¿Cuál es el mejor villano clásico de Disney?

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Lo de Disney da bastante pena en la actualidad. El otrora fantástico mundo de colores ha pasado de albergar una fábrica de magia y clásicos animados instantáneos a convertirse en una maquinaria de reciclaje a granel. Porque hoy en día, la agenda de trabajo de la compañía se basa exclusivamente en agarrar sus largometrajes animados más míticos para convertirlos en films de imagen real. Producciones que generan taquillazos atrapando a nuevos infantes, con las bestiales campañas publicitarias de una compañía capaz de comprarlo todo, al mismo tiempo que arrastran a las salas a un público adulto que tiene curiosidad por saber qué coño han hecho con aquellos clásicos que mamaron de niños. Lo triste es que todos estos remakes en formato live-action tienden a ser mucho más huecos y carentes de alma de lo que deberían, sombras de películas mejores.

Vale, aceptamos que La cenicienta de Kenneth Brannagh, El libro de la selva de Jon Favreau y Peter y el dragón de David Lowery salieron majas. Pero por otro lado, Dumbo, La bella y la bestia o El rey león han sido fotocopias anodinas y desaboridas de las originales. Y con Maléfica se intentó reinventar un personaje legendario, pero único verdaderamente afilado del film no fue el ingenio de su trama, sino los pómulos de Angelina Jolie. En el caso de aquellas dos entregas del universo de Alicia en el país de las maravillas la sentencia es tajante: están consideradas popularmente como fabulosas colonoscopias en CGI.

Disney no se va a detener, porque estos remakes se han convertido en máquinas de fabricar toneladas insultantes de pasta. Y lo peor de todo es que por el camino, además de destrozar los diseños originales, están enterrando uno de los mayores pilares de la compañía: sus villanos: el Aladdín de Guy Ritchie es un buen ejemplo de ello, una película que ha convertido en insípido a un antagonista tan legendario y cabrón como Jafar. Y no, la jugada de poner a un buenorro en el papel no ha ayudado a que la audiencia perdone la traición. 

La encuesta de hoy es un repaso a los clásicos a través de la senda de la maldad. Descartando la animación por ordenador más reciente (Pixar incluida, que esos juegan a otro nivel) y centrándonos en los dibujos animados tradicionales: ¿cuál es el mejor villano de los clásicos Disney? La galería del mal de la compañía está tan nutrida de estrellas como para que la favorita del lector ni siquiera se encuentre en la lista de opciones redactada más abajo. En esos casos, se recuerda a los asistentes que la sección de comentarios está abierta para que jaleen desde ahí a su malo preferido.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Jafar – Aladdín (1992)

El Aladdín original es una de las películas donde más se acentuaba un rasgo muy típico del cine Disney: que los secundarios molasen mucho más que el protagonista de la historia. Allí se encargaban de ello el genio, el mono Abu, el loro Yago y la representación absoluta del mal a cargo de Jafar. Un personaje maquiavélico, vil, ansioso del poder y con las cejas aparcadas eternamente en la posición de estar tramando algo. Manipulador y capaz de hipnotizar al sultán para convertirse en soberano del lugar, y de paso beneficiarse a la hija de aquel. La historia destapaba su verdadera naturaleza al permitirle, durante la batalla final, mutar en serpiente. Y su estatus como malvado icónico favoreció que su propio nombre se convirtiera en título para la secuela (directa al mercado del vídeo, eso sí) llamada El retorno de Jafar


Scar – El rey león (1994)

Uno de los mayores cabronazos del universo Disney. Culpable de asesinar a su propio hermano e intentar finiquitar a su sobrino para calzarse la corona del reino, y comandante de un ejército literal de hienas a las que azuzaba cantándoles sobre el sabor de la carroña real. Destacaba por lucir una maldad ilustrada, con raíces anidadas entre las páginas bíblicas y la obra de William Shakespeare: para construir el relato (el primero completamente original en la casa Disney, o casi), sus guionistas se inspiraron tanto en la historia del José del Génesis bíblico, como en la incombustible tragedia de Hamlet. Además, en su versión original venía empacado con la voz de Jeremy Irons, y eso son palabras mayores.


