
Lo que hace memorable al protagonista es la dimensión moral de su acción
El tipo de héroe que se crea en una sociedad en un momento histórico refleja en buena medida la mentalidad imperante en ella. Los héroes muestran de forma directa e indirecta las expectativas y los miedos que marcan una comunidad en un momento dado, son espejos de las miserias y grandezas, son imágenes un tanto deformadas de la mentalidad colectiva. Carlos García Gual en su libro La deriva de los héroes en la literatura griega da buena muestra de ello repasando la evolución de los héroes en la creación griega clásica y cómo dicha evolución refleja los cambios sociales y políticos. Los primeros héroes vinculados de forma directa a las divinidades reflejaban una sociedad más primitiva, básica si se quiere. Conforme esa sociedad se va complejizando sus héroes van evolucionando. Tomando como ejemplo, la mitología clásica y siguiendo la tesis de Gual, los primeros héroes son directamente dioses o hijos de dioses y reflejan casi milimétricamente la voluntad de los mismos. Pero con el paso del tiempo los héroes van alejándose, tanto en lo moral y en la voluntad como en la propia genética de los dioses que una vez lo fueron todo. Basta comparar a Hércules, hijo de Zeus, con Ulises, ajeno en genética y en voluntad a cualquier dios o semidiós.
Los héroes triunfantes, aquellos que la sociedad reconoce como tales, son arquetipos políticos que reflejan no una ideología política concreta sino una mentalidad política compartida de forma más o menos mayoritaria, una visión de la sociedad a la que se aspira. Esa mentalidad tiene parte de aspiración más que de realidad objetiva, de ahí que una ficción absoluta como son los héroes encajen y funcionen con tanta facilidad en su propia época. Los héroes luchan por un objetivo que se quiere conseguir o mantener, y ese objetivo en la medida que refleja las expectativas de la sociedad explica el triunfo literario de unos héroes frente a otros, ese éxito marca en gran medida la perdurabilidad de un héroe concreto, ya sean Hércules, Ulises o Batman.
Se ha dicho en multitud de ocasiones, tantas que se ha convertido casi en un cliché, que los superhéroes conforman la mitología contemporánea. Sin duda alguna tal afirmación es una exageración pero no exenta de su parte de realidad. Los superhéroes forman una parte importante de nuestra mitología, no lo son toda, pero sí tienen su trozo del pastel. Lo seguro es que han reflejado y lo siguen haciendo, la sociedad en la que son publicados (y ahora también rodados). Desde su aparición en los 30 del pasado siglo con un perfil infantil y simple, hasta el modelo violento y oscuro de los 90, pasando por el modelo pop juvenil de los 60, ha sido una herramienta para diseccionar muchos aspectos de la sociedad donde se creaban, concretamente la norteamericana. Y uno de los principales autores que ha dado forma, una y otra vez al héroe contemporáneo a través de sus cómics es Frank Miller. Los héroes de Miller siempre actúan bajo una fuerte premisa moral, no siempre la misma ni mucho menos, pero sus acciones, más o menos justas, más o menos correctas siempre responden a un profundo patrón moral, marcado no por la ideología del autor, sino por la del propio personaje, lo que hace aún más impresionante el trabajo de Miller como guionista. Es capaz, no ya de recoger una sensibilidad social y política en sus obras, sino de mostrar varias. En una sociedad de la complejidad de la contemporánea, líquida que diría Bauman, el autor que nos ocupa muestra a través de sus diferentes personajes, distintas visiones colectivas, sociales, a veces cercanas y otras contrapuestas. Sabe colocar el espejo en distintas posiciones para devolver diferentes reflejos de nuestra sociedad.
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Los ideales de Miller, como los de cientos de guionistas, estuvieron perfilados por las cláusulas de la CCA («Comics Code Authority»), el código Hays del cómic estadounidense. Cuando Stan Lee, siendo editor jefe y con cerca de un centenar de guiones de Spiderman se le ocurrió mentar el abuso de las drogas de Harry Osborn Jr. (con la aquiescencia del dpto. federal de Salud Pública y la aprobación del jefe de la editorial) no obtuvo el CCA y dos números después se vio obligado a dejar de realizar los cómics de Spiderman para siempre. Sólo en 2001 Marvel dejó de solicitar la aprobación CCA y DC, el 2011… es decir, hace una década.
Los guionistas y dibujantes estadounidenses han sido muy morales, pero no por decisión propia.
Echa un vistazo a los criterios del código CCA y te explicarás muchas cosas.
https://en.wikipedia.org/wiki/Comics_Code_Authority
Hombre, como leyenda queda bonita, pero lo que escribes, Tooq, no es cierto. El arco argumental en el que Harry Osborn Jr. era drogadicto se publico en The Amazing Spider-Man números 96 a 98 y Stan Lee no se vio obligado a dejar de guionizar Spider-man dos números despúes: el último número de Amazing Spider-Man con guión de Stan Lee fue el 110, publicado casi un año después del número 98. Y lo de que «se vió obligado», cuando pasó a ocupar el puesto de editor…
Stan Lee ya ocupaba ese puesto en Timely, la matriz de Marvel. Los dibujantes de la época querían irse a DC y Timely premio la fidelidad de Stan con la casa nombrándolo editor. Fue editor jefe para Marvel al menos desde 1962. Era el enlace con el jefe Martin Goodman, que lo sacrifica como manera de volver a obtener la aquiescencia y el sello de aprobación de la CCA.
