
Viene de «La batalla por la hegemonía cultural en la era de la nostalgia (1)»
Presentados los antecedentes, el motivo principal por el que existe una tendencia a percibir un incremento de la politización de la cultura y el entretenimiento es que nuestro contexto ha cambiado; y como muestra un botón. En una escena de la película Dragón: la vida de Bruce Lee (1993), que recrea la primera cita que Bruce tuvo con la que terminaría siendo su esposa, Linda, ambos van al cine a ver Desayuno con diamantes. Todo va bien hasta que llega la parte en la que aparece Mickey Rooney interpretando a Mr. Yunioshi, una grosera y racista caricatura de un hombre asiático que es el vecino del personaje de Audrie Hepburn. Es entonces cuando Bruce Lee, ofendido por semejante afrenta a su cultura, decide levantarse e irse del cine. Linda lo acompaña y ambos terminan cenando en un restaurante chino. La historia en cuestión es real, y tiempo después el propio Lee reconocería que aquella escena fue lo que le motivó a querer cambiar el estereotipo de los asiáticos que existía en el cine de Hollywood.
Más allá de su valor simbólico, lo importante de esta escena es que en su día pasó completamente desapercibida. Nadie hizo ningún tipo de comentario ni salieron miles de artículos en los periódicos hablando de ella y analizándola. Sin embargo, si esa misma escena, o una parecida, saliese en una película actual, es muy probable que hubiera miles de críticas tildándola de políticamente correcta y woke, y esgrimiendo que se está politizando la figura de Bruce Lee. Lo mismo sucedería con muchas otras películas del pasado. Estamos hartos de escuchar aquello de que «esta película no se podría hacer hoy en día» cuando se trata de películas con contenidos racistas, sexistas, homófobos, etc.; cuando la realidad es que son muchas de las películas que los críticos con la «cultura woke» tienen idealizadas las que no se podrían hacer hoy en día, pues ellos mismos las atacarían por ser demasiado políticamente correctas o formar parte de una «agenda política». ¿Acaso si Alien se estrenara hoy los antiwoke no la criticarían simplemente por tener una protagonista femenina? Sí, es de sobra conocido el supuesto argumento de que Alien es precisamente el ejemplo de cómo hacer una película con una protagonista femenina sin que quede forzado, sin que sea propaganda feminista. Pero ese argumento es falso. Primero, porque Alien sí tiene un fuerte subtexto feminista, reconocido abiertamente por su director Ridley Scott, aunque, de nuevo, algunos fans parecen haberse olvidado de él. Y segundo, porque la clave para entender por qué la inclusión de una protagonista femenina en Alien no resulta forzada es que se estrenó en 1979 y no en 2023; la clave no está dentro de la película sino fuera de ella, en su contexto sociocultural. No son las películas las que han cambiado, somos quienes lo hemos hecho, nuestro mundo ha cambiado, y eso hace que haya cambiado también nuestra lectura de los productos culturales que consumimos. Lo que en verdad muchos añoran no son películas como Alien, películas sin agenda, sin subtexto político, sin feminismo; entre otras cosas porque esas películas nunca existieron realmente. No. Lo que añoran es una época en la que no todo el contenido audiovisual era leído siempre en clave ideológica, en la que el subtexto político de una obra no parecía primar sobre la calidad de la obra misma.
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Felidades. A mi me has convencido.
A mi me ha gustado el artículo, especialmente el final, y me ha hecho reflexionar pero le matizaría que centrarse en los extremos descarta muchos tonos de gris en los que la diversidad la ves metida con calzador. No diré que esto no es subjetivo o cosa de la edad, pero hay productos para los que parece que su único motivo es incrementar cuotas; pero es que encima la calidad final le hace un flaco favor al grupo étnico o género que está intentando ayudar (Netflix, Disney+, etc).
