
No podemos entender la carrera tenística de Andre Agassi sin Nick Bolletieri. Ni tampoco la carrera de entrenador de Bolletieri sin el Kid de Las Vegas: la joya mejor pulida de su academia. Pero era necesario hacer un cierre de esa relación, más que nada por la salud mental de Agassi. Recapitulemos: estamos en 1993 y Agassi había ganado Wimbledon el año anterior, pero se había estancado en su juego. Los rivales habían descubierto cómo desactivar su juego y sacarlo de los partidos. Tampoco la relación era la mejor entre ellos: parecía, más bien, una réplica de ese padre autoritario que al Kid de Las Vegas lo trastornó durante su niñez y adolescencia. Era uno de los mejores jugadores del mundo, pero no el mejor, y eso un ganador nato como Bolletieri lo llevaba mal. Nick se parecía al personaje que interpretaba Viggo Mortensen en La teniente O’Neil. Fue el descubridor y formador de Venus y Serena Williams, Marcelo Ríos, Monica Seles, María Sharapova o de Martina Hingis. Su academia parecía más un centro de internamiento que un lugar donde aprender a jugar al tenis. Firme partidario de la letra con sangre entra, lanzó tantos tenistas al estrellato como daño provocó. Y si no, que le pregunten al bueno de Jim Courier.
Cuando el vínculo entre ambos terminó, el Kid de Las Vegas buscó un perfil distinto: un entrenador que trabajara más la parte psicológica y le diera las herramientas necesarias para afrontar los momentos críticos en los encuentros. Ahora está más que normalizado que los tenistas top viajen con un psicólogo, pero en aquella época el entrenador tenía que hacer también de terapeuta. Agassi conoció a Brad Gilbert en marzo de 1994 y la conexión fue inmediata. Gilbert era un hombre tranquilo y paciente. Después de retirarse, se convirtió en un auténtico gurú del coaching, editando varios libros de psicología deportiva. Sus lecciones eran sencillas: para ganar no había que jugar bien, sino lograr que el adversario jugase mal. Esto fue lo que más le costó entender a Agassi, que necesitaba tener un timming perfecto para sacar adelante los partidos.
Brad conocía la historia personal de su pupilo y e intentó hacerle entender que podía salir adelante si lograba entender que era algo más que lo que había vivido en su niñez y adolescencia. Quería hacer de él un Marco Aurelio con extensiones y pintas de rock star decadente de Sunset Boulevard. No fue una tarea fácil. Al año siguiente, en 1994, el norteamericano ganaría su primer Us Open ante Michael Stich. Pero seguía siendo un tenista irregular; un cohete que no terminaba de despegar. Gilbert era consciente de que tenía mucho trabajo por delante. 1995 sería un año clave en su carrera profesional.
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Gran reportaje!
En el Australian Open 1997, Carlos Moyá ganó a Becker en 1 Ronda, no en semifinales tal y como se indica en el artículo. Gracias.
Su semi del año anterior, en 1996, ante Woodforce!!! sería de hecho la última de su carrera. Boris nunca hubiese hecho esas declaraciones en una semifinal. Probablemente tras el partido ante MOYA boris decide retirarse del tennis. Fue su último gran partido
Buenísimo artículo
Él es el mejor.
Recomendaré a este médico de relaciones cuando se trata de traer de vuelta a Ex amante.
su hechizo de amor trajo de vuelta a mi amante y me ha sido tan fiel.
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