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Lo que Tolkien nunca dijo: adaptación y canon en ‘Los Anillos de Poder’

Los Anillos de Poder. Imagen: Amazon.
Los Anillos de Poder. Imagen: Amazon.

Ha vuelto a pasar, vaya usted a saber por qué. No hemos dejado aún reposar la primera temporada de The Sandman y las redes ya se han llenado otra vez de comentarios sobre la fidelidad (o falta de ella) de una serie respecto a la obra literaria en que se basa. Pero qué podíamos esperar, si de entre todos los fandoms puristas, el de Tolkien se lleva la palma. Vale que el de Star Wars hace más ruido, pero eso es solo porque las ocasiones de vociferar ante una nueva adaptación tolkieniana son mucho más escasas. Ahora, tras años de espera y especulación, se ha estrenado la serie de Amazon Los Anillos de Poder, y ya se ha liado fina. No vamos a entrar aquí en si la serie es mejor o peor desde un punto de vista cinematográfico. Apenas hemos visto un par de capítulos, dirigidos de forma tan rutinaria como funcional por J. A. Bayona, y tiempo habrá de comprobar qué derroteros artísticos toma la obra. Ni siquiera podemos aventurar aún si sus tramas respetarán lo que Tolkien dejó escrito o se irán apartando cada vez más de ello. Verán ustedes: la cuestión es que eso no importa lo más mínimo.

No, en serio. No importa si Tolkien dijo o no que Galadriel repartía mandobles a diestro y siniestro; si Celebrimbor tuvo la ayuda de Dúrin o Elrond para forjar los grandes anillos o si los Istari aterrizaron en la Tierra Media antes de tiempo. Eso del «canon» es irrelevante. Por dos motivos.

En primer lugar, porque toda adaptación tiene no solo el derecho, sino también el deber de cambiar cosas. Por razones de lenguaje (lo que funciona sobre el papel no tiene por qué hacerlo en pantalla), de vigencia o de simple y llana conveniencia narrativa. Nadie (o casi nadie) se rasga las vestiduras porque La casa del dragón esté contradiciendo algunos de los datos aportados por George R. R. Martin en el libro Fuego y sangre, que sirve como base de la serie. Tampoco se espera a estas alturas que tal o cual película de Marvel siga al pie de la letra los hechos narrados en las viñetas. E incluso en ocasiones, el propio autor de la novela original se encarga de modificar los acontecimientos para amoldarlos al medio audiovisual. Lo hizo con humildad y sabiduría William Goldman en La princesa prometida, y nadie le crucificó por eliminar el Zoo de la Muerte o sustituir a los tiburones por anguilas chillonas. Y en el guion de Parque Jurásico, el mismo Michael Crichton (junto a David Koepp) se encargó de desdecirse de la muerte de un par de personajes clave del libro. Por el contrario, Zack Snyder, en su empeño por fotocopiar en pantalla las viñetas de Watchmen, no supo plasmar ni el discurso, ni el tono ni el juego de simetrías que planteaba el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons. Porque la sumisión a la narrativa de una obra no implica necesariamente fidelidad a su espíritu.

Contra el canon

Pero al hablar de Los Anillos de Poder hay un segundo motivo por el que, en realidad, incluso todo esto da lo mismo. Y es que el canon, en Tolkien, sencillamente no existe. Es más: podría argumentarse que lo que hace verdaderamente inmortal a la creación del autor británico es precisamente la ausencia de un canon narrativo. 

Bien es sabido que J. R. R. Tolkien solo publicó, en vida, dos obras inscritas en su Tierra Media: El hobbit y El Señor de los Anillos. Novelas de distinta extensión y tono que, en conjunto, venían a narrar lo que se conoce como el fin de la Tercera Edad del Sol, un pretendido pasado remoto de la Tierra. Y como en todo gran relato mitológico, en sus intersticios se dejaba entrever un tapiz compuesto de muchas más historias, perfiladas con mayor o menor detalle a través de poemas épicos, canciones, menciones indirectas y, sobre todo, unos amplios apéndices que el autor incorporó al final de El retorno del rey. En el mejor de los casos, esto es lo que se podría considerar canónico dentro del corpus narrativo tolkieniano. El resto es, a estos efectos, poco más que papel mojado. Y no porque El Silmarillion, o La caída de Gondolin, o cualquiera de las publicaciones póstumas del escritor, sean obras menores. Ni siquiera porque estén inacabadas, aunque aquí ya nos acercamos más al quid de la cuestión, porque efectivamente todas ellas lo están. Incluso El Silmarillion y Los hijos de Húrin (que son los dos únicos libros póstumos de Tolkien en los que su prosa va desde un punto A hasta un punto B sin lagunas y sin interrupciones explicativas a cargo de un tercero) son fruto del exhaustivo trabajo de patchwork de su hijo Christopher Tolkien, que se encargó de darle algo parecido a una forma unitaria a unos textos inacabados, parciales y perpetuamente revisados. Y el resto de escritos que han visto la luz a lo largo de los años son aún más incompletos, limitándose a veces a un par de párrafos sueltos. Todos ellos son atisbos de un trabajo en proceso, que se vio truncado antes de que su autor estuviera lo suficientemente satisfecho como para publicarlo. Y, por tanto, antes de que adoptara una forma definitiva que nunca existió como tal, y quizá nunca habría podido llegar a hacerlo. Porque, aquí llegamos a la madre del cordero, Tolkien reescribía. Casi compulsivamente.

Los Anillos de Poder. Imagen: Amazon.
Los Anillos de Poder. Imagen: Amazon.

Cuando Christopher Tokien recopila y publica El Silmarillion, lo hace rescatando las formas más completas de cada relato, o bien las más recientes y revisadas por su padre. Pero cada narración de ese libro fundamental y fundacional es tan solo una versión posible de los acontecimientos.

Pongamos por caso uno de los relatos más importantes para el propio Tolkien: el cuento de Beren y Lúthien. Aunque aceptásemos como canon la versión plasmada en El Silmarillion, esta es solo una entre muchas variaciones de la historia y, si bien es la última que escribió Tolkien, ni siquiera él la consideró definitiva. Lo que aparece en el libro es una forma abreviada de un relato que su autor pretendió desarrollar mucho más, y que de hecho conoció formas más completas, detalladas y extensas, aunque también más primitivas. Una de ellas, el llamado «Cuento de Tinúviel», donde Beren es un elfo y no un humano, apareció mucho después como parte de El libro de los cuentos perdidos, una suerte de proto-Silmarillion donde Christopher recogió muchos de los escritos tempranos de su padre. En él, el villano era un enorme gato, Tevildo, que desapareció en los siguientes «borradores» de la historia para dejar paso a Thû, Señor de los Licántropos, y finalmente a Sauron. Más tarde, la Balada de Leithian retomaría y reescribiría los mismos acontecimientos en forma de poema épico, contradiciendo a lo anterior en muchos detalles.

