo muy triste, pero hasta así haces que me ría. «Decía que se había tomado una cerveza y le habían sentado mal unas ostras. O al revés». Impagable
«El Último Guerrero», o la peor traducción de la historia. Pero sí, era un payaso.
El artículo me ha encantado porque me ha hecho rememorar las mañanas con cola cao y galletas delante de la TV, pero qué historia más triste la de Snake.
No parece casualidad que casi todos los grandes luchadores de la época acabaran bastante mal: https://documentalium.blogspot.com.es/2012/09/wwf-la-epoca-dorada-del-wrestling.html
Ja ja jota. El inicio del artículo es descacharrante aunque después, la narración del drama personal de Snake Roberts te deja la sonrisa helada.
Grandes recuerdos pre-adolescentes de esa época televisiva. Creo q el mayor trauma de mi juventud fue cuando me empecé a dar cuenta que esas musculocas no se daban hostias de verdad, que todo era como un ballet.
¿Pero qué os pasa con el Último Guerrero? Era mucho más payaso Hulk Hogan. De todos modos yo me quedo con Bam Bam Bigelow.
… eso digo yo, qué elitistas para ser niños de bocatatulipán…
Payasos eran todos en un circo para niños. Preocupante es verlos talluditos opinando sobre si uno era un luchador «serio» y el otro no. Gracias por el artículo Sr. Corazón.
PD: La entrada sobre la DDT en wikipedia es de traca.
Qué mítica la lucha libre de principios de los 90!yo tenía los muñecos del último Guerrero (mi favorito junto con Tornado Texas), el gaiteiro y precisamente snake.
Curiosa la visión de un niño cuando lo veíamos, corría el rumor de q algunos golpes eran inventados, pero otros de verdad y era extraño ver como luchadores hiperlusculados perdían contra simples gorditos en baja forma. No tenía ningún sentido, sin embargo en el fondo era como leer un cómic d superheroes, querías crees y eso es lo importante.
A favor de snake hay q decir q aún sigue vivo y eso viendo las prematuras muertes de la mayoría de sus compaleeos ya es mucho decir. Al parecer fueron más destructivos los anabolizantes que la heroína en estos casos.
Lo mejor, eran las traducciones, de los comentaristas españoles. Recuerdo el «Jacke Snake Roberts, y su serpiente Pili. A mi me pilló en la mili.
Muy grande el artículo. Sólo una cosa creo que Aurelian sería Aureliano, como el emperador romano.
Gran artículo!!!
Pingback: Breve tratado de filosofía jobber, los pardillos del wrestling