¿Cuál era la mejor serie de adolescentes?

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Funciona como el principio de Arquímedes. Cuanto más rechazaba alguien en los noventa las series de adolescentes por considerarlas pueriles y estúpidas, con la misma fuerza las reivindica ahora un cuarto de siglo después vendiendo un pasado edénico que nunca existió. La realidad era que no había muchos canales, no teníamos con qué rellenar las horas y nos tragábamos lo que nos echasen porque éramos unos vagos y no nos movíamos de la posición horizontal sobre el sofá. 

De tener la oferta audiovisual del presente siglo, que tiende a infinito, difícilmente íbamos a habernos tragado series de adolescentes estadounidenses con risas enlatadas, pero eso no quiere decir que nos lo pasáramos mal viéndolas. La fórmula de amor y chicle, unas veces mejor que otras, siempre ha funcionado. Todos nos hemos inyectado intravenosa la toxicidad del amor romántico con sumo placer y hemos asistido atónitos a cómo vestían los sujetos transoceánicos, entre otras hazañas y gestas que asombran a esos pueblos y aquí invitan a mofa. Determinemos, pues, cuál de estas series marcó más nuestras vidas eligiendo entre las propuestas o añadiendo las que faltan en los comentarios. 

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Salvados por la campana

Quintaesencia de la serie de adolescentes noventera. Sobre todo a raíz de la publicación de las memorias de Dustin Diamond, Screech, Behind the Bell, donde comentaba con detalle y nombres y apellidos con quién había que acostarse para conseguir papeles en esas productoras hollywoodienses, enumeraba sus patéticas hazañas sexuales con los extras y revelaba episodios más oscuros y punibles por la ley. La serie, en cambio, giraba en torno a la rivalidad entre dos universos, el representado por Zack Morris, presumidos anglosajones rubios ufanos casquivanos, y el de A. C. Slater, musculado irascible de minoría étnica con encantadores hoyuelos, con Screech de alivio cómico a lo personaje de Big Bang Theory. En cuanto a las chicas, Kelly era una animadora, la más bella, la más deseada, y tenía al lado a Jessie, brillante estudiante feminista, pero que ocupaba un segundo plano. Las acompañaba a ambas en tercer plano Lisa, frívola y cotilla, de raza negra. Era muy complicado que las travesuras y luxaciones sentimentales de estos personajes te afectasen lo más mínimo, no nos hubiera importado ver a cualquiera de ellos morir por una bacteria comecarne en los capítulos playeros, pero ahí estuvimos, fieles televidentes.


Sensación de vivir

Mucho más interesante era la obra del genio Aaron Spelling. Contaba la historia de la llegada a California de dos hermanitos polluelos de Minnesota. Allí se encuentran con Dylan, un chaval alcohólico, Kelly, una chavala cuya madre era cocainómana y ella también lo logra, David, adicto a las pastillas, y otros juguetes rotos propios de la clase alta angelina. No podía sernos ajena una serie donde jóvenes emprendedores emprenden poniendo bares y pubs y a lo más lejos que llegan es a abrir un periódico con la ayuda del papuchi millonario de Steve. Tampoco era sorprendente que Brandon, el protagonista masculino, se enrollase con decenas de tías, menos con una, la que más estaba enamorada de él, Andrea, y que precisamente destacaba por su inteligencia. Con esos mimbres solo daba para una entrañable amistad. También fue muy interesante la aparición de Valerie, que venía de ser Kelly en Salvados por la campana, pero aquí había pasado por el quirófano. Una de las mejores malas malísimas que se recuerdan. 


