Ozark es Breaking Bad para adultos

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Ozark
Imagen: Netflix.

En este Año de Broma al que llamamos 2020, ya se celebraron los Premios de Broma de la televisión, más conocidos como EmmyTM. Como ya es costumbre, la serie Ozark pasó por ellos sin pena ni gloria, lo cual nos sirve, cómo no, para ponernos a cantar sus bondades. No me entiendan mal: los Premios de Broma de la televisión, al igual que los Premios de Broma del cine (ÓscarTM), o los Premios de Broma de la música (GrammyTM), me traen sin cuidado. Admito que es muy divertido hablar sobre ellos, y que son una gran excusa para rajar de las series que no nos gustan cuando son premiadas, y para rajar cuando no se premia a las series que sí nos gustan. También puede ser entretenido comentar las entregas de estatuillas —de hecho, es más divertido comentarlas que verlas—, del mismo modo que es muy divertido discutir sobre Star Wars o sobre cuál fue la mejor formación de Deep Purple. Pero vamos, dudo que nadie con dos dedos de frente se quede sin dormir por estas cosas.

El caso es que, la premien o no, las tres temporadas que se llevan emitidas son un entretenimiento bastante absorbente. Para quien no haya visto Ozark ni sepa muy bien de qué va, el argumento gira en torno a un asesor financiero llamado Marty Bryde, cuya empresa se dedica a lavar cuantiosas cantidades de dinero para un cártel de narcotraficantes mexicanos. Cuando los narcos descubren que la empresa les ha estado robando, Marty ofrece un trato para salvar su propia vida: convence a los narcos de que será capaz de blanquear millones de dólares gracias al desarrollo inmobiliario de una región llamada los Ozarks. El problema es que la región tiene un potencial de desarrollo cercano a cero: si bien está presidida por unos pintorescos lagos que reciben turistas en verano, en invierno apenas viven allí unos pocos puñados de pueblerinos. Marty Bryde no tiene ni idea de cómo va a cumplir su promesa de lavar millones de dólares, pero se muda a los Ozarks con su mujer y sus dos hijos. Desde ese momento, Marty emprende cualquier iniciativa que se le ocurra con tal de conseguir dinero en efectivo. El problema es que, además de la mortecina economía, las pequeñas y pintorescas mafias locales, formadas por paletos acostumbrados a disparar sus rifles al menor zumbido de mosca, reciben las iniciativas de Marty con hostilidad.

Un argumento muy simple que se podría resumir de otra manera: la serie describe la progresiva espiral de mierda en la que se mete Marty Bryde por culpa de su fáustico pacto con los narcos. Creo que no es hacer spoiler, sino más bien definir el espíritu de la serie, el decir que cada vez que parece que algo va a salirle bien a Marty, surge una nueva e inesperada complicación. En este sentido, la premisa argumental recuerda a la de series como Breaking Bad y Fargo, aunque más allá de la premisa no hay muchos parecidos. Breaking Bad era mucho más efectista, recurriendo a casi cualquier artificio que sirviera para epatar o provocar la sorpresa del espectador, incluyendo momentos de comedia, farsa e incluso surrealismo. El estilo narrativo de Ozark es mucho más sobrio. Fargo tenía un ambiente distinto que casi llegaba a rozar lo sobrenatural, muy en la línea de los hermanos Coen. Ozark, por el contrario, es mucho más directa y terrenal. Desnuda el argumento: he aquí un hombre, y he aquí el descomunal problema que tiene pinta de terminar matándolo.

