
La transición no es solo un simple periodo histórico, desde hace años su interpretación tiene un valor político de primer orden. Simplificando, podríamos decir que por un lado hay una creencia en que el franquismo derivó en una democracia por su desarrollo económico y buen hacer de Juan Carlos, heredero designado por Franco, junto a unos hábiles políticos surgidos de la dictadura pero que habían evolucionado. Por otro, se difunde exactamente lo mismo, con el añadido de que la dictadura logró amnistiarse a sí misma y se impuso, mediante la violencia, una constitución que no fue más que un trágala. Tan parecidas, pero sirviendo a intereses tan distintos, estas dos versiones sobre lo ocurrido al final del franquismo y en la transición, si por algo se caracterizan, pese a estar tan extendidas, es por prescindir del hecho histórico.
Carme Molinero y Pere Ysàs son dos historiadores de la Universitat Autònoma de Barcelona especializados en este periodo y cuentan con una serie extraordinaria de obras publicadas en las que lo analizan. En 2004, cuando se había intentado colar que la dictadura fue ampliamente aceptada por los españoles y el famoso «Franco murió en la cama», había que leer su Disidencia y subversión (Crítica, 2004) para entender que el franquismo tuvo una fuerte contestación popular que hizo imposible su continuidad. Ahora, es necesario recurrir a La transición, historia y relatos(Siglo XXI, 2018) para no caer en el mito de que la transición estuvo pilotada y planeada por las elites de la dictadura como se intenta difundir desde dos sectores opuestos. La transición fue un proceso accidental, no exento de improvisaciones, donde el único hecho incontestable fue que se cumplieron las demandas y objetivos de la oposición democrática.
En La captación de las masas, se explicaba que el eslogan de «España una» del franquismo no hacía referencia a la unidad del territorio, sino que reivindicaba una comunidad nacional sin lucha de clases; una forma de anular las reivindicaciones de los trabajadores, al mismo tiempo que se establecían una serie de servicios aparentemente parecidos a los de un Estado asistencial.
Carme Molinero: Ese libro tenía como objetivo poner en cuestión algo que se afirmaba de manera poco rigurosa. Los primeros trabajos historiográficos sobre el franquismo venían a defender que el régimen había sido una dictadura tradicional, militar, se señalaba en algunos casos. Se convirtió en una tesis fuerte, y cuando se asienta una determinada línea, en aquel caso sin investigación detrás, luego cuesta modificarla. Nuestra tesis, en cambio, fue que el régimen franquista quería construir un nuevo Estado y hacer frente a los grandes retos de la sociedad de masas. España no era diferente al resto y no podían restablecer, que es lo que se pretendía, un orden antiliberal de estricto control social con las herramientas antiguas, que se reducían, si sintetizamos, a la represión, tal y como había ocurrido en décadas anteriores. Por eso, el franquismo, desde el 37, sienta las bases de un nuevo Estado y toma como referencia básica el modelo fascista, que, aunque sea bien diverso, resolvía, desde su punto de vista, los grandes problemas del momento.
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Excelente entrevista. Mas de uno debería leerla antes de despreciar lo que supuso la transición, tan denostada últimamente.
El parlamentarismo burgués se caracteriza por lo mismo venga o no de un proceso bonito, pero comparto que falta conocimiento y sobra opinión.
Los entrevistados parecen no conocer mucho de la Constitución de 1978. Ni siquiera mencionan el artículo 8.1, que establece entre la misiones de las Fuerza Armadas «defender su integridad territorial». También confunden la soberanía nacional del artículo 1.2 con la integridad territorial del Estado, que es algo completamente diferente como ya demuestra la misma Constitución en su artículo 94.1.c), que permite que España quede obligada por «tratados o convenios que afecten a la integridad territorial del Estado». Lo del artículo 2 hecho para introducir a las nacionalidades suena ridículo: los constituyentes ni siquiera tuvieron el valor de hablar de naciones (culturales, se sobreentiende, porque nación política sólo hay una, España).
Y es obvio que si Suárez no cedió más es porque pudo hacerlo con impunidad, precisamente debido a la debilidad de la oposición. Ésta consiguió sólo algunas de sus demandas, ya bastante reducidas. De hecho, hasta aceptó la rojigualda, por no hablar de una ley electoral que infrarrepresenta a las ciudades. Lo que explica la Transición fue la debilidad de la oposición. La Constitución de 1931 sí fue arriesgada (estableció un Estado autonómico, por ejemplo) mientras que la de 1978 no (no estableció una Federación sino, una vez más, un Estado con regiones autónomas).
