
Chicas neumáticas y una pelota de playa
Dan O’Bannon decidió meterse en el mundo del cine mientras ojeaba, a finales de los años sesenta, un número de Playboy. El chico de veintiún años ya había «desgastado los desplegables, por lo que tocaba meterse con el texto», y en aquellas páginas, entre pezones tiesos y vellos rizados, descubrió que un lector había escrito al magazine cultural inquiriendo sobre las mejores escuelas de cine del país, obteniendo como respuesta un listado de los centros con mayor renombre. A O’Bannon, un fanático de la ciencia ficción que había estado saltando entre universidades sin saber realmente a qué dedicar su vida, aquello le iluminó una bombilla en la sesera y le animó a abandonar la carrera de Psicología que estaba cursando para solicitar plaza en una de las escuelas mentadas. «Pensé “Espera un momento, si yo no quiero ser psicólogo”. Daba cierto miedo porque sabía que era imposible, pero al mismo tiempo era lo único que yo quería hacer para ganarme la vida». O’Bannon acabó estudiando cine en la Universidad del Sur de California, una etapa que calificaba como «frustrante y solitaria» pero que propició que entablase amistad con John Carpenter, otra mente inquieta que gravitaba por mundos fantásticos, y su futuro cómplice para viajar al espacio. El chico aún no lo sabía pero esos fueron los preliminares para la gestación de un huevo, uno de xenomorfo.
O’Bannon y Carpenter se aliaron para gestar su propia película: Dark Star, una producción de cuarenta y cinco minutos de duración que se expandieron hasta alcanzar el tamaño de un largometraje cuando comenzó a llamar la atención de la gente. «Teníamos la película estudiantil más impresionante del mundo y se convirtió en la película profesional menos impresionante del mundo» explicaría O’Bannon. La versión definitiva se estrenó en cines en 1975 con un guion firmado a medias entre Carpenter y O’Bannon, y con el primero al timón de la dirección y la música mientras el segundo interpretaba un papel en la trama y se hacía cargo de la edición del metraje. Dark Star era una comedia de ciencia ficción que Carpenter definía como «Esperando a Godot pero en el espacio exterior», con astronautas hippies que surfeaban el cosmos y bombas parlanchinas amigas de filosofar. También fue el lugar donde se presentó en escena el papá imposible de Alien: un extraterrestre, que se paseaba por la nave de los protagonistas haciendo el ganso, con pinta de pelota de playa mal pintada con un par de garras. En la práctica era exactamente eso, un balón playero tuneado, porque el presupuesto no les daba para más.
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Muchas gracias por el artículo Diego, muy disfrutable.
Mítica película que vi de juvenil, cuando debe verse para que quedes bien marcadito jeje, desde entonces nunca es mal momento para sumergirse en ella, recordándola, comentándola o leyendo un buen artículo sobre ella, opciones que alimentan las ganas de volver a verla de nuevo.
Saludos
Muy interesante el artículo, Diego.
Es increíble el maratón interminable que supone pasar de una idea a hacer una película. Así se entiende la cantidad proyectos que no salen, donde a cada etapa la probabilidad de cancelación es muy alta.
Alien es una película que ha envejecido de maravilla en todos los aspectos, muchos ya comentados en el artículo (el diseño es maravilloso), y otros en los que fue muy adelantado a su tiempo, como en la personalidad de la tripulación, y sobre todo en su protagonista, Ripley, el molde y espejo en el que se miran todas las heroínas de acción posteriores
.
Merecido homenaje para esta mítica película. Gracias!
Desde 1979 me estoy preguntando donde estaban los famosos siete pasajeros, porque en la película el único que no es TRIPULANTE del remolcador USCSS Nostromo es el gato Jonesy, tal vez el creativo que hizo el slogan (solo para España) no sabía distinguir…
Evidentemente el alien tampoco es un pasajero (¿el famoso octavo?) porque no se ha pagado un pasaje, en todo caso sería un polizón.
Pedazo currada de artículo! Como curiosidad y por aportar:
La «…historia que había estado rumiando O’Bannon donde un puñado de gremlins…se colaban en…un bombardero B-17 durante la Segunda Guerra Mundial» podemos encontrarla con ligeras variaciones en la película de animación «Heavy Metal» (1981) rubricada por el propio Dan O’bannon. Es mi segmento favorito de siempre.
Qué historia dentro de la historia! Excelente y gracias.
Obra maestra. Debió de quedarse en esa primera entrega y el alien seguir siendo un misterio.
¿Por qué nunca le dan crédito a la película de Roger Corman «Planeta Sangriento», aunque yo la recuerdo llamada «El Embajador», (Queen of Blood)? Toda la trama, los decorados, y… ¡los huevos!
Fantástico artículo. Una pequeña errata tipográfica: aparece «Catwright» en dos ocasiones.
Qué grato leer «tronco» de artículo. Una película que mezcla varios géneros, pero donde el horror es muy bien manejado. La vi a mis 16 años, y se quedó en mi retina para siempre. De esas lamentablemente ya no se hacen, o no hay la imaginación necesaria.
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