Arte y Letras Arte

Todo es cierto y todo se acaba en Roser Bru

Roser Bru

Este artículo no iba a ser un obituario. Pero aquella entrevista a Roser Bru (1923-2021; aún duele cerrar el guion con esas cuatro cifras) tenía ya a la muerte como invitada estelar, de obra y de palabra. El encuentro tuvo lugar en 2018, parece un mundo, y desde luego era otro mundo. Cuando La anguila se publicó en esta nueva era pospandémica, sabíamos que su momento se acercaba; había cumplido noventa y ocho años. Queríamos hacerle algún tipo de justicia a su figura esparciendo sus ideas mientras aún pudiese hablar. Ahora ya es tarde, pero no para dejar que sus palabras, al igual que sus obras, sigan hablando por ella. Por eso hemos querido mantener la conjugación en presente en las zonas conversacionales de este texto, como si aquel encuentro nunca hubiera tenido fin, como si aún habitase esa premuerte de la que llevaba hablando años. Siempre quedan cosas por preguntar cuando alguien se marcha, aunque no sea de forma inesperada. Cosas que decir o reconocer. Quizá tras su exilio forzado a Chile (siendo adolescente), España le haya dejado a deber algo más que unas cuantas medallas y condecoraciones que ella, como es natural, olvidó pronto. Le debemos ojos a su extraordinaria producción artística, oídos a su discurso pleno de sabiduría, de acción y de resistencia, como la forma en que siempre acometió la pintura o el grabado. La muerte, la memoria y las mujeres que se van son consustanciales a su obra, y parte de su legado hacia los muchos creadores que han bebido de ella.

Roser invoca a Borges en aquello de que cada autor crea a sus propios precursores, y el grabador chileno Rafael Munita afirma que el Taller 99 la eligió a ella como ascendiente primordial. Entre las prensas, cubetas con ácido y armarios resineros de aquel espacio se la llama cariñosamente «reina madre republicana». Esta mujer fuerte que se acerca a los cien años sigue frecuentando la casa que construyó junto a Nemesio Antúnez y Delia del Carril, dibuja sobre piedra e interviene estampas setenta y nueve años después de haber llegado a la costa de Chile a bordo del SS Winnipeg, huyendo de la España franquista. El grueso de su vida ha transcurrido en Santiago de Chile, junto a personalidades de la talla de Pablo Neruda, Gabriela Mistral y los Parra, Violeta y Nicanor. El Gobierno de Chile le otorgó en 2015 el Premio Nacional de las Artes Plásticas y ella respondió cinco días después, primero con un infarto cerebrovascular y después con una caída grave. Ahora se desplaza sin apenas ayuda y se emperra en no guardar las gubias ni los pinceles. Nos reunimos con ella un martes de invierno en el citado taller. Responde a nuestras preguntas dando saltos temporales. También salta del castellano a un catalán conservado en un cajón durante décadas. Lo desempolva y suena republicano y dulce. En Roser se confunden el pasado y el presente, la pintura y el asado que llegará después de nuestra charla.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*