
En una Barcelona donde cada esquina cuenta una historia, Luis Solano (Vigo, 1972) se ha convertido en referente del mundo editorial. Solano fundó Libros del Asteroide en 2005 con la visión de traer al mercado hispanohablante obras de calidad, tanto clásicas como contemporáneas. Desde su sede en la emblemática calle Santaló, Solano ha guiado a Libros del Asteroide hacia el reconocimiento en el panorama editorial español, destacando por su cuidado en la selección de títulos y su compromiso con la literatura de calidad.
En 2008, Libros del Asteroide recibió el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural que concede anualmente el Ministerio de Cultura. Desde entonces, la editorial se ha ganado el elogio de críticos y lectores por su catálogo diverso y cuidadosamente curado, que abarca desde clásicos de la literatura universal hasta voces emergentes de la escena literaria actual. En esta entrevista, exploramos los motivos y los desafíos que han guiado el camino de este cuidadoso editor.
Hola, Luis. Saludos de Enric Jardí. A propósito, diseñó vuestra colección con una línea única. ¿Eso formó parte de tu estrategia inicial?
Sí, la línea única formaba parte del encargo inicial. Normalmente las editoriales trabajan por colecciones, y lo que te dirían en un máster de edición es que cuando montas una editorial tienes que tener claras las colecciones que quieres tener y trabajar el diseño a partir de ahí. En cambio, yo soy de la idea de que una única colección puede ser suficiente. El modelo inicial para mí era la colección Andanzas, de Tusquets, que era ideal, al menos al principio, porque cabía Luis Landero o Alexander Solzhenitsyn; clásicos modernos y extranjeros contemporáneos, un poco de todo. Tengo la sensación de que tener diferentes colecciones no es tan importante porque un buen lector, cuando llega a la librería, no va buscando un género ni que le clasifiquen las cosas, lo que va buscando es un buen libro.
Además, si publicas pocos libros no tiene sentido que tengas varias colecciones. Nosotros hacemos literatura, tanto ficción como no ficción narrativa, así que nos cabe todo en una única línea. Otra cosa es que tengas muchos libros, muy variados, y no te quepan en una sola colección.
El asteroide es un isotipo precioso, ¿también es diseño de Jardí?
Sí, el diseño de la colección y el logo es de Jardí. El encargo inicial era un diseño que fuera clásico y moderno a la vez. Recuerdo que estuvimos visitando librerías para que yo le explicara lo que me gustaba y lo que no. Lo primero que me propuso fue la marca, el logo, y hacer los libros a dos tintas y jugando en el interior de la cubierta con el asteroide. Cuando vi la trama que proponía imprimir en el interior de la cubierta vi claro que ya lo teníamos.
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Como traductor creo que las declaraciones son un despropósito y, sinceramente, vergonzosas. Vamos por partes:
Si los «buenos traductores» abandonan, el problema lo tiene el mundo editorial, no el traductor que abandona. Abandona porque se va a otro campo o profesión donde valoren mejor su trabajo con mejores salarios. No hay más.
Los traductores en España, asociados, no podemos hacer públicas propuestas de tarifas. Ni siquiera en privado. Si realmente los editores padecen tanto la falta de buenos profesionales y reconocen que se paga mal, adelante, abran el melón, e indiquen qué creen ustedes que es un precio justo. En público. Debatámoslo.
Habría sorpresas.
Hablemos de proyectos. El motivo principal por el que rechazo proyectos de traducción literaria son plazos inasumibles con precios extremadamente bajos. Y subir un 20% el salario suele implicar reducir un 20% el plazo.
Hay traducciones reguleras que se solucionarían contratando correctores. Dos por obra, tal vez, y con un gestor que medie entre estos y el traductor. Ya no sale el precio, ¿verdad? Igual reguleras son las ediciones… no solo la traducción.
Y esto…
«En España deberíamos montar un sistema de formación de traductores en el que hubiera traductores de distinta categoría profesional ayudados unos por otros y que los que fueran buenos de verdad pudiesen cobrar bien y dedicar el tiempo que se merecen los textos, y formar a otros.»
España es el país de Europa con el mayor número de facultades de traducción e interpretación. Hay dos másteres de traducción literaria. No es un problema de formación, es, como casi siempre, un problema de modelo de negocio, de su modelo de negocio.
La calidad de traducción literaria al catalán y al gallego (no hablo euskera) es infinitamente superior al castellano precisamente porque el modelo de negocio es diametralmente diferente y prima calidad sobre margen de beneficio. Usted es de Vigo. Cruce a Cangas y pregunte.
Pues con lo que se publica en España ya podían los editores apostar más por la calidad que por la cantidad.
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¿De qué catalanofobia habla cuando los catalanes controlan el cotarro y quién se gana la vida y quién no? Un catalán luego va a Madrid con un currículum al que no pueden aspirar los residentes en Cataluña, sobre todo desde Barcelona.
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