Y así ocurriría una y otra vez, en una multitud de textos (algunos narrados de principio a fin, otros simples fragmentos) de los que, aún hoy, solo han visto la luz unos pocos. Hay quien argumenta que si la versión aparecida en El Silmarillion es la última que llegó a escribir el autor, y puesto que además esta es coherente con lo que Aragorn relata en La comunidad del anillo, esta es la que debe considerarse canónica. Pero eso implicaría dejar de lado la enorme riqueza y variedad que proponen todas las versiones anteriores, que, lejos de deslucir el resultado final, lo potencian hasta el infinito. Porque la propia incapacidad de Tolkien para fijar una única forma de la historia acaba por conferir a Beren y Lúthien una dimensión legendaria que va mucho más allá de cualquier posible canonicidad.

Como cualquier fábula del mundo real, manoseada y moldeada por la poco fiable tradición oral a lo largo de generaciones, la historia de amor entre Lúthien y Beren adopta formas no solo distintas, sino a menudo contradictorias, según qué texto leamos; incluso el carácter fragmentario de muchos de ellos remite a unos hipotéticos escritos originales perdidos en la oscuridad de los tiempos.

Es cierto que esta diversidad y dispersión de versiones no fue tanto el fruto de un deseo expreso de su creador como el producto del carácter igualmente disperso e impulsivo de este: Tolkien comenzaba un cuento o un poema y avanzaba hasta que se aburría de él; cuando lo retomaba, quizá años más tarde, en lugar de completarlo volvía a comenzar la historia desde el principio, y de nuevo la narración continuaba hasta que las energías o la atención del profesor se desviaban hacia una nueva empresa. Pero el aliento de fabulación de sus relatos ya está ahí (el propio Tolkien llamó al conjunto de su obra legendarium), subrayado por un recurso al que muchas veces los defensores del canon no prestan la atención que deberían: el narrador.

La voz del narrador

Como en el Quijote o en el Nuevo Testamento, en la obra de Tolkien no solo importa lo que se cuenta y el cómo se cuenta, sino también quién cuenta cada cosa. Aunque narrado en tercera persona, El hobbit pasa por ser el relato del propio Bilbo sobre sus aventuras; una crónica que heredarán su sobrino Frodo y finalmente Sam Gamyi para completar El libro rojo de la frontera del oeste, que nosotros conocemos como El Señor de los Anillos. Del mismo modo, El libro de los cuentos perdidos sería el fruto (ficticio) de una tradición oral recogida por el marinero Aelfwine. Y los propios personajes de El Señor de los Anillos se erigen en portadores de la tradición, relatando las historias de los días antiguos en canciones o en cuentos contados al calor de la hoguera. Por eso mismo, nada de lo que está plasmado en el papel puede recibirse como si fuera la verdad absoluta sobre estos hechos que nunca ocurrieron. En todo caso, El Silmarillion, los cuentos perdidos, las baladas de Beleriand y el propio El Señor de los Anillos son tan solo fuentes diferentes y alternativas para contar una misma historia. Y Los Anillos de Poder, entonces, será ni más ni menos que eso: una fuente más sobre unos acontecimientos perdidos en las brumas de la leyenda.

Ni siquiera las dos obras que Tolkien sí acabó y publicó en vida se libran (por fortuna) de esta idea de transitoriedad y subjetividad, como demuestran las sucesivas reescrituras de El hobbit después de su publicación: primero, para amoldar el cuento de Bilbo a lo narrado después en El Señor de los Anillos, eliminando discrepancias y añadiendo detalles que le permitiesen encajar en un legendarium al que, en un principio, no pertenecía. Y después, comenzando un nuevo borrador (que abandonó a las pocas páginas) con el que pretendía reescribir la historia por completo con un tono menos infantil, más cercano al de su épica secuela. No cabe duda de que, si hubiera sido bendecido con la longevidad de los elfos, Tolkien habría cambiado la historia de Frodo y el Anillo Único más veces que George Lucas la trilogía original de Star Wars. Y está bien que sea así.

Porque el viejo profesor de Oxford no quería escribir novelas, relatos o poemas: quería construir toda una mitología. Y la propia noción de mitología es incompatible con la existencia de una versión canónica, única y definitiva. Los mitos se definen por su multiplicidad, por sus variaciones, evoluciones y, sí, contradicciones. Por la forma en que cada sociedad los recoge y adapta a su sistema de valores y a la realidad del momento. Por eso mismo, la mejor forma de mantener vivo el legado de J. R. R. Tolkien es negarse a convertirlo en un fósil narrativo, seco e inmóvil, y seguir acompasándolo al mundo como hizo su autor. Y como, sin duda, seguiría haciendo si estuviera aún hoy entre nosotros.

Los Anillos de Poder. Imagen: Amazon.
Los Anillos de Poder. Imagen: Amazon.

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78 Comentarios

  1. «Quería construir toda una mitología» (JR)… ahí radica precisamente el meollo de la cuestión. Tolkien no era un «simple» novelista, era un nuevo Homero, al que le importaba un pito las coherencias internas de un relato, frente al carácter grandioso, más bien gigantesco, incluso suprahumano, que destilaba su narración. Lo cual no quiere decir que no las supiera manejar.

    Y si le hicieramos caso a los fanáticos de la «fidelidad», algo que ni vale para la relación afectiva, estaríamos bien apañados si les toca hacer de Yhavé. En vez de una fabulosa Eva, hecha a partir de lo hecho antes en un «simple» Adán, se valió de la experiencia para mejorar la criatura que necesitaba… y porque la Biblia decidió capar su creatividad, a partir de ahí, y limitarse a una sucesión de hechos, dimes y diretes, que ya hicieron desmitologizar (en su sentido griego) el contenido bíblico (aunque no del todo, claro).

    Pero, que coño les pasa a esta gente, ¿que no quieren entender el concepto de creatividad en el homo sapiens? Y ya no digo nada si, los elfos andan por el medio…

  2. Agustín Serrano

    Lo más sensato y coherente que he leído sobre la fidelidad canónica de la serie últimamente.

    Bravo.

    • oembuchado

      Me parece que tiene usted una idea equivocada de Tolkien. Si le hubiese importado un pito la coherencia de su relato no habría estado bloqueado tantos años. Al contrario, le obsesionaba la coherencia.

