
Ser investigado por Columbo es como ser picoteado hasta la muerte por un pato. (Peter Falk)
La cosa suele suceder así: en la ciudad de Los Ángeles, alguien comete un asesinato. La policía se presenta en la escena del crimen. Los agentes de uniforme forman un cordón y los forenses toman fotos, buscan huellas, examinan el cadáver. Todo parece normal, o todo lo normal que puede llegar a ser en la escena de un crimen, claro.
Entonces aparece un destartalado automóvil. No es un típico coche americano, grande, cuadrado e imponente, sino un Peugeot 403 convertible de 1959 más parecido a una tartana. Su color es indefinible porque cuesta distinguir entre la pintura del chasis y la gruesa capa de cochambre que lo recubre. Del antediluviano vehículo desciende un hombre despeinado, enfundado en una gabardina arrugada, que lleva en la boca un puro de aspecto espantosamente barato. Los agentes tratan de cortarle el paso y él enseña, no sin antes buscarla en varios bolsillos, su propia placa de policía. Es el teniente Columbo, detective del departamento de homicidios.
Mientras los demás policías continúan con el examen de la escena, Columbo parece deambular por otra dimensión. Bosteza, quejándose de que apenas ha dormido. Con expresión de moribundo, pide café al primero que se le cruza. A veces lleva la corbata puesta, a veces no. Saca un huevo cocido de un bolsillo de su gabardina, alegando que se ha saltado el desayuno y confiando en que se produzca el milagro de que alguien lleve encima un salero. Sus subordinados le muestran el arma homicida. Por ejemplo, una palanca de hierro. Columbo pide que le acerquen la palanca, pero no la examina: la usa para romper la cáscara del huevo cocido. Después de su frugal desayuno —la única instancia en que lo veremos comer de manera frugal, porque adora la comida—, Columbo comprueba que su puro se ha apagado y pronuncia la pregunta de rigor en cualquiera de sus investigaciones: «¿Alguien tiene una cerilla?». Busca un cenicero, cuando no son los dueños de la casa quienes se lo ponen ante las narices para que no suelte la ceniza del puro sobre la alfombra o no confunda una valiosa pieza de arte con un cenicero de cerámica. Cuando alguien le riñe por alguna de sus torpezas, Columbo pide efusivas disculpas mirando al suelo con expresión de compungida humildad, como un niño al que se ha sorprendido con un tirachinas.
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«La moraleja era: ser pobre no significa ser imbécil, aunque muchas veces implique simular que uno lo es. El obsequioso servilismo de Columbo para con sus «superiores sociales» terminaba no solo con ellos entre rejas, sino con el momento en que ellos descubrían que aquel tipo de barrio tenía más cerebro que ellos.»
Ergo, no era humilde pues era sensato (Nieztche dixit)
Muy buen artículo. Pero aquí en España es Colombo. Cierto que en Latinoamérica se quedó Columbo, pero esto es como llamar Más corazón que odio a The Searchers, cuando aquí es imposible no decir Centauros del desierto. Igualmente, yo también siempre vuelvo a Colombo.
Los creadores del personaje decidieron ponerle a la serie el título de ‘Columbo’, y así debe de seguir siendo tanto en España como en Bangladesh o cualquier otro país en el que ésta -la serie- se proyecte. El nombre propio, el original, es inamovible y hay que respetarlo sin tener que recurrir a equivalencias innecesarias. ¿Te sonaría, por ejemplo, leer o escuchar que tal película o tal canción ha sido interpretada por Paquito, Paco o Francisco Sinatra…?
Gran artículo, estoy volviendo a ver desde hace unas semanas todas las temporadas de la serie y estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Cuando era niño, no me gustaba mucho, porque no había misterio y prefería a Banacek, que siempre se enfrentaba a robos imposibles. Pero ahora, de adulto, veo a Columbo de otra manera y me encanta.