California Dreams

Contraataque brutal de Peter Engel, productor de Salvados por la campana. Durante los años ochenta, se produjo en Estados Unidos un fenómeno migratorio. Los jóvenes huían de empleos mal pagados en el interior con la intención de hacerse millonarios en Los Ángeles en el mundo del espectáculo. Subrayemos «con la inteción», porque luego la realidad difería mucho de sus sueños. Esa es una de las causas de la profusión de grupos de música de calidad dudosa en dicha ciudad y de ejércitos de aspirantes a actores y actrices que se quedaron en el camino. Explotando ese anhelo, California Dreams contaba las aventuras de unos chavales que habían montado un grupo. El punto fuerte estaba en Jake, el guitarrista. Era como si Dylan tocase la guitarra y era lo que le faltaba a Salvados por la campana, un rebelde de cuero con un corazón de oro y dos kilos de gomina. 


Los Rompecorazones

Claro que Jake no tenía nada que hacer al lado del puto dios de las series de adolescentes de los noventa, Drazic, en Los Rompecorazones. Buenorro de buenorros, aparecía el chaval en una serie que encima tenía un guion que no apelaba al mínimo común denominador intelectual de su público. Localizada en Sidney, muchas de las tramas trataban la situación de marginalidad de la juventud, con padres alcohólicos y tal, como en Sensación de vivir, pero sin comedia involuntaria. Se podría decir que era un compendio de problemas sociales desgranados y analizados a través de cada personaje. Como españoles, asistíamos atónitos a que chavales que apenas habían cumplido los dieciocho años viviesen ya solos y tuviesen sus curritos.  


Parker Lewis nunca pierde

Antes de que las cadenas autonómicas fuesen convertidas en ridículos altavoces de los gobiernos locales, tuvieron una gran oferta de calidad. Parker Lewis nunca pierde era una de esas sorpresas. Con un tono histriónico y surrealista, con encuadres imposibles, Parker intentaba siempre llevar adelante sus planes utilizando el coco en delirantes estrategias. La puesta en escena tenía un punto de cartoon o cómic que hacía imposible compararla con nada. No obstante, el personaje nerd, el que no hubiera desentonado en Big Bang Theory, estaba al servicio del protagonista guapo, triunfador y más popular del insti; era su lacayo. Pero era el más original, el nerd, ya que, cual personaje de Bruguera, de su abrigo se sacaba los objetos que le daba la gana, algunos impensables. También hubo un gran personaje femenino, la señorita Musso, una supervillana maravillosa por sus cabreos y pérdida de papeles y su relación con el gótico del instituto, que era el malo malísimo. 


El Príncipe de Bel Air

En un contexto más familiar, El Príncipe de Bel Air también podía considerarse una serie para adolescentes y niños por la identificación del espectador con el personaje interpretado por Will Smith. Pudiera ser que alguien se sintiera identificado con Carlton, pero su situación actual igual es delicada. La sitcom tenía enjundia y crítica. Presentaba a una familia afroamericana que había prosperado y eso le llevaba a votar republicano y adoptar gustos de blancos, como la pasión de Carlton por Tom Jones. Will había terminado ahí medio adoptado porque en su barrio, no del mismo nivel, se estaba descarriando. El planteamiento tenía enjundia, tanta como lo que hubo entre bastidores. Un día de repente la tía Vivian lucía otro aspecto totalmente diferente, pero todos actuaban con normalidad. Janet Hubert fue sustituida por Daphne Maxwell Reid. El motivo: Janet se quedó embarazada. Una cláusula de su contrato no lo permitía y Will Smith hizo mucho, desde entonces, por quitársela del medio. ¿Está bien despedir embarazadas, aunque sea en el mundo del espectáculo? Es un debate que sigue de actualidad. 


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28 comentarios

  1. Nada más leer el título, pensé: «pardillos, se van a olvidar de los rompecorazones antípodas».

    Gracias por otra (van unas cuantas) lección de humildad y por quitar la máscara de buenista al amigo de Paul Motorcycles.

  2. Maestro Ciruela

    De las aquí expuestas , «Parker Lewis can’t loose», por supuesto. Y por poco no entra por fechas, ya que es posterior, «Malcom in the middle» del 2000 en adelante. Si hablamos de series con adolescentes, para mí no hay dudas.

