
El escritor de origen galiciano Joseph Roth (1896-1939) no solo fue un brillante fabulador, sino además un extraordinario estratega y gran conocedor de las principales fuentes de la tradición europea, especialmente la bíblica y la procedente de la Grecia antigua. Sus contemporáneos admiraron de él su escritura, sobria, clara y precisa, y su estilo irónico. La crítica germanística lo considera uno de los más importantes escritores en lengua alemana, a pesar, señalan algunos, de que su narrativa es tradicional y continuista, es decir, epigonal. Sin embargo, recientes estudios narratológicos destacan la acción subversiva del poeta, en especial a través del empleo de la ironía y de la ambigüedad. Efectivamente, esta cualidad de muchos de los textos de Roth, que de hecho es la marca de su estilo, podría responder más a una mentalidad creadora mística que a la búsqueda de las nuevas formas de exploración que nacen con el siglo XX; sin embargo, no hacen sino subrayar el enorme potencial creativo de este legado, en absoluto agotado.
La mística judía abraza ambas sustancias, el bien y el mal, como elementos de redención. Su sistema es un continuo diálogo de opuestos en el que también encontró acomodo el dios bifronte del Olimpo: Dionisio. La leyenda del santo bebedor se desenvuelve en esta ambigüedad, tanto como en la dualidad, la hibridez y la experiencia del doble. En este diálogo de opuestos se expresan los fenómenos de la muerte y de la vida, el milagro y el azar, la voluntad y la culpa, el estado de gracia y de pecado. Dos veces se le aparece el mismo caballero ofreciendo dinero al sintecho protagonista de la leyenda, Andreas Kartak. Dos son las mujeres que ama. Dos, las teofanías que experimenta con la santa Teresa, en forma de sueño y en forma de aparición. Dualidad y ambigüedad provocan que este relato pueda ser leído en clave religiosa o profana, judía o cristiana, católica u ortodoxa, de inspiración jasídica o barroca. El relato se apoya en la duplicidad: de estructuras, de significados, de líneas narrativas y de lógicas.
Joseph Roth hibrida tradiciones, estructuras, formas y elementos propios de diversos géneros narrativos —relato moderno, cuento fantástico, parábola religiosa— con un estilo profundamente irónico; y, sin embargo, se muestra a ojos del leyente como un texto de gran simplicidad. Con maestría crea una dimensión onírica y la incorpora al ritmo de la vida cotidiana, para confrontar realidad e ilusión y crear un doble plano en el que acaba perdiéndose el héroe de su relato.
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