
Juzgar todo desde el presente es una práctica destructiva, hay gente que se casa y celebra comuniones en antiguos campos de concentración, y no hay mayor perturbación que el amor y el sexo. Así ha sido la semana en nuestra revista, resumida en este Jot Down News, artículo por artículo, sección por sección, para que no te pierdas nada.
Entrevistas
Es un escritor poco dado a alternar, que reparte su tiempo entre talleres, traducción y creación. Ha hablado con nosotros de algunos de sus libros, de Pájaros que se quedan, de la biografía de Anna Ajmátova, y de una recopilación de artículos periodísticos. Y de los personajes que se cruzaron en su camino, como Camilo José Cela, para el que hizo de negro en una enciclopedia del erotismo, o Van Morrison, con el que la lio, pero bien. Eduardo Jordá: «La obsesión por juzgar las cosas desde la óptica del presente destruye la historia, la política, todo». Por Alejandro Luque. Con fotos de Ángel L. Fernández.
Viajes
Este pueblo es uno de los escenarios de La isla mínima, y hoy un lugar fantasma convertido en turismo de cine. Desde la fábrica, cantina y casas, por el canal de los Presos hasta el embalse de Don Melendo. Luego Vetaherrado, Marismillas, San Leandro, las marismas con música de Pirámide, y la memoria de quienes fueron obligados a hacer trabajos forzados en sus campos de concentración. «Marismas y el canal de los Presos: la ruta del desasosiego». Por Marta Armingol y Laureano Debat, con fotos de este último.
Literatura
Es la novelista fascinada por las relaciones amorosas heterosexuales, por sus mecanismos, impulsivos y universales. Consigue que nos vemos reflejados en la vida de sus personajes porque es la nuestra, la de seres temerosos de todo lo que nos desestabilice, y de esa gran perturbación que es el amor y el sexo. Claudia Lorenzo disecciona estas claves de su obra en «Viaje por el miedo y Sally Rooney».
Manuel de Lorenzo tiene un padre que no usa internet ni la telefonía móvil, que sigue con sus bifocales, su máquina de escribir y sus enciclopedias. Se ha negado por tanto a entrar en el siglo XXI, y posiblemente no lo haga jamás. Como tantos otros, rechazan vivir en el futuro. Lo que supone un contraste habitual con los otros, los que fueron capaces de anticiparse a él, muy pocos, como Julio Verne o H. G. Wells. Las claves de su modo de predecir, y acertar, están en «Tempora mutantur: los tiempos están cambiados y nosotros cambiamos con ellos».
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