La educación infantil andaluza en tiempos de pandemia

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Foto: Cordon Press.

Cuando uno piensa en sus primeros años de vida, normalmente se topa con una ceguera blanca similar a la que describía Saramago en su Ensayo sobre la ceguera. Pueden aparecer recuerdos lechosos, nublados e inconexos que nos retrotraigan a un momento específico que, por cualquier devenir cognitivo, se ha quedado anclado en nuestro cerebro. Muchas de esas escenas provendrán del hogar familiar, pero es posible que un gran porcentaje de ellas correspondan al tiempo que hemos pasado en las aulas desde bien pequeños.

En España no hay obligación de escolarizar a un niño hasta los seis años de edad. Sin embargo, la realidad, en general, es que la gran mayoría de los menores de entre cero y seis años pasan por los ciclos de infantil. 

La educación infantil se divide en un primer ciclo, de cero a tres años, lo que se conoce como la guardería; y un segundo ciclo, de tres a seis años. En muchos centros esta última etapa y primaria comparten un mismo edificio. 

La diferencia básica entre primaria e infantil son las especificaciones que los niños necesitan en cada caso. Si hablamos de franjas a partir de los seis años, ya se presupone cierta madurez a los alumnos. Son capaces de hacer prácticamente todo lo que se requiere en clase solos, son autónomos.

Según el artículo 12.2 de la Ley Orgánica de Educación (LOE):

  • La educación infantil tiene carácter voluntario y su finalidad es la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños. 

El artículo 13 matiza los objetivos que tiene esta enseñanza temprana: 

  1. a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros, sus posibilidades de acción y aprender a respetar las diferencias.
  2. b) Observar y explorar su entorno familiar, natural y social.
  3. c) Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales.
  4. d) Desarrollar sus capacidades afectivas.
  5. e) Relacionarse con los demás y adquirir progresivamente pautas elementales de convivencia y relación social, así como ejercitarse en la resolución pacífica de conflictos.
  6. f) Desarrollar habilidades comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.
  7. g) Iniciarse en las habilidades lógico-matemáticas, en la lecto-escritura y en el movimiento, el gesto y el ritmo.

Es decir, la meta es dotar de unos conocimientos básicos a los alumnos en todos los aspectos. Desde cómo ponerse y quitarse el abrigo, hasta aprender a respetar una fila, pasando por una iniciación a lo que va a ser primaria, comenzando a leer y escribir. 

Lo más diferenciador de esta etapa son las necesidades de los estudiantes. El currículo formativo no está dividido en asignaturas, sino en áreas con distintas competencias que hay que cubrir, siempre adaptadas a las necesidades de los más pequeños. 

La Orden del 5 de agosto de 2008, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) establece que «las diferentes áreas del currículo integrarán de forma transversal el desarrollo de valores democráticos, cívicos y éticos de nuestra sociedad, la diversidad cultural, la sostenibilidad, la cultura de paz, los hábitos de consumo y vida saludable y la utilización del tiempo de ocio».

Los pupilos adquieren rutinas, tienen que aprender a separarse de sus padres, a cumplir con ciertos horarios y, por encima de todo, se les educa para que puedan vivir y formar parte de la sociedad a medida que vayan creciendo. Esto, en muchas ocasiones, con niños de tres años especialmente, supone pasar por un proceso de adaptación que puede ser más o menos farragoso y duradero.  

La problemática en Andalucía 

En Andalucía la educación infantil lleva siendo maltratada unos años. Varias causas han hecho que la situación que se tiene en algunas aulas sea poco o nada sostenible. Todo esto se ha agravado recientemente debido a la crisis sanitaria y los requerimientos que esta está exigiendo de docentes, alumnos, padres e instituciones. 

Varios factores han influido para que, en esta comunidad autónoma, la bolsa de infantil se haya quedado atascada. Hay aspirantes con notas altas que llevan más de un año esperando a que les llamen para comenzar a dar clase y convertirse en interinos. 

