
Ciento treinta y tres es la cantidad de veces que murió el famoso Chino Cudeiro en Humor amarillo. Exactamente el mismo número de episodios que tiene este programa grabado entre 1986 y 1989 en Japón, y que, tras varias reemisiones, ha pasado a formar parte de nuestro imaginario nacional como uno de los formatos de comedia más divertidos de las últimas décadas.
Lo gracioso es que, a pesar de morir ciento treinta y tres veces, el Chino Cudeiro realmente nunca existió, al igual que tampoco lo hicieron el reportero Pepe Livingstone o la prueba de las «zamburguesas». Todos estos nombres resultaron ser pura invención de los comentaristas de la versión española, Miguel Ángel Coll y Juan Herrera. De hecho, el propio Herrera confesó hace unos años que el Chino Cudeiro comenzó a llamarse así a modo de homenaje al el becario de realización del programa, que era gallego y tenía ese apellido.
Este mundo tan disparatado creado a raíz del programa japonés ha resurgido en las últimas semanas en forma de videojuego. Hablamos de Fall Guys: Ultimate Knockdown, un sencillo título de plataformas con aspecto infantil que consiste en avanzar y superar los obstáculos por delante de otros cincuenta y nueve jugadores.
A más de uno que haya visto uno de los muchos gameplays que inundan internet o que haya probado a jugarlo, Fall Guys le recordará al célebre programa Humor amarillo. Más de veinte años después, en el videojuego creado por Mediatonic encontramos algo muy similar: el principal objetivo es sobrevivir entre la marabunta de jugadores, atravesando plataformas y obstáculos que parecen no acabarse, intentando hacer frente a esa «figura superior» (la CPU, en el caso del videojuego) que pone las cosas muy difíciles a todos.
Los protagonistas del juego son unos personajes en forma de cápsula a los que se les han añadido unos outfits de lo más variopinto: desde paquetes de palomitas hasta unicornios o perritos calientes. De forma similar, en el programa de televisión japonés observábamos divertidos cómo los concursantes acudían a las pruebas con disfraces y accesorios de todo tipo, con el objetivo de llamar la atención de los telespectadores.
Parece que los chicos de Mediatonic tampoco se han exprimido mucho el coco en cuanto a las pruebas y obstáculos que deben atravesar los jugadores: desde plataformas que se mueven y desaparecen, al estilo de las famosas zamburguesas, hasta puertas que están cerradas y en las que experimentamos el azar en su máximo esplendor, de forma similar que en una de las pruebas más conocidas de Humor amarillo.
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Un juego maravilloso! No tiene desperdicio.
Buen comienzo en Jotdown, Cristina.