Sociedad

Ya no tenemos papá

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Toledo, Elecciones Generales del 15 de junio de 1977. Primeras elecciones libres en España desde febrero de 1936. Fotografía: Magica (CC).

Uno de los procesos más interesantes de cuantos han sucedido en España en las últimas décadas ha sido el de la disputa por el relato del pasado reciente como un instrumento determinante en la lucha por la hegemonía política, es decir, en la lucha por el poder. Por este procedimiento ha parecido perseguirse la destrucción de la legitimidad de origen del sistema democrático vigente durante los últimos cuarenta años, al objeto de impedir su misma continuidad. Si algunas loas al periodo de la Transición habían pecado de una cierta superficialidad hagiográfica, no hay duda de que las críticas descarnadas de los últimos tiempos han llegado a tal punto que bien podría concluirse que los ciudadanos que vivieron aquel periodo eran seres sin criterio ni capacidad intelectual alguna, habida cuenta de la envergadura de la estafa política que, según hoy se denuncia de continuo, los integrantes de aquella generación habrían protagonizado o tolerado sumisamente. Sin embargo, en esta disputa por el relato de ese periodo se suele obviar la lectura que entonces hicieron de ese momento histórico quienes eran ciudadanos mayores de edad, con derecho al voto. Quienes ahora censuran la democracia fundada en 1978 y condenan a sus principales protagonistas parecen tratar con condescendencia —cuando no con desprecio— a los millones de españoles que tuvieron que votar la Ley para la Reforma Política, primero, y acudieron a las urnas, posteriormente, en las elecciones de 1977, en el referéndum constitucional de 1978 y en las elecciones municipales en 1979. Los contundentes resultados de esos referéndums y de esas elecciones son bien conocidos y cuesta trabajo entender que, cuarenta años después, haya responsables políticos y sociales dispuestos a despreciar los mismos, a deslegitimarlos o incluso a no reconocerlos. Pero, para averiguar qué pensaban, cómo se veían a sí mismos y qué querían hacer con su destino los españoles de esos años, no podemos recurrir solo a esos resultados electorales que hoy también parecen despreciarse de un modo inexplicable, sino que cabe hacer algo más de memoria —ya que la memoria es una tendencia en auge— y recordar qué libros o periódicos leían aquellos ciudadanos, qué música escuchaban, qué películas veían o qué series de televisión fabricaba entonces la omnipresente televisión estatal (única). La revisión de esos documentos periodísticos, literarios, cinematográficos o audiovisuales —sobre todo de aquellos documentos que pretendían plasmar la transformación social, el acontecer político de entonces, y su visión de la guerra y la dictadura— resultaría interminable y seguramente sorprendiese a algunos de los que hoy reniegan de aquel tiempo y denuncian sus olvidos, su supuesta desmemoria, y hallan en él causa de todos los males que hoy se soportan.

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7 comentarios

  1. Brillante y acertadísima reflexión. Siempre hay quien necesita encontrar responsables de sus propios errores o incapacidades. Tuve familiares represaliados por el franquismo y deseo que se elimine cualquier tipo enaltecimiento, celebración, dinero público, etc., destinado a homenajear a un periodo tan oscuro de nuestra historia. Soy consciente de acuerdos, apaños y arreglos que se hicieron entre los partidos políticos durante la Transición. Eso no me impide ser autocrítico y saber que los que nacimos y crecimos a finales de los años setenta y principios de los ochenta debemos apender a asumir nuestras propias responsabilidades.
    Aunque a veces es más cómodo pedirles cuentas a nuestros mayores. Pero es verdad que ya no tenemos papá, ni abuelo.

  2. Yo solo escribo para testimoniar que no estoy de acuerdo con prácticamente nada de lo que dice el artículo. A lo mejor estoy equivocado o a lo mejor no. Simplemente lo digo para dejar constancia y que el silencio no se tome por admisión de culpa. Somos algunos, pocos o muchos, lo que pensamos exactamente lo contrario de lo que se dice aquí y el problema es que se pueden debatir cosas distintas pero cuando son interpretaciones opuestas de los mismos hechos realmente el debate es estéril.

    El sistema político, bancario, los modelos empresariales, incluso gran parte del mundillo cultural, la mayor parte de las castas académicas del país en la actualidad, etc… no se han construido en los últimos 25 años ni lo han hecho las últimas generaciones. En cambio se diseñaron en los años 70 y primeros 80 al gusto de papá y con papá y el tío (e incluso algún abuelo) a la cabeza hasta hoy. Y el modo en que se diseñaron y quienes se beneficiaron de ello son cosas que solo se explican a su vez en relación directa con el Franquismo precedente y las componendas que hubo que hacer para pasar página. Y por ello es a partir de ese sustrato y solo así como se pueden hacer diagnósticos exactos de los problemas ESTRUCTURALES graves de este país (igual que en parte también ocurre en Italia por ejemplo) los cuales no nacen hace diez o quince años ni se explican fijándose en las generaciones jóvenes que ni han pinchado ni cortado nada ni a este ritmo lo van a hacer ya.

    Quizás en lo que hemos progresado es que no vamos a acabar dándonos de hostias tras la discusión, pero sobre todo porque no estamos hablando cara a cara en el bar sino en un entorno digital.