Peter falk,era muy grande,y no me cabe duda que era una gran persona,me hubiera gustado conocerlo,la serie :Colombo,me encanta,y siempre que la reemiten en cualquier canal la veo,era fantástica,sencilla y muy entretenida,y Peter la hacia grande.
me ha gustado mucho el artículo,creo que Peter falk se lo merecía,muchas gracias.
Descripción soberbia del actor y sobre todo de su personaje.
Este verano he intentado ver de nuevo todos los capítulos posibles.
Muy bueno este artículo.
Gracias por este homenaje a ambos y gracias por su publicación.
De más peque me gustaba, pero simplemente la veía, ahora entiendo los discursos que da, cómo quien no quiere la cosa, lo suelta y se da la vuelta y «el malo» se queda sin saber por donde le ha venido. Una joya y sin tanta parafernalia…
Muchas gracias por este magnífico artículo. Soy fan de Columbo y ahora he tenido la oportunidad de volver a ver todos los episodios. Un actor y un detective para la historia. Si las nuevas generaciones no fueran tan resistentes para ver series antiguas, sin duda este detective pasaría a la historia entre los más grandes del género.
Siempre he sido fan incondicional de Colombo. Me encantaba, y me encanta, todo el personaje. Es el claro ejemplo de lo importante que es unos personajes bien construidos y su coherente interpretación. Colombo, tal y como deja bien claro el articulo es esencia de ello.
En el articulo he encontrado a faltar algunos párrafos dedicados a la influencia posterior de lo que representa Colombo ( «el misterio invertido», el pobre respecto al rico,…) y la interpretación de Peter Falk.
Quizas esté equivocado, pero los movimientos, las caras, lo gestos en las interpretaciones de Robert de Niro, son puro Colombo!!!!
Y como ejemplo de serie policiaca, esta vez si en New York, con ese abogado «fracasado», maniático, obsesivo, desaliñado, con gabardina,…sin duda «The night of…» con el gran John Turturro (otro actor «Columbiano»).
Emilio, es posible un articulo obre la gran influencia en Colombo y Peter Falk???
Muchas gracias por esta magnifica oda
Gracias por el recuerdo de este gran personaje. Lo que me hipnotizaba era su mirada con ese ojo como distraído, como si anduviera en otra cosa, a la defensiva, inseguro, pero esperando dar el salto final. Tal vez era la parte visiva de su inteligencia policíaca que desconcertaba. Gracias por la lectura.
No he visto ni un solo capítulo entero, pero me ha gustado tanto el artículo que me voy a poner a ello.
Muchas gracias, excepcional artículo
Muy buen articulo, mil gracias. Estoy en la cincuentena y como podréis imaginar crecí con Colombo. Peter Falk ya antes de interpretar a Colombo me parecía un estpendo actor, pero su interpretación del despustado teniente terminó de cautivarme y descubrir en este artículo, que también era un estupendo ser humano, me ha alegrado mucho. Aún hoy cuando reponen las temporadas de la serie yo soy la primera en ocupar el sofá, creo que es una serie y un personaje que aún engancha.
Peter Falk, un inmenso actor nunca suficientemente reconocido. Camino de los sesenta, recuerdo como esperaba de pequeño sus apasionantes casos. Me fascinaba y me sigue fascinando, y todavía hoy cuando siguen siendo reemitidos intento no perdérmelos nunca. Magnífico artículo sobre un actor y un personaje únicos, al que hubiera estado absolutamente encantado de haber conocido…
Querido Peter / querido teniente Columbo (Colombo en nuestro recuerdo), allí donde estés, gracias infinitas por tantos buenos momentos…
Tengo una teoría: Porfiri, el instructor del caso en Crimen y Castigo, llamaba constantemente “palomito” a Rasckolnikov. Leyendo la novela, de forma súbita, relacioné “palomito” con columba, el nombre latino de las palomas. Inmediatamente pensé: ¿y si Porfiri inspiró a “Colombo”?. Luego lo he confirmado leyendo por ahí. Para mí, “Colombo” es una referencia al “palomito” de Porfiri.
El 27 de diciembre murió William Link co-creador de Colombo
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