Lo de la «mucha» violencia «impune» de la retaguardia republicana durante la Guerra civil es ya para premio: fue sólo un tercio de la franquista y la dictadura tuvo casi 40 años para castigarla.
La Segunda República establecía un Estado integral, un Estado que reconocía autonomía a las regiones.
Tanto la CE del 31 como la del 78, pues, son variantes del Estado regional.
Entre la unidad y la federación, la II Rep se acercaba más a la primera, la Monarquía del 78, a la segunda.
La II R reprimió con contundencia y legitimidad la proclamación por Companys del Estado Catalán dentro de la Rep Federal Española.
Causa melancolía ver en manifestaciones separatistas la tricolor. No saben qué representa.
El artículo 94. 1 c) permitiría firmar un tratado con Marruecos para ceder la soberanía de Ceuta y Melilla a ese país.
E hipotéticamente ceder Cataluña a Francia. Pero no podría amparar un proceso de separación puesto que Cataluña no es sujeto de derecho internacional.El Capítulo de ese artículo es De los tratados INTERNACIONALES .
CONSTITUCIÓN DE 1931
TÍTULO PRIMERO Organización nacional Artículo 8º. El estado español, dentro de los límites irreductibles de su territorio actual, estará integrado por Municipios mancomunados en provincias y por las regiones que se constituyan en régimen de autonomía.
Artículo 17. En las regiones autónomas no se podrá regular ninguna materia con diferencia de trato entre los naturales del país y los demás españoles.
CONSTITUCIÓN 1978
Artículo 2
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
» …es que en la retaguardia republicana durante la guerra también hubo mucha violencia. Una violencia mayoritariamente impune.
C. M.: El franquismo organizó la Causa General…
P. Y.: Sí, pero la mayor parte de las acciones de violencia en la retaguardia republicana no fueron juzgadas por los tribunales franquistas aunque condenaran a todos los opositores y resistentes que atraparon. Se les acusaba de haber participado en la guerra, de «rebelión» etc., pero no necesariamente de haber matado a alguien en concreto.»
Creo que aquí los autores incurren en un formalismo bastante huero. No es cuestión del «y tú más» o de que la represión posbélica fuera cruel e inaudita, es que decir impunidad aquí es falso de toda falsedad.
Tan poca impunidad había que no hacía falta demostrar nada ante un tribunal, sencillamente el hecho de ser afecto a la República o no haberse alzado contra ella era suficiente para ser condenado a penas multas
Por cierto, y conectando con la cuestión la cuestión territorial, solo hace falta comparar las cifras de la represión en provincias del sur y en otras de Vascongadas o Cataluña para comprobar como esa especie de bulo de que el conflicto fue entre el Estado carcelero y esas regiones es sencillamente una mentira flagrante.
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la entrevista está muy bien, pero hay algunas interpretaciones de ella, empezando por la del entrevistador, con las que no estoy de acuerdo. Es cierto, como dicen los autores, que las sucesivas amnistias (hubo varias) fueron pensadas, en principio para proteger a la oposición al franquismo, se exigieron desde esta opoisión, y por tanto se hicieron pensando necesariamente en proteger a los franquistas. Pero es lógico, porque nadie entonces en su sano juicio pensaba que en el futuro alguien fuera a tener los santos co-jo-nes de pedir el procesamiento de quienes habian aceptado ceder, es decir los militares y policias franquistas. La impunidad se daba de suy. Esto tanto es asi que la policia mató a unas decenas de manifestantes aqui y allá de 1976 a 1981 y nunca se juzgó a ningun agente. Por no hablar del «temita» del Pais Vasco y los «interrotagorios especiales» allí.
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Las amnistias de principios de la transición se promulgaron, es cierto , para marcar una raya con la legislación y acción judicial franquista, pero ello fué necesario porque no hubo ruptura. Durante la revolución francesa la República no necesitó amnistiar a los antimonarquicos. Los jueces y policias eran los del regimen franquista. ¿quien iba a pensar entonces que ellos mismos se iban a autoinvestigar y autoimputar por los crimenes cometidos por los instrumentos de poder institucional franquista?
Eso sí, las leyes de amnistia les han venido muy bien despues cuando por fin hubo quien se preguntó si sus crimenes deberian mantenerse en el olvido o habria que darle una vuelta al asunto.