  3. jose fernandez

    Soy del 59. O sea 16 años a la muerte de Franco. Mi padre, muerto en el 85, empezó la guerra con 16 años, después se chupo 10 de cárcel.
    Cuando en cualquier charla critico los años de la Transición lo hago porque creo que había unas expectativas y deseos sobre todo en la población mas joven, que fueron frustados. Hablo de los partidos de «izquierda» mayoritarios, esto es PSOE y PCE; De la «ruptura» luego la ruptura pactada, de la Junta, la Plataforma, la Platajunta, los Pactos de la Moncloa, el des mantelamiento de las Asociaciones de Vecinos, de los Ateneos, de la OTAN… (se puede leer «Los 70 a Destajo» de Pepe Ribas)
    Al igual que en Italia en esos años, se manipuló y se aplicó la «estrategia de la tensión» y el miedo para que ninguno de los dos paises, con una importancia geopolítica y estratégica FUNDAMENTAL para la política de Europa y la OTAN, se saliera del tiesto.
    El artículo, discúlpeme, parece decir que solo él tiene la verdad, pero aporta pocos hechos concretos de los que debatir

    Después de las primeras elecciones ya no volví a votar. Aquello del desencanto o pasotismo.Que sigue, porque siguen igual de mentirosos
    Y sí, de aquellos barros estos lodos
    Salud

  4. SALVADOR ROFES

    Mi desacuerdo con el artículo. España continua siendo una dictadura (votada eso sí) pero con el poder militar, policial y judicial en manos de los hijos y nietos del franquismo. Nos han salvado Internet y las redes sociales. Y se lo dice un abuelito de 72 años que vivió el postfranquismo en sus carnes y que no puede recuperar la juventud que me robaron.

  5. No sé si el autor tiene un problema de ignorancia o de mala fe, o ambos. El artículo se basa en un cherry picking de 4 películas y 2 programas de televisión para fundamnetar sus tesis. Enmedio: nada. Pero un nada tan nada como olvidarse de la Ley de Amnistía, tema por el que la ONU ha criticado al Gobierno unas cuantas veces y que salvo 4 figurones las Administraciónes nunca fueron depuradas de franquistas. Como tampoco «nadie» se acuerda de quienes ganaron dinero con los trabajos forzados de los presos republicanos, por poner un ejemplo sangrante.
    Prosigue luego con que queremos echarnos por la cara a los muertos en las cunetas. Y por ahí ya no paso. Se trata de recuperar, identificar y dar una sepultura digna. ¿El autor es incapaz de entender algo tan simple? Lo digo yo, que de familia tengo un soldado republicano desaparecido en el Ebro y otro asesinado por anarquistas y que fue propuesto hace unos años para ser beatificado en una gran ceremonia pagada con dinero público con el Papa y montones de ministros en directo por la tele. ¿El autor es incapaz de entender que lo que me indigna es que las Instituciones den un trato tan distinto a unos y a otros? Por cierto: el desaparecido era católico practicante, pero ni por esas…
    La Transición la hocieron personas, con aciertos y errores y naturalmente no podrá nunca ser al gusto de todos. Pero por donde no paso es por 2 cosas:
    – que la sacralicen ( y lo mismo si la ponen a parir), sin analizar ni argumentar.
    – el corolario a la sacralización que es «ya lo hemos hecho todo, dejemos ahora todo igual». Y es que el gran problema es que no hemos proseguido con la profundización en la democracia. Y el ejemplo más claro es que no solo no se ha depurado el franquismo, sino que el dinero público va al Valle delos Caídos, a la Fundación Fco. Franco, etc.
    Por esto somos uno de los países más desiguales y con mayor pobreza infantil, por esto tenemos una Ley Mordaza y un engendro jurídico sin equivalente en Europa como es la Audiencia Nacional, etc., etc, etc. Evidencias todas que el autor prefiere ignorar, no sea que le echemos algunas culpas al franquismo, o peor aún, a la Transición, a la hora de viscar causas a algunos de los,problemas del país (joder con el último párrafo del,artículo…).

    Podría extenderme mucho más, pero lo dejaré en que es de lo peor que he leído en JotDown en muchos meses. Sin profundidad ni rigor. Y la ética al nivel del culo.

  6. Obviamente, no estamos en una dictadura, si eso pretende defender el autor. Ahora bien, algunos hechos, a mi.modo de ver, incuestionables.
    El modelo de Estado, la monarquía parlamentaria, fue decisión del dictador.
    A la hora de votar, las fuerzas armadas estaban vigilantes y la gente lo sabia. No había diferentes opciones a elegir en realidad.
    La policía y el ejercito no se purgaron en absoluto.
    Etc, etc, etc.
    ¿Esto tira por tierra toda la transición? Para mi es obvio que no, pero es igualmente obvio que dista mucho de ser el proceso idílico que se nos ha vendido en estos últimos 40 años

  7. Totalmente de acuerdo con el artículo.
    Mientras seguimos intentando ganar la guerra de nuestros abuelos, la nuestra sigue en pausa.
    Y la nuestra es una guerra personal, interior. El postmodernismo ha llegado y lo ha arrasado todo. Falta de valores, feminismo, etc

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