El primer factor clave es la bajada de la natalidad. Según los últimos datos, que el INE hizo públicos en junio, la media nacional de natalidad se sitúa en un 7,6 por 1000. Este verano pudimos leer en la prensa cómo España es el segundo país con menos tasa de natalidad de la Unión Europea, solo por detrás de Italia. Esto afecta directamente a la saturación de las bolsas de maestros de educación infantil. Es tan sencillo como que, si no nacen niños, no hay niños que vayan a clase. En tres o cuatro años se notará este descenso (que ya es patente) en primaria, y a los pocos años en el resto de ciclos educativos.  Aunque donde se percibe antes es en los primeros años de escolarización. 

Para encontrar el segundo atenuante de esta situación hay que retroceder casi diez años, concretamente a 2011. En plena crisis, la Junta de Andalucía hizo lo mismo que el gobierno central de Rajoy: recortar en sanidad y educación. 

Si en 2010 se iniciaba el curso con 1663 profesores, en 2011 solo se añadieron 198 efectivos más, pese a que el incremento de alumnos fue de 28 000 en infantil y primaria. La prensa, concretamente el periódico ABC, daba unas cifras realmente preocupantes. Andalucía era la comunidad autónoma que menos invertía en educación y la que tenía la tasa más alta de fracaso escolar de la Unión Europea, con un 33%. 

Sumado a estos recortes, Pepe Ávalos, responsable de acción sindical de la Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de Andalucía en enseñanza (USTEA Enseñanza), comenta que «en educación infantil, calculamos que desde el año 2012 se habrán suprimido unas 2000 aulas».

El último punto que influye en el tapón de infantil es la autonomía pedagógica y organizativa de los centros. Esto quiere decir que los centros educativos tienen libertad para distribuir las tareas y organizarse como mejor consideren. 

Cuando se produce una baja de un profesor en un CEIP (Colegio de Educación Infantil y Primaria) la institución debe decidir qué hacer. Si esa baja es de tres días o menos (enfermedad de corta duración), la Concejalía de Educación andaluza no mandará ningún profesor. Con lo cual, en estos casos, la dirección se ve obligada a colocar a un docente en un ciclo que no le corresponde. Es la queja que, en las últimas semanas, han tenido los aspirantes e interinos de infantil que esperaban a que avanzase la bolsa. Los centros se han visto en la situación de tener que mandar a expertos en primaria a cubrir las clases de infantil. A pesar de que ahora se ha agravado, esta circunstancia ya se daba mucho antes de la pandemia y es algo de lo que los aspirantes se vienen quejando históricamente.

Ávalos también dice que, en estas situaciones, «es el centro el que redistribuye sus recursos para atender a estos requerimientos. Algunas veces es profesorado que no está en infantil, pero se trata de una cuestión anecdótica».

Esto nos mete de lleno en el problema de la educación infantil en Andalucía, acentuado por la situación de emergencia sanitaria en la que nos encontramos actualmente. 

Refuerzos covid en la comunidad andaluza 

Antes de la pandemia, pese al atasco de la bolsa de infantil, la situación era más o menos estable. El conflicto ha llegado a raíz de la asignación de refuerzos covid únicamente dirigidos a los ciclos de enseñanza obligatorios, dejando a la educación infantil sin ningún tipo de efectivo adicional. 

Francisco Padilla, presidente del sindicato ANPE en Andalucía, explica que el problema se acentúa en el sur debido a la planificación de la Junta. El objetivo principal de los apoyos era reforzar los conocimientos que se pudieron perder en el último trimestre de 2020 (cuando comenzó la pandemia). Sin embargo, la segunda ola de rebrotes en septiembre ha hecho que estos refuerzos sean necesarios para otro tipo de tareas o, directamente, para cubrir las bajas de profesores positivos en coronavirus o que tuvieran que guardar la cuarentena. 

Desde ANPE-Andalucía informan de que más de 4000 plazas se han puesto a disposición de las enseñanzas obligatorias a principios de este curso. Unas 1800 han ido para primaria y unas 2200 para el primer ciclo de la ESO. 

