
La esperanza solo resulta una fuerza cuando todo es desesperado… La única razón para ser progresista es la tendencia al empeoramiento que hay en todas las cosas.
G. K. Chesterton.
Durante muchos años he tenido fama de optimista entre mis conocidos. Es más, he representado para ellos el prototipo mismo del optimista pur-sang… A mí no ha dejado de sorprenderme este equívoco, porque en mi opinión soy pesimista casi desde que salí de la niñez. Supongo que el malentendido se debe a que no es lo mismo ver un sentimiento, incluso una pasión, por dentro o desde fuera. El rey Lear, por ejemplo, estaba convencido de que sus hijas le adoraban… excepto la dulce Cordelia, capaz de hacerle reproches en público. Pero en realidad lo que sentía Cordelia por él, si no adoración, era sincero afecto, mientras que Gonerilda y Regania solo querían arrinconarle cuanto antes y heredar sus reales privilegios. Aunque quizá tampoco debamos tachar a estas de hipócritas, porque pudiera ser que lo que suele llamarse amor no sea más que una serie estereotipada de demostraciones externas, tal como quería Lear, y que por tanto resulte incompatible con las muestras de lealtad que daba Cordelia. En cambio, la severidad crítica puede ser el amor visto por fuera, irreconocible para Lear en el caso de Cordelia. De modo semejante, quizá lo que llamamos «optimismo» sea un conjunto de gestos y actitudes que correspondan dentro del sujeto a un sentimiento imprevisto, muy diferente. Quizá el pesimismo no sea más que el optimismo visto por dentro. Así creo que ocurre, al menos, en mi caso.
Por lo común, se considera optimista al que hace y pesimista al que no hace. Como yo he sido más bien una persona activa, se me ha tenido por optimista. Pero se ignora así que con frecuencia es el optimismo el que quita las ganas de hacer. Según nuestro Profeta local, los lirios del campo no hilan, ni tejen, ni se toman otras molestias laborales, porque saben que la Providencia divina vela por ellos. No puede haber optimismo teológico más desmesurado, sobre todo si uno no es lirio sino padre de familia con tres hijos a su cargo. Cuando empieza a arder la casa, el optimista espera que el fuego se extinga solo, que lleguen a punto los bomberos o que algún santo sople desde los cielos y apague las llamas. En cambio, el pesimista, convencido de que el fuego va a devorarlo todo y que ninguna ayuda terrena o sobrenatural nos salvará de él, se moviliza a pesar de su pereza, busca agua, da voces de alarma, se descuelga por la ventana, etc. Me dirán ustedes que también puede haber un pesimista quietista, convencido de que Dios o el destino han decretado el incendio y que por tanto es inútil luchar contra él. Pero ¿no es una forma de optimismo, la mayor de todas a mi entender, creer que hay un designio en lo que ocurre, que todo está escrito y ordenado, que por tanto debemos ponernos en manos del Agente cósmico que todo lo decide sin consultar nuestra voluntad?
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Hago memoria y no recuerdo haber jamás conocido a un pesimista. No teníamos tiempo, con muchas probabilidades porque éramos jóvenes, y ahora, ya maduritos, con tanto desmadre a torno e divulgaciones como la suya (excelente, dicho sea de paso)contínuo a no tener tiempo, y, sin embargo, consciente como soy de la fragilidad del planeta y de sus habitantes, de la super población y cómo alimentarla, de la contaminación, de la inevitable futura burbuja financiera, de las radiaciones nocivas de nuestro astro que en cualquier momento nos deja secos, de los meteoritos vagantes, de las injusticias sociales y de género, de los fanatismos, del machismo, las guerras, del racismo, de la crueldad sobre los animales (en especial manera los toros de las corridas) y con la certeza de que pasarán años, talvez siglos para que la albiceleste salga campeón por tercer vez, continuo a ser optimista. Es más fuerte que yo. Es parte íntima de mi ser, por cierto paradojal. Y me permita decirle que creo que usted es un gran escritor optimista que escribe muy bien, y no solo sobre el pesimismo. Muchísimas gracias por la lectura.
Lo acompaño en el comentario sobre el maltrato animal sobre todo en las corridas de toros! jamas desde que naci entendi como algun ser racional puede disfrutar de semejante e injusta tortura!
Razones para el optimismo https://dametresminutos.wordpress.com/2015/10/17/razones-para-el-optimismo/
El pesimista es un optimista bien informado. Gracias por sus escritos, Fernando. Es un placer leerle. Un lujo.
Excelente artículo
Impresionante Fernando. Hacía mucho que no leía un artículo con tanto placer estético.
Brillante artículo.
Me gustó mucho la cita: «la severidad crítica puede ser el amor visto por fuera».
Y subscribo también el resto de reflexiones.
Indagaré más sobre esta temática que me fascina.
Gracias.
Eche de menos a Philip Mainländer en el artículo.
Hubo un tiempo en que casi cualquier cosa que escribiera Savater merecía la pena ser leída. Ingenioso. Aire fresco. Hace tiempo que no es así. Este artículo, por ejemplo, es una expansión del dicho de Horkheimer «pesimista teórico, optimista práctico».
«Sic transit gloria mundi».
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