
Nunca he escrito una novela y no sé si sería capaz. Pero sí he sido lector de muchas novelas y como lector las he juzgado siempre, tratando de entender por qué motivos tengo algunas por obras maestras mientras que otras me parecen incompletas o mediocres. Podría reducir ese juicio al mero gusto personal, al entender que hay grandes novelas que no me gustan y otras que disfruto aun sabiendo que son obras menores e imperfectas, pero el disfrute no siempre se correlaciona a la perfección con la calidad objetiva de cada obra. Aun así, cuando intento construir un juicio lo más objetivo posible, me guío por ciertas características que, creo yo, debe contener una novela para ser considerada una buena obra. No porque deban estar presentes todas ellas, pero sí, al menos, unas cuantas. Las buenas novelas no siempre presentan las mismas virtudes y defectos, esto es algo evidente, pero sí suelen tener algo en común: el hecho de que sus virtudes no se reducen a solamente una, y de que sus defectos no son gruesos ni entran en la categoría de errores de principiante. Puede y debe haber ciertos criterios de calidad. Cada lector tendrá los suyos. Los siguientes, dicho sea con toda modestia, son los que yo aplico. Porque las grandes novelas en que puedo pensar cumplen, al menos, varios de ellos:
Los personajes
Huelga decir que constituyen uno de los pilares de carga de casi cualquier narración. Son los personajes quienes consiguen que el lector establezca un vínculo emocional con el texto; si no nos importa lo que les ocurre a ellos, no nos importará cómo transcurra la narración. Buena parte del esfuerzo del novelista suele y debe ir al desarrollo de los personajes porque, sin ellos, casi todo lo demás terminará reducido a una escenografía vacua. Cada personaje, además, debe poseer un carácter propio, lo que requiere que el novelista sepa trabajar con perfiles humanos separados del suyo. Si son varios los personajes que reflejan el carácter del escritor, terminarán pareciéndose tanto entre sí que resultará imposible el establecimiento de relaciones creíbles y significativas entre ellos. Y sin las debidas tensiones entre personajes desiguales, sin que se los fuerce a lidiar con lo diferente de los demás, no habrá drama (ni, desde luego, comedia). Ninguno crecerá y sus arcos dramáticos nos parecerán postizos. Todo lector vive en un mundo hecho de personas muy distintas, por lo que toda narración debe aspirar a contener personajes lo más creíbles y distintos entre sí que sea posible.
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Por la fluidez y transparencia de su prosa, todos estos consejos podrían ser el inicio de una. Las primeras palabras son cautivadoras. El tema central? Ni idea… Talvez un oscuro motivo que lo lleva a exterminar, no a los autores (no tantos) de los comentarios negativos y hasta insultantes. No. Solo al único que ha dado un parecer positivo. (El mio escluso, por supuesto). Muy buena lectura. Gracias.