      Y, en todo caso, Tolkien escribió una obra de ficción; una mitología de ficción, si se quiere, pero una obra literaria, al fin y al cabo, y merece el mismo respeto que cualquier autor cuando adaptan su obra. No tiene nada que ver con la creatividad.

      • No, no le obsesionaba la coherencia, de hecho una coherencia total (interna en el Silmarillion y de éste con sus otros escritos) no era ni posible ni deseable, en el prólogo del Silmarillion su hijo Christopher lo deja muy claro. Lo que buscaba al principio era responder las preguntas teológicas y filosóficas que suscitaban las historias de su legendarium y con el paso del tiempo era la forma mitológica y poética su objetivo.

      • Si no hay coherencia entre El Hobbit y El Señor de los Anillos. Se nota a la legua en cosas como Gandalf, el anillo, el Nigromante…

      • Estoy de acuerdo. Creatividad no es lo mismo que copiar personajes y nombres y hacer una pseudohistoria con cosas diferentes. Pudieron hacer la «adaptación» cambiando cosas menores como dice que hagan mejor el diálogo, como lo hico P.Jackson; pero señores una adaptación no cambia la estructura y meollo de la historia escrita.

  3. Después de leer el artículo, solo una palabra se me viene a la cabeza: Bravo.
    Llevo 50 años leyendo todo lo pone «Tolkien» en la portada. Siempre he mantenido la misma postura que usted: no hay canon más allá de lo escrito, publicado y revisado por el autor en vida: tres obras. (Se le ha olvidado «Las Aventuras de Tom Bombadil», que, aun siendo un libro de poemas, pertenece al legendarium)
    El propio hijo de Tolkien dejó muy claro en los respecto prólogos que a) era imposible encontrar coherente entre el corpus publicidad en vida y el resto; y b) que lo hacía en buena parte para mostrar al mundo el proceso creativo de su padre, materia interesantísima, pero absolutamente fuera del Canon…Bingo Bolsón, Trotter, el malvado gigante Bárbol, Galadriel esposa de Elrond, Celeborn como elfo nandorin, luego pariente de Thingol, luego un Teleri de Valinor…todos esos personajes existieron en un momento dado…
    Hacer «arqueológico» con Tolkien es muy arriesgado y acaba casi siempre en un encogimiento de hombros…así, por ejemplo, tomemos el polémico caso de la barba de las Enanas…en ningún sitio JRR afirma que las enanas tuvieran barba: es una suposición sacada de una frase y alimentada por un gesto en una película.
    Y sobre todo, si el canon te va a impedir ser feliz o disfrutar de algo, creo que te lo tienes que hacer mirar.

  4. Obviando todo el ruido formado sobre si este es negro o aquello era un chico o una elfa no puede ser un emuló de John Wick… La serie es un PETARDO.Ojo,opinión subjetiva,pero petardo se queda.

    • Aitor Arriaran

      ÉSTE, señores, es el quid de la cuestión. La serie es muy mala y punto.

    • Alberto Guerrero

      La series un petardo para TI. Para gran parte del resto de los mortales lleva 3 buenos capítulos. La serie concluirá con 40. Así que dejad de elevar vuestra opinión como una verdad absoluta. Si no te gusta, deja de verla…pero algo me dice que el viernes que viene VOLVERÁS a verla.

    • ¿Cómo le puedo dar like a tu comentario?

  5. A colación de lo expuesto en este magnífico artículo, me permito recomendar un maravilloso cuento del propio Tolkien que condensa lo aquí dicho: «‘Hoja’, de Niggle», una sobrecogedora reflexión sobre el proceso de creación artística y la frustración del ser humano ante su propia mortalidad.

  6. niloveonilocreo

    Mucho me temo que no van por ahí los tiros, demasiada munición, y de calidad para dar contestación a unas críticas que nada tienen que ver con el canon literario o artístico del autor. Se trata lisa y llanamente de racismo y misoginia. Si los tales personajes que tanto molestan no fueran negros o mujeres los mismos que están dando esta turra inaguantable estarían dando palmas con las orejas con la serie.

    • Auringal de Mirasala

      Creo que estarías muy cómodo con una Doña Quijota de raza etiope y doña Sancha Panza, orgullosa de su cuerpop…por favor

      • ¿Y por qué no? ¿Por qué pretendes imponerle límites a los demás a lo que no lo tiene?

        • En la España del siglo XVI??? Jajajaja, no sé trata de limitar, se trata de guardar una coherencia mínima, pero oye, si tú lo ves así…

          • Estamos hablando de ficción, de eso va el artículo. Lo digo porque a lo mejor crees que lo de Alonso Quijano son hechos reales.

          • En la España del siglo XVI ya había negros en la península. Es lo que tiene ser un cateto.

        • Elque Faltaba

          Porque estoy seguro que nadie coherente estaría de acuerdo con una película sobre la mitología africana interpretada por actores caucásicos. Hoy en día el blackwashing está o debería estar superado, y a nadie con capacidad normal de raciocinio le molestó la «diversidad» en obras como Black Panther, Cosas de Casa o Parásitos.

          • Ah no? Ahí tienes dioses de Egipto. ¿Cuantos ofendidos porque Horus fuera calcado a Jaime Lannister?

          • ¿Mitología Africana?¿Cuántos de los que se quejan sobre el purismo se quejaron del prota de «Dioses de Egipto»?

            • Elque Faltaba

              Tal vez no exista movimiento de protesta como pasa al contrario, que el wokismo pone el grito en el cielo, pero creo recordar que esa película que usted menciona pasó por taquilla sin pena ni gloria. Al igual que una de Matt Damon como soldado chino peleando en la Gran Muralla. Con lo que sí, al revés también sucede. En American Gods los dioses de África eran negros y a nadie cabal le pareció mal.
              Si las productoras son tan cobardes de no adaptar nuevas historias y se dedican, por contra, a alterar las que ya conocemos con su estúpida y cínica idea de la inclusión, conmigo que no cuenten. Porque no tengo nada que hacer con hipócritas que dan falsas lecciones de moral ni veo series de televisión para que me adoctrinen.
              Si esta gente hubiese leído a Tolkien la mitad de lo que merecía el Profesor, se hubiesen dado cuenta que podrían haber hecho una historia fiel al original y a la representación por cuota racial que tan en boga está, contando, por ejemplo, como los Haradrim (equivalentes a africanos) cayeron bajo el influjo de Númenor primero, y de Sauron después. O como los Orientales fueron obligados a luchar en guerras que no les correspondían, y eso, como aventura Faramir de Gondor al derrotar a uno de ellos, sin ser malvados de corazón. Qué bella y original historia DENTRO del universo de Tolkien. No se molestaron en pensarlo, qué lástima. En su lugar tenemos a Negrolas y piruetas literarias como este artículo que intenta rizar el rizo para defender lo indefendible.