Otra diferencia con Breaking Bad es que allí todo giraba en torno al protagonista Walter White y su escudero Jessie Pinkman; los demás personajes, incluso los más o menos importantes, eran comparsas, satélites del sistema solar que giraba en torno al dúo principal. En Ozark pasa justo lo contrario: el protagonista se ve cada vez más enredado en una maraña donde, muy a su pesar, los hilos se van deslizando hacia manos ajenas. Por este motivo suelo decir que Ozark es «Breaking Bad para adultos». No, no es que esté diciendo que Breaking Bad fuese una serie para niños. Pero sí era una fantasía de poder, la transformación de un pringado en supervillano (o, más bien, supermalote) que apelaba al adolescente que todos llevamos dentro. Ese espíritu de fantasía de poder se ilustra en secuencias como la de Walter White diciendo «¡Yo soy el peligro!». Secuencias que funcionaban de maravilla porque estaban hechas a la mayor gloria del portentoso Bryan Cranston, capaz de, en una décima de segundo, ser el simpático tío Bryan que alegra las Navidades con sus chistes, y en el segundo siguiente transformarse en psicópata.

En Ozark no hay ni rastro de fantasía de poder. El personaje protagonista, Marty, no dice frases de malote ni se transforma mágicamente en un curtido criminal. Más bien al contrario, su impotencia es uno de los alicientes del argumento. Se pasa toda la serie con cara de póker, que es la única cara que puede poner si quiere continuar con vida. Esto no significa que la interpretación de Jason Bateman no sea portentosa también; Bateman es un gran actor, como ha demostrado de sobra en otras series, y aquí saca todo el jugo posible a un personaje que apenas puede expresarse porque su actividad principal es intentar que nadie note lo que está pensando. Lo que sí ocurre es que, tanto a nivel argumental e interpretativo, se produce un efecto centrífugo. El peso de la acción se aleja del personaje principal y termina recayendo sobre los personajes secundarios. Muy en particular, sobre cuatro personajes femeninos que son el alma de la serie. Me resulta curioso que no se suela citar Ozark cuando se habla de series con personajes femeninos fuertes, porque no hay una, ni dos, sino ¡cuatro! mujeres que perfectamente podrían ser, cada una de ellas, el epicentro de una serie propia. Quizá lo más interesante es que no son mujeres ejemplares, ni intentan ofrecer una versión romantizada de la feminidad como contraste a la masculinidad «tóxica» de los personajes varones.

Breaking Bad
Imagen: Netflix.

Una de esas mujeres es la esposa de Marty, Wendy Byrde, que al principio de la serie produce la (falsa) impresión de que va a ser el típico estereotipo de «esposa del protagonista» que está en la trama solamente para verlas venir, para quejarse de lo mal que lo hace todo el protagonista. Pero no: la evolución de Wendy es fascinante y está repleta de sorpresas; además, ofrece a la magnífica actriz Laura Linney un montón de momentos en los que lucirse con su particular cara de corderito degollado, combinada con unas dosis de demoníaco sarcasmo que son toda una especialidad de esta maravillosa intérprete. Otro personaje imponente es Darlene Snell, la esposa del principal cacique local: una redneck fanática, agria, vengativa, y obsesionada con un retorcido concepto del honor y de la sangre. No estaba muy familiarizado con la actriz Lisa Emery, pero puedo decirles que, encarnando a la aterradora Darlene, es una de las presencias más poderosas que ha visto la pequeña pantalla en muchísimo tiempo. Algo parecido puede decirse de Janet McTeer, que interpreta a Helen Pierce, la abogada-Terminator que lleva los asuntos legales de los narcos. En sus primeras apariciones, la abogada es tan implacable que parece casi un robot, pero conforme vayamos descubriendo cosas sobre su personaje, aparecen matices que McTeer se encarga de transmitir con maestría.

