
El poder de los videojuegos a nivel social podría compararse con las primeras épocas del cine o incluso de la literatura. En algún momento hay un juego que está en boca de todos. Y la comunidad de jugadores no es precisamente pequeña. Si volvemos la vista a los ochenta, el panorama era muy diferente a lo que nos encontramos hoy: la lucha entre Sega y Nintendo apenas dejaba cuartel, y aunque la Comunidad (así, con mayúscula) disfrutaba con The Legend of Zelda, creado por Shigeru Miyamoto y Takashi Tezuka y aparecido por primera vez en 1986 para la mítica NES, el rol en los videojuegos todavía era un concepto que en Occidente nos venía grande.
Si acudimos a la terminología, un juego de rol es aquel en que uno o más jugadores asumen un rol determinado, es decir, una personalidad. Por esta regla de tres, cualquier videojuego sería rol, pero la terminología viene de la época en que las herramientas del rol eran menos sofisticadas: papel, bolígrafo, dados, y quizás una habitación poco iluminada y comida. En realidad, el germen del rol occidental pasa por la universidad, más en concreto en la década de los sesenta, cuando el profesor William A. Gamson usaba el juego de los roles para explicar sus asignaturas. La raíz de esto se encuentra en la psicología, pues el juego de rol es una técnica educativa que aún hoy día se aplica. Sin embargo Asia, y más concretamente el gigante del videojuego, Japón, siempre ha hecho las cosas a su manera en esta continua lucha entre el choque de culturas de Oriente y Occidente.
Aunque The Legend of Zelda sea quizás el más claro exponente de rol japonés que llega a Occidente y encandila a la Comunidad, si rastreamos las huellas de las sagas que abrieron la puerta la historia se torna más difusa. Como si nos encontráramos de nuevo en el fin del periodo Edo y Japón estuviera abriendo sus fronteras a potencias extranjeras, la exportación de material intelectual por parte del país del sol naciente siempre tiene una marca imposible de borrar. En Occidente hacemos las cosas distintas, y cuando aquí la guerra entre Nintendo y Sega comenzaba a fraguarse y alcanzar algunos de sus picos más elevados; cuando la sombra de Atari había dejado de dar cobijo bajo un sol de justicia, dos sagas venían del lejano Oriente para abrirnos las puertas al videojuego de rol.
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Hombre, no creo que haya que esperar diez años para encontrar un claro referente que contraponer al rol japonés. Pienso que ese puesto lo pueden ocupar perfectametne y con todos los méritos el subgénero de dungeon crawlers, con sagas como Wizardry, Might & Magic o los primeros Ultima, contemporáneos todos ellos a los primeros Zelda y Dragon Quest.
Como el rol japonés se desarrolló para consolas, tardé años en jugar por primera vez a un Dragon Quest emulado (y mas todavía a un Zelda), así que me cuesta hablar de sus orígenes. Y aunque me he empleado a fondo en la saga Diablo, como juego de rol pues no lo veo. Pero en cuanto a los orígenes del RPG occidental en serio nos vamos al Baldur’s? Eye of the Beholder (los 3), Shadowlands (esencial), Bard’s Tale (la saga), Wizardry: Crusaders of the Dark Savant (aunque hay 6 antes que este). Pero para mi el FUNDAMENTAL es The Dark Heart of Uukrul, con su dificultad demencial, su increible historia e incluso hechizos de uso indeterminado porque su descripción era un poema (los de Fsofth).
«Dark Heart of Uukrul» es un juego MONUMENTAL.
¡Qué bueno era el Shadowlands!, qué buenos recuerdos me trae.
