Loja, para siempre Sylvania

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Fotografía: Miguel Heredia

Dos señoras pasean junto al mirador, bien agarradas la una a la otra. Les preguntamos si aquí paran los turistas:

—Pues sí. Como está ahora en ruta turística, aquí paran muchos alsineh —responde una.

—Sí, también frente a la tienda de mi hija he visto yo que paran una jartá de alsineh  —confirma su comadre.

El alsineh es como estas señoras llaman a los autobuses, por los Alsina Graells que han dado servicio a la provincia de Granada durante décadas. Esto es Loja y en el mirador, decorado con las siluetas de Groucho, Harpo y Chico, paran los curiosos para echar un vistazo a Sylvania, el país que amenaza con la guerra a Freedonia (Libertonia, en la traducción al castellano) en Sopa de Ganso (Leo McCarey, 1933).

Loja aparece en el minuto trece de la sátira de los hermanos Marx. A esas alturas, Rufus T. Firefly (Groucho) ya se las ha arreglado para cuestionar la oronda figura de su mentora (Margaret Dumont, a la que espeta: «Váyase antes de que la arrasen y construyan oficinas»); para declarar su amor por su herencia; para provocar un conato de crisis diplomática por un préstamo de doce dólares; y para presentar un programa político personal e intransferible. «No permitiré injusticias ni juego sucio, pero si pillamos a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!», advierte en «The Laws of My Administration», la primera canción de la película.

Apenas acabado el número musical, Leo McCarey muestra el perfil de Sylvania. Es solo un plano. Una foto panorámica de un pueblo cualquiera mientras suenan trompetas: casas, un campanario y alguna torre.

No hay duda. Basta echar un vistazo desde el mirador: Sylvania es Loja.

¿Cómo llegó este pueblo entre Riofrío y Huétor Tájar, hoy con veinte mil habitantes, a una de las grandes obras de los hermanos Marx? Nadie lo sabe. Hemos preguntado aquí y allá, perseguido fantasmas, y solo hay pistas falsas y atajos que devuelven a la casilla de salida. No hemos descubierto el origen del misterio, pero hemos aprendido cosas. Estos son los resultados de la investigación:

1. Primera pista: los hermanos Marx se enamoraron de Loja. Esta es la teoría de un político local. Joaquín Camacho, alcalde de Loja: «Por lo que dicen, los hermanos Marx pasaron por Loja, vieron esa imagen, les cautivó, porque creo que es la más bonita del municipio, y la quisieron utilizar como un fotograma de esa gran película de la historia del cine». El alcalde opina que esa panorámica tiene «un encanto muy especial» y que «encaja en la idea que tenían los hermanos Marx para esa película». La imagen recoge la Iglesia de la Encarnación y el Caserón de los Alcaides Cristianos, pegado a la Torre del Homenaje de la Alcazaba lojeña.

La elección es motivo de orgullo para el pueblo y un atractivo turístico. Sin embargo, no existe testimonio escrito del paso de Groucho, Harpo, Chico o Zeppo por Loja y nadie ha recordado nunca tal visita. Solo encontramos a alguien que dice que «dicen». No parece probable que esto ocurriera, pero, por otro lado, ¿por qué dudar de que los hermanos Marx se enamoraron de Loja?

2. Segunda pista: cineasta experimental cambia fotos por metros de película virgen. Esta hipótesis tiene el mérito de encajar a José Val del Omar, lojeño y cineasta, en la historia de cómo Loja llegó a ser Sylvania. Según un bloguero, que a su vez cita a Alejandro del Pino, Val del Omar era un colaborador habitual de Kodak, a cuya sede en Estados Unidos enviaba material de Andalucía. ¿Pudo enviar una foto de su pueblo natal y que esta foto acabara en manos de la Paramount? Pudo. De ser así, Val del Omar, que había rodado Estampas en 1932, se marcó una troleada de aúpa colando a su pueblo como el belicoso país que quiere anexionarse Freedonia.