¿Alien en la actualidad? Pues woke o no, para mí pensando en inclusividad, Mad Max Fury Road es muy disfrutable, pero en cambio Obi Wan (la serie) muy detestable.
Qué decir de una plataforma que te mete por lo bajini los mensajes de «Outdated Cultural Depictions» al inicio de películas (en Aladdin aún no alcanzo a saber si es por mala impresión de ciertos árabes o porque Jasmin no llevaba velo) asumiendo que no tengo dos dedos de frente para saber ver la película con los ojos de la época (porque claro, ahora debemos de estar en el estadio evolutivo cultural final ¿no?) a la vez que eliminan las cuentas compartidas y te suben la cuota de subscripción de forma insultante. ¿me hace esto antiwoke?
Me resultaría más creíble el wokismo cuando empiecen a caer estatuas de padres fundadores (que tenían esclavos o sirvientes), no solo de conquistadores o generales sureños. O se ataque con la misma vehemencia cómo los malos malísimos del Principe Caspian son españoles (tanto en libro como película) debido a la moralina protestante de C.S. Lewis, por decir varios ejemplos.
Y de ofendidito nada: solo intento decir que falta que me demuestren que todo esto no es más que un saca cuartos para justificar remakes.
Bueno, en Estados Unidos ha habido muchas protestas también contra los padres fundadores y los mitos fundacionales del país, así que eso ya lo tienes. Pero si tú argumento es que el wokismo de ciertos productos culturales es un sacacuartos, pues sí, lo es. Pero también lo es la reacción a ese wokismo, es lo que intento explicar en el artículo, que lo que es un sacacuartos es la battala cultural en sí misma, independientemente del bando que uno escoja. Gracias por comentar.
Un artículo magnífico. Gracias por hacerme pensar en otra cosa que no sea elecciones este domingo. Por cierto, algún partido que todos sabemos, ¿qué pensara de la cultura que no puedan controlar?
J. Antonio, tercer comentario y ya toca mezclar y hablar de VOX. Ah, que te produce grima verlo escrito y prefieres no nombrarlo?, pues, nada, al igual que ese partido que todos sabemos hay otros que también les gusta controlar la cultura, es más, no hay otros, a TODOS, les gusta hacer, va intrínseco en su modus operandis. Y si te vale de algo, yo nunca votaría a «ese partido». Pero hace ya mucho tiempo que entendí que no todo es Madrid-Barca, izda-dcha. Puedes estar en el medio, puede haber grises, puede gustarte la política económica de unos y la posición sobre el aborto de otros.
En fin, prueba a ver las cosas con perspectiva, con neutralidad y con inteligencia. Prueba a que no te suene mal todo lo que dice el otro partido por tú eres del contrario o a no ver sólo penaltis en el área rival. En serio, se vive mucho mejor.
Un saludo.
Vaya chaparrón. Te aseguro que vivo bien, sobre todo si no hablo de política, pero el artñiculo era tan tentador que no me he podido resistir. Y creo que es mejor dejar a cada cual que piense lo que quiera, y no censurar las palabras ajenas. Eso es cultura.
Totalmente de acuerdo. Era por joder un poco…
No somos tan amigos aún para esas confianzas jejejeje
Bastante interesante la observación y, a grandes rasgos, quizá se aproxime a la realidad. Exceptuando las afirmaciones categóricas, como esa la que se refiere a la Alien como ejemplo de película no forzada, sentenciando que eso es falso. Discrepo en ese punto. Creo que si se estrenara hoy, muchos de los que están hartos de cómo se construyen los personajes hoy en día, tampoco considerarían que es una película forzada. Porque no es difícil encontrar en Internet contenido en el que se habla de películas actuales y diferencia entre ellas, también, las que tienen personajes femeninos mejor construidos y menos forzados. Alien en ese sentido estuvo planteada magistralmente. Ya al margen de que el personaje era bastante humano en sus comienzos (obviaremos las secuelas con ADN alienígena), se nos presenta mimetizado con el resto del equipo, como una igual. Algo perfecto para una película en la que los personajes estaban en peligro y morían aleatoriamente. Si hubiera quedado tan claro desde el principio quién era «la más chula», habría sido una película bastante más mediocre y menos impactante. Esto es sólo un ejemplo que le pone la guinda pero, en general, es una película con muchas virtudes en este y otros sentidos. Por supuesto que, pese a no estar forzada, el feminismo ya existía en esos tiempos (y mucho antes). Es normal que, al hablar de ella, Scott señale su trasfondo feminista. Pero de ahí a decir que está tan forzado como el estándar actual, hay un largo trecho.