Zelda es un juego de aventuras, con exploración y resolución de mazmorras mediante puzzles. Puzzles que con el tiempo se han ido simplificando y reduciendo sus ramificaciones en pos de una mayor linealidad, al menos hasta la llegada de Breath of The Wild, que guarda más similitudes con el título original que con el resto de la franquicia. Tenéis más información al respecto en estos estupendos vídeos de Mark Brown llamados Boss Keys: https://m.youtube.com/playlist?list=PLc38fcMFcV_ul4D6OChdWhsNsYY3NA5B2
No tiene nada que ver el prototipo de juego de Zelda con el JRPG elaborado por Dragon Quest, Final Fantasy, los primeros Phantasy Star, Megami Tensei, Mother, Tales of o Seiken Densetsu (dejando estos dos últimos a un lado los combates por turnos por otros en tiempo real, pero manteniendo todos los demás apartados definitorios del género como la subida de estadísticas de los personajes jugables, la mejora de equipos mediante la obtención de dinero al derrotar enemigos o la narrativa lineal y guiada).
Jamás Dragon Quest o Zelda han sido abanderados de la narrativa, hasta DQ IV en 1990 no hubo ningún tipo de esfuerzo a ese nivel en la saga, más allá de la creación de un universo. Fue con este título, pero sobre todo con DQ V, Phantasy Star IV y Final Fantasy IV que se dio una motivación y personalidad marcada a cada personaje, siendo esto depurado y mejorado con FF VI y Chrono Trigger.
Zelda, aún a día de hoy no llega a esos niveles, porque tampoco lo pretende Nintendo. Y Dragon Quest nunca superó a ese respecto a su quita entrega, con meritorios esfuerzos en DQ VII y VIII, en unos meses veremos qué sucede con el episodio XI.
Decir que Final Fantasy XV es uno de los mejores capítulos de la franquicia invalida por completo la credibilidad de un articulista que por cómo mezcla conceptos sin ton ni son deja entrever que no conoce mucho el género del que pretende hacer un resumen superficial. Es un juego con una banda sonora espectacular, un combate a lo Kingdom Hearts funcional de no estar tan automatizado, con apartado técnico soberbio pero una narrativa desastrosa, un juego transmedia (película, serie de animación, dlcs…) como servicio que escatima partes de historia haciéndola incomprensible e inconsistente en muchos puntos. Lo cual es una lástima porque tenía un potencial tremendo, pero lo accidentado de su desarrollo deja muy en evidencia sus costuras. Ya solo por eso no podría catalogarse como uno de los mejores, aún siendo a mi parecer un título notable en su conjunto, pero muy por debajo de obras maravillosas como VI, VII, IX, X o Tactics. Aún así no es un mal paso hacia el buen camino tras el despropósito del episodio XIII.
Estás ignorando sagas occidentales como Might and Magic o Ultima, que datan de la época de los primeros Dragon Quest, para elaborar un recuerdo ficticio sobre que disfrutamos unos diez años antes de Final Fantasy que de Diablo, cuando en realidad no fue hasta 1997 que llegó la saga de rol japonés a Europa con FF VII, casi de forma simultánea al primer Diablo, siendo las entregas FF I y FF IV (rebautizado como II) las primeras en llegar a EEUU en 1990 y 1994, respectivamente.
Y no, no son el mismo género por mucho que quieras englobarlos en el mismo saco ignorando todos los matices. Lo que las diferencia no es el folclore, son las mecánicas y núcleo jugable estipulado en su programación. Dragon Quest no deja de ser una reimaginación oriental de la fantasía medieval europea.
No entiendo el propósito o la idea que pretende transmitir el artículo, si fuese tan amable de aclararme este popurrí de datos aleatorios lo agradecería enormemente.
Cuánto siento que tuviera que esperar 10 años hasta que saliera Diablo como verdadero exponente del Rol Occidental. Dejando aparte que en todo caso representará al Action RPG, si hubiera tenido PC en esos diez años anteriores podría haber disfrutado de los Ultima (desde 1981), The Bard’s Tale (Desde 1985), Wizardry (desde 1985), Might and Magic (desde 1986), Wasteland (1988), Eye of the Beholder (1991) entre muchos otros.
Yo no tenía ni idea de qué eran Zelda o Final Fantasy, y ya llevaba muchas horas de vuelo con los Ultima. Sí que hay exponentes de rol europeo con veinticinco años o más.
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