Arte y Letras Historia

Historia de las pandemias (I): Plagas en la Antigüedad

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Plague in an Ancient City, de Michael Sweerts.

Por fuera, el cuerpo no estaba muy caliente al tacto. Tampoco pálido en apariencia, aunque sí rojizo, lívido y cubierto de pequeñas pústulas y úlceras. Por dentro, sin embargo, el cuerpo ardía. El paciente no podía soportar ropajes o sábanas incluso de la más ligera factura, ni estar de otro modo que completamente desnudo. Lo que más deseaban los enfermos era arrojarse al agua fría. Así lo hicieron quienes no estaban siendo atendidos; padeciendo las agonías de una sed insaciable, se sumergieron en los depósitos que recogen el agua de lluvia. Sin embargo, [para el alivio de los síntomas] no suponía mucha diferencia el que bebieran poco o mucho. Nunca cesaba de torturarlos la miserable sensación de no ser capaces de descansar o dormir. (…) Era el horrible espectáculo de los hombres muriendo como ovejas. (Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso)

Al siglo V antes de nuestra se lo suele apodar «el siglo de Pericles», pero bien podríamos llamarlo el siglo de la primera pandemia. O, para ser más precisos, el siglo de la primera pandemia ampliamente documentada: la «plaga de Atenas». No fue la primera epidemia que traspasaba fronteras, pues habían ocurrido otras, pero estas no dejaron crónicas tan detalladas que hayan sobrevivido hasta nuestro tiempo. La plaga empezó a provocar estragos en Atenas en el año 430 a. C., apenas unos meses después de que hubiese estallado una guerra que enfrentaba a dos alianzas griegas: la Liga de Delos encabezada por Atenas y la Liga del Peloponeso encabezada por Esparta. Sin que lo hubiese esperado ninguna de las dos partes, un tercer combatiente invisible demostró ser más letal que cualquier ejército; durante tres oleadas ocurridas en un periodo de cinco años, la horrorosa plaga aniquiló a decenas de millares de griegos. Solo en Atenas hubo cien mil víctimas; la ciudad perdió la cuarta parte de la población en menos de un lustro.

La enfermedad había llegado desde el mar. Afectó primero a la ciudad costera de El Pireo, situada a unos pocos kilómetros de Atenas, que ejercía como puerto de entrada para los alimentos y mercancías que se consumían en la capital. Cuando empezaron a enfermar y morir cientos de personas, muchos creyeron que un comando de espartanos había conseguido sortear las murallas, infiltrándose en El Pireo para envenenar los depósitos de agua y alimentos. Poco después, la enfermedad se extendió a la propia Atenas, así que la hipótesis del envenenamiento se quedó corta para explicar una marea de mortalidad cuyas cifras empeoraban día tras día. El historiador ateniense Tucídides fue quien compuso la crónica clásica de aquella pandemia. No solo fue testigo testigo directo del brote de Atenas, sino que resultó contagiado él mismo, aunque estuvo entre los afortunados que pudieron recuperarse y contarlo. En sus escritos, Tucídides expresó un profundo horror ante «una pestilencia de tal extensión y mortalidad como no se recordaba en lugar alguno». Enumeró una larga lista de síntomas que piban presentándose con cada nuevo estadio de la enfermedad: fiebre, estornudos, dolores, inflamación ocular, tos, halitosis, sangrado faríngeo, vómitos, insomnio, llagas, pústulas, sensación de calor intolerable, sed insaciable, y, por último, una etapa de agresivas diarreas que provocaban una «extrema debilidad corporal» a la que, en un pavoroso porcentaje de casos, seguía la muerte. La enfermedad ni siquiera entendía de clases sociales. Pericles, el famoso y respetado líder de los atenienses, estaba dirigiendo las tropas de la alianza de Delos cuando recibió la noticia de que sus dos hijos habían contraído la plaga y habían muerto. Quedó sumido en el llanto y la desesperación. Pocos meses después, él mismo desarrolló síntomas y quedó tendido en una cama, incapaz de levantarse. No tardó en fallecer también.

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10 comentarios

  1. Muy didáctico el artículo sobre las pandemias en la Antigüedad . Debería ser de lectura obligatoria para todo el mundo en las circunstancias actuales . En un futuro se hablará de la «Peste del Covid19» ocurrida en los años 20 del siglo XXI DC

  2. Ya nos habíamos olvidado de las grandes pandemias. Las creíamos cosa del pasado. Hasta que llegó el Coronavirus (así, con mayúsculas), para acabar con la última y mejor conquista del siglo veinte.
    Y nos ha encontrado igual de preparados de lo que estaban nuestros ancestros ante la Peste Negra. La única ventaja es que el SARS Cov 2 es más benigno.

  3. invlreble la verdad…
    Y nos ha encontrado igual de preparados de lo que estaban nuestros ancestros ante la Peste Negra. La única ventaja es que el SARS Cov 2 es más benigno.

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