              • Te iba a contestar, pero me da mucha pereza hacerlo con alguien que usa términos como «woke» o «Negrolás»

                • Alberto Guerrero

                  Estoy contigo, mucho blablablá y todo se resume en el racismo y la misoginia de esta gente. No hay más.

                  • De eso va. Copiando términos de los think tank de extrema derecha de USA se colocan en posiciones defendibles solo por la SS o el KKK…Y lo llaman argumentar.

                • Elque Faltaba

                  Qué fácil es aludir a los recursos formales del contrario cuando no hay nada que decir sobre el fondo. Un saludo.

      • La raza etíope no existe, cateto.

    • ¿Misoginia? Galadriel tiene la personalidad y los modales de Conan, pero sin dar las gracias ni una sola vez. Ella sola arruina la serie. Y veo más fácil ahora mismo empatizar con algún orco o directamente con Sauron.

  7. A mí sinceramente no es que sea cuestión de personajes o cronología, simplemente me parece que dónde se separa de Tolkien la serie es en el espíritu que posee. Parece ser un producto hecho para ganar dinero con los gustos y tendencias de turno en vez de reflejar todo el sustrato que le dió Tolkien a su mundo. A ver si futuros episodios me hacen verlo de otra forma.

    • Claro, las series se hacen pa ganar dinero. Luego podrán estar mejor o peor contadas, te podrán gustar más o menos. Si te gusta lo ves y sino no.
      A no ser que te sientas obligado a verla por alguna razón, que habrá gente que criticará efusivamente cada capítulo hasta el final.
      Pues igual es ese el sentido, como el que se quema viendo debates políticos en un canal de ultraderecha.
      La publicidad negativa vende tanto o más que la positiva. Si la comunidad del anillo hubiese calificado de «bendición para los sentidos» a la serie esta, pues igual no llega a tanta gente.
      De hecho conozco gente que acabo hasta las narices de tanto orco, elfos, enanos y demás personajes bélicos con nombres esdrújulos. Gente que posiblemente terminará viéndola.

  8. Demasiada defensa para un sacacuartos producto de una empresa que obliga a sus trabajadores a llevar pañales porque les descuenta el dinero de ir al baño. Aquí no se trata de que el señor Bezos haya decido ampliar el enorme universo tolkeniano ahíto de admiración y respeto del autor. Lo que ha hecho es montar una historia de elfos, orcos y enanos como las miles que hay por ahí, pero en lugar de llamarlo «Crónicas de Ilafarhon» o «Leyendas del Mundo Medio» ha cogido prestados personajes y nombres de una novela con la que las historias que narra no tienen nada que ver. ¿Por qué? Porque «Crónicas de Ilafarhon» sería un producto original del que nadie ha oído hablar, pero «El señor de los anillos» tiene millones de fans en todo el mundo.

    Esto es fanfiction, pura y dura, como esos aprendices de escritor que hacen una versión porno de Harry Potter donde Harry usa su capa mágica de invisibilidad para colarse en los dormitorios de las chicas e ir trajinándoselas. Podría hacer una historia original, claro, pero así no conseguiría atraer la atención de los quinientos millones de fans de Harry Potter. Hacer de Galadriel una guerrera con espada y armadura tiene el mismo sentido que hacerla delantero centro del Club de Fútbol Lothlórien. Es simplemente aprovechar el tirón de una franquicia que ya tiene millones de seguidores para vender un producto que no tiene nada que ver con el original.

    • Ambituerto

      Ding, ding, ding!

      K.O técnico. Ya pueden cerrar la sección de comentarios.

    • Exacto. Además el artículo está equivocado. La obra de Tolkien si tiene una coherencia interna. Representa unos valores culturales y morales que Amazon se pasa por el forro. Además decir que no hay canon porque Tolkien fue reescribiendo su historia es absurdo. Probar a comparar los primeros borradores de Star Wars IV con el producto final (canónico). Es una parte normal del proceso creativo sólo que Tolkien lo llevó al extremo.
      Peter Jackson también hizo cambios significativos para adaptar al cine. La diferencia es que él respetó mayormente el argumento y los VALORES.
      Y lo de que Tolkien cambió el Hobbit para que encajase mejor con ESDLA es un punto en contra del argumento de este artículo. Cuando escribió el Hobbit no tenía su mundo tan perfilado.
      En cuanto a Watchmen sí que hay cambios significativos. El final, por ejemplo.

      • Vaya por delante que considero buenas las pelis de Jackson. Dicho esto, Jackson se ciscó en el canon cuando le vino bien. Y no solo en nimiedades, sino en auténticos ejes vertebradores del relato…por ejemplo, hacer que Frodo se crea las mentiras de Gollum y echar de su lado a Sam es pervertir uno de los más importantes ejes: el de la amistad inquebrantable de Sam y Frodo, que nunca se separan (más que cuando Frodo es capturado) y que jamás desconfían uno del otro.
        Poner elfos en el Abismo de Helm, es obviar el espíritu de la novela, que quiere mostrar el invierno de los elfos y el ascenso de los Hombres (por razones muy largas de exponer aquí).
        Cambiar el ethos de personajes principales (un Aragorn casi avergonzado de ser quien es, un Théoden dudoso de su juramento, un Faramir llevando a los Hobbits a Osgiliath para entregar el Anillo a su padre, un Gimli payasete y borracho…) son cambios relevantes y mayores.
        Hay más, mucho más
        Y ahora alguien me saldrá con lo del «cariño y el respeto» de Jackson.

        • Los que ya empezamos a peinar (algunas) canas y tenemos un poco de memoria recordamos bien cómo ardían los foros del Internet de la época cada vez que Jackson estrenaba una nueva película y los lectores ultraortodoxos de Tolkien detectaban algún tipo de herejía en ellas. Y tenían una facilidad enorme para encontrarlas, dicho sea de paso. Suerte tuvieron los de New Line de que por aquel entonces no existiesen las redes sociales. Pero como pasa casi siempre el tiempo fue poniendo las cosas en su lugar y ahora todo el mundo parece estar encantado con la trilogía cinematográfica. Eso sí: en su momento el rechinar de dientes llegó hasta el último rincón de Nueva Zelanda (recordemos que incluso tuvieron que hacer cambios durante el rodaje por las reacciones de los más puristas a algunas de las cosas que se estaban filmando). Me parto de risa con los que creen que las películas de Peter Jackson representan algún tipo de canon oficial escrupulosamente respetuoso con la obra literaria y además las utilizan para atizar a la serie de Amazon.

