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James Ellroy: «Es como si todo el mundo girara en torno a lo mismo: la locura de tu propio ego»

James Ellroy para JD 0

Esta entrevista fue publicada originalmente en nuestra revista Jot Down Smart número 30

Algo no marcha bien con James Ellroy (Los Ángeles, 1948). Uno se aproxima a él encogido ante la inminencia de la dentellada, el insulto o el ladrido. Su temperamento de tipo malencarado es tan legendario como su literatura. Décadas boicoteando entrevistas lo atestiguan.

Pero Ellroy parece manso. Es una trampa, qué otra cosa puede ser. Estrecha la mano y esboza algo que, con mucha voluntad, podría computar como sonrisa. Su camisa —la misma aberración que ha vestido cada vez que visita España— indica que lo que sucederá a continuación seguirá escrupulosamente el guion preestablecido: Ellroy se mostrará cruelmente grosero y cambiará las reglas del juego, convirtiendo al periodista en el protagonista del encuentro. Después, el plumilla malherido glosará en su crónica cómo el demon dog de la literatura negra le humilló y le echó a patadas a los pocos minutos de abrir la boca. El éxito, en este rodeo, se mide por la cantidad de embistes que puedan soportarse antes de estamparse contra el suelo.

Pero hay fisuras en el modus operandi. Ellroy, esta vez, se queda con un protagonismo que le pertenece y que privará a su interlocutor de una cicatriz que exhibir como trofeo de guerra. No muerde, pero sí ladra a ratos. Especialmente cuando se bordean los límites y el depredador se ve en la obligación de recordar que aún está al acecho: está prohibido hablar de política actual, de su apoyo a Trump o de cualquier asunto que rebase las páginas de sus libros. No trae uno nuevo bajo el brazo, sino que viene a llevarse el galardón Pepe Carvalho 2018 de novela negra. Le importa poco y no lo imposta. Ha dejado de colarse en casas para robar bragas, de drogarse, de despertar en la cárcel, de escribir para Hollywood y de soñar lascivamente con el cadáver de su madre en una cuneta. Dice que lo de enfant terrible de la literatura se le queda estrecho. Y lo dice haciendo grandes pausas, masticando cada sílaba, arrastrándola. Al contrario de su prosa, que ametralla.

Ellroy aullará al despedirse, como un tierno cachorrito requiriendo carantoñas. Será él mismo quien solicite una foto y se ofrezca a firmar Mis rincones oscuros (Literatura Random House). El reloj podría darle la razón cuando afirma que ha cambiado: la entrevista no concluye abruptamente.

Pero es una trampa. Definitivamente, algo no marcha bien con James Ellroy.

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12 comentarios

  1. Bárbara Ayuso,la verdad estoy sorprendido de descubrir la otra faceta del escritor. Se me hace que le gusta demostrar su ira porque en el fondo es un tipo sensible con miedo.

  2. Felicidades Bárbara, gran entrevista. Se nota el trabajo previo, y gran trabajo igualmente interpelando. Rápida de ideas. Un placer leerte

  3. Genio y figura sin duda,lo de que no tiene movil o no usa Internet y paga a una especie de becario para tenerlo al día es absolutamente delirante y bueno también he de reconocer que me parece bastante prejuicioso y con dejes de extrema derecha bastante acentuados.

  4. Qué extraño personaje. Y qué título ambiguo de artículo ya que el entrevistado es el primero en contradecirlo. Pensé que en cualquier momento agredía a la periodista. Privilegios de la genialidad.

  5. Magnífica entrevista, se nota que domina el material. Estoy seguro de que Ellroy se acojonó.

  6. Maestro Ciruela

    James Ellroy… recuerdo haber leído en los noventa su primera novela (Réquiem por Brown- 1978) sin saber absolutamente nada de él. Me pareció estupenda, tuve la sensación de estar ante algo que prometía mucho. Fuí a ver L.A. Confidential, y me entusiasmó la película, por lo que decidí lanzarme de cabeza a la lectura del libro. ¡Enorme decepción! Si alguien no pudo acabarla, yo no conseguí leer más allá de treinta páginas. Esas frases sincopadas con tan poca sustancia, ese estilo nervioso, que se contagia al lector al tiempo que lo sume en el aburrimiento…
    Lo intenté tiempo después, con Mis rincones oscuros y ocurrió lo mismo. Desde entonces, no he vuelto a leer a Ellroy, aunque estoy seguro de que se harán grandes films basados en sus relatos.

    • Pues yo empecé con «America» y si algo me cautivó fue esa narrativa vertiginosa y ágil, que hace que pases las páginas sin darte cuenta y devores el libro con una rapidez pasmosa. A partir de ahí, ya fue investigar en su obra y el cuarteto de Los Angeles, entre el que está «L.A. Confidential», cayó de la misma manera.

      De hecho, me ha entusiasmado tanto esta entrevista que pienso volver a meterme en su retorcido universo y volver a releerme ese cuarteto… antes de empezar «Perfidia», que aún no he catado.

  7. Buena entrevista.

  8. La enésima entrevista en la que Ellroy «demuestra» lo gamberro y malomalísimo que es…Con la complicidad del entrevistador, absolutamente entregado al espectáculo previsible y repetido por toda la prensa. Se ve que de literatura no apetece hablar.
    Invariablemente, cuando el personaje-escritor se antepone a su obra literaria sabes que la segunda es intrascendente…Gracias Jotdown por darnos la pista.

  9. James Ellroy es en sí mismo uno de sus personajes. Y «boutades» aparte, no hay color entre la altura como escritor de Montalbán y la suya. Entre ambos media, no un abismo, sino la mera literatura

  10. Pingback: Crítica de La Dalia Negra, noir de James Ellroy - Cultura Noir

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