El póker de personajes secundarios que le roban el show al principal se cierra con Ruth Langmore, que probablemente es mi personaje favorito de la serie, y me atrevería a decir que también es el personaje favorito de la mayoría de seguidores de Ozark (y, desde luego, de quienes se encargan de decidir el reparto de premios). Ruth es una chica dura que vive en un remolque y ha crecido en mitad de la cochambre, rodeada de parientes delincuentes. Sin embargo, su inteligencia y sensibilidad la convierten en una rareza dentro de su propia familia. Ruth es el personaje que tiene el mejor y más detallado arco dramático, hasta el punto de que, siendo secundaria sobre el papel, podemos considerarla la coprotagonista. Y, con todos sus claroscuros, lo más parecido a una heroína que existe en la serie. El personaje de Ruth es muy complejo, lo cual era un desafío interpretativo, pero se convirtió en una oportunidad de oro para que una actriz de talento se luciese. Eso es lo que ha sucedido con (¡en pie!) la maravillosa Julia Garner. En mitad de la sequía de premios de Ozark, llevarse dos Emmy consecutivos por este papel. Y, al contrario de lo que sucede con otros muchos Emmy, los suyos son absolutamente justificados. Es difícil describir con palabras la habilidad con la que Garner, detrás de la perenne mueca de amargura de Ruth, expresa todos los movimientos internos del personaje. Esta actriz parece tener la capacidad para hacer lo indicado en cada secuencia, y por lo que a mí respecta ya se ha consolidado como una de las mejores intérpretes de su joven generación. No me extraña que, en su día, el mismísimo David Chase escribiese un pequeño papel pensado a propósito para que Julia Garner apareciese en su película Not Fade Away. Todo lo que prometía por entonces, lo está cumpliendo con creces en Ozark.

Las tres temporadas emitidas han conseguido esquivar los males que a veces descoyuntan todo aquello que había funcionado bien en la entrega inicial de una serie. Solo ha habido un par de momentos en que llegué a temer lo peor, pero esos temores resultaron ser infundados. Por ejemplo, cuando vi empezar una subtrama relacionada con la enfermedad mental de cierto personaje nuevo, creí que las serie iba a resentirse con una sobrecarga de melodrama facilón, pero no: como casi todo en Ozark, ese melodrama llegó acompañado de considerables dosis de bendita incomodidad, incluyendo situaciones absurdas o directamente crueles que encajaban de maravilla en la mencionada espiral de mierda del argumento. Solo ha habido una subtrama que me pareció un poco exagerada, en plan Breaking Bad, y por lo tanto un poco fuera de lugar con el estilo generalmente taciturno de la serie, pero duró lo justo. En realidad, el único pero que le pondría a Ozark es el uso del filtro de color azulado que, sobre todo en las dos primeras temporadas, me hizo probar varias pantallas creyendo que quizá mi televisor tenía algún problema. Se ve que ellos mismos se dieron cuenta y lo corrigieron un tanto en la tercera temporada, pero bueno, es casi lo único malo que puedo decir sobre la serie.

A la espera de que se estrene la cuarta temporada, y viendo que las tres que llevamos vistas han mantenido el nivel, la verdad es que me gustaría que terminasen la serie antes de quedarse sin ideas. Ya sabemos que los estadounidenses no saben cuándo terminar sus series. O, más bien, que las exprimen hasta el último dólar, sin reparar en las consecuencias artísticas. Tal como yo lo veo, Ozark está en el punto ideal para cerrar con una temporada más. Quizá dos si los guionistas son extremadamente hábiles, pero es raro que este tipo de argumento resista tanto tiempo sin empezar a perder el rumbo. No lo sé, ya veremos. Sí es verdad que aguardo la cuarta temporada con más entusiasmo que recelo, lo cual me demuestra que realmente me lo he pasado muy bien con esta serie. Los alicientes para pegarse buenas sesiones de Ozark son muchos: el recital de sutilezas de Jason Bateman, el fabuloso despliegue de Julia Garner, el demoníaco carisma de Lisa Emery, la sarcástica finura de Laura Linney, las situaciones absurdas, el delirante desfile de secundarios, los peculiares paisajes (aun con el puñetero filtro azul), y ese argumento que es como estar en el resbaladizo borde de un precipicio donde, si intensar subir, te deslizas hacia abajo. Y si no intentas subir, también. Lo cual, para un espectador que está cómodamente sentado en el sofá de su casa, es una maravillosa sensación.

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36 Comentarios

  1. Sobre la última preocupación del autor, mencionar que Ozark fue renovada este año para hacer la cuarta temporada, que será la última. Eso sí, estará partida en dos tandas de 7 episodios.

