Libros

¿Se puede ser de izquierdas y que te gusten los toros?

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La literatura taurina nunca ha gozado de buena prensa. Los libros relacionados con toros que más han calado en el imaginario colectivo fueron escritos por una baraja de autores -los Blasco Ibáñez, Hemingway, Chaves Nogales, Lapierre y Collins o algunos excelsos poetas del 27- que, si bien en algunos casos eran buenos aficionados, no diríamos que fuesen grandes entendidos. Pero si hay un escritor actual que apunta maneras para sumarse a este privilegiado elenco es sin duda el periodista taurino Paco Aguado, reconocido principalmente por su canónica biografía de José Gómez Ortega (Gallito), redescubierto como el arquitecto de la tauromaquia moderna desde que el crítico hispanomexicano Pepe Alameda expuso en su rotundo ensayo El hilo del toreo que fue el inventor de la ligazón en los pases de muleta, una de las bases del toreo actual.

Con un título que no declara abiertamente sus intenciones, su sigiloso best-seller alternativo Historias del toreo que nunca te contaron (El Paseo) tiene algo de homenaje a las clases subalternas de la fiesta -el padre de Aguado fue mozo de estoques, aunque no es el que aparece en la cubierta del libro remendando absorto un capote en plena lidia-, y en sus páginas, con un bagaje de amplias lecturas y muchas horas de vuelo en la profesión, el autor consigue tejer otro hilo del toreo, que no es el de Alameda, sino el de las sorprendentes relaciones entre el progresismo de izquierdas y las corridas de toros.

Como era previsible, el libro vuela alto en los capítulos que guardan relación con la semblanza biográfica: cómo Belmonte sedujo a intelectuales que odiaban los toros, los sinsabores de Miguel Hernández con la sociedad literaria de su tiempo, el chamánico apoderado Antonio Corbacho y, sobre todo, la paradójica vida del hermano comunista del franquista Luis Miguel Dominguín. El autor repasa cómo el ex torero y hombre de negocios taurinos Domingo Dominguín prestó cobertura al PCE en la clandestinidad y se implicó en la producción de películas de cineastas de orientación marxista -con Juan Antonio Bardem a la cabeza- que con su compromiso social refutaron la imagen de éxito desarrollista que exportaba el franquismo. Casi arruinado con la anticlerical Viridiana de Buñuel, galardonada con la Palma de Oro en Cannes, el miedo del régimen a su habilidad para la propaganda unido al carisma internacional de un Luis Miguel que no desdeñaba epatar a los cobistas de Franco, explica la relativa impunidad con que Domingo pudo moverse y dilapidar su fortuna entre clandestinidades, mecenazgos varios y su escasa resistencia a los sablazos. «Podría decirse que era un comunista que predicaba con el ejemplo de repartir la riqueza», resume uno de sus secretarios.

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16 comentarios

  1. Maestro Ciruela

    Las contradicciones del ser humano son tantas que hace ya tiempo que dejé de obsesionarme con ello. En efecto, se pueden tener tendencias admitidas en general como del ideario de las izquierdas y ser un perfecto canalla en el día a día y en el trato cotidiano con los semejantes, familia incluida, esposa, hijos, padres… También se da el caso de que gentes demasiado conservadoras para mi gusto, incluso podríamos decir rancias, se revelan en ocasiones como «bellísimas personas» capaces de gestos que me pueden llevar a la lágrima. Y es que las contradicciones están a la orden del día, siempre por ahí, prestas a aparecer y dejarnos perplejos. Recuerdo el contrasentido que supuso para mí enterarme hace ya muchos años, del hecho de que tanto Luis Eduardo Aute como Joan Manuel Serrat, bebían los vientos por el arte taurino, ese humillante espectáculo que ya a mis quince años, cuando veía a mi padre sentado frente al televisor, algo que solo hacía con «eso» y con el boxeo, se me erizaba el vello del asco y el desprecio que sentía por todo el género humano. Con los años, he ido relativizando casi todo y aunque no ha cambiado un ápice mi percepción sobre ese «arte» y ese «deporte», se ha instaurado en mí la convicción de que las cosas y las personas somos así porque sí y se acabó (determinismo, dicen algunos) y que esto no hay quien lo cambie y que además ya está bien así y que no vale la pena quemarse las pestañas intentando cambiarlo (nihilismo, dicen otros).

  2. Le ha faltado al periodista mención al infame Jon Idigoras, aspirante a torero y novillero como»Chiquito de Amorebieta». Ahí es nada.
    Como dice el comentarista anterior, las contradicciones del ser humano son inescrutables.

    Y para rematar contradicciones, la del buque insignia de la fe verdadera: El País, que albergaba en sus páginas de Cultura al mejor periodista de toros, por el fondo y por la forma, que haya habido jamás: Joaquín Vidal
    Sabe Dios el tratamiento que da ese periódico hoy a los toros. No lo sé porque hace siglos que no leo ese panfleto, pero imagino que unido a la corriente populista que nos invade.

  3. Cao Wen Toh

    Si te gusta ver cómo torturan y matan toros es que no eres ni persona.