    • Jajajaja, totalmente de acuerdo, según los argumentos de este tipo, esta misma noche me pongo Willow, igual estaba ambientada en la Tierra Media y yo no me había dado cuenta

  9. La oreja de Vangolin

    Dejando de lado el canon, la serie es floja, al menos hasta el tercer episodio.
    Cuando vi que Galadriel escondía sus orejas bajo el pelo para que en Númenor no la reconozcan como elfa que es, pensé: Ya está, han reducido a los elfos a un simple rasgo físico. Y es que en esta serie parece que todo ha sido reducido a lo superficial, a la imagen.
    A un elfo se le debería reconocer por su presencia, no por sus orejas o por el color de la piel, pero aquí esa sutileza que debería emanar de un ser inmortal se la han pasado por el forro del carcaj.
    Y esto no es canon, es sentido común.
    Los enanos bien, Moria y su ambientación de diez, pero los pelosos… no sé, parecen Ewoks de acampada en Woodstock.
    En fin, canon o no canon, las cosas hay que hacerlas bien, y no reduzcas a un ser por un rasgo físico como hacen los racistas.

  10. Se puede hacer una adaptación muy libre pero respetando mínimamente a los personajes y el canon establecido. Con Fundación casi lo consiguen, y digo casi porque poner a Salvor Hardin a resolver absolutamente todo por medio de la fuerza es un despropósito, pero aparte de eso y a pesar de no tener mucho que ver con los libros se ve un respeto por el material original.

    Aquí, nada más comenzar estás en Valinor, poco menos que el cielo cristiano o el Valhalla nórdico, donde todo es pureza y no existe la maldad y te ponen a un grupo de niños haciendo bullying a Galadriel. ¿Es necesario? Y a Galadriel, que es uno de los seres más poderosos y, sobre todo, sabios de toda la Tierra Media, te la pintan como una adolescente testaruda y permanente enfadada que se tira de un barco a miles de kilómetros de cualquier costa. ¿Que no hay canon? Hay el suficiente como para poder respetarlo mínimamente.

    En todo caso, el problema de la serie es que, aunque aceptes que esto no es Tolkien y que vas a ver una cosa distina (como con Fundación), es floja. Los personajes no tienen carisma, hay cuatro tramas y ninguna especialmente emocionante, lazy writing a porrillo, diálogos de vergüenza ajena (el de la piedra que se hunde nada más comezar la serie tiene delito, sabiduría élfica, oiga) y vamos, que sin ser lenta se hace aburrida. Todo lo contrario que House of the Dragon, que siendo lenta, atrapa. Solo la escena en la que Viserys mata el ciervo contiene más cine que los 3 primeros capítulos de estos anillos.

    Pero, desde luego, lo que más gracia me hace son todos los que gritan «racista! misógino!» cuando alguien critica algún aspecto de la serie.

  11. Ambituerto

    Pues Watchmen, la película, me pareció una adaptación admirable del tebeo original. Cambiando ciertas cosas que, para mi gusto, incluso mejoran el ya añejo final original.

    • Cambiar el final del cómic es un acierto. Precisamente por lo de «adaptarse al medio». Hacer aparecer un pulpo gigante sobre Nueva York o realizar un «ataque mental masivo» es una cosa que puede funcionar en un cómic, pero en la pantalla de cine habría quedado ridiculísimo.

      • Aparte que Snyder dijo antes del estreno que había hecho un cambio en el final expresamente para que hasta los fans más acérrimos del cómic que se lo saben viñeta a viñeta tuviesen una pequeña sorpresa

      • Alberto Guerrero

        Funcionó en la serie watchmen

  12. Danny Coughin

    Todo esto me recuerda a la frase de la película La red social:”Irás por la vida pensando que no le gustas a las chicas porque eres un friki. Y quiero que sepas, desde el fondo de mi corazón, que eso no será cierto. Será porque eres un idiota.” Pues eso, los creadores pensarán que a la gente no le gusta la serie porque es misógina o racista, pero la verdad será porque es una mierda.

  13. 100% de acuerdo. El mito es variación y por supuesto rehuye la literalidad moderna, y Tolkien es en gran medida un creador de mitos. Recuerden los Mitos Griegos de Robert Graves con todas las posibles variantes que recogía.
    La serie se puede disfrutar, se nota lo invertido, aunque creo que el formato televisión se le queda pequeño.

    • oembuchado

      Tolkien es ante todo un autor literario con una obra de ficción. Nada que ver con las verdaderas mitologías, que alguno os confundís. Su obra de ficción merece el mismo respeto que la de cualquier otro.

      • ¿Y en que confundo? oh autoproclamado paladín de Tolkien. La mitología huye de la literalidad, del dogma. A ver si además de Tolkien leemos a Joseph Campbell y entendemos lo que es un mito.

        • oembuchado

          Confundes una mitología real con una obra literaria. Que sí, que se inventa una mitología, pero no es tal. La obra de Tolkien es como la de cualquier otro autor de ficción y merece el mismo respeto.

          • ¿Respeto?¿Y quien define el respeto? ¿Es respeto cambiar a Glorfindel por Arwen? ¿Hacer de Gimli un payaso? ¿Meter elfos en el Abismo de Helm? ¿Caracterizar a todos los elfos como rubios?

          • ¿Para ti Homero escribe una obra de ficción o es mitología?

            • ¿Eurípides? ¿Aristófanes? ¿Sófocles? ¿Que son, creadores de mitos o autores de ficciones? ¿No será más bien que intentas delimitar algo que no es posible delimitar? Desde luego no aclaras en que forma confundo lo uno con lo otro porque me parece que solo es verborrea.

              • oembuchado

                Sosiéguese, ande. No estoy hablando de las pelis de Jackson. O decídase: ¿merece respeto la obra de un autor o se puede modificar a voluntad?
                Lo que para mí haya inventado Homero o haya recogido de la la mitología existente no tiene la menor importancia: ni existía el derecho moral del autor, ni conocemos cómo se formó la mitología griega, ni se parece lo más mínimo al caso de Tolkien. Todo el universo de las obras de Tolkien son una obra de ficción de un autor. No es en sentido estricto una mitología. Por eso le digo que está confundido.

                También confunde mitos con mitología. Don Juan es un mito, no una mitología, lo que no quita que en todo caso su obra merezca respeto y no se pueda -como vi hace pocos años en un teatro de Madrid- adaptar su obra para hacer que doña Inés escupa su tumba al final de la obra.