Pero el tema del articulo va de los heroes de Miller que como los demas artistas se adaptaron a los guionistas y las normas de la CCA. Spiderman no echa un kiki de ninguna manera, ni siquiera con las novias. Se termina casando con MJ. Tortas si, pero nada de tortura, polvos en modo alguno y omnipresencia de la sovietica AIM.
Y también conviene recordar que por las mismas fechas en las que Stan Lee «se vió obligado» a dejar Spider-Man, según la opinión Tooq, DC comenzaba con Green Lantern (Volumen 2) número 85 un arco argumental en el que se revelaba que Speedy, el compañero de Flecha Verde, era heroinómano. Así que no parece que aprendieran la (supuesta) lección….
Y Dennis O’Neil, el guionista de ese arco de Green Lantern, siguió guionizando la serie al menos 9 años más, hasta el número 129. Y no dejó de trabajar como guionista después. O sea, que nos tenemos que creer que Marvel «sacrifica» a Stan Lee como guionista (pero le deja como editor) para volver a obtener el sello de aprobación de la CCA mientras que curiosamente los dos números de Green Lantern que tratan el mismo tema, el 85 y el 86, lucen ambos orgullosamente el sellos de la CCA en la portada. ¡A lo mejor es que DC tenía enchufe con la CCA!
En esta página
https://www.cbr.com/amazing-spider-man-stan-lee-government-comics-code/
se cita una entrevista con el propio Stan Lee en la que él mismo afirma que tras la negativa inicial de la CCA decidió prescindir del código en esos tres números y que luego volvió a usarlo sin problemas (efectivamente, el número 99 de Amazing Spider-Man, también guionizado por él, ya lleva el sello de la CCA en portada y, como ya he dicho, poco después DC no tenía problemas para obtener la aprobación de la CCA para otra historia de drogas). También dice que nunca pensó en el código al escribir sus historias, y que de no haber existido un código sus historias no habrían sido diferentes.
Así que sí, son bonitas leyendas, pero son leyendas.
Gracias por el enlace.
Stan dijo: «Nunca pensé en el CCA cuando estaba escribiendo una historia, porque básicamente nunca quise hacer nada que me pareciera demasiado violento o demasiado sexual. Sabía que los jóvenes estaban leyendo estos libros, y si no hubiera habido un CCA, no CREO que hubiera hecho las historias de manera diferente.»
Miller: «CREO que mi obra es en realidad muy moral. El bien contra el mal, esa es la base.»
Normal. Cuando unas personas se acostumbran a vivir entre represiones, por la cuenta que les tiene, terminan haciendo suyas tales represiones, pero no por ello dejan de ser represiones.
Boixcar era republicano, pero terminó ajustándose al guion del nacional catolicismo al hacer las Hazañas Belicas. Mismo tema con Victor Mora.
Durante unos años, hasta que Disney se hizo cargo de la factoria Marvel, se vieron otras cosas, como la aparicion de una relación incestuosa, germen de «Juego de Tronos»:
https://notinerd.com/wp-content/uploads/2018/10/7-55.jpg
Claro, que nunca mas. Ahora que Marvel pertenece a Disney, se acabaron ese tipo de aventuras.
La relación incestuosa entre Mercurio y la Bruja Escarlata era efectivamente otra cosa, pero eso no la hace ni mejor ni peor ni, sobre todo, más interesante. A mí, que se acaben ese tipo de «aventuras» me la trae al fresco, sinceramente. No leo un cómic de superhéroes buscando una relación amorosa entre hermanos. Si aparece, pues bueno; si no aparece, pues bueno también.
Su argumento de que «Cuando unas personas se acostumbran a vivir entre represiones, por la cuenta que les tiene, terminan haciendo suyas tales represiones, pero no por ello dejan de ser represiones» es un poco como el del huevo y la gallina. ¿Qué fue antes, la represión o el reprimido? ¿No podría ser que a Stan Lee, o a Miller, o a otros guionistas les surgiera naturalmente ese tipo de historia, sin influencia de ninguna represión externa? ¿El guionista que ideó la relación entre los hermanos Mercurio y Bruja Escarlata (Jeph Loeb si no recuerdo mal) también estaba influido por alguna represión que había hecho suya?
En cualquier caso, este tema ya no es algo que me interese. Mi intención al escribir aquí era aclarar que Stan Lee no había sido «sacrificado» para contentar a la CCA y creo que eso ha quedado sobradamente demostrado: Marvel no tuvo ningún problema para recuperar el sello de la CCA con Stan Lee todavía guionizando Spider-Man y aproximadamente por las mismas fechas DC no tuvo ningún problema para obtener el sello de aprobación para una historia que también hablaba de drogas. Y por si fuera poco, el propio Stan Lee confirma que no hubo ningún problema.
Un saludo.
Pues no llevas razón. Te has guiado por la wikipedia. El último guión firmado por stan lee fue el número 100 de septiembre de 1971. El 101 es de Roy Thomas de octubre de 1971. El último número sin aprobación del CCA es el 98 de Julio de 1971. Consulta la marvel database en marvel.fandom.com
Stan lee era un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo de Martin Goodman, fue sacrificado y pasó por el aro, como de costumbre. Y sí, ya era editor jefe en 1962.
Interesante debate y artículo.
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