  2. Lo dicho de “Fargo” es cierto, pero se justifica porque el espectador ya lo busca. Es parte de su esencia.
    Por otro lado, lo que hace buena a “Breaking bad” es que no te das cuenta de que el asunto tiene truco hasta que la ves por segunda vez. Entonces y solo entonces te das cuenta. Pero el artículo tiene razón: es una fantasía de control y poder bastante irreal.

  3. Para mi, otra diferencia con Breaking Bad es que Ozark es mucho más real. Sólo hay que fijarse en la multitud de viviendas sin vender que hay por la costa.

  4. Esa comparación no debe ser posible son dos obras no comparables. Solo usaste el Nombre de Breaking Bad para llamar la atención y así poder hablar de Ozark. También haces una comparación donde hablas solo lo malo rebuscado de una en contra parte con mucho de lo bueno y positivo de la otra, notándose así la evidente preferencia. Entiendo tu artículo esta fuera de lugar no termina de situarse en sí, si es una comparación, una reseña, una crítica a BB, una queja por no premiar a tu preferencia. Pudo tener un mejor enfoque, ya que la parte análisis de Ozark estuvo muy bien, lo disfruté. Ozark es buena pero no comparable con Breaking Bad.

  5. ¿”Ozark es Breaking Bad para adultos”?
    Ajaja claro porque Breaking Bad es un dibujo animado destinado a chicos de entre 8 a 13 no? Pero por favor. No me jodas.

  6. Mucho texto para hacer una comparación absurda diciendo que es “para adultos” como si Breaking Bad lo vieran niños pequeños.

  7. Excelente artículo, la describes tal como yo la veo. Y sí, Breaking bad es una alpargata al lado de Ozark. Mis personajes favoritos son también Wendy y Ruth, que creo serán las principales protagonistas de la cuarta temporada, la que espero con ansias y mucho interés. Felicitaciones!!

  8. Coincido con varios: Amigo, es más q evidente tu mala leche con B. Bad, a pesar de resaltar la calidad de Cranston. El enfoque de tu critica, aunque sea válido el análisis de Ozark, desde el mismo título, es decir: Mirenme, mirenme, soy diferente, le doy un palo a B.Bad. En varios puntos casi te contradices, por ejemplo cuando criticas la tendencia americana a no saber terminar sus Series…precisamente uno de los aspectos, de muchisimos más, en los q la producción de Gilligan destacó y brilló sobre todas. “Ozark es B.Bad para adultos…ah pero no estoy diciendo q B.Bad era infantil” Sin palabras

  9. Mi sensación es que la mayoría de las series norteamericanas tienen un comienzo tremendo, pero van perdiendo pulso en la segunda temporada. No obstante, en este caso los “ratings” de popularidad son más favorables a “Breaking Bad” y “Better Call Saul” (rondando el 9 según imdb) que a “Ozark” (que se acerca más bien al 8). Yo rompo una lanza por BB.
    El profesor W. White es expresión de una clase baja en decadencia que hace lo que puede por sobrevivir al sistema, mientras que Marty Bryde es más bien exponente de ese sistema que presiona con el poder de la economía sumergida al resto de la sociedad. Le pudo el metal. W. White es una buena persona con una hipoteca del copón a la que le sobreviene una enfermedad con un seguro de mierda, entre dos trabajos también de mierda. Está con el agua al cuello. Mientras, MB pudo elegir, escogió bailar con el cártel y parte con 8M de dólares de colchón. No es alguien con quien el espectador se identifique. Las respectivas mujeres de ambos personajes sí que caen como una patada en los mismísimos debido a la infidelidad con la que premian a sus maridos. La hija de Bryde es una muchacha pestosa junto con otro par de secundarios que citas, que parecen expresar el mismo mensaje: que las mujeres son capaces de imitar a los hombres sólo que en lo peor. La única que cae bien es Ruth, porque le ocurre igual que ocurre con Walter White. Tampoco pudo elegir quien ser o qué hacer. Ha de hacer lo que le toca, le guste o no, para sobrevivir. Y eso, la clase media vaya si lo entendemos bien.
    Me agrada tu narrativa, aunque no comparto su contenido. Supongo que pertenecemos a clases diferentes.

