Música

Albert Ayler, el profeta del caos

oie 13122257mcfTnDFo
Portada Albert Ayler ‎– Nuits De La Fondation Maeght 1970. Imagen: Water.

Quienes lo vieron tocar en directo comparaban el sonido de su saxofón con una tormenta, con una sirena de fábrica, con algún estruendo propio de epopeya fantástica. Algo cuyo poder no puede entenderse siquiera escuchando las grabaciones de sus directos: «Había que estar allí», decía uno de sus compañeros de banda, «porque te hacía pedazos». Eso no impedía que otros le otorgasen el apodo de Bicycle Horn, ‘bocina de bicicleta’.

De Albert Ayler se decía que sentía «una urgente necesidad de expresarse mediante el ruido». Sin embargo, se marchó de este mundo en silencio, con sigilo y a escondidas. Un día estaba aquí, al día siguiente dejó de estar. Tenía treinta y cuatro años cuando decidió, o cuando sus demonios decidieron por él, que su viaje entre los vivos había terminado. Dejó tras de sí una obra difícil, abrupta, en muchos momentos casi inasequible. Es irónico, pero la frase más idónea para describir a Ayler es una que él mismo pronunció para describir a su amigo John Coltrane, que había muerto hacía poco: «Era como un visitante en este planeta. Vino en paz y se marchó en paz, pero durante el tiempo en que estuvo aquí, intentó alcanzar nuevos niveles de consciencia, de paz, de espiritualidad. Eso es por lo que considero la música que tocaba como música espiritual. Era su forma de acercarse más y más al Creador».

Al igual que sucede con Coltrane, la música de Ayler no puede ser entendida sin el marco religioso y espiritual desde y para el que fue creada. Una música repleta de símbolos y paralelismos, de onomatopeyas, de significados extra musicales. Algunos han descrito su obra como «música para perseguir a Dios», lo cual es una definición perfecta, aunque creo que mi descripción favorita de su estilo es la que utiliza la poderosa imagen del milagro bíblico del don de lenguas, cuando los poseídos por la divinidad comenzaban a hablar en idiomas incomprensibles. Cuando se dice que Ayler «hablaba en lenguas» con su saxo, es algo más que una metáfora. Extrajo de su instrumento sonidos que nadie antes había producido y que nadie ha vuelto a producir después. Sonidos que eran para ser sentidos, no para ser entendidos, o no con facilidad. Y, claro, no fueron entendidos.

No culparía del todo al público por su incomprensión. El propio Ayler era consciente de que no hacía concesiones y de que la audiencia no iba a captar su trabajo. Aun así, decía que estaba dispuesto a «darle al público estadounidense una segunda oportunidad con mi música. Creo que merecen esa segunda oportunidad». Esto, que puede sonar petulante, era en realidad el sencillo reconocimiento de que tenía claro que su objetivo no era gustar. Hoy, casi medio siglo después de su muerte, se le entiende mejor, aunque su música continúe siendo un laberinto de espinos para la mayoría de los oyentes. Eso sí, analizada desde hoy, queda conectada de manera más obvia con determinadas corrientes y movimientos que no son solo jazz, ni siquiera solo música. Baste decir que fue un hombre que influyó a algunos de sus ídolos; el propio John Coltrane, poco antes de morir, había empezado a continuar su estela. Albert Ayler fue un pionero y un visionario, pero nunca se sintió comprendido y se marchó cuando todavía habitaba en los márgenes del arte.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

4 comentarios

  1. Nice

  2. «New Grass» es bastante flojo, sí, pero tiene este temazo en el que Ayler toca como un dios:

    https://www.youtube.com/watch?v=Xew36X6_Uko

  3. Tengo uno de sus vinilos y la verdad que para mí es un genio. Inspira escucharlo

  4. Me ha gustado muchísimo y soy alguien a quien NO le gusta el jazz.
    Probablemente porque, como bien dice en uno de los párrafos, no he dedicado ningún tiempo ni esfuerzo a entenderlo para disfrutarlo.
    Me ha recordado la frase de Morgan Freeman en «Cadena perpetua»: «No sé qué coño estaban cantando aquellas italianas pero, a veces, te encuentras con algo tan bello que da igual que no lo entiendas, está ahí y hace del mundo algo mejor» (citada de memoria)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*