No digo que esté tan forzada como el estándar actual, de hecho lo que hago es negar la mayor: no creo que exista la inclusión forzada como tal. Lo que hay son buenas y malas películas, con independencia de esa inclusión, que podemos pensar que es o no es algo deseable, pero que es algo aparte de la calidad de las películas. Y sí, tienes razón en que a los «antiwoke» a veces sí les gustan películas actuales con personajes protagonistas femeninos, pero en general existe una tendencia generalizada a posicionarse a favor o en contra de una película desde coordenadas ideológicas que poco o nada tienen que ver con las películas en sí mismas. Incluso se dan casos películas que, dependiendo de quién las mire, son woke o antiwoke, la misma película (la película de Super Mario Bros, por poner un ejemplo reciente). Creo que algo así pasaría con Alien si se estrenara hoy.
Creo que te equivocas en algunos puntos. Por ejemplo, dices que los antiwoke realmente no se colocan en una posición neutral y desideologizada aludiendo a que estamos ante una lucha política entre dos opciones ideológicas. En teoría sí, pero es que los antiwoke están a favor de la ideología de la libertad de obra y no creo que sea justo igualar ambas posturas ideológicas. Es como aludir que en la II Guerra Mundial ambos bandos tenían una ideología. No hace justicia reduciéndolo todo a decir que todo es lo mismo: ideología. Hay ideologías e ideologías. Tampoco mencionas que los antiwoke estamos a favor de dar plena libertad de obra a directores y productoras y quitar cualquier cuota feminista/racial/LGTBI impuesta por asociaciones externas al cine que nada tiene que ver con el séptimo arte. Si un director quiere hacer una película LGTBI, como es el caso de Almodóvar, debería tener libertad plena para hacerla. El caso es que se impone a TODAS las películas una suerte de cuotas e imposiciones de tinte izquierdista. ¿Te imaginas que se imponen personajes católicos en las series de Netflix? ¿Rosarios y Biblias en lugar de banderas de colores? Pues esto mismo está sucediendo en la industria, pero con otras ideologías. Otra cosa es que la sociedad no lo vea.
Entiendo lo que dices, pero es que hasta donde yo sé nadie está prohibiendo nada. Son decisiones tomadas por empresas multinacionales que, dicho sea de paso, son de todo menos de izquierdas, motivadas por cálculos racionales de costes y beneficios en el mercado capitalista. Que igual luego esos cálculos son equivocados y las empresas pierden dinero, en eso ya no me meto. Pero igual que defiendes las libertad artística entiendo que defenderás también la libertad económica y de empresa. O quieres obligar a las productoras a hacer y financiar sólo las películas que tú consideras oportunas? La censura sólo existe realmente cuando viene de manos de un Estado que posee el monopolio de la violencia legítima. La autocensura no existe, es un oxímoron, y todo lo demás son empresas haciendo lo que libremente eligen hacer con sus propiedades intelectuales.
