
Este artículo fue publicado originalmente en nuestra revista Jot Down Smart número 9.
Un libro es un amo, un esclavo, un amante. Las palabras que alineamos son otras tantas alegrías, dolores, orgasmos y latigazos. Annick Foucault, El ama.
«¡Suerte que esta novela resulta erótica sin recurrir a eso de las Cincuenta sombras de atar o pegar!». Me disponía a dar una charla sobre literatura erótica en la biblioteca de Collserola tomando como punto de partida PlayRoom, primera novela de Patricia Muñiz, hasta que otro de los ponentes mencionó al memo de Grey. Pensé que todo estaba perdido. Hasta ese día había intentado contemporizar con las Cincuenta sombras, créanme. Buscaba el lado positivo del fenómeno: el mommy porn como acercamiento al erotismo de un grupo tradicionalmente excluido, el sadomasoquismo mal retratado pero al menos despertando un interés matizable… Pero ya basta. El SM es un arte sexual que ha acompañado a la humanidad desde hace siglos con diferentes nombres y disfraces, antes incluso de Sade y Masoch (¡hay flagelación erótica en una tumba etrusca del siglo V a. C.!). Apena ver toda esa sutileza asociada a los polvos sosainas de un millonario con aires de concejal marbellí y una acelga pusilánime.
Las novelas que han acercado el sadomasoquismo al gran público son basura machista radioactiva, repleta de tópicos insensatos y psicología majadera de barra de bar. Nacieron como una fan fiction erótica de Crepúsculo que sustituyó al vampiro por un millonario, en una graciosa metáfora involuntariamente honesta. Grey es un papanatas celoso, controlador y antipático, un pobre niño rico con más traumas que Bruce Wayne y peor gusto para las mujeres. Porque su víctima es una versión necia de Amélie, que ya es decir, con el voltaje erótico de una pila sulfatada. Es inevitable compadecerse de ella, sin embargo, porque Grey es un acosador de manual: rastrea a su presa a través de ordenador y móvil, busca aislarla siempre que puede y empieza a menudo sus sesioncillas sadomaso enfadado o alterado, justificándose en su versión retorcida del SM. E. L. James ha profanado algo muy querido para mí.
Pero incluso eso se lo hubiera perdonado si sus novelas hubieran mostrado más valor al adentrarse en el exceso. La literatura erótica no tiene por qué ser sensata ni describir prácticas reales, puede optar por la caricatura o el desenfreno sadiano. Pero la pegajosa ñoñería de las Sombras hace que no funcione ni como imaginación desbocada ni como iniciación al BDSM auténtico. Permítanme algunas recomendaciones literarias que triunfan allí donde las Sombras fracasan.
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Creo que está equivocado. Millones de mujeres lectoras lo demuestran. Ellas quieren Grey, por mucho que el libro sea una basura, él un millonario papanatas y ella una acelga.
Quieren un millonario papanatas que le pague los vicio a la acelga, o es que usted no es de aquí? Si él no fuera millonario o ella fuera una supermodelo, el libro no hubiera pasada de las mil copias.
Luego ya conocemos a sus lectoras. Lo interesante de este artículo es conocerle a usted ;)
No puedo estar más de acuerdo con Usted en que los libros dos y tres de las Sombras, se los podían haber ahorrado. En cambio, creo que el primero tiene un buen punto de partida, para todos aquellos que no practicantes del BDSM y que realmente ni ganas ni intención que tienen.
Lo que realmente están buscando es una disculpa para salir de esa monotonia que tanto gusta denostar a los Puristas denominándolo como «Vainilla». Sinceramente, no creo que E. L. James intentase hacer un manual BDSM para practicantes… ni si quiera para iniciarse. Imagino… y esto ya es mucho imaginar por mi parte, que su intención ha sido hacer una novela chispeante, donde se tumben mitos y leyendas… y en estos días que corren que sepas que porque te den un azote no tienes por qué correr a la comisaría mas cercana a interponer una denuncia de malos tratos… creo que ayuda más de lo que destruye.
De qué nos quejamos… por fin un país como España se ha unido para leer un bodrio de libro… pero se ha leído algo más que el As y el Marca… o el Hola y el Sálvame. Se incrementó a lo bestia el consumo de juguetes eróticos, la lencería picantona masculina y femenina y muchas personas abrieron y compartieron con sus parejas deseos que de otro modo no lo hubiesen hecho.
Que las Sombras no retratan ni por asombro el mundo BDSM?? Adiós gracias!!! Si los «profesionales» tienen los problemas que tienen… como para que los «neófitos» entrasen a pecho descubierto.
Por cierto… no seamos muy hipócritas… que a rebufo de las Sombras… el «mundo» BDSM, al menos el nacional… se ha llenado de Domis y sumis… pero sobre todo de CiberDomis y cibersumis que no se van a ver en persona en la vida… ni intención que tienen. Al menos, los «vainillas» lo quieren para praticar en vivo y en directo.
Por otro lado… gracias por las recomendaciones literarias… algunas ya las he disfrutado y otras las he echado de menos…
Por un mundo lleno de Seguridad, Sensato y Consensuado… pero sobre todo… Tolerante
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