El principal motivo por el cual educación infantil no ha estado incluida, desde el inicio, ha sido su carácter no obligatorio. Si nos fijamos en los datos podemos hacernos una idea precisa de qué supone que esta etapa formativa no sea obligatoria. 

En el curso 2019-2020 estaban matriculados en el segundo ciclo de infantil en Andalucía un total de 239 855 niños de entre tres y seis años. En este mismo período había en la comunidad 334 990 infantes comprendidos entre esas edades. Esto deja la conclusión de que 95 135 no estaban matriculados en este segundo ciclo, es decir, el 71,6% de la población de entre tres y seis años asistió a las aulas de educación infantil en Andalucía. Pese a que no sea obligatorio, una abrumante mayoría está matriculada en esta primera etapa de la educación. 

Siendo así, muchos aspirantes de infantil, junto con los sindicatos, no entienden por qué no se ha destinado una partida de efectivos a educación infantil en septiembre, del mismo modo que se ha hecho en primaria y los primeros ciclos de la ESO. 

La Plataforma Andaluza en Defensa de la Educación Infantil (PADEI) empezó a gestarse en 2013 a raíz de los recortes de la Junta en educación. Está formada por docentes interinos o aspirantes con notas altas que no podían acceder a su trabajo como funcionarios. Actualmente, defienden los problemas a los que se enfrenta esta etapa formativa. Son una especie de catalizador de las quejas de los maestros sobre el terreno, que luego trasladan a los sindicatos, ya que son ellos los que tienen verdadera capacidad de acción. 

De entre los casos que recogen, una de sus integrantes cuenta el de un profesor de primaria que ha tenido que hacer de sustituto en una clase de tres años: «No sabe qué hacer. Alguien que sea especialista en los ciclos de primaria, y que no quiera, quizá, trabajar con los pequeños, es normal que se agobie». 

El hecho de que no haya habido refuerzos covid hasta ahora ha obligado a muchos CEIP a que cubran las bajas y sustituciones con los refuerzos de primaria hasta bien iniciado el curso 2020-2021. 

Desde PADEI insisten en que «hace falta refuerzo covid en todos los ciclos, pero con niños de tres años es fundamental porque no son autónomos, llevan desde marzo sin ir a la guardería, los que hayan ido, y el período de adaptación puede ser complicado. Es un mundo nuevo para ellos». 

Las ratios: el segundo gran escollo 

USTEA Enseñanza lleva años luchando porque se bajen las ratios en las aulas de infantil. Una vez más, este ciclo formativo tiene unas características que no comparte con el resto: los escolares no son autónomos, sobre todo, en la etapa de tres años. 

Es por ello que en otros niveles como bachillerato se pueden encontrar más de 30 estudiantes por clase, mientras que, en Andalucía, el cupo máximo en infantil está en 25. No obstante, existe un 10% adicional que se da como margen para causas sobrevenidas. 

Explica Francisco Padilla que este tipo de excepcionalidades, que permiten hasta 28 alumnos por aula, hacen referencia a situaciones que se dan una vez iniciado el curso. «Una causa sobrevenida puede ser que un alumno llegue a una localidad y tenga que ser escolarizado», comentan desde ANPE-Andalucía. 

Por su parte, en USTEA afirman que lo que está haciendo la administración «es una trampa. Lo que se hace es organizar grupos basándose en ese porcentaje excepcional. De manera que se trabaja, de base, con ratios de 27 o 28, en lugar de 25». 

Esto contribuye a que la bolsa de infantil siga congelada. Si se matriculan 27 niños de cuatro años en un curso, en lugar de hacer un desdoble con dos clases de 13 y 14 pupilos y un profesor más, se deja una clase superando la ratio de 25, ya que se contempla que puede haber un 10% añadido. 

El problema es que esas tres plazas de más están pensadas por si es necesario incorporar a alguien una vez se ha iniciado el curso, o por si surge cualquier otra contingencia fuera de lo común, no como una base sobre la cual trabajar desde el principio. 