El problema que le veo a las cuotas no es que metan personajes de distintos tonos de piel o de distintos gustos sexuales. Es que se pille a un personaje que solo encaja si es de cierta manera y se le cambie algo que hace que deje de tener lógica. En la Sirenita lo que me chirría es que en una ambientación como la que presentan (siglo XVIII o XIX) metan a una actriz negra para hacer que se enamore el príncipe (o lo que sea, no la he visto). Me resultaría igual de absurdo si hicieran Raíces poniendo en el papel de esclavos a algunos actores blancos o asiáticos «para que haya diversidad». O la burrada, con el visto bueno de Stephen King para más inri, de cambiar a Roland de Gilead, que tiene que ser blanco a la fuerza por como le trata cierto personaje MUY racista, por Idris Elba, que será un actorazo y no lo niego pero es que no encaja ni a martillazos. Me hubiera encajado más si hubieran intercambiado papeles Elba y McConaughey. Y ojo, que no me quejo de que le pusieran como Heimdall por mucho que lo describan en las edas como «el más blanco entre los blancos»; sigue siendo un personaje de ficción y alguien podría asumir que esa descripción es un sarcasmo. O poner como Cleopatra, que era griega, a una actriz negra. Es la misma salvajada que sería poner a Sean Bean como Malcolm X.
Lo suyo, creo yo, sería que, si se quieren poner personajes «inclusivos» se hagan nuevos personajes aunque sea en el mismo contexto que los ya existentes. Solo sería lógico el cambio en un personaje FICTICIO existente si lo que se cambia es irrelevante. Por poner un ejemplo, si en una historia el personaje no tiene ninguna relación sentimental es irrelevante si es heterosexual, homosexual, bisexual, asexual, … Ahora, si una parte importante del personaje es la problemática que sufre por su sexualidad no sería lógico que lo cambiaran (me viene a la cabeza Renee Montoya).
Totalmente de acuerdo. Te doy otro ejemplo: Blancanieves, no sé si ya hay una versión con una actriz no blanca, si no la hay, bueno, sólo tendrían que omitir los detalles de su descripción, del sitio donde vivía y de la época. Una vez hecho eso, podría ser hasta un Scrull.
Si alguien decide que tiene que haber una Blancanieves negra, perfecto, pero supongo que la película se debería catalogar como lo que es, un ensayo, una película de divulgación, una película reivindicativa, o si quieren utilizar un anglicismo, Woke
Pues en eso estoy de acuerdo, hay personajes para los que su género o su raza con características esenciales, y las historias no tendrían sentido si se cambian. Otra cosa es que ese sea el caso siempre que la gente se queja de esos cambios. En todo caso, es legítimo que a ti uno de esos cambios no te funcione o te saque de la historia; aunque quizás también convendría analizar bien el por qué de que te suceda eso (a ti o a quien sea). Precisamente porque a veces esos cambios lo que hacen es desafiar ciertos prejuicios y ciertas ideas preconcebidas que inevitablemente tenemos.
Antiwokes triggered.
No es cierto que las condiciones en que se produce la recepción de los productos culturales sólo nos permita luchar por ver la cáscara de esos productos relumbrar con el brillo de nuestras preferencias ideológicas. La misma huelga de guionistas y actores contra las plataformas de streaming, desmiente ese postulado. Además, no hay nada parecido a una objetividad material inmaculada, accesible a las categorías de análisis adecuadas, enterrada bajo capas de ideología y que vendría a desvelar el interés genuino de la clase obrera. Ese hilo que se estiró del marxismo es falaz. La clase obrera es una construcción ideológica, una identidad social como cualquier otra, que en un momento histórico determinado aglutinó un conjunto de fuerzas sociales que activaron cambios radicales. No existe algo como la esencia obrera, ofuscada por los dispositivos ideológicos del capitalismo. Ese es el discurso de mierda de las vanguardias que aniquilaron el ímpetu revolucionario en pro del partido allí donde los oprimidos se levantaron contra sus opresores. Cada ocasión histórica es diferente y cada composición social potencialmente revolucionaria está sujeta a las vicisitudes aleatorias del momento histórico particular, incluidas las estrategias que adopte la clase dominante, en su lectura de la correlación de fuerzas (casi siempre errónea), en relación al clima revolucionario. La clase obrera (clase revolucionaria) se construye en movimiento y nunca está dada. Pensar lo contrario es imaginar una historia teleológica en la que la inversión del hegelianismo no es más que eso, una hegelianismo invertido, pero hegelianismo a fin de cuentas. No hay un ápice de necesidad en la historia y todo podría haber sucedido de otra manera.