  3. Blackfoot

    Interesante encuesta pero me gustaría matizar un par de detalles.

    En primer lugar, es ya sabido de sobra que «Behind the Bell» es un fraude sin el menor atisbo de veracidad. Una editorial prometió a Dustin Diamond (que si bien no es precisamente un personaje ejemplar, tampoco es tan mezquino como nos intentan vender), entrevistarle durante varios meses para, con la ayuda de un escritor fantasma, publicar sus memorias. Y ese escritor fantasma apareció en casa de Dustin, encendió la grabadora y lo entrevistó durante noventa minutos. Él pensó que esa sería la primera de un centenar de entrevistas más, y cual fue su sorpresa cuando al mes aparece «Behind the Bell», repleto de historias inventadas a partir de las escasas declaraciones ante aquella grabadora. Por ejemplo, hay un abismo entre las supuestas orgías que se celebraban entre bambalinas, a un comentario como «¿Si hubo romances entre los actores de la serie? Bueno, qué puedo decirte, adolescentes, hormonas, ya sabes». Entre insinuar que pudo haber algún rollo teenager entre ellos a convertirlo en tríos entre Mark-Paul Gosselaar, Tiffani Amber Thiessen y el productor de la serie dentro del despacho de éste último hay un abismo. Me recuerda a la falsa historia sobre el recientemente fallecido Max Wright (ALF) que aún siguen dando por buena en muchas páginas carroñeras en sus clásicas secciones «Qué fue de».

    Por otro lado, el despido de Janet Hubert tampoco se produjo por ese motivo. Es cierto que se quedó embarazada y de hecho usaron su embarazo real para adaptarlo a la trama de la serie (también hicieron lo mismo con Lisa Kudrow en Friends). El verdadero problema fue que era una tipa insoportable e irritante a la que todos odiaban, se llevaba mal con absolutamente todo el mundo y su despido se produjo precisamente por eso, porque no la soportaban más. De ahí que ella luego publicase un libro -esta vez real- soltando basura a diestro y siniestro contra sus ex-compañeros, especialmente cómo no, Will Smith. Hace unos años, intentó una tregua y de repente empezó a hablar bien de sus antiguos colegas, pero entonces, se produjo una reunión del elenco de la serie y la invitada fue su reemplazo como tía Vivian, lo cual reveló nuevamente su auténtica personalidad y contraatacó con más basura, solo que ya nadie le hace ni puto caso.

    Y si, soy un «experto» en comedias horteras de los ochenta/noventa, aún las veo a menudo :-) A ver cuando alguien se curra en Jot Down un artículo sobre una de las diez mejors sitcoms de la historia: «Primos Lejanos».

    • Madre mía, creo q es mejor q te dejen escribir a ti el artículo directamente, se te ve muy versado en el tema

      • Blackfoot

        La verdad es que no es algo que me haga sentir orgulloso, pero qué diantres, cada cual tiene sus vicios y el mío -entre otros-, son las sitcoms horteras de esos tiempos :-D

    • Primo Larry

      Apoyo tu moción sobre Primos Lejanos. Creo que nunca me he reído tanto con una telecomedia. En mi casa teníamos gustos dispares sobre televisión, pero con esa estábamos todos como un reloj delante de la tele.

    • Alvaro Corazón Rural

      Wow, muchas gracias por el comentario

      • Blackfoot

        Alvaro, perdona que siempre tenga que ser el tocacojones que apuntille los pequeños detalles, pero ya ves que no lo hago con mala idea sino para aportar mi granito de arena, me encantan tus artículos y entrevistas, siempre los espero como agua de mayo.