                • Yo estoy muy tranquilo, caballero. No soy el que se sulfura porque crea que se le ha perdido el respeto a Tolkien solo porque alguien versione su obra y la adapte al cine o a una serie de TV. Eso se lo dejó a usted, que es el que viene con ínfulas de paladín del honor de un escritor. Y ya le digo que va apañado, porque la cultura se nutre de versiones, de adaptaciones, de lecturas y visionados previos, de interpretaciones. Para eso es la cultura, para usarla, no para guardarla en una urna como un fósil muerto. Usted se ha lanzado al ruedo con complejo de inquisidor sin mirar los toros que tiene delante. Ánimo valiente.

                  Homero, Eurípides, Esquilo, Aristófanes y muchos otros, como Tolkien, son creadores de mitos, de mitología, y también son autores de ficción. Lo que los separa es el tiempo y por supuesto el contexto, pero los mimbres son los mismos.

  14. Cuando ya inicias el artículo despreciando a fans porque tienen inclinaciones puristas, en realidad tan válidas como tu visión abierta, y luego llamas a sus protestas «vociferar», todo argumento que utilices a continuación queda automáticamente invalidado, tu posición es parcial, dogmática, arrogante y no muestra respeto alguno por las opiniones contrarias a tu exposición. Para estar dando siempre la murga con un mundo ficticio de diversidad y libertades, os aplicáis poco estos principios básicos.

  15. Hierós Kórax

    Personalmente encuentro algo de razón en los dos bandos en esta disputa:

    – Por un lado diría que me resulta chocante el nivel de odio y obsesión que destilan muchas de las críticas, pero es algo a lo que ya deberíamos estar habituados. La cultura tóxica de las redes sociales lleva a que no baste, si no te gusta una serie, a dejar de verla o a escribir una crítica poniéndola a la altura del betún. Hay que poner en práctica los 10 minutos de odio y publicar un vídeo de YouTube diario (como prácticamente están haciendo algunos canales) poniendo a parir la serie, el equipo, los actores y a cualquiera que se salga de la narrativa que estos críticos tienen en su cabeza y, que a juzgar por lo que más tiempo dedican, están más preocupados con el «wokismo» de la serie, la raza, sexo y orientación sexual de los actores y personajes que realmente por el guión y la calidad general.

    – Dicho esto, hay que reconocer que el sistema de defensa de los responsables de la serie, atacando a los críticos con armas parecidas a las que ellos utilizan, tampoco ayuda mucho. En todo caso, como fan de Tolkien y a juzgar por los tres primeros episodios, se me escapa cómo se puede haber realizado una serie de esta temática sin tener los derechos del Silmarillion (lo que en la práctica supone que hay cosas que no pueden mencionar) y, puestos a tomarse libertades, cómo no han sido capaces de montar un guión mejor teniendo un presupuesto de 1000 millones (no voy a detallar por qué el guión hasta el momento no me parece bueno, pero no creo que haga falta, ya que hasta ahora ni siquiera a los mayores defensores de la serie les he oído defender que lo sea).

    En todo caso, y volviendo al tema de los críticos, me sorprende también la doble vara de medir que existe en relación con las películas de Peter Jackson. Creo que cualquiera que conozca mínimamente la mentalidad de Tolkien sospechará que la trilogía de películas no le hubieran gustado, como creo que ya dijo Christopher Tolkien. Y no me refiero a elementos anecdóticos o comprensibles desde un punto de vista narrativo como Legolas en monopatín o suprimir o modificar tramas como la de Tom Bombadil o Saruman en la comarca para hacer entrar todo ello en 6 o 9 horas. Me refiero a cambios que afectan al tono de la obra similares a los que ahora se critican de forma despiadada en la serie, como es convertir a Gimli en el bufón de la Comunidad del anillo, hacer un mejunje de estilos literarios en los diálogos de algunos personajes o en general entontecer y allanar algunos de los diálogos y temas hasta convertirlos en lo que uno se espera de Hollywood. En fin, lo mismo que se ve en la trilogía de El Hobbit de forma ¿Dónde estaban todos estos críticos entonces? Bueno, quizá algunos de ellos estaban tomando el biberón, y eso explica muchas cosas. La trilogía de Jackson es «la línea base» a partir de la cual están comparando todo, y no se dan cuenta que tiene también unas salidas de canon impresionantes. Eso sí, cinematográficamente son buenas películas y cuentan con la ventaja de disponer de libros que puedan servir de base de un guión, cosa que esta serie no tiene.

    Resumiendo, no entiendo muy bien la decisión de hacer una serie de este tipo sin disponer de los derechos de materiales de base como el Silmarillion, por lo que lo único que queda es hacer fan fiction, y, puestos a ello, no entiendo cómo les ha salido un guión tan ramplón a juzgar por lo visto hasta el momento. Tampoco entiendo ni el odio desaforado ni la doble vara de medir con las películas de Jackson.

    • Porque aunque es cierto que Jackson se salta varias cosas a la torera, el libro es más que reconocible en las cintas, así como el respeto por el mensaje y el imaginarium en general quedan bastante bien plasmado. En cambio, esto no sucede en la serie ni por asomo, y por los motivos que tú mismo has expuesto: intentar sacar un producto basado en la ínfima información de los Apéndices, y sin que puedan tocar nada del Silmarillion. Entonces, yo creo que todo esto es lo que más rabia ha dado:
      -la mentira constante de las promociones que se empeñaban en hablar una y otra vez de la fidelidad absoluta de su producto
      -los agresivos ataques a los fans (no hablo de racistas y otras alimañas) que no tragaban con lo visto en dichas promos, y eran tratados de «racistas» igualmente para recurrir a una descalificación fácil
      -la alusión constante en las promos a la diversidad, la inclusión, la multiculturalidad, etc, etc, etc, y no porque esto sea malo en sí mismo, si no porque estás adaptando una de las obras más colosales del siglo XX ¿y esto es lo que más te importa? Jackson lo haría mejor o peor, pero al menos su intención, según sus propias palabras «yo no quiero hacer mi versión cinematográfica de ESDLA, quiero plasmar en pantalla lo que a Tolkien le hubiese gustado ver»
      -y para dejarlo aquí, lo que ya han comentado en otros posts: la clara intención de Amazon de vivir de la fama de Tolkien y de las películas de Jackson (¿a qué viene el título «El Señor de los Anillos» en la Segunda Edad?), pero contando lo que ellos han querido como si de una historia random se tratase. Como si, por ejemplo, saco Willow y digo que se desarrolla en la Tierra Media porque hay enanos y trolls….