Ávalos añade que vienen «exigiendo históricamente que se baje la ratio, pero es que, además, ahora mismo es una temeridad mantener esta situación y ya lo estamos denunciando ante la Fiscalía Superior de Andalucía y lo vamos a denunciar ante la inspección de trabajo».

Esta denuncia ha sido admitida a trámite, lo que para USTEA quiere decir que, al menos, hay algunos asuntos sobre los que investigar. Si bien es cierto que aún no se sabe si surtirá algún tipo de efecto, la realidad es que «esto ha colocado el problema en la opinión pública y esperamos que se tome nota y que las próximas regulaciones normativas que se hagan tomen esta dirección», acaba diciendo el responsable de acción sindical. 

La circunstancia con las ratios ha alcanzado un nivel más debido a la covid-19. Tanto desde PADEI, como desde las organizaciones sindicales, se preguntan cómo es posible que no se hayan bajado las ratios para cumplir con la nueva normativa sanitaria. En PADEI han registrado casos, en este curso, de clases que llegan a tener hasta 29 alumnos. Algo que sobrepasa ese 10% adicional de la ratio y que, por tanto, se sale de la normativa vigente. 

Es complicado hacer entender a un niño de tres o cuatro años que no se puede acercar a sus compañeros ni a su tutor. A veces, sencillamente es imposible impedir que se toquen. Una de las integrantes de PADEI comenta que hay casos de profesores que no pueden reestructurar las aulas para que se cumpla con la distancia de seguridad porque no hay espacio. 

Según el medio Sapos y princesas, ligado a El Mundo, y cuyo objetivo es ayudar y apoyar a la educación, en comunidades autónomas como Cataluña, Madrid o Murcia, la ratio en el segundo ciclo de infantil no puede superar los 20 niños. En Murcia, además, hay un modelo presencial de 4 días de clase por semana, en el caso de que se sobrepase esa cifra de 20. Mientras que, en otras como Aragón, en ningún ciclo puede haber una ratio mayor de 22. 

Para Pepe Ávalos el motivo de que no se pongan en marcha medidas parecidas en Andalucía es puramente económico. «El problema ya no es tanto para el primer trimestre de este año, que para eso hay dinero con lo que ha venido de Europa y el reparto que ha hecho el gobierno estatal. El problema se lo encuentran de cara a los presupuestos del año que viene, ¿cómo mantenemos este aumento de plantilla en un presupuesto que no estaba previsto para esto y que habría que ver si recoge los apoyos suficientes?», añade Ávalos desde USTEA Enseñanza. 

Por contrapartida, el responsable de acción sindical también dice que la Consejería de Educación ha hecho esfuerzos por negociar, ofrecer y mejorar, «pero tiene un tope y ese tope no está en sus manos, eso ya pertenece al consejo de gobierno, al presidente o vaya usted a saber a quién». 

El acuerdo suscrito con la Consejería de Educación 

ANPE-Andalucía estaba negociando con la Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía para conseguir que esos docentes que faltan llegaran a las aulas de infantil. El presidente comentaba que «como mínimo, se tienen que aumentar 1500 efectivos netos más sobre los que ya están encima de la mesa. El mayor porcentaje de esos 1500 debería ir a infantil». 

El 6 de octubre, el sindicato llegó a un acuerdo con la Concejalía y, efectivamente, se van a incorporar nuevos cupos, de los cuales, una parte irá destinada a reforzar los centros de infantil que cuenten con cuatro, o más clases, de mínimo 20 alumnos por aula. 

Quiere decir que, si en un colegio hay cuatro aulas de infantil con 20 estudiantes o más, recibirán el refuerzo covid correspondiente a este ciclo. Pero si hay tres con 25, se quedarán sin ese apoyo extra. 

