
Hoy cuando me convierto en Pionero, doy mi palabra de honor: que estudiaré y trabajaré mucho, respetaré a los padres y a los mayores y seré amigo sincero y leal quien cumple su palabra.
Que amaré a nuestra patria auto gestionada: República Socialista Federal de Yugoslavia, cuidaré a la hermandad y unidad de todas sus naciones y nacionalidades y apreciaré a todos los hombres del mundo que desean la paz y la libertad. (1)
La Organización de los Pioneros pertenecía a los niños escolares de las primeras fases de la educación obligatoria y se dedicaba a organizar sus actividades extraescolares y educativas. En la URSS fue fundada en mayo de 1922 siguiendo la iniciativa de Nadezhda Krúpskaya, mujer de Lenin. En principio los Pioneros eran una reformulación en clave comunista de los scouts que en los tiempos de guerra ayudaban a proteger a los niños, pero sin aceptar ninguna ideología política. Hacer el juramento, tener la bandera y uniforme propios también habían sido rituales de iniciación de los scouts que fueron adaptados a la nueva iconografía, jerarquía y organización. Los demás países del mundo socialista fundaron sus organizaciones hermanas en los primeros años de su existencia, en el caso de Yugoslavia, la fundación de la Unión de los Pioneros tuvo lugar en diciembre de 1942, en plena guerra de liberación nacional y revolución socialista. Los alumnos de primero de primaria nos convertíamos en Pioneros el 29 de noviembre, el Día de la República, y dejábamos de serlo para convertirnos en las juventudes comunistas (solo los mejores estudiantes, claro) a los quince años.
Me tocó entrar en la Unión de los Pioneros Yugoslavos en 1979, en la última década de la vida de la organización y cuando a Tito solo le quedaban unos pocos meses. Nuestras actividades no pasaban de ponernos los pañuelos rojos sobre las camisas blancas en fiestas nacionales y cantar canciones revolucionarias, pero aun así la organización era una buena excusa para perder alguna clase. Teníamos a los educadores, los pioneros sénior, que dedicaban la mayoría de las sesiones a contar chistes y películas. Muy poco serio comparado con los tiempos de nuestros padres, que explicaban que ser pionero era cuestión de orgullo y todos se esforzaban en las tareas voluntarias y actividades extraescolares. Sus coordinadores pioneros hacían llegar los informes sobre el comportamiento de los estudiantes a las escuelas y de esta manera participaban en el proceso educativo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Lo siento por mi irrelevante comentario, pero no puedo ver la fotografía del Palacio de los Pioneros de Belgrado y no imaginarme a Alex y sus tres drugos bajando las escaleras y alborotando al ritmo de Singin’ in the rain.
Tan buen texto que terminé husmeando en las redes de la autora y leyendo ferviente su blog. Sólo que, escribiendo desde Caracas, no me queda claro cuáles son los Palacios de Pioneros venezolanos igualados en un párrafo con los de Cuba y Corea del Norte.
Ahhhhh, cuantos recuerdos de niñez (en Cuba en mi caso)
Qué manera de hacer el paripé, pero siempre buscando divertirnos pasando de la ubicua propaganda
Pingback: La Infancia Socialista. Arquitectura de los equipamientos para la juventud – la ciudad socialista