Arte y Letras Historia

La colonia que nunca quisimos

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Una mañana de principios de marzo, los habitantes de una plácida isla en medio de un vasto océano vieron como tres pequeños barcos de vela se acercaban a la costa. Las tripulaciones de esos navíos vestían ropas harapientas, con la piel quemada por las largas horas al sol. Sus ojos estaban hundidos, las costillas casi asomaban en sus costados, sus bocas estaban roídas por las privaciones y la sed.

Los nativos, sorprendidos, se lanzaron a la playa con sus canoas, y abordaron las embarcaciones para dar la bienvenida a los visitantes. Gesticulando, hablando excitados, subieron a la cubierta y empezaron a negociar, cogiendo cualquier objeto que encontraran, pidiendo algo a cambio a los exasperados marineros de ultramar. Estos, confundidos y agotados, acabaron por disparar varias salvas con uno de los cañones de hierro forjado de uno de sus barcos, ahuyentando a sus ansiosos anfitriones.

Este fue el primer contacto de los chamorros con una expedición europea. Era el 6 de marzo de 1521, y Fernando de Magallanes acababa de descubrir la isla de Guam. Su tres buques, Trinidad, Concepción y Victoria, llevaban tres meses sin avistar tierra firme.

Magallanes y los suyos consiguieron convencer a los nativos de que les diesen víveres y provisiones a cambio de hierro, un bien muy escaso en las islas, antes de partir. Antonio Pigafetta, el cronista veneciano de la expedición y el primer hombre en usar el nombre «océano Pacífico» en un mapa, no guardó un buen recuerdo de la primera visita a Guam. En sus escritos, la bautizó como «isla de los Ladrones». Con ese nombre fue introducida en el Padrón General, el mapa oficial y secreto de los mares del mundo de la Corona española dibujado y actualizado por los cosmógrafos de la Casa de Contratación en Sevilla.

Tras esto, Guam fue olvidada, sin que ningún europeo volviera a visitarla durante varias décadas.

Los marinos españoles habían descubierto cómo cruzar el océano Pacífico de este a oeste, pero pronto se dieron cuenta de que el camino de vuelta era bastante más complicado. La Corona quería establecer una ruta comercial entre sus posesiones americanas y los ricos puertos de Asia. Incluso antes del establecimiento de colonias en la región, varias expediciones fueron enviadas para no volver, perdiéndose en naufragios, ataques piratas o choques con los portugueses. No fue hasta 1565 cuando dos miembros de la expedición de Legazpi para conquistar las Islas de Poniente (como se conocían por aquel entonces la Filipinas), Alonso Arellano y Andrés de Urdaneta, descubrieron que era posible volver hacia América navegando más al norte. El tornaviaje, o ruta de Urdaneta, abrió la puerta a que el Imperio español fuera un coloso de dos océanos, con rutas comerciales que daban la vuelta al mundo.

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5 comentarios

  1. Pingback: guam island: una colonia de la que pasamos olímpicamente - LO + VINTAGE MAGAZINE

  2. Disfruto con esta prosa irónica para relatar gestas, pero al final, como siempre, retorno a esos personajes que fueron de carne y hueso y a sus vicisitudes. Un viejo mío maestro llamó a ese lapso de tiempo de travesías Época Heroica. Creo que mejor hubiera sido Época de Locos, con la valencia benigna del término, visto que entre un héroe como Aquiles y otro loco como Ajax no hubo diferencias, pero por lo menos dejar bien en claro que para el cometido de tales hazañas estaba la certeza de que, como mínimo, mitad de las naves no volverían y era de locos acometerlas. Le agradezco por el entretenimiento de leer, con sonrisa incluida, un pedacito de historia que desconocía.

  3. Informativo y ameno, como es lo usual en estos artículos históricos de JotDown, ¿todos de una misma persona? Si es así, gracias por la labor de servicio público. Y si no, gracias por este artículo. Soy de otra de esas islas que fue una posesión inútil que pensaron en despoblar (pero no podían tenerla las potencias enemigas), buena para hacer felices a cuatro jesuitas chiflados, remota, y muy pobre, aunque al menos tenía visitas de barcos dos veces al año.

  4. Gracias por el artículo, coincide con un periodo en el que estoy leyendo bastante sobre el dominio español del Pacífico, muy buena lectura adicional.

    Sin embargo, yo tenía entendido que las Islas de los Ladrones eran las Carolinas menores, en concreto las Marianas o las Marshall/Micronesia… ¿no es así?

  5. Pingback: Guam Island: Una Colonia De La Que Pasamos Olímpicamente - LO + VINTAGE NEWS

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