  16. Si un adaptador se quiere limpiar el culo con el libro e insultar a su autor, pues lo hace. Si ha comprado los derechos de copyright. Como en la peli de «Starship Troopers»
    Pero este artículo es mearse en la cara de la gente y decirles que llueve.

    • oembuchado

      Nunca mejor dicho. Ahora resulta que se puede hacer lo que se quiera con la adaptación de una obra literaria y no puedes ni decir que es una porquería.

  17. Andrés Basani

    El canon no es la suma de lo escrito por el autor, sino la suma de lo leido por sus lectores. El total de lo publicado, que termina conformando un imaginario no medible.
    El canon es la figura que representa todo lo que ha producido una imagen en la mente del público de una obra.
    En una reinterpretación hay licencias que permiten la violación de ese imaginario, por más que nos resistamos, pero siempre y cuando algo de lo que experimentamos como resultado de haber leido toda la obra sea respetado, y siempre y cuando algo evoque el sentimiento (o pensamiento) formado dentro de nosotros.
    El canon siempre existe, aunque no sea algo objetivizable, si no será una adaptación vacía, no inválida de por sí, pero que sólo copia algunos elementos de la obra original, que sí la hay, para crear algo diferente que no merecería, en principio, pasar a ser parte del imaginario.

    • Creo que hay un error de concepto. El canon de una obra no puede depender de quien la lee, oye o mira. Fundamentalmente porque cada persona hace una lectura diferente de la obra en sí misma; esa lectura depende dd muchos factores culturales, temporales, etc (no hacían la misma lectura de Otelo un coetáneo de Shakespeare que uno nuestro).

  18. oembuchado

    Es suponer demasiado que Tolkien asumía que cualquiera podía reescribir su mitología que, al contrario que las auténticas, se trata de una obra de ficción: su obra de ficción. Los problemas que tuvo para completarla no tienen nada que ver con que pensase que cualquiera podía llegar y escribir su propia versión.

    En todo caso, estando de acuerdo en que las adaptaciones tienen cierta libertad para ajustar una obra literaria a la pantalla, ¿no hay límite a lo que se puede modificar? ¿Puede una productora hacer lo que le de la gana sólo porque tiene los derechos? En mi opinión, esta adaptación se toma libertades que devalúan la obra de Tolkien, y no precisamente por las razas de los actores, que es un tema muy menor, sino porque desfiguran la historia del Silmarillion en cosas esenciales.

    Pero hablando de la tontería de incluir enanos o elfos negros, me pregunto quién puede pensar que eso le hace un favor a la lucha contra el racismo. ¿De verdad el racismo consiste en que no hay negros en una historia inspirada en la mitología nórdica? ¿De verdad se le combate incluyendo elfos y enanos negros? Qué mamarrachada.

    • Ha pensado que quizá esta serie no respeta la historia de El Silmarillion simplemente porque no es El Silmarillion? Está basada en lo (muy poco) que Tolkien escribió en los Apéndices de El Señor de los Anllos sobre la Segunda Edad.
      Respecto de los que dicen que es muy mala, que no les gusta etc…pues es cuestión de gustos y sobre gustos no hay nada escrito. El problema no es si te gusta o no te gusta, sino que comiences cruzadas en la creencia de que si no te gusta,no puede gustarle a nadie. Tanto derecho tienen los que no gustan de la serie a no verla como los que sí gustan a verla.

      • oembuchado

        ¿Tiene sentido basarse en los apéndices de ESDLA y no ser coherente con el Silmarillion? ¿No forman parte todas esas historias del mismo mundo? Es que le doy vueltas al asunto y no veo qué sentido tiene ni cómo se puede escribir una historia de la 2ª edad que contradiga el Silmarillion sin desvirtuar la obra de Tolkien.

        En cuanto a los gustos, nadie ha dicho que esté prohibido gustar la serie. Yo por lo menos no he dicho nada parecido.

        • Christopher Tolkien ya avisaba en el Prólogo de El Silmarillion de que no se buscara coherencia entre ESDLA y El Silmarillion, porque en muchas ocasiones no la habría.
          Se puede contar una historia de la Segunda Edad sin entrar en la Primera? Claro que sí. Como se pudo contar una historia de la Tercera sin entrar en la Primera y apenas rozando la Segunda.
          El Silmarillion es un libro compilado por Christopher Tolkien, estaba muy lejos de ser terminado cuando JRR murió…la intención de JRR era un libro de una extensión pareja a ESDLA, en orden de las mil páginas…fue su hijo el que eligió de entre todas las versiones las que le parecieron más terminadas y acabadas, incluso usó su pluma (y de su colaborador Guy Gavriel Kay) para rellenar lagunas (es un ejemplo el capítulo «La Ruina de Doriath» casi de la pluma de ambos basado en notas de JRR).
          Aún así y todo, teniendo en cuenta cómo JRR cambiaba sus escritos, no podemos saber si la versión de Christopher es lo que su padre hubiera escrito al final.
          Por todo ello, tomar el Silmarillion como una especie de guía puede ser correcto, pero nunca como una obra realmente canónica.

          • oembuchado

            Tolkien podía hacer con su propia obra lo que le pareciese; los demás, no. Y en todo caso lo que su hijo hizo fue seleccionar entre las versiones de relatos que el propio Tolkien había escrito. En ningún momento pensó que tuviera derecho a cambiar su obra.

            Y da la casualidad además de que las diferentes versiones de sus relatos también están publicadas. Y si no, están sus cartas. Todo lo demás es invención.

            Por cierto, claro que hay que contar cosas de la 1ª Edad para entender la 2ª; de hecho en la serie lo hacen … tergiversando el Silmarillion. Y para que usted se quede tranquilo, no tergiversan el Silmarillion sino cualquier versión de los relatos.

  19. Partiendo de que cualquier adaptación televisiva no va a respetar al 100% un texto, de lo que realmente habría que hablar es de que la serie es más mala que el baladre; De nada sirve que se gasten millones en CGI si lo que se ve en pantalla se ve frío y artificial y los actores tienen menos carisma que un poste de teléfonos.

  20. Gente llevándose las manos a la cabeza porque los elfos no hacen bullying y que no saben lo que ocurrió en Alqualonde entre Noldor y Teleri o como se las gastaba Feanor con sus hermanastros.

  21. Charles BoyerO

    Solo me ha parecido reconocer el pseudónimo de Valhue entre los habituales en estos foros. Debo suponer que todos los demás, asisten a su lectura, mudos durante todo el tiempo. Hasta ahora que se han visto impelidos a manifestarse por esta chorrada de los Anillos de Poder.