Capitán Garfio – Peter Pan (1953)

El capitán James Bartholomwe Hook ha logrado establecerse como uno de los villanos más carismáticos del mundo Disney pese a que en principio ese no era el plan en absoluto. Inicialmente, los guionistas trataron de dibujarlo como un ser oscuro y peligroso, pero pronto se dieron cuenta de que daba más juego siendo un adversario cómico que una amenaza temible. Eso sí, sus motivaciones para cargarse a Peter Pan siempre fueron legítimas y razonables, porque aquel niñato con superpoderes le había cortado la mano para dársela de comer a un cocodrilo que desde entonces le perseguía de manera incansable. Se trataba también de uno de los escasos malvados que caían tan bien al público como para que los responsables de la película decidiesen indultarlo y no asesinarlo al final. En palabras del propio Walt Disney: «En su última escena aparece huyendo como alma que lleva el diablo del cocodrilo durante una persecución muy cómica. Y eso es mejor que hacer que dicho cocodrilo se lo coma… porque a esas alturas la audiencia le ha pillado tanto cariño a Garfio como para no querer verlo morir en pantalla».


Maléfica – La bella durmiente (1959)

La versión disneyficada de la Carabosse ideada por Charles Perrault es, estilísticamente hablando, uno de los diseños más extraordinarios del cine animado: desde la punta de su cornamenta hasta el último fleco de su vestimenta todo en ella grita villanía extrema. Tremendamente poderosa, elegante, armada con un bastón para disparar hechizos y acompañada de un cuervo llamado Diablo, Maléfica es uno de los personajes más legendarios de la familia Disney. Que la excusa para convertirse en la mala de la historia fuese de lo más trivial —maldecir a una niña porque sus padres no han invitado a Maléfica al bautizo— en lugar de restarle mérito a su vileza la hace incluso más espantosa. Y todo eso de transformarse en dragón cuando la cosa se pone tensa es algo que siempre suma puntos al currículo.


El cazador – Bambi (1942)

Esto sería hacer un poco de trampa, porque el hombre como tal no es el malo oficial de Bambi, sino tan solo alguien que pasaba por allí en el peor momento posible. Pero al mismo tiempo es una elección de lo más lógica por la herida que el muy cabrón abrió en los corazones del patio de butacas. Puede que el cazador, que mata a la madre de Bambi fuera de plano, no fuese el villano de Bambi, pero lo que es seguro es que sí se convirtió en el villano de decenas de infancias arruinadas por el trauma.


Claude Frollo – El jorobado de Notre Damme (1996)

Dentro del equipazo de malos Disney, el de Claude Frollo es uno de los fichajes más oscuros y siniestros. En la novela de Victor Hugo, el personaje era el archidiácono de Notre Damme, un hombre compasivo y bondadoso que adoptaba a Quasimodo después de que aquel fuese abandonado por su madre. Alguien que se convertía en villano más adelante, tras no poder encamarse con Esmeralda, a quien acababa asesinando en el libro. En la versión Disney, Frollo era juez en lugar de archidiácono, y también era un gran hijo de puta desde el principio. Asesino de la madre de Quasiomodo, fanático religioso chalado (creía que sus actos eran la voluntad de Dios), soberbio, racista (despreciaba a los gitanos) y zumbado psicótico arrastrado por el calentón y la follhambre: su obsesión por acurrucarse con Esmeralda le llevaba a intentar quemarla viva tras ser rechazado. En Disney por lo menos tuvieron el detalle de ahorrarse la escenita de la novela en donde el hombre intentaba violar a la gitana, aunque no se cortaron insinuando lo quemado que iba el juez por la zagala. 


Chernabog – Fantasía (1940)

Tenía el carisma en números rojos, pero daba igual. Estamos hablando de un demonio gigantesco capaz de invocar diablillos y fantasmas atormentados de fallecidos para liarla a lo bestia. A ver quién le tose.


La reina malvada – Blancanieves y los siete enanitos (1937)

En realidad se llama la reina Grimhilde, pero a estas alturas ni en los parques de atracciones de la propia Disney la denominan así porque tiene mucho más tirón mentarla como la «Evil Queen» o «Wicked Queen».  La primera gran villana de la compañía, una representación pura de la maldad más perversa y la culpable de otorgar mala fama de aquí en adelante a todas las madrastras del mundo. Estamos hablando de una auténtica psicópata, una persona que ordenaba arrancarle el corazón a su hijastra solo porque un espejo le había dicho que aquella chica era más mona. Y alguien que al no conseguirlo fue capaz de perseguir a la chica y disfrazarse para poder envenenarla e inducirle el coma. Una verdadera desequilibrada que, en caso de existir en la actualidad, sería una estupenda influencer de Instagram, viviendo obsesionada por salir guapa en todo momento y careciendo de moralidad alguna. Alguien capaz de repartir cosméticos y complementos a niños del tercer mundo entre toneladas de hashtags promocionales.


