Arte y Letras Historia

Cómo nació el wéstern (3)

Cómo nació el wéstern
Wild Bill Hickok, Texas Jack Omohundro, y Buffalo Bill Cody en 1873. (DP)

Viene de «Cómo nació el wéstern (2)»

En 1869, el universo legendario del salvaje Oeste estaba en pañales. Billy el Niño aún tenía diez años, Calamity Jane era una adolescente anónima, y un quinceañero Jesse James se hacía su primera fotografía sosteniendo una pistola y con una expresión desafiante en su imberbe rostro. Mientras, tras varios años de trabajos, se terminaba la construcción del ferrocarril que unía la costa este de los Estados Unidos con California. Sin embargo, y de manera tan temprana, el wéstern ya estaba de moda. Aquel año, Julio Verne publicaba Veinte mil leguas de viaje submarino, ahondando en la ciencia ficción que ya había practicado en novelas como De la Tierra a la Luna o Viaje al centro de la Tierra. Europa, pues, miraba al futuro. Los Estados Unidos no miraban al futuro, sino hacia poniente. El público de la costa estaba ansioso por las historias que llegaban desde el «salvaje Oeste».

El escritor Ned Buntline se convirtió en uno de los pioneros del nuevo y excitante género gracias a una hábil mezcla de crónica periodística y embellecimiento sensacionalista. Obtuvo un resonante éxito con un serial que describía, de manera novelesca, las andanzas de un personaje real, el cazador de búfalos y explorador William Cody, que contaba solamente veinticuatro años de edad. El serial se titulaba Buffalo Bill, el rey de los hombres de la frontera, y, como resulta fácil deducir, hizo inmediatamente famoso al personaje y su apodo.

Ned Buntline era en sí mismo todo un personaje digno de haber contribuido al pistoletazo de salida del wéstern, solo que en su vertiente más pícara, y es una pena que Sergio Leone, Sam Peckinpah o George Roy Hill no filmasen en tono sarcástico una película sobre su vida. Buntline provenía de una familia burguesa de la costa este, así que creció disfrutando de la refinada oferta cultural de urbes como Nueva York y Filadelfia. No obstante, se cansó de tanto acomodo y, siendo aún muy joven, decidió que prefería buscar la aventura alistándose en la marina y el ejército. Su desempeño como soldado fue, por decirlo con suavidad, irregular. Estuvo en la guerra contra los nativos, pero se las arregló para no combatir. Después, cuando estalló la guerra civil estadounidense, pasó más tiempo sosteniendo una botella que un rifle, hasta que terminaron echándolo del ejército por borracho. Cosa meritoria, el conseguir que lo expulsaran cuando se necesitaba hasta el último soldado. Su vida sentimental fue igualmente agitada, ya que se casó seis veces. En resumen, era un bohemio decimonónico de manual: encontraba irresistible la atracción hacia las peripecias exóticas, siempre que pudiese disfrutar más de la fiesta que someterse a los peligros. Por así decir, un predecesor de Ernest Hemingway y sus corresponsalías alcohólicas en hoteles de lujo.

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8 comentarios

  1. Joder tío, me gusta demasiado el cine, como para no disfrutar de una narración audiovisual incluso sabiendo que me cuenta una trola (la típica peli «del Oeste»), pero me estás abriendo los ojos de una forma tremenda (y tengo 72 añitos), en cuanto a ver las raíces del problema… no de la desigualdad y de la masacre (evidentes), sino de una serie de matices, que hacen profundizar en lo que ya se sabía, sobre la colonización que el dinero hace en la mente humana.

    Leyendo lo que cuentas, se hace uno la misma pregunta : ¿Cómo no considerar un fallo de Leone y Cía, que no usara esa tragicómica vida del pistolero o cazador en una historia fílmica rompedora? O como se pudo querer defender al nativo usamericano , haciendo de él un simple ecologista de patacón.

    Y vaya imagen ilustrativa remata el texto…

  2. William Frederick Cody, llamado «Buffalo Bill» (le gustó el apodo la primera vez que lo oyó) tenía en efecto el gusanillo del teatro y una gran visión de los negocios, a diferencia de tantos otros. Pero era también un tipo duro de verdad.
    Amaba los aplausos del público, la sensación que se siente al oírlos, pero odiaba no hacer las cosas «de verdad», al menos hasta donde fuera posible. El resultado es que re-inventó el espectáculo circense: en el sentido que en el circo se toman medidas de seguridad, pero el único al que se permite hacer trucos es al mago. Su personalidad da para mucho más de lo que se ha hecho con él en el cine o la literatura.
    También la Comanchería (así se llamaba) era mucho, pero mucho más, de lo que se explica en este breve opúsculo. Españoles y mexicanos consideraron ese territorio, durante mucho tiempo, como un estado soberano. Y en muchos sentidos lo era. También su historia da para mucho más de lo que se ha hecho.

  3. Fernando Triana

    Espléndidos artículos Mi enhorabuena h

  4. Todo que hicieron los del este fue copiar la vestimenta y mido de vida de los españoles

    • No todo. Pero es muy cierto que tomaron prestadas un montón de cosas. Y no sería tan grave la cosa si lo hubieran reconocido desde el principio, en vez de negarlo con tanto énfasis.

  5. Tremenda serie de artículos, enhorabuena

  6. ¿Continúa la serie de artículos?

  7. Muy interesante esta serie . Esta tercera parte con su dosis extra del buen nativo y su estereotipo ( en este caso blanqueado ) . Las tribus y clanes mayormente nómadas se arrebataban terrenos, piezas de caza , esclavizaban a otros grupos y como todo grupo humano desgastaba y usaban la naturaleza sin esa conciencia conservadora que podemos tener ahora, y no casualmente o en ocasiones como se matiza en esta parte . Poco se sabe de esas tribus por la falta de documentos e interpretaciones de su modo de vida anteriores a estos periodos descritos . Pienso que en muchas deecripciones de sus comportamientos se especula más que se puede corroborar o acercarse a una cuerta realidad histórica y antropológica

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