    • No los demás, pero yo personalmente, leo lo que me parece bien cuando me parece bien, entro en los foros cuando quiero y comento lo que quiero cuando quiero.
      Que yo sepa, aquí no hay regla alguna que te pida tener un mínimo de lo que sea para participar ni se exige darse de alta, ni es ningún club.

    • oembuchado

      Claro, porque los habituales como usted sólo comentan artículos interesantísimos y no chorradas.

  22. Con la excusa de que Tolkien no escribió esto o aquello y por tanto la adaptación puede ser de cualquier forma porque es una adaptación…
    Entonces que salgan espadas láser, total, Tolkien nunca dijo que no hubieran sables láser.

    Una adaptación no puede ser de cualquier forma porque sino es una versión.

    Adaptar significa mantener la obra y el espíritu.

    Si leemos Narnia, el león la bruja y el armario y vemos la película… Es literal…

    En medio literario describen un paisaje y luego un castillo y su fachada y luego los interiores (las paginas que sean) y en audiovisual se ven imágenes durante unos segundos…

    Eso es adaptar.

    Adaptar no es cambiar ni modificar libremente.

    Jusrificar lo injustificable es lo que tienen los tiempos modernos.

    No, la Casa del Dragón no ha modificado ni un sólo dato original, solo el color de la piel de un par de personajes (Corlys, y su hermano, Velarion).

    La primera temporada de juego de tronos es igual al libro, con un par de omisiones y un par d ecambios… Pero es igual en los diálogos y situaciones.

    Si algo es bueno, no necesita ser cambiado.

    La primera escena de una serie que supuestamente es fiel y respetuosa con Tolkien es bulling de niños elfos…
    Esta serie es muy mala, con un guión realmente pésimo.
    Esto es objetivo, solo hay que analizar la serie.

    Salud, y a ver si ahora no me censuran… Viva la censura, igual que amazon para tapar le fracaso de la serie cuando la mayoría ni terminen la temporada

    • Hay un tipo de falacia llamada «de reducción al absurdo», que consiste en asegurar que cierta forma de actuar llevaría a algo absurdo, impensable, injusto o contradictorio, por lo que es obligatorio que actuemos de forma contraria. Eso mismo es lo que hace usted nombrando espadas láser (o pistoleros, o coches de carreras, ametralladoras, que ya las he visto en otros sitios).
      Hay una diferencia muy grande entre mostrar un aspecto de un personaje a hacerle llevar un sable láser… espero de su inteligencia que lo note.
      Adaptar es cambiar lo necesario para adecuarlo al medio o al momento (igualito que hizo Jackson).
      Jackson, desafortunadamente, hizo un «mal» y fue que instituyó su visión como una especie de canon a seguir…por poner un ejemplo, en ningún lugar dice Tolkien que los elfos fueran todos rubios de luengas cabelleras peinadas en complicadas trenzas, pero eso se ha instalado en el imaginario popular como la representación de un elfo…
      Lo del bullying de los niños elfos ya lo he leído en otras partes…piensan que Valinor era un lugar poblado de graciosos querubines y de almas angélicas incapaces de mal alguno, cuando resulta que es, precisamente, un elfo el que por codicia y egoísmo provoca la cascada de acontecimientos que darán lugar a todo el legendarium…entre lo que destaca la Primera Matanza de Parientes (sí, Primera, porque desp hubiera otra) en la que un ejército Noldor asesinó sin piedad a sus parientes Teleri…y me dice que estos elfos capaces de hacer algo así habrían tenido problemas morales de niños en arrojar piedras a un barco de papel?
      Lo demás es SU opinión (es mala, el guion es pésimo, bla bla bla), muy dueño de tenerla y expresarla, pero no es la opinión de todos.
      Y, por supuesto, puede usted dejar de.ver la serie si tan mala le parece y dejar a los demás que hagan lo que quieran. El día que yo encuentre la serie tan mala que tenga que dejar de verla, lo haré, pero sin tantas trompetas y alharacas, como he hecho con otras muchas series.
      Y lo de que la.mayoria no van a terminar de verla no sabría decir si es la expresión de su esperanza o es que tiene usted el palantir que se perdió en aguas del Anduin.
      Saludos.

      • Anna sebastian

        ¡¡!Bravo!!!
        Que son muy cansinos todos estos albaceas literarios de Tolkien que pululan por doquier. Parece que les jode que estemos disfrutando, aunque sea minimamente, con esta serie.

  23. Amazon al cambiar el color de piel, la personalidad de personajes y cosas fundamentales de la historia ya sabía que le iban a caer tortas desde diferentes direcciones. El problema es que no ha sabido crear unos personajes con carisma y una buena historia como para cerrar bocas. Otro problema que tiene Amazon es que ha enfadado a la gente que si te cuesta la serie mil millones se gasta dos mil millones en merchandaising ,los que defienden esta serie no se van a gastar ni un millón en merchandaising

    • Creo que es bastante ingenuo a estas alturas creer que Amazon se lanza a hacer lo que hace sin los estudios de mercado previos. La polémica está descontada de antemano, y los haters, aunque ruidosos, no hacen tanto daño como quisieran.

  24. Cuando vi la comunidad del anillo me fasciné, acababa de ver La mejor película de mi vida, y aún sigue siendolo. La serie te deja embobado pero te da sueño porque es aburrida. El guion es malo, los actores evidentemente están escogidos según la tendencia actual de inclusismo. Y no es cuestión de racismo o misoginia, la cuestión es que no da la impresión de estar viendo la tierra Media. No hay coherencia con lo visto en las películas. Sigo viendo la serie porque es bonita y porque tenía muchas ganas de que llegase y me enganchase, pero sin duda por ahora juego de Tronos le ha ganado la partida. Y hay mujeres protagonistas y negros, si. Pero no están metidos con «calzador», además que el guion si te atrapa, la historia fluye y te deja con ganas de saber que pasará en el siguiente capítulo. Sin embargo con los anillos de poder me he dormido en cada capítulo, vaya castaña han hecho, decepcionante. Y muy cantoso por cierto las críticas profesionales de filmaffinity. Que buena casa se habrán hecho por escribir eso.

  25. Lo que me molesta de la inclusión racial es que se han saltado todas las leyes de la biología, leñe. Hijos de parejas mixtas blancos, hermanos de distinto color… Un poco de coherencia.
    De todas formas, que la mayor parte de las críticas se enfoquen, o nos quieran hacer creer que se enfocan en ese tema y no en lo floja que es la serie, me parece que es una jugada maestra.

  26. Esta serie es como ‘Las aventuras de Hércules’ o ‘Xena, princesa guerrera’ con mucho dinero. Al menos estas dos series todos teníamos claro lo que eran…

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