Llamamos a Alejandro del Pino para corroborar la historia. Al menos, al Alejandro del Pino que pudo escribir algo sobre Val del Omar:

—Ehhhhhh. No tengo ni idea de lo que me estás hablando. Me suena marciano. Me temo que no soy yo.

Sin embargo, Del Pino nos remite a varios eruditos y acabamos preguntando a Rafael Utrera, catedrático de la Universidad de Sevilla: «He mirado en los libros que estudian la estancia de los cineastas españoles en Hollywood, pero del asunto no hay la menor referencia. Puestos a elucubrar, es posible que fuera una idea de estos en su relación con los guionistas y realizadores americanos, pero…».

3. Tercera pista: un lojeño despechado vuelve al pueblo del brazo de una exuberante dama. Cuenta una leyenda publicada en los confines de internet que en 1933 vivía en Los Ángeles un lojeño que tenía el corazón roto. Era un hombre desventurado en el amor al que no por hacer las américas le iba la cosa mejor en los asuntos del corazón. Pero una noche de tantas en las que ahogaba su pena en whisky conoció a Harpo, y el hermano más caótico le ofreció un trabajo a su lado.

Su primera tarea fue buscar Sylvania en Europa y el hombre, de nombre Manolo, tuvo la feliz idea de volver a su pueblo, al que acudió del brazo de una despampanante mujer. Puede que la paisana que un día le abandonó se mordiera los puños de rabia.

Esta historia se recoge en un blog y es tan buena que llamamos a su autor. Pero, ¡ay! Todo es falso, salvo alguna cosa, admite. Un lugareño del pueblo refirió cómo su abuelo le contó que un tal Manolo emigró a América… El resto es literatura, pero de la buena. Si non e vero, e ben trovato.

4. Cuarta pista: el experto americano. Robert S. Bader es autor de Four of the Three Musketeers: The Marx Brothers on StageEs un gran conocedor del cine de los hermanos Marx y la clase de persona que podría saber cómo demonios Loja fue Sylvania. Bader fue algo así como la última oportunidad.

Le escribimos un correo electrónico y durante un par de días mantuvo la intriga. Finalmente, esta fue su respuesta: «Estoy seguro de que ni los productores ni las estrellas de Sopa de Ganso tenían ni idea de las localizaciones del stock de fotos que se usaron para reflejar Sylvania. Sopa de Ganso usa varios archivos que no se crearon para la película. Además, Paramount atravesaba dificultades financieras. No tenían posibilidades de buscar una localización en el extranjero para unos quince segundos de película. Mi apuesta es que procede de otra película, probablemente de cine mudo». Según Bader, los hermanos Marx no tenían ni idea de Loja.

Me di por vencido.

*******

—¿Se da cuenta de que nuestro ejército se enfrenta a una derrota? ¿Qué piensa hacer? —pregunta Rufus T. Firefly, líder de Freedonia.

—Ya lo he hecho —responde el espía Chicolino (Chico Marx).

—¿Qué es lo que ha hecho?

—Me he pasado al otro bando.

—Con que al otro bando, ¿eh? ¿Entonces, qué hace aquí?

—Bueno, es que aquí la comida es mejor.

Puede que a algún emigrante granadino se le cayera del bolsillo una foto de Loja y Groucho se enamorara de aquel skyline andalusí. Puede que Val del Omar traficara con fotos de la comarca del poniente Granadino, o que Leo McCarey encargara una foto a algún ayudante, y que este topara con Loja en un oscuro archivo. McCarey rodó Torero a la fuerza (The Kid From Spain) justo antes de Sopa de Ganso. ¿No pudo ocurrir que a Sopa de Ganso llegara material sobrante de Torero a la fuerza?

Sí, probablemente fue así. Esto sí explica cómo Loja fue para siempre Sylvania.

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