    • Bien contestado, en la historia de White hay algo de “fatum”, de destino funesto e inevitable. Cuesta imaginar otra salida para él que no acabara igual de mal. De un modo u otro, está condenado.
      En Ozark la tragedia viene porque el protagonista prefiere, desde el principio, el camino del medio y al diablo con las consecuencias. El punto es que Marty, al contrario que White, sí que tenía por lo menos una opción razonable.

    • Tienes razón pero W.White si tenía opciónes pero su reputación se lo impedía, recuerda que el admitió que le gustaba y varias veces pudo logrado retirarse y salir sin sopechas pero fue avaricioso y quería el poder

      • Por eso tiene algo de inevitable. Con su personalidad, la reputación le pierde.
        En cierto sentido, es un Creonte que no se arrepiente de haber ajusticiado a Antígona a pesar de todas las consecuencias. Alguien que nunca reconocerá sinceramente haber cometido ningún error. Su falta de perspectiva le impide ver que ha entrado en el camino al infierno. Cuando por fin lo ve, asume que es inútil arrepentirse, solo puede huir hacia adelante, aún a sabiendas que solo puede acabar mal. El espejismo del control es que él mismo cree haberlo elegido.
        A mi entender, es una tragedia sin ninguna catarsis posible.

        • A mi me han entretenido ambas, pero he de confesar que no son series que vaya a ver dos veces (aunque BB me parezca mejor que Ozark, cuya tercera temporada no me ha apetecido siquiera ver). Reconozco, también, que siento inclinación por alguna otra, aunque su esquema sea mucho más sencillo y esté obsoleta. Por ejemplo, cuando tengo un rato libre me apetece mirar a “Colombo”. Tiene detalles fantásticos por su sencillez, incluso en los primeros episodios, como la escena de la tortilla en casa de la viuda Joanna Ferris [“Homicidio de acuerdo con el libro”]. El argumento es siempre el mismo. Un hijoputa de clase alta desea mantener o mejorar su posición, lucrarse todavía más, vengarse o todo a la vez. Un teniente desaliñado de gustos vulgares se deja caer y le hace morder el polvo. Es un monumento a la inteligencia, no al aspecto o al dinero. Y el mensaje es catártico, vaya que sí. La caída de un cayetano reconforta (especialmente si el cayetano se ha atrincherado en el despacho oval).

          • Hijos de puta hay al norte, al sur, montados en elefantes y en burros.
            Lo que es pobremente hijoputesco o una hijoputidez miserable es reducir todos los análisis a lo personal, es un reduccionismo moralista, kantiano, socialdemócrata (en su peor acepción), esclavo, en definitiva.
            Y lo que es entrañable, por ingenuo y falto de conocimiento, es pensar que Trump es un Cayetano atrincherado en la Casa Oval y dar por bueno, implícitamente, que algo va a mejorar o que los otros son mejores.
            Biden es de la misma banda que la señora Clinton, esa señora malhuele que desprecia a la “gente lamentable”.
            O los unos y los otros afrontan las cuestiones de clase o el declive americano inexorable será más rápido, gobierne quien gobierne, los conservadores (clásicos o nacionalpopulistas) o los que se llaman progresistas.

    • Acabáramos…
      De clase media. Eso explica muchas cosas. Entre otras la moral de esclavo que luces.
      Un abrazo, de todos modos no eres desechable del todo.

  10. Entiendo y comparto parte del análisis sobre la calidad de Ozark. Es una gran serie que usa precisamente su “carencia” de aires de grandeza para avanzar y seguir metiendo en vereda al espectador.

    Pero ojo que tampoco es perfecta, y al igual que tiene momentos muy buenos tiene otros tremendamente desaprovechados típicos de las limitaciones autoimpuestas por Netflix incluso en sus series más adultas y prometedoras. Un error que le pasa factura a la cadena en tres de cada cinco series, convirtiendo en productos de calado medio lo que podían haber sido obras de sobresaliente. a ese respecto aún tienen mucho mucho que aprender de cadenas como hbo.