El jinete sin cabeza – La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo (1949)

El jinete sin cabeza tan solo desfilaba durante unos segundos por la pantalla. Pero gracias a su condición de mito, de fábula aterradora, ese puñado de fotogramas bastaron para alimentar durante semanas las pesadillas de los tiernos niños que se asomaron a aquel oscuro segmento de la, por otro lado no muy conocida, La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo.


Shere Khan – El libro de la selva (1967)

Poderoso, elegante y usuario habitual de una sonrisa condescendiente, Shere Khan supo ganarse el respeto, tanto de la jungla como de la audiencia, gracias a una personalidad construida con estilo. Una que combinaba el instinto animal y la inteligencia: pese a odiar a los humanos, por considerarlos seres que destruyen la naturaleza, la primera vez que Shere Khan se encontraba con Mowgli no se lo ventilaba al instante al sentir admiración, y cierto respeto, por la valentía del chaval. Ni siquiera aparece por la pantalla hasta el último tercio de la película, y ni falta que le hace para convertirse en uno de los grandes.


La madrastra – La cenicienta (1950)

Lady Tremaine, la otra madrastra cabrona de Disney, una persona movida por la pura envidia y las ganas de hacerle la vida imposible a su hijastra. En ocasiones aparecía en escena acariciando el lomo de un gato llamado Lucifer, y solo ese detalle ya es algo que le convalida media carrera oficial de villano.


Yzma – El emperador y sus locuras (2002)

El emperador y sus locuras fue una película menor, infravalorada pero divertida (no le cortes el rollo al emperador, «¡El rollo!») que por el camino nos dejó a una villana que no resultaba temible, pero sí merecedora de una mención. Una malvada con la que no era difícil empatizar al tratarse de la súbdita de un jefe profundamente gilipollas (a ver quién no se ha comido eso en algún empleo), pero que acababa convertida en objeto de mofa por parte de la tropa de secundarios. No daba miedo sino que daba risa, y por eso mismo, tal y como ocurre con Willie E. Coyote, se hacía querer un poquito.


Reina de corazones – Alicia en el país de las maravillas (1959)

En su defensa podría decirse que no es tanto una criatura de carácter maligno como una puta zumbada, una definición que se puede extender a todos los habitantes de aquella Wonderland que visitaba Alicia. Mandona y caprichosa, la de Disney era una combinación entre la reina de corazones del Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll y la reina roja de la secuela A través del espejo. Alguien que ha pasado a formar parte de la historia del cine a golpe de berridos: «¡Córtenle la cabeza!».


Cruella de Vil – 101 Dálmatas (1961)

Las malas lenguas dicen que nació inspirándose en el temperamento de la actriz Talluah Bankhead y los rasgos de Viveca Lindfords, aunque sería Glenn Close quien le otorgaría carne y hueso al personaje en un remake de cuando los live-actions no eran una plaga en Disney. El futuro en el mundo real tiene a Emma Stone a punto de revivir al personaje con nuevos modelitos, pero la original sigue siendo incombustible. Porque a lo mejor no hay motivación más malvada que secuestrar cachorritos adorables para despellejarlos y hacerse vestiditos a la moda.


Úrsula – La sirenita (1989)

Una cecaelia (ser mitológico mitad humano y mitad pulpo) practicante de brujerías underwater y tan mezquina como para coleccionar las almas de aquellos a quienes logra enredar con pactos mágicos tramposos. Emperrada en putear al rey Tritón, ella fue quién otorgó un par de piernas a Ariel a cambio de robarle la voz, para que trotase por el mundo a contrarreloj en busca del beso de un príncipe. Bruja de vistosos FX durante los conjuros, intérprete de «Pobres almas en desgracia» y una criatura que chorreaba carisma. Y esto último es algo inevitable cuando tus creadores se han inspirado en la inmortal drag queen Divine para dibujar tus curvas. 


Hades – Hércules (1997)

Hércules nunca ha estado a la altura de otros clásicos de la casa. Pero era entretenida y tenía unos cuantos aciertos entre los que se encontraba el personaje de Hades. Rezumando sarcasmo, presentado con un góspel, con una cabellera llameante y dos secuaces llamados Pena y Pánico, el señor del inframundo era un malo inteligente y vil pero divertidísimo en pantalla. Claude Frollo fue creado para ser infundir miedo e Yzma para que nos riéramos de ella, pero Hades nació para que nos riéramos junto a él.


