Cine y TV

Ya no se hacen películas como aquellas… por fortuna para el tráfico rodado

The French Connection
The French Connection, 1971. Imagen: D’Antoni Productions / Schine-Moore Productions / Twentieth Century Fox.

Estrenada en 1971, The French Connection estableció muchos de los parámetros y clichés que hoy asociamos a las películas policiales setenteras. Una forma de hacer que hoy muchos consideran anticuada, pero que se tragan inadvertidamente en multitud de largometrajes y series de televisión actuales, máquinas de emular los mimbres de aquellos días. El espíritu del thriller de los setenta permanece vivo gracias a sus imitadores, y sin embargo muchos han olvidado sus logros. A algunos, sin embargo, nos hace recordar con nostalgia la manera en que se hacían las cosas antes. El cine previo a la era electrónica era caótico, imprevisible, repleto de errores, casualidades (a veces muy afortunadas) y funcionaba según un mecanismo de caos controlado cuyos resultados, cuando eran buenos, difícilmente pueden ser reproducidos por muy avanzadas que sean las técnicas de hoy.

French Connection causó gran impacto en su día, hasta el punto de arrasar con los premios principales tanto en los Globos de Oro como en la ceremonia de los Óscar, donde ganó el premio a mejor película por encima, nada menos, de hoy clásicos como El violinista sobre el tejado, The Last Picture Show y La naranja mecánica (a la que, por cierto, arrebató el privilegio de ser el primer largometraje calificado para adultos que ganaba ese premio). También se llevó el Óscar a la mejor dirección, en el que William Friedkin venció —abróchense los cinturones— a un plantel de rivales compuesto por Stanley Kubrick, Norman Jewison, Peter Bogdanovich y John Schlesinger. Quizá a algunos ya no les suene demasiado el nombre de Friedkin, aunque otros sí le recordarán por haber sido director de El exorcista o la fantástica Cruising. Por su parte, Gene Hackman se convirtió muy justificadamente en una estrella, ganando también un Óscar y estableciendo un prototipo de personaje cuya influencia puede verse claramente en intérpretes posteriores como James Gandolfini. Estas estatuillas se completarían con las de mejor guion adaptado y mejor montaje. 

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16 comentarios

  1. Y no olvidemos que Fernando Rey comenzó a ser un actor a tener en cuenta fuera de España. Solía decir él que se repartían papeles con Peter Ustinov.

  2. Bueno, la estrella de Friedkin ya no volvió a brillar tanto, pero los coches las seguían pasado reguleras. Me sorprende El salario del miedo, o Sorcerer si se prefiere. Me sorprende que no mencionéis esta peli. La escena del camión cruzando un puente de madera que ni el propio Indiana Jones se atrevería a cruzar es casi más antológica!

  3. Constantino

    Un buen artículo. Es más interesante su narrativa que aquello que comenta. Porque, «Popeye» resultaba bastante más sociopático que aquellos a quienes solía perseguir. Por cierto, la segunda parte fue un bodrio.

    • Pocas veces una segunda parte ha conseguido igualar a la primera. Mucho menos superarla. El caso que nos ocupa siguió la regla, y no hay muchas excepciones.

    • ¿?
      Más interesante el artículo que aquello que comenta, la película.
      PORQUE Popeye es más sociopático que los criminales.
      Costi, tienes un problema con los malos, te sirven de comodín para todo.
      Aparte del tono cursi, es como decir.
      «Era de noche y, sin embargo, llovía.»

    • GERARDO ORTIZ

      Muy cierto, de la segunda parte mejor ni acordarse.

  4. Sólo por haber rodado French Connection, Sorcerer, Cruising y To live and die in L.A, William Friedkin se merece pasar a la historia del cine en mayúsculas. Lástima que dentro de 100 años sólo será recordado por El Exorcista, obra maestra pero también una de las pelis que más daño ha hecho al género del terror con su pirotecnia visual. Por cierto, muy mítico el video del tío Friedkin riéndose a la cara de Nicolas Widing Reff, cuando éste tuvo los bemoles de comparar Drive con Casablanca.

  5. El primer largo para adultos en ganar el Oscar fue «Cowboy de medianoche» dos años antes. Estuvo clasificada X en USA.

  6. Walter_nota

    Este artículo se ha follado mi cerebro.. q disfrute.. gracias.

  7. Suegra Facilona

    ¿De qué estarían hablando en la última foto, Friedkin, Rey y Hackman? Lo digo porque las expresiones faciales son clarísimas por parte del director: clara desaprobación y conato de impaciencia. En cuanto al actor yankee, lo mismo pero agravado con una evidente mueca de desprecio hacia Fernando. ¿Qué pensarían realmente ambos sobre el actor francés-español que posiblemente en esos momentos, estaba quizá, intentando enmendarles la plana? Misterios.

    • Probablemente es durante la filmación de la persecución a pie por las calles de Nueva York. Los tres dijeron que fue una escena mucho más complicada de lo inicialmente previsto. Es normal que Friedkin se impacientara frente a los problemas que llegó a darle una escena en apariencia fácil (más si consideramos que, para ahorrar, estaban filmando en la calle sin permiso), aunque a Hackman no debiera importarle… a menos que la reputación que se ha forjado de persona difícil todos estos años con sus compañeros de tantos rodajes no sea una leyenda urbana ;)

  8. He querido volver a verla estos días, la vi hace mucho y guardaba muy buen recuerdo de ella.
    Me sigue pareciendo una maravilla, intensa, sucia, turbia, y sin duda prototipo del cine americano de los 70. Poderoso final con esos letreros.

    Fernando Rey me parece que está excelente. No entiendo si se minusvalora su interpretación, su clase y el punto enigmático que tiene aportan valor añadido a la película, en mi opinión.

    En cuanto al director, de las que se comentan me gustan todas menos Cruising, apuesta arriesgada y ambientación sí, pero me parece una película fallida. La he visto 3 veces, en versión original, y sigue sin decirme gran cosa aparte de lo dicho.

    Gracias por el artículo.
    Un saludo.

  9. eduardo roberto

    Con respecto a la genial foto de un momento de descanso del film, quisiera creer que esos tres personajes continúan ensimismados en sus roles reales y de recitación artística; la aristocracia peligrosa de Rey, la brutalidad callejera con el mal gusto para vestir de Popeye y la única que he visto en todos los directores cuando los sorprenden en momentos similares: siempre didácticos y gesticulantes. De ese fantástico film, además de las rocambolescas persecuciones callejeras e internos, recuerdo la única confesión de debilidad masculina de Popeye, cuando, sacándose camiseta tras camiseta (no recuerdo cuántas, pero eran tantas) exclama “soy un bastardo friolento”. Excelente artículo. Gracias.

    • Ya he contestado que creo que se debe a la famosa escena que se previó lista en menos de veinte minutos y, al final, llevó horas de trabajo. Salió bien, pero a costa de sudor.

    • ¡Eduardo Roberto, cuánto tiempo sin saber de ti! ¡Ya veo que superaste el corona virus y me alegro infinito!

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