Ciencias

Su afición al juego cambió las matemáticas

El prestidigitador, atribuido a El Bosco. Juego
El prestidigitador, atribuido a El Bosco.

Si algo distingue nuestra sociedad de la de épocas pasadas es la oferta de ocio diaria. Ni siquiera hay que acudir a una diversión estructurada, el tiempo en las pantallas sirve a ese objetivo final que es desconectar de la realidad. Pero durante siglos la única opción, fuera de días señalados, se reducía a tabernas, juegos y prostitución para ellos, nada para ellas, y alguna ejecución pública para todos los públicos. Así que quizá no deba sorprendernos el hecho de que muchos matemáticos que tuvieron un gran impacto en el desarrollo de esta ciencia lograsen sus hallazgos por una afición no confesada al juego y a las apuestas.

Lo cual no pasaría de anécdota de no ser porque esos desarrollos han ido volcándose en aspectos que afectan a nuestras vidas diarias. Desde el precio de los alimentos en el mercado de futuros a las bombas nucleares, por no hablar de la informática y hasta el propio campo del juego, como ocurre en cualquier comparador de apuestas, o en el software que hay detrás de las aplicaciones en que se hacen. Hasta la misma inteligencia artificial debe parte de su existencia a matemáticos jugadores.

El nacimiento de la teoría de la probabilidad.

En este repaso a matemáticos algo ludópatas podemos remontarnos hasta el Renacimiento, gracias a quien está considerado primer autor de una biografía moderna, Gerolamo Cardano. Tanto es así que en ella nos habla de los antiabortivos que usó sin éxito su madre para no tenerle, lo mismo que de lo amarga que le hizo la vida la muerte violenta de uno de sus hijos, o su impotencia sexual. Y todo ello asegurando que no tenía de qué quejarse. Quizá porque concebía la vida como un ascenso a la gloria y la fama, y desde luego trabajó para ello, dejando escritos doscientos libros, tres de ellos sobre matemáticas. Como buen renacentista tocó muchas áreas del conocimiento, considerando que la de médico era la que mejor le definía. Pero si ha pasado a la historia es por haber sido el primero en plantear la teoría de la probabilidad.

Lo hizo en el Liber de ludo aleae, el libro de los juegos de azar, el primero trató las probabilidades de un resultado, aunque no sería publicado y conocido hasta un siglo después de su muerte. No pretendía ser un tratado científico, y de hecho comienza con una serie de anécdotas personales sobre cómo le había ido en las tabernas jugando a los dados y a las cartas. Incluso contenía consejos para identificar dados cargados y cartas marcadas. Un tratado humanista, en fin, que podría ser considerado el primer manual para apostar de la historia, aunque modernamente se ha investigado si contiene o no algo más valioso. Desde 1953 se sometió a nuevas revisiones, separando su contenido puramente matemático para analizarlo.

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3 comentarios

  1. José Rosales

    Gracias por permitirme solaz y crecer con tan interesantes – amenos – artículos. Saludos cordiales estimados jotdown.

  2. Muy educativo su artículo donde combina la comunicación, lo humanístico, la vivencia de la época con su pensamiento histórico y la estructuración para dar inicio al pensamiento matemático con lo que trata la nueva escuela donde se vea a la educación científica como parte de la cultura.

  3. Andrés Bustillos

    Hecho de menos a Kolgomorov en el artículo

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