Cine y TV

Medio siglo de ‘El padrino’ (2)

Marlon Brando y Francis Ford Coppola en el rodaje de El padrino. Imagen: MovieStilDB.
Marlon Brando y Francis Ford Coppola en el rodaje de El padrino. Imagen: MovieStilDB.

Viene de «Medio siglo de ‘El padrino’ (1)»

«El público debe oler los espaguetis»

Robert Evans ya tenía a su productor, Al Ruddy. Ahora faltaba encontrar un director y la tarea iba a resultar bastante más compleja. La Paramount confiaba en que el famoso Sergio Leone se hiciera cargo de la adaptación cinematográfica de El padrino. El estudio concebía la futura película como un film de acción y el italiano era el referente mundial a la hora de llevar la violencia al celuloide, gracias al enorme éxito de sus spaghetti westerns. Sergio Leone era la opción perfecta. Y a Leone no le disgustaba la proposición, pero para entonces ya se había enamorado de otra novela de género similar (The Hoods, centrada en las andanzas de una banda de gánsteres judíos) y estaba empeñado en llevarla a la pantalla a cualquier precio, dejando de lado cualquier otro posible proyecto. Leone, pues, declinó dirigir El padrino para seguir imbuido en los preparativos de lo que —bastantes años después— terminaría convirtiéndose en su última obra maestra, Érase una vez en América. 

Tras la negativa de Leone se contactó con otros directores de renombre. Se le presentó el proyecto a Elia Kazan (La ley del silencio, Un tranvía llamado deseo), que era otra de las opciones favoritas de la Paramount. Pero Kazan dijo que no estaba interesado. Tampoco Otto Preminger (Laura, Anatomía de un asesinato), Fred Zinnemann (Solo ante el peligro) ni Arthur Penn (Bonnie & Clyde) se mostraron interesados. Finalmente, ante la negativa de estos y otros nombres consagrados, Paramount optó por buscar algún director joven. Así, al menos, tendrían a alguien relativamente inexperto que se prestase a los deseos del estudio. Lo importante, como decíamos, era poder terminar la película sin salirse del presupuesto fijado… así que contar con un director manejable ayudaría a tener las cosas bajo control. El estudio contactó por ejemplo con el joven Peter Bogdanovich, pero este también declinó la oferta, prefiriendo centrarse en una comedia protagonizada por Barbra Streisand (What’s up, doc?) la cual, por cierto, sería también un éxito de taquilla en 1972. 

Otra negativa. La búsqueda de director se estaba alargando, pero mientras tanto Evans había estado reflexionado sobre el asunto y había llegado a la conclusión de que quería a un director italoamericano. El directivo había considerado los posibles motivos del fracaso de algunas películas anteriores sobre la mafia. Y había deducido que aquellos films no habían triunfado porque no resultaban creíbles. No habían sido realizados ni por directores, ni por guionistas, ni por actores que conociesen de primera mano la subcultura italoamericana de la que surgía la Cosa Nostra. Evans concluyó que aquella había sido la principal causa de que The Brotherhood hubiese naufragado en taquilla: ¿quién podía creerse a Kirk Douglas como miembro de la mafia? Douglas no tenía ni de lejos aspecto de italiano; era un judío de familia rusa… ¡nada que ver con Charlie Luciano! Una película así debía contar con mentes creativas italoamericanas. De hecho, el propio «Lucky» Luciano —uno de los mafiosos más importantes del siglo XX— había soñado con adaptar su propia vida a la pantalla mientras estaba exiliado en Italia (con la oposición de la propia mafia norteamericana, la misma que años atrás él mismo había dirigido con puño de hierro) aunque el proyecto no llegó a realizarse. Luciano murió de un ataque cardiaco en el aeropuerto de Nápoles, mientras daba la bienvenida al productor de Hollywood con quien tenía que llegar a un acuerdo para plasmar su vida en celuloide. Robert Evans quería, pues, cineastas de ascendencia italiana y resumió su pensamiento en una máxima que se convertiría en la directriz principal para confeccionar el equipo de rodaje de El padrino: «¡El público debe oler los espaguetis!». 

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4 comentarios

  1. Qué gran historia¡¡¡¡ A esperar la semana para la continuación … ni modo … Felicidades ¡¡¡

  2. Solo se consigue la perfección, cuando hay un talento tan luminoso como FANCIS FORD COPPOLA. Todo un cúmulo de visionarios, pero la perseverancia y la intuición salieron venciendo. La película, es, sencillamente espectacular. Quienes la vimos, tuvimos la suerte de aprender toda la magia que esconde EL PADRINO.

  3. La sensación (desasosegante) que te queda al leer estas historias es que una obra de arte como El padrino, Y supongo que muchas otras, solo salen adelante por una serie de chiripas encadenadas…..

  4. ProfessorSnuggles

    ¡Con qué curiosísimos mimbres se teje la historia del cine!

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