        PD: Primo Larry, olé tú, ¡otro que se apunta a la causa! Esa serie merecería ser más reivindicada. El problema es que aunque la primera temporada data de 1986, aquí no empezó a emitirse hasta la llegada de las privadas y siempre con horarios cambiantes. Al igual que con Frasier, la gente apenas recuerda capítulos de las dos primeras temporadas debido a lo maltratadas que fueron por los encargados de programarlas y no tienen el prestigio en España del que sí gozan en otros países, por eso creo que merecen un buen dossier para honrarlas como se merecen. Señor Alvaro, hágalo vd.hombre :-D

  4. «Salvados por la campana» era kitch ya en su época. Los diálogos y tramas eran malos de cojones. «Parker Lewis» tenía gracia, calidad y originalidad. ‘Sensación de vivir» era un folletín infumable solo apto para adolescentes con las hormonas por las nubes (yo entre ellos en aquellos tiempos; hasta Tori Spelling me parecía guapa…). «El príncipe de Bel-Air» la mejor sin duda. Will Smith dándolo todo y unos secundarios de lujo (Carlton, Jazz, Vivian, Hillary, Tío Phil, Jeffrey…)

  5. Blackfoot

    Y por cierto, antes olvidé comentar otro detalle con el que no podría estar más de acuerdo con el redactor. Concretamente la frase acerca de «Saved by the Bell»: «No nos hubiera importado ver a cualquiera de ellos morir por una bacteria comecarne en los capítulos playeros».

    Esos capítulos son horrendos y desperdiciaron con ellos prácticamente la tercera temporada (si no recuerdo mal). Realmente esa serie solo es tal en las dos primeras temporadas, con todo el elenco al completo y las clásicas tramas cómicas de un puñado de adolescentes en un instituto. A partir de la tercera la cosa empieza a caer en picado. Primero por culpa de esos capítulos playeros que ocupan casi toda la temporada y son un leñazo insoportable (lo he intentado pero aparte de en su emisión original en España donde no quedaba más remedio que tragártelos, no he podido volver a verlos enteros).

    Y luego ya para la cuarta temporada, comienza el caos. Kelly y Jessie desaparecen de las tramas sin explicación alguna (brevemente se menciona que están muy ocupadas estudiando para los exámenes de graduación -toma deus ex machina tamaño king size-) ya que las actrices querían abandonar la serie y pactaron aparecer solo en unos pocos capítulos (entre ellos lógicamente, el de la graduación). Para reemplazar ese hueco, aparece de la nada una chica motera que pronto se une a la reducida pandilla (Tori) la cual desaparece sin más cuando Jessie y Kelly reaparecen fugazmente.

    ¿Y qué decir de Violet, la novia nerd de Screech interpretada por Tori Spelling?). Aparece en la temporada 2 por vez primera y de ahí en adelante se debe producir algún tipo de amnesia temporal entre los protagonistas de la serie, ya que la mayor parte del tiempo, Screech vuelve a ser un nerd soltero que sigue sin comerse nada con su adorada Lisa y nadie recuerda que ya tiene novia. Y entonces de repente, Violet reaparece por las buenas sin motivo alguno como la novia de Screech y aquí no ha pasado nada oiga, aunque durante los quince capítulos anteriores nadie la haya mencionado, como si jamás se hubiesen conocido. Esos guiones llenos de agujeros y parches cutres para cubrir cualquier eventualidad, serían impensables hoy en día en la era Netflix, pero creo que a causa de ello, seguimos teniéndole cariño a esos engendros ochenteros/noventeros (aah, esos marcos rosas cuando se supone que un personaje está teniendo un recuerdo o ensoñación)…

    Insisto, a ver cuando alguien se curra un buen dossier sobre Primos Lejanos y Frasier, que antes olvidé mencionarla, la mejor sitcom de la historia y que jamás quedará desfasada e infinitamente superior a la serie de donde surgió, la hoy en dia trasnochadísima Cheers.

    • Primos lejanos no es de adolescentes, aunque tenga el mismo target que el Príncipe de Bel-Air. Más sangrante me parece haber dejado fuera Cosas de Casa.