    Dicho esto, la comparación con breaking bad (realizada en tales términos, y como si realmente solo estuviera enfocada a ese espíritu adolescente qué citas) no se sostiene por ninguna parte. Lo primero porque breaking bad es la clara inspiración de esta serie y de no ser la pedazo de serie qué es BB, Ozark no existiria.

    Lo segundo es que la trama de Ozark puede estar bien así como dos o tres actores principales que tienen un gran nivel, pero en términos globales hagamos el favor, Ozark no se puede ni comparar con Breaking bad. Hay dos o tres abismos de diferencia. Tan solo insinuarlo es una muestra de tener poca idea primero de interpretación, segundo de fotografía, guion, puesta en escena….
    BB es Cranston por encima de todo (vamos ni de lejos Bateman se acerca a Cranston. Vamos, ni Bateman ningún integrante del reparto de Ozark), pero lo es tambien gracias a Gilligan y no por influencia divina. Y ahi tienes BCS que es otra joya con el mismo estilo interminable.

    Para ti Ozark es breaking bad para adultos?
    Para mi Ozark es Breaking Bad marca Carrefour. La manufactura, reparto, nivel de interpretación, desarrollo de trama y personajes, resolucion de escenas, accion….de la serie de amc, es tan bastamente superior que lo único con lo que puedo quedarme es con una simple comparación de temáticas.

    Y es que cuando “te inspiras” en algo tan bueno y pones empeño en ello e intentas hacer las cosas bien te sale algo de un bien alto como es para mí Ozark. Pero hasta aqui podemos leer.

    Y bueno, terminaré diciendo que espero que todas las opiniones vertidas en esta página tanto por el autor del texto como por los comentarios hayan visualizado las series en su versión original, las cuales por supuesto no tienen comparación alguna con nuestra versión doblada que particularmente en el caso de Breaking bad es un producto lamentable que destroza la serie y con ella la actuacion de Cranston que es la “interpretacion de una vida” (y no, no hablo de Walter White) que pocos actores del mayor nivel de Hollywood han visto y verán en sus carnes en lo que les queda de vida.

    A pasar buen noche

  11. Ozark es buena.. no hay dudas. Pero tiene millones de agujeros argumentales y problemas que se resuelven porque si o que directamente ya no se tocan el tema.. no estás obligado a que te guste más BB pues eso es subjetivo.. en cuanto a lo objetivo que analizar de cada serie pues Ozark aunque sea de mis favoritas se queda aún por detrás de los verdaderos grosos como the Sopranos.. The Wire.. Breaking Bad etc

  12. Estoy de acuerdo con el autor cuando dice lo de “Breaking Bad” para adultos. Al menos creo que se por donde va. Además lo deja más o menos claro hablando de que gira en torno a una fantasía de poder y de como un pringao se convierte en un malote. Cualquiera que haya sufrido un mínimo acoso en el cole o en el instituto lo entiende y lo disfruta viéndolo en pantalla. He visto BB dos veces y la he disfrutado muchísimo, sin embargo, creo que los personajes de Ozark son mucho más profundos, tienen más capas y son más variados que en BB. No necesitan de frases lapidarias para entusiasmarme. Es cierto que ambas series comparten el mundo de las drogas y meterse en un lío para salir de otro, pero entre medias creo que Ozark ofrece cierto reposo para que reflexionemos sobre lo que está ocurriendo y si bien Walter estaba escrito para molar y que lo adoremos, lo personajes principales de Ozark transmiten más humanidad y creo que los creadores buscan que empatizemos con ellos a un nivel más profundo.

    Que conste que me encanta Breaking Bad y no estoy poniéndola a competir con Ozark, pero reconozco que BB parte más de una fantasía adolescente de poder y reafirmación. Recuerdo que, puestos a poner frente a frente, de jovencillo me fascinaba Batman y Superman me parecía un pringao. Con el tiempo, y disfrutando muchísimo de mis relecturas de ciertas obras del hombre murciélago, conforme crecía me he sentido más identificado con los valores que transmite Superman, o al menos me parecen unos valores más sabores: generosidad, bondad, honestidad, superación del trauma de la perdida… Batman se basa en el trauma y el rencor para seguir adelante.