El acuerdo fue firmado el 7 de octubre por CCOO, ANPE y CSIF. No obstante, los otros dos principales sindicatos, UGT y USTEA, no lo han suscrito. El responsable sindical de USTEA comenta que la razón fundamental es que «no se necesita un acuerdo para que la Concejalía de Educación cumpla con la legalidad, que es básicamente lo que garantiza esta firma (que se cumplan las ratios legalmente establecidas)». Añade, además, que la normativa es de obligado cumplimiento para las partes y que no pueden «refrendar un acuerdo que no garantiza unas condiciones mínimas». 

Pepe Ávalos es tajante en la visión que tiene el sindicato sobre la situación. No solo están denunciando las ratios ilegales porque se salgan del marco regulador establecido, sino que esto supone poner en riesgo la salud tanto de profesores como de alumnos. «En cualquier caso, es una ilegalidad y una irregularidad, pero en este caso es una temeridad y una imprudencia bestial a nivel sanitario», acaba sentenciando Ávalos. 

A esto, se suma el hecho de que el acuerdo garantiza los refuerzos y apoyos hasta el 31 de diciembre. Existe un pacto verbal para que se extienda a final de curso, pero según nos informan desde USTEA, no hay nada garantizado hasta que no se cierren los presupuestos. 

En PADEI consideran que la medida es insuficiente, debido a los requisitos, ya que «si en un colegio hay una clase de tres años, otra de cuatro y otra de cinco, que llegan al ratio de 25 no les correspondería el refuerzo covid de infantil».

Finalmente, el jueves 14 de octubre se publicó el llamamiento por el cual se ha convocado a 705 docentes de infantil como apoyo covid hasta el 31 de diciembre. La fecha de incorporación marcada es el 19 de octubre. 

Queda la duda de si esto será suficiente para acabar con el problema de las ratios, principal denuncia tanto de los aspirantes de infantil como del sindicato USTEA, que vuelve a ser muy concreto en un comunicado contra el acuerdo firmado: «la ratio ilegal no solo merma la calidad educativa, sino que destruye empleo público, suponiendo además, en las actuales circunstancias, un peligro para la salud de la comunidad educativa». Desde la organización califican el acuerdo de «infame» y hacen un llamamiento a los sindicatos firmantes para que «reconsideren su postura y se unan a la lucha por la salud de toda la Comunidad Educativa». 

El acuerdo ha solucionado en parte el problema. Habrá que esperar para saber si realmente los 705 nuevos cupos son suficientes para paliar las carencias del segundo ciclo de infantil y si sus contratos se extenderán todo el curso 2020-2021. Pese a todo, como vemos, USTEA sigue denunciando la situación y considerando este acuerdo totalmente insuficiente. 

Los verdaderos damnificados de todo esto han sido, y son, por un lado, los maestros que no dan abasto en las aulas; por otro los aspirantes e interinos que se sienten impotentes ante una lista infinita de nombres que lapidan el suyo y que no se mueven; y, por último, los niños que no han recibido hasta ahora la atención suficiente ni adecuada a las necesidades que este curso está requiriendo.


Fuentes de información adicionales

Población total Andalucía

Observatorio de la Infancia en Andalucía 2020.

Recortes en sanidad y educación 201.

Artículo 12 LOE.

Tasas de abandono escolar 2019.

Organización de la vuelta al cole en el coronavirus.

Currículo de Educación Infantil, Orden del 5 de agosto de 2008.

USTEA Enseñanza denuncia las ratios ilegales ante la Fiscalía Superior de Andalucía.

Acuerdo firmado por la Concejalía de Educación de Andalucía, ANPE, CCOO y CSIF.

Detalles del acuerdo en CCOO.

Comunicado de USTEA contra el acuerdo firmado.

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2 Comentarios

  1. Enhorabuena por el artículo.
    En Andalucía el PS (todo el discurso progresista se le agotaba a la hora de gobernar) era un desastre en enseñanza y ha llegado el PP y los ha hecho buenos.
    Imbroda el consejero está más interesado en hacer conciertos educativos extendiendo la enseñanza privada en detrimento de la Pública y en fomentar centros privados de FP, que es lo suyo.
    Lo del Covid es punto y aparte, de traca.

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