No es cierto que sea así en un sentido prescriptivo, tienes razón, existen alternativas. Pero cuando digo que el auge de la batalla cultural es la constatación de la imposibilidad de cualquier cambio político verdaderamente radical lo digo en términos de la percepción subjetiva de los sujetos sociales, y no tanto en términos de las condiciones materiales objetivas. Dicho de otra manera: sentimos, precisamente a causa del velo de la ideología neoliberal del realismo capitalista, que no hay alternativa y que lo que nos queda es únicamente luchar por ver realizadas nuestras míseras preferencias culturales. En todo caso, muchas gracias por tu lúcido análisis, es un gran aporte.
Lo único que lamento de esta «inclusividad forzada» es que se trata de una cuestión perfectamente asumible por las grandes plataformas y compañías y, por tanto, profundísimamente capitalista. Para mí el género, la sexualidad y cualquier aspecto identitario entra dentro de la libertad de cada uno de ser y manifestarse de la manera que crea más adecuada, pero para Netflix es mucho más fácil poner un personaje homosexual que pagar los impuestos que le corresponden, amén de pagar a todos los participantes en sus producciones el salario que merecen. Y nosotros aplaudiendo. Poco nos pasa.
Pues es que esa es un poco la tesis del artículo, que la batalla cultural no es más que un producto más que se nos vende, algo totalmente funcional al sistema, tanto en una dirección como en otra. De ahí lo de «dos ratas peleándose por un churro con música de Linkin Park de fondo xd
Sigamos a Harold Bloom. El arte es arte. Los mensaje de los que se sirve la obra son secundarios. Lo mismo da que sea el racismo como Griffith, propaganda comunista como Einsenstein o propaganda nazi como Riefenstahl.
Si la pelicula es woke y buena, bien. Si es antiwoke y buena, pues también. Y son malas, pues son malas. Y el revisionismo de las obras pasadas a la luz de los vientos actuales es simplemente una idiotez ridícula. Más vale reirse de ello que tomárselo en serio, no puedes argumentar con idiotas, te pones a su nivel y te ganan por experiencia
Sí y no. Los criterios que determinan lo que es o no es «buen arte» también son convenciones sociales históricamente construidas que no son independientes del contexto sociocultural. Por ejemplo, nos parece que un personaje femenino que de repente es súper poderoso porque sí está «mal construido», pero si lo mismo ocurre con el clásico protagonista masculino no nos extraña porque es algo tan ubicuo que ya es casi un tropo o un arquetipo. Es sólo un ejemplo, entiendo lo que dices y yo también lo señaló en el artículo. Pero es importante ser conscientes de que no existe tal cosa como una valoración puramente objetiva de la calidad de una obra, al margen del contexto sociocultural en el que se produce y se consume dicha obra.
A favor del movimiento woke: sus objetivos iniciales eran justos porque se preocupa de las víctimas, de su terrible experiencia, reivindica su derecho a ser reconocidas, a no ser olvidadas, a ser indemnizadas.
Pero…
El pensamiento woke se sostiene en una pésima filosofía: piensa que la discriminación racial no es un fallo puntual de un buen sistema, sino que el sistema entero es perverso, está penetrado de racismo y por lo tanto es irrecuperable. La cultura occidental es blanca y ese pecado de origen corrompe todo su contenido.
Yo pienso que el universalismo de los derechos es la única defensa eficaz de las diferencias. Tenemos que volver a los valores de la Ilustración.