    Tras la chapa, enhorabuena por el artículo y gracias por reivindicar una gran serie en muchos aspectos, además de ser un ejemplo de cómo trabajar con personajes femeninos sin necesidad de sacar la bandera o generar escenas sonrojantes que te sacan de la trama. Un saludo y a seguir escribiendo señor, sus artículos siempre son una alegría que mejoran el primer café de la mañana.

  13. Me sorprendió tu forma de escribir, Emilio, no encontré falla alguna, a excepción del remate de tu escrito donde te enredaste tratando de exolicar lo que pasaría “si intensar subir, te deslizas hacia abajo. Y si no intentas subir, también.”
    Fuera de eso, una agradable sorpresa encontrar a un crítico de series y películas (odio decir crítico de cine…) que maneje tan bien el lenguaje y organice de forma tan amena sus ideas.
    ¡¡Felicidades, Emilio de Gorgot!!

  14. Perdonémosle la vida al autor, a fin de cuentas los hay que pensamos que ambas series tienen puntos comprables. Los hay que hemos disfrutado ambas.

  15. Mensaje para Emilio: la próxima vez que quieras elogiar una serie, trata de no tocarle los mismísimos a los fans de las otras, que al final se sienten en la obligación de darte caña, aunque en el fondo no tengan muchas ganas y por muy pacifistas que sean.

  16. A mi me gustan las dos mucho. Pero yo no encuentro tantos paralelismos entre ellos.
    Walter White es un pobre hombre amargado que se siente atrapado por sus situación económica, su familia (TODA su familia) y que cree que se merece algo mejor. Encima le diagnostican el cáncer y se tropieza con la drogas de rebote. Ve que él las puede hacer mejor que esa panda de analfabetos (es mejor que ellos) y de paso sufragar el tratamiento. Lo demás es la constatación de que una vez dentro de la manada de hienas hay que morder o estás jodido.
    Lo de Marty es otro rollo. El tío está metido hasta las ingles desde el principio (y lo suyo es la pasta, la droga no la vemos), le va bien, está contento, y acaba donde acaba por culpa de su socio. Se mete en los fregados en que se mete para salvar el cuello una y otra vez. Y lo suyo es la labia. Todavía no ha levantado un dedo contra nadie. Que Walter a lo longuis, ya sea manipulando a otros o mediante artefactos varios deja un reguero que ya ya…

  17. Me gustan ambas, pero no hay punto de comparación. Ozark no le llega ni a los talones a Breaking Bad. Y, si Breaking Bad no es para adultos, no sé para quién se supone que es.

  18. Si no ves las inconsistencias en los personajes de Ozark desde la segunda temporada, quizás no deberías tener este espacio para escribir.

  19. La página mejoraría bastante si banearan de una vez al tipo que firma como Máximo. Todos sus comentarios son tóxicos.
    Convendría exigir el registro de los participantes.

    • No es cierto, respondo a Costi, cuando se mete conmigo previamente. Cuando me deja en paz, no interactúo con él. Me llamó idiota en un post de otro artículo, le respondí y le toco la huevada ahora.
      Dejaré de hacerlo como otras veces y cuando vuelva a ofenderme, volveré a hacerlo.
      No hay paz para el malvado.
      Si a usted le molesta, ponga un recurso en el Tribunal Constitucional.

  20. Para adultos conformistas quizás. Ozark es una tomada de pelo, un guion inverosímil, actuaciones fatales y situaciones fuera de lugar que generan cero emoción. Y eso que sí he visto las 3 temporadas. ¿Darlene le dispara y castra al hijo de un mafioso , se lo va a echar en cara y sale viva? Eso es sólo un ejemplo de lo absurdo que es la serie.

  21. Muy linda crítica. Lástima que por el título “polémico” todo el mundo se va para ese lado. Son dos grandes series, no tiene caso compararlas. Saludos.

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