    • No es así, de hecho la historia del ser humano dice todo lo contrario, todos esos sentimientos y comportamientos de lucha, muerte, arte, pasión, etc, son culturalmente humano desde que el hombre es hombre. Costumbres y tradiciones que ya sea con animales o con semejantes y aunque para otros sea sadismo, explotación, odio o terror, son parte de lo que somos, otra cosa es que queramos cambiarlo. Parto de que a mí no me gustan los toros y los detesto pero conozco a gente que le gusta y son grandes personas, tanto como yo o más. Para combatir algo hay que entenderlo, saber que existe y porqué, ya luego hablamos del siguiente paso…

  4. ¿Qué tal un artículo sobre la afición a la prostitución de unos cuantos intelectuales? Porque taurinos y puteros suelen andar cerca… Seguro que habría «grandes personas» en la antigua Roma que disfrutaban del circo, pero eso no blanquea la lucha de gladiadores, ¿o sí?.

    • O un artículo entre los que generalizan a lo bestia y los idiotas. Porque unos y otros suelen andar cerca.
      Yo conozco gente de izquierdas, alguna muy muy cercana, muy aficionada a los toros. Mi madre, que por otra parte es una viejecita muy dulce (y no se ha ido de putas nunca) entre otras Y un cosa no es incompatible con la otra. Como dice el Maestro Ciruela, el que no tenga contradicciones que levante la mano.

      • Vaya, parece que me han tildado de idiota, aunque quizá solo de generalizar a lo bestia. Quisiera poner un ejemplo: mi admiradísimo (por otros motivos) Joaquín Sabina es (o ha sido) un propagandista de los toros y las putas. Y no es el único, claro está.
        Las personas individuales pueden tener los gustos que deséen, faltaría más. Otra cosa es cuando esas personas se convierten en activistas de la defensa de «tradiciones» que quizás deberían dejar de serlo.
        De acuerdo con el Maestro Ciruela, of course.

  5. Rappael DellaGuetto

    El actual presidente del PSE, Eneko Andueza, no es que sea taurino, es que hasta ha publicado un libro sobre la izquierda y los toros.

    https://www.amazon.es/TOROS-DESDE-IZQUIERDA-ANDUEZA-LORENZO/dp/8494584863

  6. Atanasio Belástegui Sarsanedas

    Tenéis por ahí artículos desde hace más de dos meses en los que no escribe ya nadie casi desde el principio. En cambio, éste que parece prometer, os habéis apresurado a retirarlo de la parrilla como pretendiendo esconderlo, no fuera a ser que alguien se llegara a incomodar. Al final, hacéis lo que todo el mundo aunque pretendáis pasar por publicación de izquierdas, con toros o sin ellos.

    • Estimado Atanasio,

      La «parrila» como tú le llamas está organizada por categorías y los artículos salen de forma automática según la fecha de publicación. De hecho si te vas a novedades o a la plantilla del móvil (por la que, por cierto, se conecta el 75% de los lectores) verás que aparece en tercer lugar porque es el tercero más antiguo. Mañana será el quinto y pasado el séptimo.

      En la página de inicio de la plantilla para PC (esa que tú llamas «parrila» por la que solo pasa el 25% de los lectores de Jot Down) tiene categorías en las que se publican pocos artículos (por eso no se renuevan) y otras como Arte y Letras en las que se publica un artículo casi cada día.

      • Atanasio Belástegui Sarsanedas

        Estimada Jot Down,
        Gracias por la respuesta que no me convence pero en lo tocante a «parrila», me estoy dejando los ojos repasando mi texto, el que aparece en la pantalla del ordenador de mi despacho y ahí, luce esplendorosa la «parrilla» con «elle». O sea que no sé de qué habláis. Quizá me estoy perdiendo otra explicación de tipo técnico.

  7. Gutiérrez del Vasto

    Es una obviedad que sí. No sé qué tendrá que ver la política con las expresiones culturales.

  8. Buenaventura Durruti

    Me contaba mi abuelo que una de las pocas cosas buenas que hizo Primo de Rivera, Miguel, fue ponerle un peto a los caballos para protegerlos. Hasta entonces, las corridas de toros eran en realidad un espectáculo de destripe de caballos. Obviamente, hubo protestas de los puristas de la fiesta, que decían que así se alteraba su esencia.
    A mí me gustan los toros y soy de izquierdas. La afición taurina la recibí a la vez que la conciencia de la injusticia social.
    Con el tiempo, mi conciencia izquierdista se ha acentuado, pero mi punto de vista sobre la fiesta ha cambiado. Me he dado cuenta de que el sufrimiento del toro no me aporta nada y me molesta bastante. Para mí, el toreo es como una danza del torero burlando al toro. Un natural de José Tomás no necesita que el toro se esté desangrando para ser bello.
    Para mí, está clara la solución, solo tenemos que mirar un poco a nuestros vecinos portugueses… ¿Qué problema habría en mantener la tauromaquia si se elimina el sufrimiento del animal? Se quejarán los mismos que preferían caballos destripados, pero creo que es una buena solución.

  9. «Me gustan las plantas» ¿= Me gusta destruirlas en un espectáculo público?
    «Me gustan los niños» ¿= …? (no, no voy a escribirlo)
    «Me gustan los toros» No, colega, no te gustan. Te gusta la «tauromaquia».

  10. Se puede ser de izquierdas y que te guste la mcBurger de pollo con Coca-Cola y papas fritas?

    Déjense de joder…

  11. Sabiendo que la conciencia y el sufrimiento no son privativos de los seres humanos, torturar y matar por cuestión de diversión o de estética es inaceptable.
    La izquierda para mí está con la empatía y en salirse de uno mismo para ponerse en la piel del otro, ya sea un toro en la plaza, un zorro perseguido o un humano explotado.

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