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Egan Bernal reina en el caos: sobre el Tour de Francia 2019

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Egan Bernal a su paso por el  Arco de Triunfo  de París en el Tour de Francia 2019. Fotografía: Franck Faugère / Cordon.

El 28 de julio de 1985 Bernard Hinault triunfa en París. Es su quinta victoria, iguala a Jacques Anquetil y Eddy Merckx. Los franceses habían ganado nueve de los últimos once Tours, e Hinault representaba, sin duda, la creación más perfecta de todas. Un dato: su peor puesto en una gran vuelta fue el segundo de la Grande Boucle 86, detrás de Lemond (queda al margen una retirada en 1980). Dos veces pasó por la Vuelta a España y tres por el Giro de Italia. Otras tantas victorias.

Julian Alaphilippe tiene veintisiete años. Su mejor clasificación en una carrera de tres semanas era, hasta hace unos días, el 33º del Tour 2018. Con su edad Hinault había ganado las tres grandes, el Mundial, Lieja y Roubaix.

Durante muchas etapas la pregunta pende sobre el Tour. ¿Podrá Julian Alaphilippe, un advenedizo, terminar con la sequía? El picante, el punto épico, porque a todo el mundo le gusta ver al débil defenderse, minimizar las pérdidas, lanzarse a lo loco para recuperar bajando los segundos que le gotean cuesta arriba. Al final no pudo ser, y ni él ni Pinot lograron derribar la puerta, que lleva casi un cuarto de siglo cerrada. 

Visto en perspectiva quizá sea justo. Si a Fignon le sobraron ocho segundos…

Pero, ¿dónde están los favoritos?

El Tour empezó como suelen hacerlo últimamente las carreras ciclistas: con más dudas que certezas. La ausencia de un gran favorito oscilaba sobre un recorrido anómalo, con pocos kilómetros contrarreloj y etapas de montaña que no hace tanto se hubiesen considerado indignas de esta carrera. 

Sobre lo segundo no hay más que decir, me temo. El mantra de mantener artificialmente una emoción ficticia parece haber llegado para quedarse. Al final todo son modas, y dentro de unos años (presumiblemente) se volverá a premiar el fondo, que es lo que hizo del Tour de Francia el mito que hoy conocemos. Recuerdos que se están perdiendo como lágrimas en la lluvia (un abrazo, Rutger).

Lo otro viene provocado por las lesiones. La primera, cronológicamente hablando, llegó en el Giro de Italia, con Tom Dumoulin cayéndose y llenando su rodilla sangrante de piedrecitas que un mes después seguían ahí. Una deficiente cura inicial, una articulación que no mejora, que parece calabaza de otoño. Dumoulin debe renunciar al Tour de Francia. Su enojo fue tan grande que seguramente acabe abandonando el equipo.

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8 comentarios

  1. Lo del Movistar en este Tour es como para estudiarlo en las escuelas de estrategias. Como ejemplo a no seguir.

    Una cosa es que vayas sin un líder claro y otra que tengas a tres tíos que vayan por libre. La última etapa que ganó Nibali era para Landa, pero ni a Valverde ni a Quintana les salió de los huevos trabajar para ayudarle a cazarlo.
    Y el día que Quintana gana poner a Soler a tirar de los perseguidores con el objetivo ¿de?. Porque si era para descolgar a Alaphilipe lo único que consiguieron fue llevarlo en volandas hacia arriba y que Quintana no se metiera en la lucha por la general.

    Sí, ganaron la clasificación por equipos. Ignoro si tiene un premio económico interesante, pero la clasificación por equipos a nivel mediático es insignificante. Se recuerda el pódium, incluso se recuerda a quien quede cuarto o quinto, pero al equipo ganador no lo recuerda nadie.

    • Totalmente de acuerdo excepto con que la penúltima etapa era de Landa… era de Valverde… al ritmo al que iban los favoritos, sólo 59 km de etapa y 3 hombres más Valverde en el grupo principal… a tirar todos por Valverde, que era el más rápido de los que había en ese grupo (así llegó al final, que recortó en un km 25 segundos a Nibali).
      Sobre el día que Soler se carga 3 minutos de ventaja el solito de la escapada en la que va Quintana (Soler, Amador y un poquito peor, pero también muy bien, Verona, lo mejor de Movistar en el Tour, con mucha diferencia) tengo una teoría totalmente conspiranoica y sin sustento probatorio: fue orden de Unzue, Valverde y Landa, apoyada por el resto del equipo, que deben de estar bastante hartos de tirar, trabajar y hacer de todo para que luego Nairo patalee, no ataque, se quede, no tire por sus compañeros… se hartaron y dijeron que no, que se acabó el trabajar para ese tío, con los Pirineos que nos ha dado (no ataca cuando toca, no avisa de que va mal, no tira de Landa cuando llega a su escapada).
      Dos cosas de ciencia ficción que me planteo:
      1. ¿Cómo le iría a un corredor con el carácter y la garra de Landa si tuviera la colocación y el talento natural de Nairo para moverse en el pelotón? Ves a Nairo sin fuerza, sin ganas, sin nada, pero moverse en el pelotón en una etapa llana (olvidemos el minuto de la etapa anterior a los Alpes, ya estaba fuera de clasificiación), coger siempre sitio bien, bajar bien… y luego ves a Landa, al que alguien le tiene que enseñar a moverse.
      2. ¿Unzue tiene que ser el que dirija el equipo en el tour con Arrieta? ¿En serio? Táctica de Movistar en el Tour: sin pies ni cabeza, sin hablar, sin nada… ¿Por qué no Txente y Sciandri? En el Giro, chapeau al equipo y a ellos dos por la táctica y cómo llevar un doble liderato. Aunque lo mismo también tiene que ver que Nairo es un problema enquistado en Movistar los últimos tres años, que Valverde sigue empeñado en hacer un buen Tour y no centrarse en ganar etapas y que Landa pide y exige, pero luego no da al equipo en proporción.
      Conclusión, un equipazo con los gregarios y un mal liderato en corredores y directores. Y un vaticinio: o a Soler le dan galones, o se puede hartar y hartarse, ¡qué tío! Tenemos ciclista para años (y a Amador que le paguen bien, que ha corrido por él, por Oliveira y por Erviti en este Tour (sí, se conoce que Erviti estaba allí…)

  2. Urs Zimmerman

    Bueno, bueno, bueno, que demarraje

    Es lo que decimos, Pedro, que duro es este deporte

  3. (…) «casi un cuarto de siglo» (…) Eso son 25 años y ya va para 35 que un francés no gana el Tour. Buen artículo.

  4. Juan Luis R

    Estupenda crónica, como siempre, y con final abrupto, como corresponde a lo que ha sido el Tour de este año.

  5. Magnífica crónica, aunque nada de acuerdo con que se minimice la hazaña de Don Alejandro Valverde.

  6. Buena y simpática crónica

  7. Como que un cuarto de siglo cerrada la puerta. Son 34 años sin que un francés gane el Tour, desde que en 1985 lo lograra el gran Hinault. Ergo será un terceio de siglo cerrada

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