Gastón – La bella y la bestia (1992)

El machirulo de Disney. Aquel  antagonista que caía fatal de entrada por ser un bastardo engreído enamorado de sí mismo. Y al mismo tiempo, un caso curioso de malo de dibujos animados que ha logrado influir al mundo real de manera cómica: en Disneyland, y en el resto de famosos parques de atracciones de la compañía, el personaje de Gastón es el único rol que permite a los actores que lo interpretan cebarse con el público, espetando burradas a los transeúntes o remitiendo a la niñas a fregar a la cocina. Un personaje más allá del film que ha llegado a convertirse en objeto de culto, hay gente que se dedica a documentar sus aventuras en YouTube, y propiciado que se volviesen virales vídeos como el de aquella encantadora niña que lo colocaba en su lugar.


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12 comentarios

  1. Inaceptable la ausencia de Strómboli de Pinocho, uno de los villanos más terribles y desagradables de la compañía, al menos en mis recuerdos. Por lo demás, he disfrutado mucho el artículo.

    • Strómboli es una hermanita de la caridad. En esa misma peli tienes al villano más malvado y aterrador no ya de Disney, sino de la historia del cine: el cochero que lleva a los niños a la isla de los juegos. Eso sí es maldad y pavor.

  2. Lareon Falken

    Jaffar o Maléfica son malos pata negra. El jinete sin cabeza es una sombra aterradora más que un malo (aunque vaya pesadillas que me provocó). Pero el auténtico hijo de Satanás (vale, Satanás era un aficionado comparado con él), pesadilla viviente (o no-viviente), y engendro del Averno (su casita de verano) es el Rey del Mal. Ya su nombre es un doctorado en villanía y el hecho de que sea un no-muerto es un acongoje de los gordos. Pero lo que les da pesadillas al resto de los villanos Disney es que levantó un ejército de muertos con el único objetivo de exterminar a todo ser humano. Por cierto, y para los que no conozcáis a este dechado de virtudes, El Rey del Mal (Horned King) es el villano de «Taron y el caldero mágico» (The black cauldron).

  3. Preussen

    El Profesor Rátigan de Basil, el ratón superdetective. No hay más.

  4. Yo quiero romper una lanza a favor del personaje de Gastón: vale que es un machirulo, chulangas e idiota, pero honestamente, si en el castillo que está al lado del pueblo viviese un monstruo que ha secuestrado a una de las chicas del pueblo… ¿no habría que acabar con ese bicho? (En principio no recuerdo que Gastón supiera que era el príncipe encantado)
    En fin, que Gastón sería idiota, pero malo, malo, tampoco era.

    • Estoy de acuerdo, por no hablar de su final. Puede q fuera un chulo, pero tanto como para morir, siempre me pareció exagerado ese final para él. Pobre hombre

    • Tiene razón. Yo tampoco creo que Gastón sea malo, es insoportable, incluso odioso y bastante cortito. Tiene menos conversación que un banco de gimnasio y está obsesionado con Bella solo porque no le hace caso y está acostumbrado a que las féminas le hagan la ola, pero tampoco creo que se mereciera morir.

  5. de ventre

    … por no hablar del susodicho:

    https://www.theguardian.com/world/2006/nov/26/film.usa

    j

  6. Afrika

    vaya manera de echar balones fuera votando masivamente por uno de los tres no-humanos de la encuesta…. el mas malo malisimo os parece un animal? con lo super coñazo que es la puta peliculita…..

  7. Amé siempre las flacas, pero la que me marcó para toda la vida fue Cruella de Vil, tanto que a partir de entonces me propuse evitar cualquier flaca con vistas al futuro que fumara (por más atrayente que pareciera), y peor era si expulsaba el humo a través de las narices. Pero aún recuerdo sus delicadas y aristocráticas cadera insinuándose con refinada maestría a través de sus vestidos largos. Un sueño. A propósito, y si bien no recuerdo que apareciera en pelis, por qué no figura el más malvado de todos? El tio rico, o patilludo, según los lares?

  8. Jules 79

    Por favor….. EL REY DEL MAL!!! (Taron y el Caldero Mágico, 1986).

    El único malvado de Disney que hacía a los niños apartar la vista de la pantalla del cine (a mí, al menos).

    El tipo desprende maldad pura, y toda la película es oscura, siniestra, reina la desesperación en el 90% de la trama hasta que se le da un final «Disney» en los últimos 5 minutos… lo tiene todo.

  9. Tengo que votar a Maléfica, aunque Úrsuala me parece una divinidad y Scar es un clásico. Maléfica me estuvo provocando la misma pesadilla durante 20 años. Es la mejor.

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