      • Blackfoot

        Lo de Primos Lejanos y Frasier lo decía como artículos aparte aunque no tengan nada que ver con éste. Si hay una web que podría rendirle un homenaje estupendo a esas dos series, sería Jot Down. Opino lo mismo, ayer no caí pero «Cosas de Casa» debería haber sido incluída. Curiosamente, es un spin off de «Primos Lejanos» aunque poca gente lo sabe.

        • Si, yo también pensé en Cosas de Casa (Steve Urkel y Sceech no dejan de ser el mismo arquetipo no?) o incluso Blooson como series destinadas a un público adolescente. En Galicia había tb una serie francesa q se llamaba Primeiros Bicos (primeros besos) q estaba claramente destinada a un público teenager.
          Melrose please era la version un poco más adulta de Sensación de Vivir y aunq su público objetivo era adulto la realidad es q lo veían todos los adolescentes.

          • Blackfoot

            Es cierto, de hecho cuando se solía hablar de nerds televisivos antes de la llegada de los para mí insoportables personajes de Big Bang Theory, siempre mencionan juntos a Screech y Urkel. Vienen a ser muy similares.

  6. Y qué pasa con Aquellos maravillosos años??

    • Gran serie, podría incluirse desde luego, pero es un poco como si ponemos en el mismo nivel «Cuéntame» con «Al salir de clase» o «Compañeros»

  7. Jahiime

    Me acuerdo de que entre los ’80 y ’90 hubo una serie llamada ‘Colegio Degrassi» y que me tragaba siempre.

    • pandiko

      Serie canadiense creo recordar. Era tan realista que hasta los personajes tenían acné y ademas no eran tan “atractivos” como en las series yankees.

      • María

        Sí, en Degrass, muy anterior a las demás, eran adolescentes de verdad. Yo era muy niña y recuerdo perfectamente su hoda a la diversidad (que aquí no existía) y cómo lloré cuando una de las protagonistas se quedó embarazada pues no sabía ni entendía el por qué. También como esa chica que tenía un bebé respetaba a otra que abortaba. Por supuesto seguirla era muy complicado porque pasaba del sábado a la mañana a las tardes entre semana….

  8. Grego

    Recuerdo una serie de principios de los 80 titulada «el gran héroe americano».
    Para mí fue el primer ejemplo de lo que era un antihéroe, el cual era tan patético como tal, que al final resultaba simpático y entrañable. Conseguía que te sintieras identificado con el personaje y lo apreciabas más por sus defectos que por sus superpoderes. Tal y como nos pasa con algunos de los mortales de a pie

  9. Los que eramos adolescentes en esa época, no podemos renegar de ella. Aunque ahora nos parezca poco menos que basura, supongo que nuestro escaso criterio y los personajes y situaciones en las que nos podíamos ver reflejados hacían que viéramos dichas series.
    Creo que hay que diferenciar dos cosas: las que se suponen que eran de humor y las más dramáticas o realistas.
    El principe de Bel Air, Malcom in the Middle o Parker Lewis eran muy graciosas y, en algunos casos, bastante destroyers…

    Y luego la de Sensación de Vivir, que era un culebrón realmente, pero que como bien indica el artículo, era una serie que sabía como engancharte y tocaba temas que te podían afectar y empatizabas con ello. Del resto sólo conozco Salvados por la campana, que era muy suavecita pero podía tener su gracia también.

    De todas formas, lo que bien reseña el artículo es que en esa época, al no haber tanta oferta televisiva, te tragabas cualquier cosa: desde el Precio Justo de Joaquín Prat a los programas de Milá o Hermida o Los Caballeros del Zodiaco, Bola de Dragón y yo qué sé que más…

  10. capitansevilla

    Os dejo otra que tampoco estaba mal:

    Weird Science (o la mujer explosiva), de dos frikis que se construían una novia pivón por ordenador

  11. Tergiversador de Enredos

    Para mí, el Príncipe es el Rey.

  12. Os olvidáis de Dawson Crece. Y me parece un olvido imperdonable.

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