La cuestión es que nadie en ese momento se planteó una causa general al franquismo y la justicia transicional no existía. Cuando ha existido, la realidad es que cuando entra en vigor la irretroactividad de las leyes, que es un derecho fundamental, todo el mundo ha entrado limpio por la amnistía y eso no tiene vuelta atrás se mire por donde se mire. «El perdón de todos para todos» que decía el PNV tenía su sentido en que la democracia española fuese una página en blanco para que en el futuro nadie pudiese enmendarla. Ese fue el objetivo fundamental de la oposición democrática, diseñar un sistema que fuese duradero. Como viene en la entrevista que decía el PCE, el mejor homenaje que se puede hacer a los que han dado la vida por la libertad en España es que la haya. Otra cosa es que cuarenta años después en perspectiva nos parezca obsceno que tanto asesino y torturador se quedase impune, pero no por ello tiene sentido hacer un juicio de valor o moral con esta perspectiva y la mentalidad actual a aquellos políticos. El paso de las Cortes franquistas a un Congreso elegido por sufragio universal a mí sí que me parece una ruptura.
Por otro lado la equidistancia con la violencia republicana…pff. En esa las muertes no fueron producto de un plan perfectamente pensado con anticipación, una acción planificada desde arriba, coordinada y desplegada en todo el territorio de modo general. NO hay nada en la república similar a la Instrucción Reservada Número 1 de Mola, considerado el Director del golpe de Estado: «la acción ha de ser en extremo violenta» o como dijo el oficial de prensa de Franco «. Nuestro programa consiste… en exterminar un tercio de la población masculino de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España».
Asi de claro lo tenian desde el primer momento. La equidistancia con este tema, como con otros, es bastante miserable.
Me ha parecido demasiado académica en su contenido. Me choca siempre la importancia que se le da a Carrillo y que se hable tan poco o nada del papel del exilio republicano y de si se integraron o no los que volvieron en círculos políticos activos. Pienso en las peloteras entre gente como Semprún, quien afirmaba que los españoles no estaban por la revolución a la rusa, como creía Carrillo y su corte prosoviética, y que por ello habría que pactar con las fuerzas moderadas dentro de España. Carrillo, a partir de su entrada en España, parece que aceptó su papel de reliquia irrelevante, bueno solo para puntualizar en tertulias radiofónicas algún detalle histórico.
Otrosí: mencionan de pasada que en Italia «también hubo continuidad» y se quedan ahí, cuando cualquiera con unas pocas lecturas sabe que el fascismo se camufló dentro de la democracia cristiana y más a la derecha y que de haberse dado una purga mayor, todos los movimientos fascistas de los años de plomo no habrían sido tan potentes hasta dinamitar, desde la ultraderecha y la ultraizquierda, el llamado «compromiso histórico».
Por último, me gustaría conocer a fondo el papel del fascista Kissinger en la Transición. En esa década hubo en el mundo al menos 70 golpes de Estado, incluidos los de Latinoamérica, USA financió con cuatro perras el llamado golpe Borghese en Italia y España se levantaba día sí día no con «ruido de sables».
Tenga usted cuidado, que por decir menos de lo que dice en el último párrafo a algunos los tildan de comunistas asesinos.
Precisamente me sorprende que no se mencionen los documentos desclasificados en EEUU hace un par de años sobre el papel de este país en la transición con la » venta» del Sáhara por parte de Juan Carlos ( con un franco moribundo). No estaría mal profundizar en ese asunto para entender muchas cosas de esa época.
Yo creo que eso, o mejor dicho la verdad sobre eso, no saldra nunca a la luz. Ni interesa a USA, ni a los que realmente gobiernan España. Y seria otra hostia, mas grande o mas leve, para la ya golpeada monarquia . No nos olvidemos que Kissinger tenia planes mas vastos en relacion a las colonias de España.
Seguimos agarrándonos a un cuento para niños llamando democracia a un sistema en el que el voto de una anciana analfabeta de Soria vale veinte veces más que el de un arquitecto de Barcelona…
Puede defender algo similar sin soltar ese eructo clasista y supremacista. Desde Protágoras estamos liados con ese asunto.
El arquitecto barcelonés puede ser un cretino integral, un merluzo, un capullo y la analfabeta soriana, una persona decente y un dechado de sensatez.
Además, no se preocupe. Por los escuetos datos lo más probable es que ambos votarán a la derecha (uno, a la herencia de CiU y otra, al PP).
Absolutamente increíble el comentario de Manuel Canosa. Hay gente que, creyendo ser antifascista, son lo más parecido que existe a un fascista en este universomundo. De verdad… Increíble… Así nos va a la izquierda, joder…
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