
Tras el nombre de Pedro G. Romero (Aracena, 1964) se esconde la historia de una investigación sin fin, cuyo único propósito parece ser desmontar tópicos sobre lo que vulgarmente se ha venido entendiendo por modernidad.
Tomando el flamenco como punto de partida, Romero lleva años realizando una relectura transversal de su historia a través de la realización de distintas exposiciones monumentales (La noche española, Máquinas de vivir) y monografías (Al pie, El Ojo Partido) con las que pone de manifiesto conexiones insospechadas con las artes más vanguardistas, demostrando por el camino que quedan, precisamente, muchos de sus episodios por reivindicar.
Su nombre aparece también entre las bambalinas de algunos de los espectáculos flamencos más innovadores del momento. Sus discursos teóricos alumbran buena parte de las creaciones más transgresoras de figuras como Israel Galván, el Niño de Elche o Rosalía. Sus propias creaciones pueden verse en el MACBA (Archivo F.X., Proyecto Máquina P.H.) o en el Reina Sofía.
Codirige para la editorial Athenaica la colección «Flamenco y cultura popular». En la Plataforma Independiente de Estudios Flamencos Modernos y Contemporáneos —PIE FMC—, asociada a la UNIA Arte y Pensamiento, puede uno encontrar cientos de contenidos fascinantes, una pequeña gran muestra del corpus que este artista e investigador insólito está construyendo alrededor de su pequeña obsesión, de la que nos hablará largo y tendido en esta entrevista que tuvo lugar en la bodeguita Fabiola de Sevilla, a quien agradecemos desde aquí las comodidades dadas para la realización de la misma.
La serie El Ministerio del Tiempo se atrevió recientemente a mostrarnos a Lorca escuchando en directo a Camarón cantando «La leyenda del tiempo». Por más que nos movamos en el terreno de la ficción, ¿crees que a Lorca le hubiera gustado esa musicalización de su obra?
Hombre, este tipo de ucronías son un poco complejas de valorar, ¿no? [risas]. Pero puestos a elucubrar, yo diría que Lorca no se habría sorprendido mucho con lo de Camarón. Piensa que él había grabado ya aquellas canciones con la Argentinita y muchos textos suyos fueron cantados en su día por flamencos. En los años cuarenta, la mismísima Niña de los Peines hizo las lorqueñas. En los cincuenta, en pleno franquismo, Gabriela Ortega recitó sus poemas en disco. Hasta Juanito Valderrama cantó letras suyas en su famosa Antología del Cante Flamenco. Enrique Montoya también empezó con Lorca su giro «pop» al flamenco. Si a Lorca no lo hubieran matado, yo creo que habría hecho una opereta flamenca como El amor brujo de Manuel de Falla. Quiero decir con esto que lo que hace Camarón con Lorca a través de Kiko Veneno y Ricardo Pachón es una especie de colofón, el final de un camino por el que habían pasado ya muchos artistas flamencos y que podemos decir que empezó en Granada en 1922 con la celebración del famoso Concurso de Cante Jondo, que fue un fracaso absoluto, toda una decepción tanto para Falla como para Lorca.
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Solo un apunte, no metaís a Rosalía en el mismo bombo que el niño de Elche por favor. Rosalia no pasa de ser una maniqui, un escaparate barato de uñas y peinados, y jilipolleces varias, todo menos musica. Es perreo barato para la generacion iphone, basura hablando en plata.
Pedro García Romero es un agitador, en el más excelso sentido. Una delicia de entrevista de las que dejan poso.Enhorabuena a ambos!r
Esto a mi me da el aliento. Enhorabuena y gracias. Seguimos con la mosca tras la oreja.
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