Sergio Escribano Ruiz (Mungia, 1977) es licenciado en Historia, doctor en Arqueología y profesor en el Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la Universidad del País Vasco. Lo vemos conversando con un grupo de adolescentes: lavan y cepillan unos trozos irregulares de piedra o quizás arcilla. Imposible saberlo para el observador común. Estamos en Puerto Gaboto, un pequeño pueblo al sur de la provincia de Santa Fe, Argentina, en un espacio histórico y arqueológico llamado el Parque del Fuerte.
Son unas seis hectáreas a metros de la confluencia entre el río Carcarañá y el río Coronda, donde se encuentran los vestigios de lo que fue el primer asentamiento europeo en el territorio de lo que hoy es Argentina. En 1527, en este lugar, el veneciano Sebastián Gaboto, que navegaba a las órdenes de la Corona española, se desvió de su objetivo final —las Islas Molucas, conocidas entonces como Islas de las Especias— y fundó el Fuerte Sancti Spiritus, ejemplo, según la historiografía, de la convivencia armoniosa entre nativos y europeos. Ya nos dirá Sergio Escribano cuánto de verdad hay en esto. Gaboto dejó allí a un grupo de treinta españoles para defender el fuerte y siguió navegando hacia el norte en busca de la Sierra de la Plata en Potosí. No le fue bien en la expedición y decidió volver para encontrar, dos años después de su fundación, el fuerte destruido por los locales.
Las excavaciones que se están haciendo en la zona comenzaron hace casi veinte años, y en 2010 se unió el equipo de la Universidad del País Vasco, conocido como Grupo de Investigación en Patrimonio Construido, con financiamiento del Ministerio de Cultura español, que trabaja en conjunto con el Ministerio de Cultura de Santa Fe. Contactamos a Sergio Escribano Ruiz sobre el final de una semana intensa de excavaciones, nos recibió en su espacio de trabajo, nos mostró cada una de las huellas de los hallazgos y conversamos sobre ciencia, colonialismo, narrativas y simplificaciones históricas.
Si tienes que explicar qué es este lugar y qué significa en términos históricos, ¿cómo lo harías?
Pues este es un lugar que ha sido habitado desde el siglo XV, aproximadamente. Lo que en España diríamos la Edad Media, aquí es la época prehispánica. Desde entonces estaba habitado. Después llegaron los europeos, después los echaron, y se volvió a ocupar siglos después. O sea, es un lugar en el que hubo una sucesión de ocupaciones, como en casi todos los lugares. Lo que pasa es que acá había unas sociedades originarias sobre las que se asentó un fuerte de forma violenta, esas sociedades expulsaron a los europeos, también de forma violenta, eso se sedimenta, pasa un tiempo y se vuelve a ocupar por los puertogabotenses.
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…el dualismo colonizador – colonizado está esencializado,
¿Quién lo desencializará?
El desencializador que lo desencialice,
buen desenliciador será
De a poco y con paciencia, esperando que la ciencia siga siendo imparcial, los descendientes o mestizados de los chanás, guaraníes, diaguitas, quilmes, tehuelches, onas, chilotes, “bolitas” y mapuches tendrán el lugar que les corresponde en mi país, o sea los cabecitas negras, los gronchos, los indios o negro liso y llano, los peronchos al fin y al cabo, el núcleo del “aluvión zoologíco” de los cincuenta tan despreciado solo porque de europeos tenían poco. Mi abuela chilota, “…india pía y silenciosa…” se pondría contenta al saber que no olvidamos a su gente. Che, Poncho y Cancha son vocablos que heredamos y que nos identifican, guaraníes más que seguro. El Che Guevara significa Amigo Guevara; Che General, Amigo General, por San Martín aclaro. Gracias estimado, muy bueno, y siga dándole al pico y pala con fervor pues el pasado siempre será duro además de oscuro, y permítame un localismo aborígen con respecto (y respeto) a su reflexionar: A usted pico (boca) y pala (lengua) no le falta. Muchísimas gracias.